Liam un joven marcado por la traición y el alcohol presencia cómo un hombre (Dimitri) golpea y abandona en la nieve a una joven embarazada (Sasha). Al ver que ella sangra y entra en parto prematuro, la sube a su viejo sedán y conduce desesperadamente hacia el Hospital Central, logrando que sea ingresada a urgencias antes de caer inconsciente. Este acto desinteresado abrirá nuevas puertas en la vida de Liam, ya que no solo había salvado a alguien de una familia poderosa sino que entre el hermano de sasha y Liam comienza a crecer un magnetismo inevitable.
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Capitulo 6: Una voz en el teléfono
Fue entonces cuando sintió un peso en el bolsillo derecho de su abrigo. Metió la mano y sacó el smartphone de la joven, cuya pantalla agrietada se iluminó levemente al tacto.
Liam miró el dispositivo durante unos segundos. Con dedos aún fríos y temblorosos, deslizó la pantalla de bloqueo e ingresó la clave numérico que la chica le había dictado en medio de sus espasmos: 0-9-1-2. El teléfono se desbloqueó instantáneamente, mostrando una pantalla principal limpia, sin muchas aplicaciones visibles.
Abrió la libreta de contactos y comenzó a deslizarse por la lista. No había muchos nombres guardados. En la parte superior de la lista, marcado como favorito, aparecía un contacto simple: "Padre".
Liam dudó por un segundo. Sabía que estaba invadiendo la privacidad de una desconocida, pero recordó la mirada aterrorizada de la joven y su suplica para que llamara a su familia. Presionó el botón de llamada y se llevó el teléfono a la oreja.
El tono de llamada resonó una, dos, tres veces en la línea. Por un segundo pensó que nadie respondería a esa hora de la madrugada, pero al cuarto tono la llamada fue atendida.
—¿Sasha? ¿Dónde demonios estás? Llevamos cuatro horas rastreando tu ubicación —habló una voz masculina, profundamente grave, rasposa y con un marcado acento ruso. La voz transmitía una mezcla peligrosa de autoridad absoluta y desesperación reprimida.
Liam tragó saliva con dificultad, sintiendo que un nudo helado se le formaba en la garganta.
—Buenas noches... disculpe la molestia —comenzó a decir Liam, intentando ajustar el tono de su voz para no sonar presa del pánico—. No soy Sasha. Mi nombre es Liam. Encontré el teléfono... y a la dueña del teléfono en una situación muy grave en la calle.
Hubo un silencio sepulcral al otro lado de la línea. La atmósfera a través del receptor pareció congelarse en un instante.
—¿Quién eres tú y qué carajo le has hecho a mi hija? —preguntó el hombre. Su voz bajó de tono, volviéndose extremadamente fría, amenazante y peligrosa como el filo de una navaja.
—¡No le he hecho nada, se lo juro por mi vida! —respondió Liam rápidamente, sintiendo que el pulso se le disparaba—. Un hombre la golpeó y la dejó abandonada en la nieve fuera de un bar llamado El Cuervo. Estaba sangrando y entrando en parto prematuro. La subí a mi coche y la traje tan rápido como pude al Hospital Central de la ciudad. Se la acaban de llevar a quirófano... el médico dijo que su estado era crítico. Por favor, tienen que venir inmediatamente.
—El Hospital Central... —repitió la voz madura, procesando cada palabra con una lucidez helada—. Escúchame muy bien, muchacho. No te atrevas a moverte de esa sala de espera. Si a mi hija o a mi nieto les pasa algo malo esta noche, reza para que la policía llegue a ti antes que mis hombres.
La llamada se cortó de forma abrupta. Liam bajó lentamente el teléfono, sintiendo una corriente de aire helado recorrerle la columna vertebral. Aquella voz no pertenecía a un ciudadano común; la amenaza latente en sus palabras era la de un hombre acostumbrado a ejercer el poder y la violencia sin titubeos.
trás.