Samantha Torres solo quería salvar su pastelería y cuidar de su hermana menor; jamás imaginó que una bandeja de crema pastelera la llevaría directamente a los brazos del hombre más peligroso, arrogante y fascinante de la ciudad: Viktor D'Angelo.
NovelToon tiene autorización de Sarita King para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Secretos Familiares
Samantha Torres
Mi padre siempre decía que las familias guardaban secretos.
Algunos pequeños.
Otros enormes.
Algunos capaces de destruir vidas enteras.
Cuando era niña pensaba que exageraba.
Después crecí.
Perdí a mis padres.
Y descubrí que tenía razón.
Porque las familias siempre escondían algo.
Y la mía no era la excepción.
---
Después de que Viktor se marchó aquella noche, permanecí sentada en la pastelería durante más de una hora.
Sola.
Con una montaña de documentos frente a mí.
Y una cantidad absurda de preocupaciones instaladas en mi cabeza.
Tiramisú dormía sobre una silla.
Evelyn hacía su tarea en una mesa cercana.
Y yo intentaba encontrar una solución que simplemente no aparecía.
—Sam.
Levanté la vista.
—¿Sí?
—¿Vamos a perder la cafetería?
La pregunta me golpeó directamente en el corazón.
Porque esa era exactamente la posibilidad que estaba intentando ignorar.
Sonreí.
O al menos lo intenté.
—No.
—¿Segura?
Mentí.
—Muy segura.
Evelyn me observó durante varios segundos.
Demasiados.
Porque mi hermana era peligrosa cuando analizaba a las personas.
Y conmigo era aún peor.
—Estás preocupada.
—Estoy cansada.
—Eso también.
Suspiré.
Porque no podía engañarla.
Nunca había podido.
—Voy a resolverlo.
—Lo sé.
Aquella respuesta me sorprendió.
—¿Lo sabes?
—Siempre lo haces.
Mi garganta se cerró.
Solo un poco.
Lo suficiente.
Porque Evelyn tenía esa costumbre.
La de decir cosas simples que terminaban pesando más que cualquier discurso.
—Gracias.
—De nada.
Después volvió a su tarea.
Como si no acabara de recordarme por qué seguía luchando cada día.
---
Esa noche no pude dormir.
Intenté hacerlo.
De verdad.
Pero cada vez que cerraba los ojos aparecían nuevas preocupaciones.
Las facturas.
La investigación.
La pastelería.
El alquiler.
El futuro.
Todo.
Finalmente me rendí cerca de las tres de la mañana.
Me levanté.
Y fui hacia el pequeño armario donde guardaba algunas cajas antiguas.
Documentos.
Fotografías.
Recuerdos.
Cosas que rara vez tocaba.
Cosas que dolían demasiado.
Encontré una vieja caja de madera.
La misma que había pertenecido a mi madre.
La abrí lentamente.
Y el pasado volvió a golpearme.
Como siempre.
Fotografías.
Cartas.
Recibos.
Pequeños recuerdos familiares.
Y entonces lo encontré.
Un sobre amarillento.
Olvidado.
Escondido entre otros papeles.
Fruncí el ceño.
No recordaba haberlo visto antes.
Lo abrí cuidadosamente.
Y mi respiración se detuvo.
Porque dentro había una fotografía.
Una fotografía de mi padre.
Pero no estaba solo.
Había otro hombre junto a él.
Un hombre idéntico.
Exactamente idéntico.
Sentí un escalofrío.
Porque conocía aquella historia.
La historia que mis padres apenas mencionaban.
La historia que siempre evitaban explicar.
Mi padre tenía un hermano gemelo.
Alessandro Torres.
El hombre que desapareció mucho antes de que yo naciera.
El hombre del que nadie hablaba.
El hombre que supuestamente había cortado todo contacto con la familia.
Me quedé observando la fotografía durante largos segundos.
Algo no encajaba.
Porque en aquella imagen ambos parecían felices.
Unidos.
Como hermanos normales.
Entonces...
¿Qué había ocurrido?
¿Por qué desapareció?
¿Por qué jamás volvió?
Y lo más importante...
¿Por qué mis padres ocultaron todo aquello?
---
A la mañana siguiente desperté agotada.
Con la fotografía todavía en mi mente.
Con preguntas.
Demasiadas preguntas.
Y sin respuestas.
Como siempre.
Llegué a la pastelería antes de abrir.
Necesitaba distraerme.
Trabajar.
Pensar en cualquier cosa menos en los secretos familiares.
Funcionó durante aproximadamente veinte minutos.
Hasta que apareció Olivia.
—Pareces un fantasma.
—Gracias.
—¿Dormiste?
—No.
—¿Problemas?
—Muchos.
Olivia se acercó.
Y me observó con atención.
—¿Qué pasó?
Saqué la fotografía de mi bolso.
La coloqué sobre el mostrador.
Ella la tomó.
Y parpadeó.
—Es tu papá.
—Sí.
—¿Y el otro?
—Su hermano gemelo.
Silencio.
—No sabía que tenía un gemelo.
—Yo tampoco.
—Bueno...
Eso no ayudó.
—Gracias.
—Lo intento.
Volvió a mirar la fotografía.
Y luego me observó.
—¿Vas a investigarlo?
La respuesta apareció antes de que pudiera pensarla.
—Sí.
Porque necesitaba saber.
Porque algo dentro de mí me decía que aquella fotografía no era una coincidencia.
Y porque llevaba demasiado tiempo viviendo entre preguntas sin respuestas.
---
A las diez apareció Viktor.
Por supuesto.
Últimamente parecía parte del inventario de la cafetería.
Entró.
Buscó mi rostro inmediatamente.
Y su expresión cambió.
—¿Qué pasó?
—Hola para ti también.
—¿Qué pasó?
—¿Siempre eres tan insistente?
—Sí.
—Qué agotador.
—Torres.
—D'Angelo.
—Habla.
Suspiré.
Porque ya sabía que no me dejaría escapar.
Así que le mostré la fotografía.
Observó la imagen.
Luego volvió a observarla.
Y algo extraño cruzó por sus ojos.
Muy rápido.
Casi imperceptible.
Pero estuvo ahí.
—¿Quién es?
—Mi padre.
—Lo sé.
Señaló al otro hombre.
—Él.
—Mi tío.
—¿Tu tío?
—Gemelo de mi padre.
Silencio.
Uno extraño.
Diferente.
Como si estuviera pensando demasiado.
—¿Qué ocurre?
—Nada.
Mentira.
Terrible mentira.
—Viktor.
—¿Sí?
—Estás haciendo esa cosa.
—¿Qué cosa?
—La de ocultar algo.
—No oculto nada.
—Mentira.
Por un segundo pareció debatirse.
Y eso me inquietó.
Porque Viktor rara vez dudaba.
—Solo creo que deberías tener cuidado.
Mi corazón dio un pequeño vuelco.
—¿Por qué?
—Porque los secretos familiares rara vez terminan bien.
La forma en que lo dijo me hizo pensar que hablaba por experiencia propia.
Y considerando quién era...
Probablemente era cierto.
---
El resto del día transcurrió entre clientes, café y preguntas sin respuesta.
Pero algo había cambiado.
Lo sentía.
Como una tormenta acercándose lentamente.
Invisible todavía.
Pero inevitable.
Y esa sensación empeoró cuando regresé a casa.
Porque encontré algo esperando bajo la puerta del departamento.
Un sobre.
Sin remitente.
Sin nombre.
Sin explicación.
Mi corazón comenzó a latir más rápido.
Lo recogí.
Lo abrí.
Y encontré una sola hoja.
Una sola frase.
Escrita con letras negras.
"Si quieres conocer la verdad sobre Alessandro Torres, deja de buscar antes de que sea demasiado tarde."
Sentí un escalofrío recorrer todo mi cuerpo.
Porque ya no se trataba de una vieja fotografía.
Ya no se trataba de curiosidad.
Ya no se trataba del pasado.
Alguien sabía que estaba investigando.
Alguien me estaba observando.
Y por primera vez en mucho tiempo...
Tuve miedo.
Miedo de descubrir qué secretos había enterrado mi familia.
Y miedo de que algunas verdades fueran mucho más peligrosas de lo que imaginaba.
Fin del capitulo 13...🍰