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CUANDO ELLA SE FUE - La Reconquista Del ExMarido.

CUANDO ELLA SE FUE - La Reconquista Del ExMarido.

Status: En proceso
Genre:Amante arrepentido / Reencuentro / Malentendidos
Popularitas:32.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Adriánex Avila

Lila se cansó de ser un eco en la vida de Abad, su esposo. Durante años, ocupó el segundo, el tercero, incluso el cuarto lugar en su mundo, siempre a la sombra de sus prioridades. Fue una situación límite, una gota que rebasó el vaso, lo que encendió en ella la chispa definitiva para desaparecer. Y se fue. Tan silenciosamente que todos la dieron por muerta. Todos, menos Abad. Él se negó a creer en su ausencia eterna, aferrado a una certeza que solo él entendía.

Cuando Lila regresó, no lo hizo sola. Traía consigo un niño, un secreto que Abad no había previsto, pero que no le importó en lo más mínimo. Sin dudarlo un segundo, Abad se lanzó a la reconquista. No solo para recuperarla a ella, sino para ganarse también al pequeño, dispuesto a aceptarlo como suyo, sin importar si la sangre lo unía o no. Porque esta vez, Abad sabía que no podía permitirse ser el último en la vida de nadie.

NovelToon tiene autorización de Adriánex Avila para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 1: El precio de una mentira

El eco metálico de sus tacones de aguja, de exactos diez centímetros, resonaba en el mármol pulido del vestíbulo del Grand Royal como un redoble de tambor que anunciaba la llegada de una reina. Cada paso era una sentencia, una declaración de guerra contra el silencio cómplice del lujo.

Lila no caminaba, flotaba sobre una nube de determinación, su figura esbelta y curva envuelta en un traje sastre negro que parecía haber sido cosido sobre su piel por los propios dioses de la seda.

El escote en pico dejaba entrever la suave curva de sus clavículas, y el dobladillo de la falda, justo por encima de la rodilla, era un recordatorio de su poder, no de su vulnerabilidad.

Su rostro era una obra maestra de la contradicción. El maquillaje impecable, un «smokey eye» que ahumaba sus ojos color verde y un labial rojo sangre que desafiaba a la muerte misma, la hacían parecer una diosa griega descendida para impartir justicia. Pero bajo esa capa de glamour, una palidez enfermiza se escurría por sus mejillas, un fantasma del dolor que aún habitaba en su vientre vacío.

El leve temblor en sus dedos, oculto en el puño apretado que sostenía un sobre de color marfil, era el único testigo de la tormenta que rugía en su interior.

A su alrededor, el bullicio del hotel se detuvo. Hombres de negocios con trajes de miles de dólares olvidaron sus llamadas. Meseras con bandejas de plata se quedaron petrificadas.

Todos los ojos, sin excepción, siguieron el rastro de su perfume, una mezcla de jazmín y resentimiento, mientras se deslizaba hacia los ascensores privados. Pero Lila no los veía. Solo veía el ascensor que la llevaría al piso presidencial, al nido donde su marido, Abad Mansur, había construido su mentira.

Con un movimiento rápido y seguro, deslizó la tarjeta dorada, la misma que él le había dado con un beso en la frente y la promesa de que ese sería su refugio de fin de semana. La máquina emitió un pitido de aceptación. La puerta se abrió.

El pasillo del último piso olía a lirios y a dinero. Silencio absoluto. Lila caminó por la alfombra mullida como si pisara cenizas. Se detuvo frente a la puerta de la suite, la número 1802.

Respiró hondo, sintiendo el filo de la realidad cortarle el pecho. Levantó la mano, la tarjeta tembló un segundo, y luego, con la fuerza de un martillo, la pasó por el lector.

La cerradura eléctrica chasqueó. El sonido fue tan definitivo como el de un disparo.

La puerta se abrió y Lila entró sin pedir permiso, como quien atraviesa la puerta de su propia tumba. La suite era una exhibición de opulencia: ventanales que abrazaban el horizonte de la ciudad, una chimenea de mármol blanco apagada, una barra de licores de cristal de Murano, y en el centro, una mesa de caoba donde Abad, con su camisa Armani desabotonada en el cuello y su mirada de halcón, tecleaba en su laptop.

Al fondo, la cama king size, un monumento de sábanas de hilo, acogía una figura frágil. Una mujer de rostro aniñado, pálido y sudoroso, cuyo camisón de hospital contrastaba de manera grotesca con la lujosa habitación.

Era Sahina, la bailarina, la amiga, la sombra que siempre había estado ahí, un paso detrás de Abad, absorbiendo su atención como una esponja.

Abad levantó la vista y su rostro se contrajo en una mueca de confusión. Sus dedos se detuvieron sobre el teclado. Parpadeó, procesando la imagen de Lila, tan imponente y tan distinta a la mujer tímida que había dejado en casa hacía una semana.

—¿Lila? —Su voz, grave y acostumbrada a dar órdenes, sonó vacilante—. ¿Qué haces aquí? —Se puso de pie, metiendo las manos en los bolsillos del pantalón, un gesto que Lila conocía bien. Defensivo. Él siempre se ponía así cuando la verdad le quedaba grande.

Ella se detuvo a unos pasos de la cama. Lo miró de arriba abajo. Sus ojos se posaron en el cabello despeinado de Abad, en la arruga de su camisa, en el perfume femenino que impregnaba el aire. El aroma de Sahina, algo almizclado y dulzón.

Lila rió. Una risa corta, seca, que sonó a cristales rotos.

—¿Qué hago aquí? —repitió su pregunta, saboreándola como quien prueba el veneno—. Esa es tu pregunta, Abad? ¿De verdad? —Su voz se elevó, no en un grito, sino en un filo de acero—. Me preguntas a mí qué hago aquí, cuando la pregunta correcta es: ¿Qué hace mi marido encerrado en un hotel con una mujer que no es su esposa? ¿Qué hace mi marido, al que juré amar y respetar, saliendo en los titulares con esta... persona al lado, mientras el mundo aplaude su falso romance? —Señaló a Sahina sin mirarla, como si fuera un mueble más—. No me insultes con tu cinismo, Abad. No esta vez.

Abad dio un paso al frente, su mandíbula tensa.

—Lila, estás exagerando. Sahina tuvo una descompensación. Su salud es muy frágil, tú conoces su trastorno alimenticio. Estuvo hospitalizada, y yo simplemente... —Se detuvo, buscando la palabra correcta—. He estado cuidándola.

Sahina, desde la cama, se incorporó con un esfuerzo teatral. Se cubrió el pecho con la sábana como si Lila fuera a arrancársela. Su mirada era de cordero degollado.

—Señora Lila, por favor, no lo malinterprete. Abad y yo no tenemos nada. Él solo es un amigo, un ángel para mí. Como no tengo familia…

—¡Cállate! —El grito de Lila cortó el aire como un látigo. Sahina se encogió, y Abad dio un paso adelante, protegiéndola. Ese gesto, tan instintivo, tan visceral, fue la estocada final para Lila. Su corazón, ya hecho trizas, se desmoronó un poco más.

—¿Ahora la defiendes? —dijo Lila, su voz temblando de ira contenida—. ¿A la pobre enfermita? ¿La que necesitaba una semana entera de cuidados exclusivos? ¿Qué clase de descompensación requiere que te olvides de tu esposa, de tu hogar, de tus promesas?

Abad frunció el ceño. Su paciencia, siempre precaria, comenzaba a agotarse.

—Lila, te he dicho que lo hablaremos en casa. No es momento de hacer escenas. —Sacó su teléfono del bolsillo, un dispositivo negro que parecía un ladrillo de lujo—. Voy a llamar a mi asistente. Él te llevará de vuelta.

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Marianela
que pasó? la novela dio un giro y no tiene coherencia
mariela
Realmente Violeta tiene en parte razón porque la desconfianza y no decirle que Sahina era su hermana y cuando perdió el gemelo el no corrió cuando lo llamó porque estaba cuidando a su hermanita y le importaba un bledo Lila y la madre la dejo tirada en el hospital como si fuera una basura y tiene que perdonarlo porque sufrió 5 años no me jodas pero como vio a Salvatore y es su hijo ahora quiere recuperar a su familia que fácil hay Sahina que fácil es decir todos necesitan un padre y el otro que murió donde estaba su padre 🤔🤔 piensa.
Limaesfra🍾🥂🌟
Salvatore necesita a su padre
Maria Alejandra Gautto
Me parece solo a mi, o falta un capítulo??
Esther💞🥰
¿me perdí algún capítulo?¿cuando pasó eso? 🤔
👑🌹 Gabriela R.F.🌹👑
cuando fue eso🤔
Ana Elena Jiménez
así es todo niño anhela un papá
Betty Saavedra Alvarado
Es pura y santa verdad todos los niños quieren un padre el es su héroe
MARCE MIRANDA
la suegra la desprecia y en ese deaprecio esta la veedad a su hijo.. él lo hizo todo, abandonarla, dejarla y todo
MARCE MIRANDA
pudrete Abd en ru dinero y en esa chica que hace todo por tenerte,. hasta hacerte perder a tu hijo y a tu esposa
Azul sofia hardy
👏👏👏👏👏👏👏👏👏 excelente
bett Bio
con Adri esto no es normal, debemos entender y permitirle resolver , tal vez la premura o la aplicación
ella es excelente escritora
bett Bio
estimada Adri los capítulos al inicio están confusos de repiten párrafos
👑🌹 Gabriela R.F.🌹👑
es bueno que Lila lo sepa 🥰
👑🌹 Gabriela R.F.🌹👑
lo sabia, por la promesa al papá
Natalia Cm
No que era Matteo ?? ahora resulta que es Salvatore... congruencia
👑🌹 Gabriela R.F.🌹👑
no es Salvatore😂🤔
👑🌹 Gabriela R.F.🌹👑
seguro no abordo ese vuelo
👑🌹 Gabriela R.F.🌹👑
eso es correcto Lila
Nancy Garcia
🤭
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