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CUANDO ELLA SE FUE - La Reconquista Del ExMarido.

CUANDO ELLA SE FUE - La Reconquista Del ExMarido.

Status: Terminada
Genre:Amante arrepentido / Reencuentro / Malentendidos / Completas
Popularitas:254.8k
Nilai: 4.8
nombre de autor: Adriánex Avila

Lila se cansó de ser un eco en la vida de Abad, su esposo. Durante años, ocupó el segundo, el tercero, incluso el cuarto lugar en su mundo, siempre a la sombra de sus prioridades. Fue una situación límite, una gota que rebasó el vaso, lo que encendió en ella la chispa definitiva para desaparecer. Y se fue. Tan silenciosamente que todos la dieron por muerta. Todos, menos Abad. Él se negó a creer en su ausencia eterna, aferrado a una certeza que solo él entendía.

Cuando Lila regresó, no lo hizo sola. Traía consigo un niño, un secreto que Abad no había previsto, pero que no le importó en lo más mínimo. Sin dudarlo un segundo, Abad se lanzó a la reconquista. No solo para recuperarla a ella, sino para ganarse también al pequeño, dispuesto a aceptarlo como suyo, sin importar si la sangre lo unía o no. Porque esta vez, Abad sabía que no podía permitirse ser el último en la vida de nadie.

NovelToon tiene autorización de Adriánex Avila para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 1: El precio de una mentira

El eco metálico de sus tacones de aguja, de exactos diez centímetros, resonaba en el mármol pulido del vestíbulo del Grand Royal como un redoble de tambor que anunciaba la llegada de una reina. Cada paso era una sentencia, una declaración de guerra contra el silencio cómplice del lujo.

Lila no caminaba, flotaba sobre una nube de determinación, su figura esbelta y curva envuelta en un traje sastre negro que parecía haber sido cosido sobre su piel por los propios dioses de la seda.

El escote en pico dejaba entrever la suave curva de sus clavículas, y el dobladillo de la falda, justo por encima de la rodilla, era un recordatorio de su poder, no de su vulnerabilidad.

Su rostro era una obra maestra de la contradicción. El maquillaje impecable, un «smokey eye» que ahumaba sus ojos color verde y un labial rojo sangre que desafiaba a la muerte misma, la hacían parecer una diosa griega descendida para impartir justicia. Pero bajo esa capa de glamour, una palidez enfermiza se escurría por sus mejillas, un fantasma del dolor que aún habitaba en su vientre vacío.

El leve temblor en sus dedos, oculto en el puño apretado que sostenía un sobre de color marfil, era el único testigo de la tormenta que rugía en su interior.

A su alrededor, el bullicio del hotel se detuvo. Hombres de negocios con trajes de miles de dólares olvidaron sus llamadas. Meseras con bandejas de plata se quedaron petrificadas.

Todos los ojos, sin excepción, siguieron el rastro de su perfume, una mezcla de jazmín y resentimiento, mientras se deslizaba hacia los ascensores privados. Pero Lila no los veía. Solo veía el ascensor que la llevaría al piso presidencial, al nido donde su marido, Abad Mansur, había construido su mentira.

Con un movimiento rápido y seguro, deslizó la tarjeta dorada, la misma que él le había dado con un beso en la frente y la promesa de que ese sería su refugio de fin de semana. La máquina emitió un pitido de aceptación. La puerta se abrió.

El pasillo del último piso olía a lirios y a dinero. Silencio absoluto. Lila caminó por la alfombra mullida como si pisara cenizas. Se detuvo frente a la puerta de la suite, la número 1802.

Respiró hondo, sintiendo el filo de la realidad cortarle el pecho. Levantó la mano, la tarjeta tembló un segundo, y luego, con la fuerza de un martillo, la pasó por el lector.

La cerradura eléctrica chasqueó. El sonido fue tan definitivo como el de un disparo.

La puerta se abrió y Lila entró sin pedir permiso, como quien atraviesa la puerta de su propia tumba. La suite era una exhibición de opulencia: ventanales que abrazaban el horizonte de la ciudad, una chimenea de mármol blanco apagada, una barra de licores de cristal de Murano, y en el centro, una mesa de caoba donde Abad, con su camisa Armani desabotonada en el cuello y su mirada de halcón, tecleaba en su laptop.

Al fondo, la cama king size, un monumento de sábanas de hilo, acogía una figura frágil. Una mujer de rostro aniñado, pálido y sudoroso, cuyo camisón de hospital contrastaba de manera grotesca con la lujosa habitación.

Era Sahina, la bailarina, la amiga, la sombra que siempre había estado ahí, un paso detrás de Abad, absorbiendo su atención como una esponja.

Abad levantó la vista y su rostro se contrajo en una mueca de confusión. Sus dedos se detuvieron sobre el teclado. Parpadeó, procesando la imagen de Lila, tan imponente y tan distinta a la mujer tímida que había dejado en casa hacía una semana.

—¿Lila? —Su voz, grave y acostumbrada a dar órdenes, sonó vacilante—. ¿Qué haces aquí? —Se puso de pie, metiendo las manos en los bolsillos del pantalón, un gesto que Lila conocía bien. Defensivo. Él siempre se ponía así cuando la verdad le quedaba grande.

Ella se detuvo a unos pasos de la cama. Lo miró de arriba abajo. Sus ojos se posaron en el cabello despeinado de Abad, en la arruga de su camisa, en el perfume femenino que impregnaba el aire. El aroma de Sahina, algo almizclado y dulzón.

Lila rió. Una risa corta, seca, que sonó a cristales rotos.

—¿Qué hago aquí? —repitió su pregunta, saboreándola como quien prueba el veneno—. Esa es tu pregunta, Abad? ¿De verdad? —Su voz se elevó, no en un grito, sino en un filo de acero—. Me preguntas a mí qué hago aquí, cuando la pregunta correcta es: ¿Qué hace mi marido encerrado en un hotel con una mujer que no es su esposa? ¿Qué hace mi marido, al que juré amar y respetar, saliendo en los titulares con esta... persona al lado, mientras el mundo aplaude su falso romance? —Señaló a Sahina sin mirarla, como si fuera un mueble más—. No me insultes con tu cinismo, Abad. No esta vez.

Abad dio un paso al frente, su mandíbula tensa.

—Lila, estás exagerando. Sahina tuvo una descompensación. Su salud es muy frágil, tú conoces su trastorno alimenticio. Estuvo hospitalizada, y yo simplemente... —Se detuvo, buscando la palabra correcta—. He estado cuidándola.

Sahina, desde la cama, se incorporó con un esfuerzo teatral. Se cubrió el pecho con la sábana como si Lila fuera a arrancársela. Su mirada era de cordero degollado.

—Señora Lila, por favor, no lo malinterprete. Abad y yo no tenemos nada. Él solo es un amigo, un ángel para mí. Como no tengo familia…

—¡Cállate! —El grito de Lila cortó el aire como un látigo. Sahina se encogió, y Abad dio un paso adelante, protegiéndola. Ese gesto, tan instintivo, tan visceral, fue la estocada final para Lila. Su corazón, ya hecho trizas, se desmoronó un poco más.

—¿Ahora la defiendes? —dijo Lila, su voz temblando de ira contenida—. ¿A la pobre enfermita? ¿La que necesitaba una semana entera de cuidados exclusivos? ¿Qué clase de descompensación requiere que te olvides de tu esposa, de tu hogar, de tus promesas?

Abad frunció el ceño. Su paciencia, siempre precaria, comenzaba a agotarse.

—Lila, te he dicho que lo hablaremos en casa. No es momento de hacer escenas. —Sacó su teléfono del bolsillo, un dispositivo negro que parecía un ladrillo de lujo—. Voy a llamar a mi asistente. Él te llevará de vuelta.

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Clau Salazar
No esta mala la historia, pero si demaciado enredada, no entiendo para que repiten tanto las mismas partes, ni para que ven para adelante y despues retroceden... no se parece en nada a la redaccion de Adri, que esta pasando? donde esta nuestra autora?
Clau Salazar
😂🤣
Marleny Calderon
se saltan capítulos. lo mismo cuando supuestamente lo secuestro o se lo llevó sin permiso. se pierde una leyendo.
Margarita Acuña Cerda
Jajaja tanto drama para al final quedarse juntos,no me gustó asi que no la voy a seguir leyendo,solo leí un poco el ultimo capítulo para saber si se quedaban juntos,mala ,mala😠😠😠😠😠
Margarita Acuña Cerda
La verdad ya no me esta gustando esta novela 😌😌😌😌
Margarita Acuña Cerda
Hayyyy pero que mujer más tonta ,que lata al final se van a quedar juntos😠😠😠😠
Margarita Acuña Cerda
Pero que gran idiota😠😠😠😠
Margarita Acuña Cerda
Un poco enredado esta parte 🤔🤔🤔🤔🤔
Margarita Acuña Cerda
Que sufra y mucho se lo merece y espero que al término de la novela no vuelva con el ,no se la merece por idiota😠😠😠😠😠
Betsy Binance
la novela no es mala, pero repite mucho se hace tediosa
Mirla Loyo
leo y leo y puras inconsistencias 🤦‍♀️.. capitulos que no tienen nada que ver..la verdad no me gustó... poco seria la historia 😏
Mirla Loyo
🤣va pues y porqué quitarle a Salvatore?🤷‍♀️..no se supone que su hijo es Alejandro?🤦‍♀️
Mirla Loyo
demasiadas incoherencias, la tat cuñayse confeso con Lili y la versión era que el padre de Alejandro es que era un maltratador y que huyó de el y se supone que nadie sabe que Abad tiene una hermana 🤷‍♀️... todos piensan que son amantes 🤦‍♀️
Mirla Loyo
va pues con que moral el padre de Lili, le pone condiciones a Abad?..el no abandonó a Lili,ni siquiera sabía que tenía un hijo, en cambio el si abandonó a su hija por años y apenas apareció hace 5 años 🤦‍♀️
Mirla Loyo
la autora saca situaciones que no lo refleja en su narrativa..y nos deja en el limbo 🙄🤷‍♀️
Mirla Loyo
🤦‍♀️ya Sahina y Lili habían hablado, antes de la hacienda, porqué está escena, autora porqué nos confundes tanto, con ése pa' tras pa' lante?🤦‍♀️.. deberías hacer un borrador o por lo menos revisar primero, antes de publicar 🤷‍♀️
Mirla Loyo
ésta novela no aclara nada, ajá, como por ejemplo, porqué ése nombre y ése apellido, se supone que el no sabe esa parte de la historia, otra,dónde sale ése niño, si se supone abortó?...sin preguntas que se supone de eria hacer él,🤦‍♀️...no tiene coherencia la novela, ya la autora da por sentado que el sabe todo ésto 🙄..pero en qué momento lo supo?🤷‍♀️
Mirla Loyo
si no repitieran los capítulos y de paso agregaran los borradores, ésta novela hubiese terminado hace rato 🤣🤣yo diría que en el capítulo 20🤦‍♀️
Mirla Loyo
buena la novela, pero se torna complicada la lectura 🤔😏
Mirla Loyo
va pues y en qué episodio Abad se llevó a Salvatore?🤷‍♀️
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