NovelToon NovelToon
SOMBRAS QUE NO SEVAN

SOMBRAS QUE NO SEVAN

Status: En proceso
Genre:Escuela / Fantasía LGBT / Traiciones y engaños
Popularitas:287
Nilai: 5
nombre de autor: nezhaN

Después de perder a sus padres, Izack Vega cree que lo peor ya pasó… hasta que comienza a vivir bajo el mismo techo que su peor pesadilla.

Traicionado por su propia familia, termina en un orfanato donde conocerá a personas rotas como él… que poco a poco se convertirán en su verdadera familia.

Pero el pasado no lo dejará en paz. Secretos, acoso, mentiras y muertes lo rodean…

Y cuando la verdad salga a la luz, Izack tendrá que decidir:
¿seguir huyendo… o enfrentarse a la oscuridad?

NovelToon tiene autorización de nezhaN para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

TEMPORADA 2: CAPÍTULO 1: EL FUEGO QUE NOS UNE

El sol empezaba a teñir de naranja el cielo cuando regresaron al orfanato. El silencio pesaba sobre todos, como si el aire mismo guardara el recuerdo de lo que habían visto: la sangre en el suelo, el brazo esposado, el túnel oscuro por donde Héctor había desaparecido sin dejar rastro. Izack caminaba callado, abrazándose a sí mismo, todavía temblando por dentro. No podía borrar de la mente la mirada desquiciada de su tío, ni esa frase que le heló la sangre: *“Yo soy solo el primer eslabón”*.

Al entrar a su habitación, se dejó caer en el borde de la cama y se pasó las manos por el rostro. Todo parecía haberse derrumbado otra vez. Pensaron que al atraparlo a él terminaría la pesadilla, pero apenas acababan de ver la punta de un iceberg mucho más grande y oscuro.

No escuchó que Axel entraba. Solo sintió el colchón hundirse a su lado, y luego una mano cálida y firme posarse suavemente sobre su espalda.

—No tienes que cargar todo tú solo —dijo Axel muy bajito, rompiendo el silencio—. No más.

Izack levantó la mirada, y al encontrarse con esos ojos grises llenos de ternura y determinación, la barrera que había mantenido en pie se rompió por completo. Se lanzó hacia él, abrazándolo con todas sus fuerzas, escondiendo el rostro en su cuello, y soltó un sollozo que llevaba guardando horas. Axel lo sostuvo como si fuera lo más valioso del mundo, rodeándolo con ambos brazos, acariciándole la espalda despacio, dejándolo llorar hasta que se quedó sin lágrimas.

Cuando se calmó, se separó lo justo para mirarlo a la cara. Sus rostros estaban a muy pocos centímetros, respiraban el mismo aire, y podían sentir el calor que emanaba el uno del otro.

—Tengo miedo —confesó Izack en un susurro—. Si él fue capaz de eso… ¿qué harán los que están arriba? ¿Qué le harán a ti?

Axel le acarició la mejilla con el dorso de los dedos, despacio, y luego le tomó la mano, entrelazando sus dedos con fuerza.

—No me importa —respondió él con voz segura—. Donde tú vayas, voy yo. Lo que venga, lo enfrentamos juntos. Y si hay fuego… lo cruzamos juntos.

Se inclinó despacio, y esta vez no hubo dudas, ni miedos, ni interrupciones. Sus labios se encontraron con una intensidad que les hizo cerrar los ojos al instante. Fue un beso profundo, apasionado, desesperado: mezcla de todo el miedo pasado, de la gratitud, de lo mucho que se habían deseado sin atreverse a decirlo. Izack le rodeó el cuello con los brazos, acercándolo más, queriendo sentir cada parte de él, y Axel lo atrajo hacia su regazo, apretándolo contra sí como si quisiera fundirse con su cuerpo. Sus labios se movían al mismo ritmo, calientes y urgentes, y cuando separaron un poco las bocas para respirar, se besaron la comisura de los labios, la mandíbula, la sien, como si quisieran grabarse en la piel cada rincón del otro.

—Te quiero —murmuró Axel contra su boca, y la voz le temblaba un poco—. Más de lo que creí posible. No te voy a dejar caer. Jamás.

Izack no pudo responder con palabras, solo volvió a buscar sus labios, en un beso más lento, más dulce, pero igual de ardiente, prometiendo sin decir nada que él también se quedaría, que no huiría, que ya no tenía miedo de estar junto a él.

Se quedaron así un buen rato, abrazados, sintiéndose el latido del corazón el uno al otro, hasta que el ruido de pasos en el pasillo los hizo volver a la realidad. Se separaron despacio, con las mejillas sonrojadas y las manos todavía entrelazadas. Axel recogió los papeles que habían traído de la casa vieja y los extendió sobre la mesa.

—Ahora tenemos que saber qué es el “Consejo de los Trece” —dijo él, cambiando el tono a uno más serio—. Y por qué tus padres estaban en su lista.

Revisaron hoja por hoja con mucha calma. No había nombres completos, solo iniciales y códigos, pero Tomás, que los había seguido hasta la habitación, señaló una anotación pequeña al margen: *“La vieja fábrica al norte: próxima reunión”*.

—Si se reúnen ahí —dijo Tomás con la voz tensa—, es el lugar más peligroso del pueblo. Nadie va, nadie pregunta. Y si Héctor logró escapar, seguro que ya les avisó que tenemos las pruebas.

Izack miró a Axel, y este le devolvió la mirada sin dudar.

—Entonces vamos —dijo Izack, apretando los puños—. No podemos escondernos. Si queremos saber la verdad, tenemos que ir donde ellos están.

Pero esa noche, mientras todos dormían, una sombra se deslizó por el tejado del orfanato, y dejó caer un sobre cerrado en la entrada principal. Dentro solo había una nota, escrita con letra impresa, fría y sin emoción:

> **SABEMOS QUE BUSCANOS. NO BUSQUEN LO QUE NO PUEDEN SOPORTAR. LA PRÓXIMA VEZ NO HABRÁ TÚNELES POR DONDE HUIR.**

En cuanto Izack leyó esas palabras al amanecer, sintió que el frío volvía a sus huesos. Las sombras no solo los vigilaban: ya sabían exactamente dónde estaban, qué tenían planeado, y hasta dónde estaban dispuestos a llegar.

Pero esta vez, al mirar a su lado, vio a Axel de pie junto a él, firme, listo para caminar a su lado. Y supo que mientras estuvieran juntos, ninguna oscuridad sería total.

**FIN DEL CAPÍTULO 11**

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play