Juliet Montgomery siempre supo que amar a Nicholas Sterling era un error.
Él era el hombre que todas querían. El heredero perfecto. El futuro CEO de un imperio. Y también el único hombre incapaz de verla como algo más que una simple conocida.
Durante años guardó sus sentimientos en silencio, conformándose con observarlo desde la distancia mientras él entregaba su corazón a otra mujer.
Entonces, una decisión tomada por sus familias cambió sus vidas para siempre.
Un matrimonio.
Un acuerdo.
Una promesa que ninguno de los dos deseaba cumplir por las mismas razones.
Lo que Juliet no sabía era que el destino tenía planes mucho más crueles para ambos.
Porque algunas personas necesitan perderlo todo para descubrir quién estuvo a su lado desde el principio.
Y cuando Nicholas finalmente aprendiera a verla, tal vez ella ya no estaría esperando.
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Años de Espera
Capítulo 13: Años de Espera
Juliet Montgomery
Hay un momento en la vida en el que te cansas.
No de amar.
No de sentir.
Sino de esperar.
Y después de tantos años, yo comenzaba a acercarme peligrosamente a ese momento.
Porque amar a Nicholas Sterling se había convertido en una costumbre.
Una rutina.
Algo tan natural como respirar.
Y quizás ese era el problema.
Había permitido que mis sentimientos ocuparan demasiado espacio en mi vida.
—¿Entonces?
Levanté la vista de mi escritorio.
Amelia estaba sentada frente a mí con una expresión impaciente.
—¿Entonces qué?
—Daniel.
Solté un suspiro.
Por supuesto.
Daniel.
—No hemos vuelto a hablar del tema.
—Pero sí han hablado.
—Sí.
—¿Y?
—Y nada.
Mi amiga me observó durante varios segundos.
—Juliet, eres desesperante.
No pude evitar reír.
Amelia llevaba semanas intentando convencerme de darle una oportunidad.
Y sinceramente comenzaba a quedarme sin excusas.
Daniel era amable.
Respetuoso.
Divertido.
Cada vez que hablábamos me hacía sentir cómoda.
Segura.
Algo que no muchas personas lograban.
—Te gusta.
Comentó Amelia.
—Me agrada.
—Eso ya es un avance.
Quizás tenía razón.
Porque durante mucho tiempo ni siquiera había mirado a otros hombres.
Todos terminaban perdiendo antes de comenzar.
No por culpa de ellos.
Por culpa mía.
Porque seguía comparándolos con alguien que jamás había sido mío.
Aquella tarde terminé de trabajar más tarde de lo habitual.
Cuando salí del edificio ya estaba anocheciendo.
Las calles comenzaban a llenarse de luces.
Y por primera vez en mucho tiempo me sentí tranquila.
Extrañamente tranquila.
Mi teléfono vibró.
Daniel Harrison
"¿Sigues debiéndome una respuesta?"
Sonreí.
No pude evitarlo.
Durante varios segundos observé la pantalla.
Pensando.
Dudando.
Como siempre.
Hasta que finalmente escribí una respuesta.
"¿Qué pasa si digo que sí?"
La respuesta llegó casi de inmediato.
"Entonces prometo no hacerte arrepentirte."
Mi sonrisa se hizo más grande.
Y algo cálido se instaló en mi pecho.
Algo que hacía mucho tiempo no sentía.
Esperanza.
No relacionada con Nicholas.
Y eso era nuevo.
Dos días después acepté salir con Daniel.
No fue una gran decisión.
No hubo fuegos artificiales.
Ni una revelación repentina.
Simplemente me cansé de seguir atrapada en el mismo lugar.
Y decidí avanzar.
Aunque fuera un paso pequeño.
La cita era simple.
Un restaurante tranquilo.
Nada lujoso.
Nada exagerado.
Y precisamente por eso me gustó.
Daniel pasó toda la noche haciéndome reír.
Contándome historias absurdas.
Escuchando mis opiniones.
Interesándose genuinamente por lo que decía.
Algo tan sencillo.
Y, sin embargo, tan poco habitual.
Por primera vez en mucho tiempo me sentí vista.
De verdad vista.
Cuando regresé a casa aquella noche me encontré sonriendo.
Y eso me asustó un poco.
Porque significaba que quizás Amelia tenía razón.
Quizás existía una vida más allá de Nicholas Sterling.
Mientras tanto, al otro lado de la ciudad, Nicholas terminaba una larga jornada de trabajo.
Y aunque todavía no lo sabía, estaba comenzando a notar ciertos cambios.
Pequeños detalles.
Como el hecho de que Juliet ya no parecía buscarlo en cada reunión.
Como el hecho de que ahora sonreía más cuando miraba su teléfono.
Como el hecho de que había empezado a marcharse antes de que él llegara.
Cambios insignificantes.
O eso pensaba.
Porque Nicholas seguía convencido de que Juliet siempre estaría allí.
Siempre cerca.
Siempre disponible.
Siempre formando parte de su vida.
Lo que no entendía era que incluso las personas más pacientes se cansan de esperar.
Y Juliet Montgomery llevaba esperando demasiados años.
Años amándolo.
Años soñando con él.
Años conformándose con migajas.
Sin saber que el destino estaba a punto de darle algo mucho más peligroso que la esperanza.
Una oportunidad para dejarlo atrás.
Y cuando Nicholas finalmente se diera cuenta de lo que estaba perdiendo...
Quizás ya sería demasiado tarde. ❤️📖✨