Después de morir por exceso de trabajo termine en una historia donde soy la esposa de un hombre temido y conocido por su tiranía. Aunque está vida para la chica era un infierno para mí era todo lo contrario, ya que tenía sirvientes a mi disposición, no tenía que levantarme temprano a trabajar y era rica asquerosamente rica simplemente era el cielo
Claro eso fue lo que pensaba hasta que conocí a mi dichoso esposo y mi felicidad desapareciera por completo
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Capitulo 13
Me encontraba en la tranquilidad de mi habitación cuando escucho el sonido de la puerta tratando de abrirse al no conseguirlo escucho como golpean levemente está
Damián: Esposa, debemos hablar - Yo me escondo debajo de las sabanas y no respondo nada - Valeria abre la puerta - está vez su tono era más frío haciendo que volviera a tragar grueso
Valeria: Estás molesto, no deseo tratar contigo molesto - Escucho como resopla fuertemente y luego un largo silencio
Damián: No estoy molesto hermosa - Yo saco la cabeza de las sabanas y veo hacia la puerta - Solo deseo conversar, mañana vamos a salir del reino deseo dormir a tu lado está noche - Con un poco de duda me levanto de la cama y voy hacia la puerta para abrirla lentamente. Él me apartó y entro a la habitación abruptamente para luego tomar mi rostro por la mandíbula y apretarme fuertemente, mientras entraba cerrando la puerta con el pie
Valeria: Habías dicho que n...- no termine de hablar porque se apoderó de mis labios, mientras me llevaba hacia la cama. Un beso tan demandante que me hacía casi imposible respirar, me estaba perdiendo en ese beso, pero el sonido de mi ropa de dormir siendo desgarrado me trajo a la realidad - Puse mis manos en su pecho para alejarlo y tomar aire
Damián: Debes ser castigada por no haber cumplido tu palabra - Dice cerca de mi rostro, me tiró a la cama y empezó a quitarse la ropa a una velocidad increíble, yo retrocedí un poco; Pero él me tomó de los pies y me atrajo hacia él - Esposa hoy no podrás escapar
Valeria: Me equivoqué, cometí un error. No lo volver...- Me silencio apoderándose de mis labios, mientras su mano viajaba a mi intimidad y comenzaba a prepararme - Ahg ~ Damián ~ - Gimo fuertemente al sentir como sus dedos entraban y salían de mí a una velocidad vertiginosa; era tanto así que en segundos mi cuerpo se estremeció por haber alcanzado mi clímax
Damián retiró su mano de mi intimidad y la llevo a su miembro para con mis propios jugos lubricarse. Mi mirada no dejaba de seguir sus movimientos, era tan excitante que en segundos ya me sentía deseosa de que entrara en mí. Alce la mirada y podía ver como él también me veía fijamente, yo pasé mi lengua por los labios al ver su mirada lasciva puesta en mí
Damián: Maldición Valeria - Dice para tomar mis piernas, abrirlas por completo, empezar a entrar en mí - Me encanta como se siente tu interior - Yo paso mis manos por su cuello aferrándome a él, mientras él comienza con sus embestidas profundas y rápidas haciendo que de mis labios solo salieran gemidos
Damián se dedicó a hacerme su mujer durante toda la noche, no fue hasta que caí rendida a sus brazos después de no sé cuántos orgasmos. Me acomodé en su pecho (Si así serán todos los castigos, deseo ser castigada todos los días)
A la mañana siguiente me despierto entrando la tarde, yo estaba casi todo listo para nuestra partida. Abajo vi a los abuelos de Damián despidiéndose de él, cuando me acerque el señor me entregó una cajita
Joseph: Es de parte de mi esposa y mía. Espero tengan un buen viaje - Yo asiento y tomo la caja
Valeria: Muchas gracias - Digo haciendo una reverencia, él solo me regala una sonrisa y coloca su mano sobre la mía
Joseph: Cuida mucho de ese muchacho. Aunque tiene un carácter serio, es muy sensible - Asiento con una gran sonrisa
Valeria: Bien, me encargaré de siempre cuidar de él. Madre no se preocupe, yo encargaré de que no vuelva a sufrir una perdida - Ella al escuchar mis palabras asintió en modo de aprobación y se fue al interior de la casa. Suspiro al ver que ya no tiene la mirada fría que me daba antes, estaba regocijadme en el avance que había hecho cuando veo una gran caravana viniendo hacia acá
Bastian: Señorita Valeria - Dice bajándome del caballo y viniendo hacia a mi con una gran sonrisa, se nota lo feliz que está de alejarse de la mirada de todas y ser una persona libre sin ser juzgada
Valeria: Se le ve feliz su alteza - Este asiente un poco avergonzado
Bastian: Tal vez ayer le causé problemas. Una vez que estemos fuera del reino puede comentarle al general la verdad - Él acomoda su cabello y me ve con algo de vergüenza - Puede hacerlo de manera sutil para que no me juzgue - Me dio tanta pena ver esa mirada en su rostro y todo porque tenía un primo en mi vida pasada con el mismo problema. Sus padres no lo aceptaron y él se quitó la vida, así que ver al príncipe en esta situación me da un gran pesar
Valeria: No te preocupes, mi esposo no es así. Él entenderá perfectamente la situación ¿me crees verdad? - Él asiente - Bien vamos, mi esposo nos espera en el puerto - Bastian me ofrece su mano, yo la tomo y nos dirigimos al carruaje
Aunque algo que me di cuenta es que en toda esta interacción había una mirada que no se despegaba de nosotros y ese era un soldado que nos acompañaría en este viaje. No sé cuál sean sus intenciones, pero por su intensa mirada en nosotros debo estar alerta, no sé si es amigo o enemigo
Cuando llegamos al puerto, él me ayudó a bajar y luego me llevo hasta el barco donde mi esposo estaba dando órdenes para empezar el viaje estaba tan metido en eso que no había notado nuestra presencia
Valeria: Esposo - lo llamo, el se da la vuelta y al verme al lado de Bastian pone un rostro serio, así que sonrió porque lo hice a propósito esperando ser castigada de nuevo - Hemos llegado ¿está todo listo?
Damián: Todo listo, su alteza. Espero que el pago por este viaje valga por completo la pena - Bastian asiente rápidamente sin ver a la cara al general
Bastian: Pagaré cada moneda prometida al general - Mi esposo asiente, se acerca a mí y me aleja de él
Damián: Entonces pongámonos en marcha - Él hace seña y Thomas el cual estaba encargado del timón mueve su mano en lo alto indicando que alcen el ancla y así ponernos en marcha
jajjajajaja