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La Hija Ilegítima Y El Ceo Arruinado.

La Hija Ilegítima Y El Ceo Arruinado.

Status: Terminada
Genre:Mujer poderosa / Traiciones y engaños / Enfermizo / Completas
Popularitas:73k
Nilai: 5
nombre de autor: Frida Escobar

La madre de Estefanía siempre fue “la otra”. La amante secreta de un hombre rico. Y ella… la hija ilegítima que la familia Rosales mantiene lejos en un convento.
Cuando el imperio de los Castellanos queda al borde de la quiebra, Alexander Castellanos, el CEO de la familia quien sufrió un accidente quedando discapacitado y necesita de un bastón para caminar, acepta casarse con la hija de la familia Rosales para salvar los negocios.
Pero la madrastra de Estefanía idea un engaño cruel: enviarla a ella como la hija legítima, aprovechando que nadie conoce la existencia de la bastarda.
Deseando por fin salir del lugar donde ha estado por años, Estefanía acepta convertirse en la esposa por contrato de Alexander.
Lo que comienza como un acuerdo frío pronto se vuelve peligroso. Porque vivir bajo el mismo techo despierta una tensión imposible de ignorar, mientras los secretos amenazan con destruirlo todo.
Y cuando la verdad salga a la luz, ninguno estará dispuesto a perder lo que considera suyo.

NovelToon tiene autorización de Frida Escobar para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Una charla después del caos de la fiesta.

El camino de regreso transcurrió en completo silencio.

Estefanía permaneció mirando por la ventana mientras las luces de la ciudad pasaban rápidamente frente a sus ojos.

Todavía sentía el pecho apretado.

Las palabras de su madrastra seguían clavadas dentro de ella.

Bastarda.

La palabra le quemaba más que cualquier otra cosa.

Las mentiras.

La humillación.

El saber en lo que creyó por mucho tiempo y no era real.

Apretó las manos sobre su regazo mientras intentaba respirar con normalidad.

A su lado, Alexander observaba de reojo su reflejo en el cristal.

Algo había cambiado desde que regresó de aquel pasillo.

Ya no hablaba.

Ya no observaba todo con esa curiosidad ingenua.

Ahora parecía contener algo.

Y eso comenzaba a irritarlo más de lo que debía.

Porque apenas la conocía y aun así ya empezaba a notar cuándo algo no iba bien.

El automóvil finalmente se detuvo frente a la mansión.

El chófer abrió primero la puerta de Estefanía.

Ella bajó acomodando el vestido azul sobre sus piernas antes de caminar hacia la entrada.

Alexander descendió después, apoyándose en el bastón.

Pero el sonido de otro automóvil deteniéndose detrás de ellos hizo que cerrara los ojos con fastidio.

José.

A pesar del “no”, los había seguido hasta la casa.

Para él, la vida de Alexander era el mejor entretenimiento posible.

José salió de su coche con las manos en los bolsillos y una sonrisa descarada.

—Definitivamente esta noche estuvo interesante.

—Lárgate a tu casa, José.

—¿Ves? Por eso nadie soporta tu carácter.

Estefanía soltó una pequeña risa sin querer.

Fue apenas un sonido suave.

Pero Alexander giró la cabeza inmediatamente hacia ella.

Y Estefanía dejó de reír al instante.

José abrió más los ojos divertido al notar la reacción de ambos.

—Buenas noches, querida prima política.

—Buenas noches.

—Y piénsalo bien… si algún día quieres que alguien te haga reir, yo sí sonrío más seguido.

Alexander lo fulminó con la mirada.

Y aquella sensación desagradable en el pecho empeoró todavía más.

No sabía exactamente qué le molestaba.

Si el tono juguetón de José…

O la manera en que Estefanía sí sonreía cuando hablaba con él.

—José.

La advertencia salió más dura de lo normal.

José levantó ambas manos divertido.

—Ya me voy, ya me voy.

Soltó una carcajada antes de regresar a su automóvil.

Alexander no dejó de mirarlo hasta que desapareció de la entrada.

Cuando finalmente se marchó, el silencio volvió a caer entre ellos.

Estefanía caminó primero hacia el interior de la casa.

Sus pies dolían otra vez.

Pero no por las zapatillas.

Era el cansancio de permanecer tantas horas de pie fingiendo pertenecer a un lugar que claramente no era el suyo.

En cuanto cruzó la puerta principal, se quitó los zapatos discretamente.

Alexander la vio hacerlo.

—Te acostumbrarás.

Ella levantó apenas la vista.

—Eso espero.

La respuesta salió tan baja que sonó más triste que molesta.

Alexander avanzó hacia la habitación, pero se detuvo al notar que ella no lo seguía.

Estefanía continuaba quieta en la entrada, abrazándose a sí misma.

Como si no quisiera entrar.

Como si aquella casa enorme le provocara algo parecido al miedo.

—¿Qué haces?

Ella dudó unos segundos.

—Nada… solo…

Se quedó callada.

Porque no sabía cómo explicar algo tan absurdo.

Quería regresar a su habitación.

A la que había sentido suya aunque fuera por un dia.

No quería compartir espacio con nadie.

Mucho menos con un hombre que apenas conocía.

Alexander frunció ligeramente el ceño.

—¿Solo qué?

Estefanía negó rápido.

—Nada.

Entonces comenzó a avanzar antes de que siguiera preguntando.

Alexander la observó entrar primero a la habitación compartida.

Y por primera vez desde que comenzó todo aquello, sintió una extraña necesidad de entender qué demonios ocultaba esa chica.

Cuando Estefanía cerró la puerta detrás de ella, volvió a sentirse pequeña dentro de aquel lugar.

El dormitorio seguía pareciéndole demasiado elegante.

Demasiado silencioso.

Demasiado grande.

Fue hasta el baño y se observó frente al espejo.

El maquillaje seguía intacto.

Pero sus ojos no.

Apoyó ambas manos sobre el lavabo y respiró hondo.

No iba a llorar otra vez.

No por ellos.

No por una familia que jamás la quiso.

Abrió el grifo y dejó que el agua fría recorriera sus muñecas.

Entonces escuchó la puerta abrirse.

Alexander entró a la habitación.

Y como siempre, su presencia llenó todo el espacio.

Ella levantó la vista a través del espejo.

Él aflojó el cuello de la camisa mientras caminaba hacia el armario.

—Mi abuelo está furioso.

Estefanía bajó la mirada.

—Lo noté.

Alexander tomó su ropa de dormir entre las manos.

Pero entonces habló nuevamente.

—No sabíamos que tenías una hermana.

El cuerpo de Estefanía se tensó apenas.

—Yo tampoco sabía.

Alexander cerró lentamente la puerta del armario.

La observó por el espejo.

—¿Qué significa eso?

Estefanía dudó.

Pero al final sonrió.

Esa sonrisa pequeña y falsa que él ya empezaba a reconocer.

—Nada importante.

Alexander odiaba esa respuesta.

Porque claramente sí lo era.

Se acercó unos pasos.

—Tu familia mintió sobre tu edad… mintieron sobre muchas cosas. Nos ofrecieron una hija y nos entregaron otra. La que debía casarse conmigo era tu hermana, no tú.

Las manos de Estefanía se apretaron con fuerza.

Claro.

Solo faltaba eso.

Que también la señalaran por ocupar un lugar que nunca pidió.

—Y aun así aquí seguimos… cansados.

La respuesta lo hizo guardar silencio unos segundos.

Porque tenía razón.

Alexander soltó una risa seca.

—Créeme. Si hubiera sabido que eras prácticamente una adolescente, jamás habría aceptado esto.

El comentario golpeó más de lo que él esperaba.

Estefanía desvió la mirada rápidamente.

Alexander lo notó.

Y algo dentro de él se tensó incómodamente.

Ella volvió a sonreír.

Pero esta vez esa sonrisa se veía rota.

—Bueno… no es demasiado tarde. Dígame cuándo debo firmar el divorcio.

Tomó un cepillo y caminó hacia la cama.

Alexander permaneció inmóvil observándola.

Sentada al borde del colchón, cepillando lentamente su cabello.

Parecía pequeña.

Demasiado pequeña dentro de aquella habitación enorme.

Entonces recordó varias cosas al mismo tiempo.

La manera en que había devorado el pastel.

La forma en que observaba cada comida como si no estuviera acostumbrada.

La supuesta maleta perdida.

Las mentiras torpes.

Y sobre todo…

La forma en que José lograba hacerla reír tan fácilmente.

Eso último le molestó más de lo necesario.

—¿Por qué llorabas?

La pregunta hizo que Estefanía dejara de mover el cepillo.

El silencio llenó la habitación.

Alexander creyó que no respondería.

Hasta que ella habló.

—Porque entendí algo.

Él esperó.

Estefanía levantó lentamente la vista.

Sus ojos brillaban otra vez.

—En algunas familias… aunque tengas la misma sangre… nunca perteneces realmente.

Alexander sintió algo incómodo al escucharla.

Porque conocía perfectamente esa sensación.

Y eso lo irritó todavía más.

Se pasó una mano por el rostro antes de hablar nuevamente.

—En una fiesta como la de hoy no puedes hacer ciertas cosas.

Estefanía frunció apenas el ceño.

Alexander caminó hasta una pequeña cartera de cuero sobre la mesa.

La abrió y sacó una tarjeta bancaria.

Era la extensión que había mandado preparar esa misma tarde.

José había ido personalmente al banco.

Alexander regresó hasta ella y le extendió la tarjeta.

Estefanía levantó la vista confundida.

—Tus padres ya no tienen obligación de mantenerte. Durante este año yo me haré cargo de todo.

Ella tomó la tarjeta lentamente.

—Así que compórtate como mi esposa.

La voz de Alexander se endureció ligeramente.

—Puedo soportar muchas cosas… menos los engaños.

El corazón de Estefanía se tensó al instante.

Porque aquella advertencia no sonó casual.

Sonó peligrosa.

Y en ese momento entendió algo que la dejó completamente inmóvil.

Alexander no pensaba divorciarse de ella.

1
Yohelis López cabarca
los dos semerecen ser feliz con esa hermosa familia que construyeron ❤️❤️❤️
Cintia Taboada
Preciosa historia gracias
Carmen Palencia
Frida que hermosa novela nos has dado te felicito por qué tienes mucho talento cada capítulo que escribías era mejor que el anterior de verdad que esta novela merece un premio es demasiado buena
ana luisa
de tercera no puede ser debería ser de primera esta esta plataforma no respeta los comentarios quiénes van de primero no siempre una una Betty Saavedra Alvarado siempre la primera no puede ser
ana luisa
Me encantó el capítulo final fue buenísimo una familia completa que que formó Alexander y Estefanía una que ella nunca tuvo una familia vive un convento pero lo formó con Alexander que la amo falta el epílogo pero fue muy buena
ana luisa
otra vez de segunda no puede ser debería ser de primera por qué la plataforma es así
ana luisa
Me encantó el capítulo porque una se parece Estefanía la otra se parece al Alexander y la otra es la más quieta que está que está pegada a su papá me encantó porque van a tener un hijo varón y están creciendo y se aman tanto
Liliana Torres
Muy hermoso una maravillosa 💖💖💖
ana luisa
Me encantó el capítulo emocionante porque ya tuvieron sus trillizas son papas los dos quién tuvo más pendiente Alexander con su bebés y no quieren hermanito Yo quiero un hijo de Dios que cuiden a sus tres hijas
Sakura
muy hermosa me encanta
Claudia Marcela Casas
hermosa historia del principio al fin donde nos isiste reír y otras veces llorar me encanta tu escritura porque le pones todo mil veces gracias ❤️❤️❤️❤️❤️❤️💝💝💝💝💝💖💖💖💖💖
Marilin Barboza
Me encantó la historia muchas gracias
Marilin Barboza
🥰🥰🥰🥰🥰
Gloria Dominguez
wou Frida que libro ,no cabe duda cada historia supera la anterior ,⭐⭐⭐⭐⭐ eres mi autora favorita 💯💐💐💐
Gloria Dominguez
no chiquita es tu culpa, eso era lo que querías y lo lograste!! 🤭 estoy orgullosa de ti 👍
Mony Hernández
muuuy buena ,,como todas las novelas de Frida Escobar 👏👏👏👏
Mony Hernández
habrá epílogo ??.🤭
Mony Hernández
habrá epílogo ??.🤭
Yuri😊
Hermosa historia, sin duda me queda claro que sigues siendo una de mis autoras favoritas, no le faltó nada de lo que a mí me gusta... si este fue el final Gracias. 👍🏻👍🏻
Gloria Dominguez
buen trabajo 👍👍
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