Miranda Moreno tiene un objetivo del que no piensa desviarse: casarse con el hombre más poderoso del país. Lo que comienza como un plan cuidadosamente calculado podría convertirse en el mayor riesgo de su vida, porque el poder siempre tiene un precio... y el corazón no sigue estrategias.
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Capitulo 12 - Entre hermanos
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—...me gusta más de lo que puedo admitir.
Alejandro no dijo nada.
Esperó.
—Pero es demasiado joven.
Se recostó en el respaldo de la silla.
—Vive con muchas limitaciones... y no quiero que piense que intento aprovecharme de ella por la diferencia de edad o por mi posición.
Alejandro asintió lentamente.
—Eso habla bien de ti.
Cristóbal sonrió con amargura.
—No sé qué hacer.
Alejandro caminó hasta el escritorio.
—Quizá esa sea la mujer que te haga cambiar de opinión.
Cristóbal levantó la vista.
—¿Cambiar de opinión?
—Sí.
Alejandro sonrió con esa calma que siempre lo caracterizaba.
—Casarte... formar una familia... dejar de esconderte detrás del trabajo.
Cristóbal negó con la cabeza.
—Estás adelantando demasiado las cosas.
Alejandro soltó una pequeña risa.
—Iré preparando el acuerdo prenupcial para la boda.
Cristóbal no pudo evitar reír.
—Estás loco.
—Puede ser.
Alejandro tomó la carpeta que había llevado consigo y caminó hacia la puerta.
Antes de salir, se giró una última vez.
—Solo recuerda algo, hermano.
Las mejores historias... casi nunca empiezan como uno las planea.
Cristóbal no respondió.
Solo volvió a mirar el mensaje de Miranda.
Y, la idea de enamorarse ya no le parecía tan imposible.
...ΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩ...
Esa noche, los cuatro hermanos Bravo de Saravia se reunieron para cenar en uno de los restaurantes favoritos de la familia.
No era una reunión de negocios.
Era una de esas pocas ocasiones en las que dejaban los cargos, los contratos y las responsabilidades a un lado para disfrutar simplemente de su compañía.
Valentina fue la última en llegar.
—Perdón por el retraso. Un cliente decidió cambiar medio proyecto cuando ya estaba terminado.
Nicolás soltó una carcajada.
—Y luego dicen que el difícil es Cristóbal.
—Yo nunca cambio un proyecto terminado —replicó él con tranquilidad.
—Porque haces que los demás lo cambien antes de presentártelo.
Los cuatro rieron.
La cena comenzó entre conversaciones sobre el trabajo.
Alejandro comentó los avances legales de la expansión europea, Nicolás habló de los nuevos desarrollos tecnológicos del grupo y Valentina contó algunos proyectos de interiorismo en los que estaba trabajando.
La conversación cambió de rumbo cuando Alejandro mencionó a su familia.
—Isabel ya empezó a organizar nuestro aniversario. Quince años... todavía me cuesta creerlo.
—Eso sí es compromiso —comentó Nicolás levantando su copa.
—Y paciencia —añadió Valentina con una sonrisa.
Alejandro rio.
—Sobre todo paciencia.
Después dirigió la mirada hacia Cristóbal.
—Hablando de parejas...
Nicolás sonrió de inmediato.
—Ya sabía que ibas a sacar el tema.
Cristóbal suspiró.
—Empiecen...
—¿Qué pasa con la misteriosa joven? —preguntó Nicolás sin rodeos.
Valentina levantó una ceja.
—¿Qué joven?
Cristóbal miró a Alejandro.
—¿Ya le contaste?
—Solo lo necesario.
Valentina cruzó los brazos.
—Ahora quiero escuchar la historia completa.
Cristóbal relató, con la mayor objetividad posible, el accidente, la visita al hospital y el hecho de que la joven comenzaría a trabajar en la empresa.
Cuando terminó, hubo un breve silencio.
La primera en hablar fue Valentina.
—No la conozco... así que no puedo juzgarla.
Miró fijamente a su hermano.
—Pero sí te conozco a ti.
Cristóbal sostuvo su mirada.
—Y sé que no eres un hombre que se interese por alguien sin conocerla.
Hizo una pausa.
—Solo quiero que tengas cuidado.
Cristóbal asintió.
—Lo tendré.
Nicolás apoyó los codos sobre la mesa.
—Yo sí voy a desconfiar un poco.
Los tres lo miraron.
—No de ti.
Señaló a Cristóbal.
—De ella.
Valentina arqueó una ceja.
—¿Y eso?
—Porque hablamos del presidente de una de las empresas más importantes del país.
Se encogió de hombros.
—Hay personas capaces de acercarse por interés.
Cristóbal permaneció en silencio.
Alejandro intervino antes de que la conversación se volviera incómoda.
—Nicolás tiene una inquietud.
Miró a su hermano menor con serenidad.
—No significa que esa chica sea así.
Luego volvió la vista hacia Cristóbal.
—Pero nuestro apellido, la empresa y el patrimonio familiar requieren prudencia.
Cristóbal comprendía perfectamente lo que quería decir.
Alejandro continuó.
—Si algún día llegan a ser algo serio...
Sonrió levemente.
—Ya sabes que me aseguraré de proteger los intereses de la familia.
Nicolás soltó una carcajada.
—Ahí habló el abogado.
—Y seguirá hablando cuando sea necesario.
Valentina negó con la cabeza, divertida.
—Ustedes dos ya están organizando una boda y ni siquiera la conocen.
Los tres rieron.
Cristóbal también.
Aunque, por dentro, sabía que había algo de verdad en todo lo que habían dicho.
Era demasiado pronto.
Apenas conocía a Miranda.
Y, sin embargo, desde que la había visto frente a su automóvil, no había dejado de pensar en ella.
Valentina observó a su hermano con discreción.
Hacía años que no lo veía sonreír de aquella manera.
Tal vez aquella misteriosa joven representaba un riesgo.
O tal vez...
Era la oportunidad que la vida llevaba demasiado tiempo guardándole.
...ΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩ...
Aquella noche, Miranda cenó sentada en el pequeño sofá de su departamento.
Sobre la mesa de centro descansaba la canasta.Tomó una fresa y luego un pequeño bocadillo. Todo era de excelente calidad, muy distinto a lo que ella estaba acostumbrada a comer.
Sonrió para sí.
Era un detalle elegante.
Propio de un hombre como él.
Sin embargo, mientras disfrutaba de la comida, su expresión fue cambiando poco a poco.
Su mirada terminó posándose sobre el teléfono celular.
Suspiró con frustración.
—Quizá no le interesé tanto como pensé...
—¿O estaré perdiendo el tiempo?
Se levantó y caminó hasta el espejo.
Se observó de arriba abajo.
Era joven.
Su figura era armoniosa y llamativa.
Su largo cabello oscuro caía con elegancia sobre sus hombros y sus ojos tenían ese brillo capaz de captar la atención de cualquiera.
Durante años había comprobado el efecto que causaba en los hombres.
Nunca le había costado atraer miradas.
Nunca.
—Soy una mujer joven... inteligente... hermosa.
Giró lentamente sobre sí misma, contemplando su reflejo.
—¿Qué más necesita un hombre como él para fijarse en mí?
Frunció ligeramente el ceño.
Cristóbal no era como los demás.
Eso ya había quedado claro.
Aquello, lejos de desanimarla, despertó aún más su determinación.
Negó con firmeza.
—No voy a rendirme tan fácilmente.
—Mañana me verá de nuevo.
Una sonrisa lenta apareció en sus labios.
—Y si todavía no ha caído por completo...
Sus ojos brillaron con determinación.
—Haré que se fije en mí.
Al día siguiente volvería a verlo.
Y estaba decidida a que ese encuentro dejara una impresión aún más profunda que la primera.
Porque Miranda Moreno no pensaba abandonar su objetivo.
No hasta convertirse en la señora Bravo de Saravia.
Que pasará el día que se descubra que no fue casualidad ese accidente y todo lo que planeó que dirá y hará Cristóbal 🤔🤔🤔❓❓❓❓