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Tu Precio, Mi Deseo

Tu Precio, Mi Deseo

Status: Terminada
Genre:Romance / Autosuperación / Posesivo / Completas
Popularitas:4.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Miliarias

A sus veintiocho años, Damiano Serrano lo tiene todo... o eso cree el mundo. Es el brillante y millonario fundador de una de las empresas automotrices más prestigiosas del mercado, un hombre hecho a sí mismo a base de sudor, rabia y un pasado oscuro que prefiere mantener bajo llave. Pero detrás de los motores de lujo y las portadas de revistas, Damiano arrastra las secuelas de una adolescencia perdida en las adicciones y un rencor asfixiante hacia su padre. Está solo, atormentado por una esterilidad que hiere su orgullo, y con un vacío en el pecho que ninguna cantidad de dinero puede llenar.
Scarlett Moreno tiene veintidós años, una meta clara y las reglas muy bien definidas. Para ella, trabajar en la aplicación más exclusiva de acompañantes íntimas es solo un negocio; un intercambio frío de tiempo por dinero que le permite asegurar su futuro. No hay espacio para los sentimientos en su agenda.

NovelToon tiene autorización de Miliarias para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Final de la primera temporada

El superdeportivo negro mate frenó en seco en el garaje subterráneo del edificio residencial. Las puertas se elevaron con su característico siseo, pero ni Damiano ni Scarlett articularon una sola palabra mientras subían en el ascensor privado. La tensión en el cubículo de metal era sofocante, una mezcla magnética de urgencia juvenil, deseo acumulado durante dos semanas de separación y el peso de una verdad que ya no podía contenerse.

Cuando las puertas se abrieron en el piso treinta, el penthouse los recibió en un silencio sepulcral, bañado por la luz dorada del atardecer que se filtraba a través de los inmensos ventanales. Scarlett dio unos pasos hacia el centro de la sala, abrazándose a sí misma de forma inconsciente. El top corto de satén esmeralda reflejaba los últimos destellos del sol, dibujando la curva de su silueta canela.

Damiano cerró la puerta trasera y, sin pensarlo un segundo, caminó hacia ella con paso felino y decidido. La tomó de los hombros con suavidad pero con una firmeza ineludible, obligándola a girarse para quedar frente a frente. Su cercanía física era abrumadora; el aroma a sándalo y cuero que emanaba de su camisa gris entreabierta inundó los sentidos de Scarlett, haciéndola flaquear.

—Mírame, Scar. Por favor, mírame —pidió Damiano, y su voz, habitualmente un rugido ronco y seguro, tembló con una vulnerabilidad que le encogió el estómago a la joven de veintidós años.

Scarlett levantó la vista, dejando que sus ojos avellana, empañados por la emoción, se clavaran en las pupilas grises de él.

—Ya no hay contratos, Scarlett. No hay una maldita aplicación, ni tarifas, ni la sombra de mi padre amenazando lo que tenemos —continuó él, acunando el rostro de la joven con sus manos grandes y tatuadas. Sus pulgares delinearon sus pómulos con una ternura desgarradora—. Sé por qué mentiste. Sé que intentaste destruirte ante mis ojos para salvar mi maldita empresa y el tratamiento de tu abuela. Pero tienes que entender algo: Serrano Motors no vale nada si tú no estás en este piso. El dinero no compra el sentido de mi vida, Scar. Tú se lo diste.

—Damiano... tenías tanto miedo de no poder darme un futuro real —susurró ella, y una lágrima rebelde resbaló por su mejilla—. Tu esterilidad, tus traumas... creías que un contrato era la única forma de mantenerme a tu lado sin defraudarme.

—Me importan una mierda mis miedos y me importa una mierda el futuro idílico que la sociedad dicta —la interrumpió él con vehemencia, sus ojos encendidos por una devoción salvaje—. No puedo darte hijos biológicos, es verdad. Mi cuerpo está marcado por los errores de mi juventud. Pero puedo darte mi alma entera, Scarlett. Puedo darte cada latido de este corazón que tú misma volviste a encender. Tu pasado en *Velvet* no me importa; me salvó la vida porque me trajo a ti. No eres mi acompañante, no eres un secreto. Eres mi igual. Eres la mujer que amo.

Las palabras de Damiano cayeron sobre Scarlett como un bálsamo ardiente, desintegrando las últimas defensas de su cordura. El precio de sus sentimientos ya no existía; la deuda emocional estaba saldada. Con un suspiro ahogado, Scarlett eliminó la distancia que los separaba y se lanzó a sus labios.

El beso que siguió fue el más intenso, tierno y apasionado de toda su historia. No nació de la adrenalina de la pista ni de la desesperación de un ataque de pánico. Fue una entrega absoluta entre dos iguales que se sabían libres. Las lenguas se encontraron con una cadencia perfecta, saboreándose con una lentitud tortuosa y deliciosa que les erizó la piel. Damiano soltó un gemido ronco, enredando sus dedos en el cabello castaño de ella, mientras Scarlett rodeaba su cuello con los brazos, pegando su cuerpo ardiente contra el torso musculoso del magnate.

Sin romper el contacto de sus bocas, Damiano la levantó en vilo. Scarlett rodeó la cintura alta de él con sus piernas desnudas, sintiendo la dureza de sus muslos a través de los vaqueros. Él la transportó con paso firme hacia la habitación principal, donde la cama king-size estaba bañada por los tonos púrpuras y anaranjados del crepúsculo.

La depositó sobre las sábanas de hilo gris con una delicadeza inaudita, colocándose inmediatamente entre sus piernas. Sus miradas se mantuvieron conectadas mientras el deseo juvenil y la atracción posesiva se apoderaban del espacio.

Con movimientos pausados, disfrutando de cada milímetro de piel descubierta, Damiano deslizó los tirantes del top esmeralda de Scarlett, dejando que la seda cayera y revelara la perfección canela de su pecho. Scarlett jadeó cuando las manos calientes de él, ásperas y texturizadas por los tatuajes, acariciaron sus costillas y subieron hasta acunar su busto.

—Eres jodidamente hermosa, Scarlett —murmuró él, bajando sus labios para besar la línea de su clavícula y luego descender hacia la curva de sus senos, provocando que ella arqueara la espalda y enterrara las uñas en sus hombros anchos.

Scarlett no se quedó atrás. Con una audacia renovada, se incorporó levemente para deshacerse de los botones restantes de la camisa gris de Damiano, empujando la tela fuera de sus brazos. Contempló el torso esculpido del empresario, delineando con sus labios la cicatriz de su abdomen que antes le causaba dolor y que ahora solo era el testimonio de su resiliencia. El contacto de sus pieles desnudas generó una fricción química, un calor sofocante que hacía que el aire faltara en los pulmones de ambos.

La urgencia por poseerse mutó en una necesidad de fundirse por completo. Damiano retiró los vaqueros de Scarlett con movimientos lentos, deteniéndose a besar cada tramo de sus piernas bronceadas, hasta dejarla únicamente en su lencería de encaje. No había prisa. Se miraban a los ojos, comunicándose en el lenguaje del silencio todo el amor y el perdón que las palabras no alcanzaban a cubrir.

Cuando finalmente se unieron, el encuentro íntimo alcanzó una dimensión mística. Fue una consumación salvaje por la fuerza de su atracción, pero increíblemente tierna por la devoción que se profesaban. Cada embestida de Damiano era pausada, profunda, un recordatorio físico de que su cuerpo le pertenecía únicamente a ella. Scarlett respondía con la misma intensidad juvenil, envolviéndolo con sus piernas, entregándose sin restricciones ni miedos al futuro. Los gemidos ahogados de la joven se mezclaban con los susurros posesivos y roncos de Damiano en la penumbra de la habitación.

—Mía... sin precios, Scar —susurró él contra su oído, su respiración desbocada golpeando la piel de su cuello.

—Tuya... para siempre, Damiano —respondió ella, sellando la promesa con un beso húmedo mientras el clímax los alcanzaba de forma simultánea, una marea alta de placer y liberación que les hizo temblar los músculos y entrelazar las manos con fuerza sobre las sábanas.

Horas más tarde, la noche de verano había cobrado total protagonismo en los ventanales del penthouse. Las luces de la ciudad de 2026 centelleaban a lo lejos, pero dentro de la habitación solo reinaba la paz.

Scarlett descansaba la cabeza sobre el pecho tatuado de Damiano, escuchando el latido rítmico, fuerte y pacífico de su corazón. Él la rodeaba con sus brazos de hierro, acariciándole la espalda desnuda en un movimiento perezoso y protector. La manta gris los cubría a medias, y el ambiente aún conservaba el aroma dulce de la vainilla entrelazado con el sándalo.

El contrato de *Velvet* era un recuerdo difuso, una herramienta del destino que ya no tenía poder sobre ellos. En esa cama, desnudas las almas y los cuerpos, la universitaria de veintidós años y el titán del motor de veintiocho habían encontrado su equilibrio perfecto. Eran dos supervivientes que habían aprendido que el verdadero deseo no se compra, y que el amor real no entiende de imperfecciones biológicas ni de pasados oscuros, sino de la valentía de avanzar a toda velocidad, juntos, hacia el mismo destino.

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Lau
comenzando me gusta 🤭
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