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Perdona a papá, cariño

Perdona a papá, cariño

Status: Terminada
Genre:Romance / CEO / Amante arrepentido
Popularitas:631.9k
Nilai: 4.6
nombre de autor: selvi serman

"Vete de aquí... ¡No quiero volver a ver tu cara en esta casa! No estoy dispuesto a vivir con una tramposa como tú." El grito que resonaba hasta el techo de la habitación tenía el poder de hacer temblar el corazón y el cuerpo de Karla. Con todas sus fuerzas, trataba de contener las lágrimas que ya se acumulaban en sus párpados.

Si para la mayoría de los hombres sería motivo de felicidad descubrir que su esposa sigue siendo virgen, para Jairo, la situación era todo lo contrario; se sentía engañado.

Ya que su matrimonio tuvo lugar después de ser sorprendidos juntos en la habitación de un hotel, y en ese momento, las circunstancias parecían indicar a cualquiera que algo había sucedido con Karla, por lo que, sin más remedio, Jairo tuvo que aceptar casarse con la que había sido novia de su hermano.

Sin embargo, meses después del matrimonio, al tener relaciones con su esposa, Jairo descubrió que ella aún era virgen. Jairo, quien odiaba las mentiras por encima de todo, por supuesto no pudo aceptar esta situación y terminó por echar a su esposa.

NovelToon tiene autorización de selvi serman para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Descubriendo la verdad

Habían pasado casi dos meses desde que Thalia comenzó su vida como esposa, y durante esos casi dos meses jamás recibió el trato que una esposa merece por parte de su marido, Rodrigo Sanjuán. Lejos de demostrarle cariño, rara vez se dignaba siquiera a dirigirle la palabra. Aun así, Thalia se esforzaba por cumplir con sus deberes de esposa, entre ellos preparar la cena, aunque Rodrigo nunca se dignara a probar su comida.

Como todas las noches anteriores, esa noche Rodrigo regresó al departamento a las doce en punto. Thalia sabía perfectamente que la evitaba a propósito.

Al percibir que su esposo se dirigía hacia la planta alta, Thalia se apresuró a volver a su habitación. Sí, desde que se casaron nunca habían dormido en la misma recámara.

Clic.

Apenas se había acostado cuando el sonido de la puerta de su habitación abriéndose desde afuera la sobresaltó.

—Rodrigo... —No era de extrañar que Thalia luciera sorprendida, considerando que en todo el tiempo que llevaban casados era la primera vez que su esposo entraba a su cuarto.

La mirada de águila que se clavó en ella, afilada y penetrante, bastó para encogerle el corazón.

—¿Qu-qué pasa? —tartamudeó Thalia, temiendo haber cometido algún error sin darse cuenta.

En lugar de responder, Rodrigo siguió avanzando hacia la cama.

—¿Qué le dijiste a mi madre? Fuiste a quejarte con ella, ¿verdad?

Thalia frunció el ceño, desconcertada ante la acusación de su esposo.

—¡No hace falta que finjas, Thalia! Sé perfectamente qué clase de mujer eres —Rodrigo continuó lanzándole acusaciones.

—Esta tarde su madre me invitó a acompañarla de compras al centro comercial, pero le juro que no le dije nada —respondió Thalia.

—¡Mentira! —el grito de Rodrigo hizo que Thalia se estremeciera. Aunque él siempre se había mostrado frío con ella, nunca antes le había gritado de esa manera.

—Si no fuiste tú quien se lo contó, entonces ¿cómo se enteró mi madre de que nunca te he tocado en todo este matrimonio?

—Yo tampoco lo sé. No tengo idea de cómo su madre se enteró —en realidad, Thalia estaba tan confundida como él respecto a cómo su suegra se había enterado de todo aquello.

Por supuesto, Rodrigo no le creyó ni una sola palabra.

—Está bien... Si eso es lo que quieres, lo haré. Pero que te quede claro: esto lo hago únicamente por obligación como esposo, no porque te desee, y mucho menos porque te ame —las palabras de Rodrigo se clavaron como un puñal en el corazón de Thalia.

—¿Qué está haciendo? —el cuerpo de Thalia tembló violentamente cuando Rodrigo la empujó y la hizo caer sobre la cama.

Rodrigo esbozó una sonrisa torcida al ver cómo el rostro de Thalia se transformaba por el miedo. —¿Acaso no lo hicimos ya antes de casarnos? Entonces, ¿por qué sigues fingiendo, Thalia? —interpretó el terror en su rostro como pura actuación.

Thalia tragó saliva con dificultad. Lo que tanto temía estaba a punto de suceder: si Rodrigo la tocaba esa noche, descubriría que aquella vez entre ellos en realidad no había pasado nada.

Sin querer escuchar una palabra más, Rodrigo le selló los labios con un beso. Lo que había comenzado como una lección de castigo por haberse atrevido a hablar con su madre fue transformándose en algo distinto; la belleza del cuerpo de su esposa lo fue envolviendo hasta que, sin darse cuenta, consumó la unión.

Las lágrimas que resbalaban por las sienes de Thalia y la resistencia que encontró al intentar abrirse paso en ella le hicieron percibir que algo no encajaba. Pero el deseo de saciar su impulso fue más fuerte que cualquier sospecha, y continuó hasta alcanzar el clímax.

Las manchas de sangre que quedaron sobre su cuerpo terminaron por confirmar lo que su instinto le había advertido.

—¿Todavía eras virgen?

El corazón de Thalia pareció detenerse. Rodrigo acababa de descubrir la verdad: aquella noche entre ellos no había ocurrido absolutamente nada.

Rodrigo se pasó las manos por el rostro, frustrado. No sabía cómo reaccionar. Por un lado, había un sentimiento que no podía expresar con palabras al haber sido el primero de su esposa; por el otro, sentía que Thalia lo había engañado todo este tiempo.

—¡Perdóneme! —Thalia no se atrevía a levantar la mirada.

—¿Cómo pudiste, Thalia? ¿Fue porque no lograste quedarte con Adrián y por eso me engañaste de esta manera? —la voz de Rodrigo sonaba baja, pero cada palabra le desgarraba el alma a Thalia.

Thalia negó con la cabeza, rechazando la acusación de su esposo.

—¡Vete de aquí! ¡No quiero volver a ver tu cara! ¡No pienso vivir con una mentirosa como tú! —la voz de Rodrigo retumbó hasta el techo de la habitación, y el cuerpo de Thalia tembló aún más de miedo. Ya ni siquiera sentía el dolor entre sus piernas. Se bajó de la cama y fue recogiendo una a una las prendas que yacían tiradas en el suelo.

Rodrigo se marchó, pero antes de abandonar por completo la habitación, se detuvo y dijo:

—Espero que mañana ya no estés aquí —y tras esas palabras, se alejó sin mirar atrás.

A la una de la madrugada, Thalia arrastraba su maleta por el pasillo. Antes de abrir la puerta del departamento, se detuvo un instante y dirigió una mirada triste hacia la puerta cerrada de la habitación de Rodrigo. —Perdóneme...

*

—Thalia... ¿por qué vienes a estas horas? —en lugar de invitarla a pasar, su madre la acribillaba con preguntas.

La inquietud se apoderó de doña Isabel cuando su mirada se posó en la enorme maleta que traía Thalia.

—No me digas que te escapaste de tu casa —el rostro de su madre se endureció.

—Rodrigo ya se enteró de todo, mamá —como cualquier hija, Thalia esperaba que su madre la abrazara para darle aunque fuera un poco de consuelo. Pero no obtuvo nada de eso, porque doña Isabel rechazó su llegada y le exigió que regresara de inmediato al departamento de su esposo.

Expulsada de la casa de su marido y rechazada también en la de sus padres, Thalia no sabía adónde ir.

—Dios mío... ¿así se siente estar completamente sola en el mundo? —si fuera hija biológica, tal vez su madre no la habría tratado así. Pero lamentablemente, ella no era más que una hija adoptiva.

La luz de un auto que se detuvo cerca de ella le deslumbró los ojos.

—¡Dios santo, Thalia! ¿Qué haces caminando sola a estas horas? —con el rostro lleno de preocupación, una joven bajó de su auto y se acercó a ella.

—Mari...

Mariana era una de las amigas de Thalia de la universidad. Habían sido bastante cercanas, pero desde que Mariana decidió trabajar en una empresa en Ciudad Santamaría, habían perdido el contacto.

Mariana la invitó a subir a su auto. Como buena amiga, no la presionó para que le contara lo que había pasado si no estaba lista, aunque la enorme maleta que cargaba Thalia era respuesta suficiente sobre su situación.

—Esta noche regreso a Ciudad Santamaría. Si quieres, puedes venir conmigo, Thalia —el rostro abatido de Thalia se iluminó al escuchar la propuesta de Mariana.

—¿De verdad no te molesta que vaya contigo?

Mariana sonrió. —Si me molestara, no te lo estaría ofreciendo, querida.

No era casualidad que Mariana se mostrara tan generosa con Thalia. Para ella, Thalia había sido la única compañera de la universidad que siempre la ayudó cuando estaba en apuros. Incluso le había ayudado a pagar la matrícula de un semestre.

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Mildred Álvarez
Excelente trabajo ,es la segunda vez que la leo y opino que debiera tener una continuación.
noemi rios
muy buen trabajo .gracias .Sigue ???
Mildred Álvarez
Pue's Thalia por desconfiada tu marido puede que no te hable duray un tiempo.
yudith del carmen betancourrt abanes
jajajajajajaja eso fue en cuarentena
Mildred Álvarez
🤣😂🤣😂🤣
Mildred Álvarez
jajajaja buenísimo 🤣😂 como te quedó el ojo Renato.
Anonymous Carmen diaz
Horrible hombre engreído
Anonymous Carmen diaz
Estúpido engreído que no se avisto contigo y ni fuiste gentil ni te protegiste acaso ella sola se embarazó
Anonymous Carmen diaz
Pobre juzgada por algo que no hizo y repudiada por su esposo y madre
Mildred Álvarez
Ni modo Thalia te toca servir de desagüe.
Mildred Álvarez
Thalia como que es retrasada mental
Mildred Álvarez
😂🤣😂🤣😂🤣
Mildred Álvarez
pero debiera decirle Rodrigo al doctor que él ya investigó y tiene nombre de la posible sospechosa.
Mildred Álvarez
y si ellas supieran que son madre e hija
Mildred Álvarez
Que forma más extraña de amarse y tratarse
Mildred Álvarez
no había captado esa ,Thalia le dice"amor".
Rachel James
🤭🤭
Mildred Álvarez
no confundan más con sus comentarios.
Mildred Álvarez
Al principio la protagonista se llama Karla y el protagonista Jairo , ahora ella se llama Thalia y el Rodrigo,a pesar de todo la trama es buena es la tercera vez que la leo
Mildred Álvarez
de Doña Carmen es hijo,de Adrián es hermano.
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