Guillermo Lombardi. Heredero único del consorcio naviero más grande de europa, una noche tras un accidente catastrófico fue salvado por alguien que no logro ver su rostro con claridad.
En su desesperación por encontrarla el destino le hizo una mala jugada que no fue capaz de reconocerla cuando la tuvo enfrente.
Acompañe en está nueva obra. Encontrará Guillermo a la chica que lo salvó esa noche, o terminará casándose con la equivocada.
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Prólogo
La lluvia caía con una furia casi poética sobre la ciudad de Mónaco, desdibujando las luces doradas de los rascacielos y convirtiendo las avenidas en espejos líquidos. En lo alto del edificio más exclusivo del centro de la ciudad, un hombre observaba el mundo desde su ventana panorámica, sin que nada --ni el dinero, ni el poder, ni el apellido--logra llenar el vacío que lleva dentro.
Guillermo Lombardi un hombre con traje italiano. Heredero único del consorcio naviero más grande de Europa, empresario brillante, frío negociador.
Meses atrás hubo un accidente que cambió su vida. Una carretera mojada. Un automóvil fuera de control. Un abismo.
Y una silueta en la noche.
Nunca vio su rostro con claridad. Solo recuerda unas manos temblorosas aferrándose a la suya, una voz dulce diciéndole que no se rinda. Esa desconocida arriesgó su vida para salvar la suya... y desapareció perdiéndose en la oscuridad.
Desde entonces Guillermo la ha buscado.
Cuando finalmente creyó encontrarla, el destino volvió a jugar con él.
En una gala benéfica organizada por la poderosa familia Montemayor, Guillermo la vio entre la multitud. El mismo brillo en la mirada. La misma delicadeza en la sonrisa.
Ella era Isabella de mayor.
Hermosa. Elegante. Inalcanzable.
Convencido de que era ella, decidió formalizar su compromiso con ella, pero había cosas que lo hacían dudar. A solas Isabella era otra persona.
Fría, arrogante solo interesada en las cosas materiales, nada que ver con la mujer que lo había salvado la anoche del accidente.
Así que decidido descubrir la verdad desapareció, decidido a entrar en la vida de los Montemayor, no como El magnate. No como el hombre que podía comprar el mundo si así lo deseaba. No buscaba más que descubrir la verdad, de quién era Isabella Montemayor en realidad.
Durante semanas, El heredero del imperio lombardi dejó de existir públicamente, mientras un nuevo empleado aparecía en la residencia Montemayor: como Gabriel, el chofer reservado, eficiente y silencioso.
Desde el asiento delantero la que observaba por el espejo retrovisor. La escuchaba reír. La veía distraída, a veces arrogante, otras veces dulce. Pero algo no encajaba. Había frialdad en sus palabras y, cuando nadie la miraba era otra.
Un vacío que no coincidía con el recuerdo cálido que lo había salvado aquella noche en la carretera.
Y entonces la volvió a ver. La misma chica que había visto una noche en el jardín.
Lucía.
La invisible.
La que no bajaba las escaleras con vestidos de diseñador, sino que caminaba por la casa como si pidiera permiso para existir. La que recibía órdenes, la que sonría en silencio, la que siempre estaba a la sombra de Isabella.
Lucía tenía algo que lo hacía confundirse, pero Guillermo no le dio importancia.
Confundido por la posición social, por las apariencias y por su propia obsesión, convenció a su corazón de que Isabella era la mujer que había estado buscando.
Lucía supo quién era él desde el accidente y, cuando entro en la casa como chófer. Pero sabía que no podían interferir entre los planes, que su padre ya había trazado para Isabella su hermanastra.
El hombre al que había salvado.
El hombre por el cuál había rezado en silencio.
Ahora estaba ahí... fingiendo ser otra persona, y ella lo sabía así que decidió guardar silencio. Entregando atenciones a su hermanastra. Mirando con intensidad a la mujer equivocada.
Pero Lucía guardaba un secreto más grande que aquel accidente. Un secreto que podía cambiarlo todo. Pero el orgullo, la humillación y el dolor la mantenían en silencio. Si quería sobrevivir en aquella casa y, conseguir lo que tanto deseaba tendría que aguantar toda clase de humillaciones.
Guillermo creyó estar jugando con el destino.
No sabía que el destino ya estaba jugando con él.
Por qué hay heridas que no se ven. y algunas salvaciones... solo ocurren una vez en la vida.
Que pensará y hará Isabella porque sus planes se le están escapando de sus manos 🤔🤔🤔❓❓❓❓
Guillermo termina de una vez en decirle a Lucia que le gustas que estás babeando 🤤🤤🤤 por ella.
Lucia a medida que vas leyendo cada documento te das cuenta que la fortuna que dejo tu madre es mayor de lo que tu imaginabas.
Que paso Isabella tu orgullo está herido porque Guillermo Lombardi termino lo que nunca empezó bien y ahora lo quieres comprometer sutilmente ojalá que se de cuenta y no te siga el juego.
Claudine zorra vieja le estás preparando según tu idea el vestido, las joyas y que es lo que tiene que hacer Isabella para que quede Guillermo comprometido socialmente y no pueda salirse sin armar un escándalo.
Que mentira le dirán a Armand Valois 🤔🤔🤔🤔❓❓❓❓
Todos los planes que tenían las víboras se les fue por el caño de casar a sus hijas con magnates para seguir aparentando en sociedad.
Guillermo que harás con esa verdad de que fue Lucia quien te salvó esa noche y no Isabella 🤔🤔🤔❓❓❓❓