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LA ISLA DEL PROYECTO CREPÚSCULO

LA ISLA DEL PROYECTO CREPÚSCULO

Status: En proceso
Genre:Aventura / Hijo/a genio / Fantasía LGBT
Popularitas:189
Nilai: 5
nombre de autor: nezhaN

Un paseo escolar a una isla prohibida se convierte en una pesadilla mortal. Una empresa secreta oculta experimentos genéticos con dinosaurios modificados, y cuando alguien libera a todas las criaturas, los barcos huyen en pánico… olvidando a cinco estudiantes abandonados a su suerte.

Dan, un chico de 16 años con una inteligencia que nadie imagina, deberá ocultar su verdadero potencial y sus poderes sobrenaturales mientras él y sus compañeros luchan por sobrevivir. Entre la selva llena de depredadores, secretos terribles, peleas, traiciones, miedos y lazos que se rompen o se fortalecen, tendrán que aprender a confiar los unos en los otros… antes de que se conviertan en la próxima presa.

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NovelToon tiene autorización de nezhaN para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 17: LAS PUERTAS DE LA TORRE

Bajamos la ladera cubierta de pasto alto y piedras sueltas manteniendo siempre el mismo orden: yo abriendo el camino, vigilando cada desnivel y cada rastro en el suelo; Álex justo detrás, listo para advertir de cualquier ruido; Leo cerrando la marcha con la mirada siempre vuelta hacia atrás; Bruno y Mia en el centro, atentos a los lados. Nadie se apartaba, nadie se adelantaba sin mi señal, nadie dudaba de la dirección que tomábamos. La confianza que habían puesto en mí era total, y yo sabía que no podía fallarles.

Según mis cálculos, llegaríamos a la base de la torre al caer la tarde. El terreno se hacía cada vez más llano y despejado, y la vegetación densa de la selva fue dejando paso a zonas de tierra apisonada, restos de caminos de asfalto roto y vallas metálicas caídas que nadie se había molestado en retirar. A medida que avanzábamos, el silencio se hacía más profundo, más pesado; ya no se oían pájaros, ni el crujir de ramas pequeñas, solo el sonido de nuestros propios pasos y el viento que soplaba con más fuerza al acercarnos a la zona central.

—A partir de aquí —les dije en voz baja, deteniéndome detrás de un muro de hormigón medio derrumbado—, estamos dentro del perímetro de seguridad. Habrá sensores, cámaras, y casi seguro puestos de guardia. No hagáis nada sin que yo lo diga. Seguidme muy pegados, sin hacer ruido innecesario.

Asintieron todos con la cabeza, sin palabras, y avanzamos agachados, aprovechando cualquier sombra para no ser vistos. Desde esa posición veíamos ya la verja perimetral de acero grueso, de casi cuatro metros de alto, y detrás de ella la explanada vacía que llevaba hasta la entrada principal de la torre. Y allí, justo en el centro del camino, vimos lo que nadie esperaba: **las puertas principales de doble hoja estaban abiertas de par en par**, como si nos estuvieran esperando. No había guardias visibles, no había disparos, no había alarmas sonando. Solo silencio y una invitación demasiado extraña para ser casual.

—Es una trampa —dijo Álex en un susurro, sin quitar la vista de la entrada—. Nadie dejaría esto así por accidente.

—Lo sé —respondí yo sin apartar la mirada—. Pero es la única forma de entrar. Si damos la vuelta, nos expondremos más tiempo y en terreno abierto. Vamos despacio, con cuidado. Yo voy primero. Si algo pasa, salís corriendo hacia el bosque sin mirar atrás.

—No iremos a ningún sitio sin ti —respondió Mia con firmeza, y los demás asintieron a su lado.

Cruzamos la verja abierta y caminamos despacio por la explanada, sintiendo cada paso como si resonara en todo el suelo de la isla. Al llegar al umbral de las puertas, me detuve un instante, respiré hondo y entré el primero. El vestíbulo interior estaba iluminado por luces de emergencia que parpadeaban en tonos blancos y grises, lleno de polvo, con mesas volcadas y papeles esparcidos por todas partes. No había nadie. Pero al fondo, frente al ascensor principal, había una pantalla gigante encendida, y en ella apareció de golpe la imagen del Dr. Silas, la misma que habíamos visto en la sala de seguridad días atrás, pero esta vez con una grabación completa y sin interferencias.

—Si estás viendo esto —empezó a decir con voz cansada pero clara—, significa que has llegado, Dan. Sabía que lo harías. Sabía que serías el único capaz de ver más allá de las mentiras, el único capaz de llegar hasta aquí. Todo lo que ha ocurrido, todo lo que te ha parecido un error, no lo fue del todo. Tú y tus amigos no estáis aquí por casualidad.

Mis amigos se quedaron quietos a mi lado, mirando la pantalla con los ojos muy abiertos, y yo sentí cómo se me helaba la sangre, aunque no me moví ni un milímetro.

—La cúpula, las criaturas, los experimentos —continuó el científico—, todo estaba pensado para intentar despertar lo que llevas dentro. Lo que tu padre ayudó a crear, y lo que yo no me atreví a borrar. Tú eres la única prueba viva de que no todo estuvo perdido. Y ahora, la torre está a tu entera disposición. Los sistemas de seguridad responden a tu frecuencia biológica. Puedes entrar, puedes sacar la señal, puedes revelar la verdad. Pero date prisa. No tardarán en volver a tomar el control.

La pantalla se apagó de golpe. En ese mismo instante, las puertas del ascensor se abrieron solas con un suave zumbido, y una luz azulada iluminó el interior, invitándonos a subir.

Nos miramos los cinco entre nosotros, sin miedo, sin duda, solo con la certeza de que ya no había vuelta atrás. Entramos juntos en el ascensor, nos apretamos unos contra otros en el espacio reducido, y yo puse la mano sobre el panel de control sin saber muy bien por qué lo hacía. De inmediato las luces cambiaron de color y el ascensor empezó a subir suavemente, llevándonos hacia los pisos superiores, hacia el corazón de todos los secretos, hacia el lugar donde por fin sabríamos la verdad completa.

—¿A dónde vamos? —preguntó Bruno muy bajo.

—Al último piso —respondí yo con voz firme—. Donde está la baliza y donde están los archivos definitivos. No falta mucho.

Nadie dijo nada más. El ascensor subía rápido, y fuera de sus paredes de cristal veíamos cómo la selva se quedaba cada vez más abajo, cómo la isla entera se veía pequeña desde esa altura, y cómo el cielo empezaba a teñirse de los colores del atardecer, el mismo que nos había visto unirnos para siempre.

Sabíamos que arriba nos esperaban respuestas, pero también peligros que aún no podíamos imaginar. Pero no importaba. Íbamos juntos, guiados por el mismo propósito, y nada nos separaría.

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😈 Hunter. 😈
Me encantó 🥰 quiero más.
saludos.
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