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LA ESPOSA OLVIDADA DEL CEO.

LA ESPOSA OLVIDADA DEL CEO.

Status: En proceso
Genre:Reencarnación(época moderna)
Popularitas:30k
Nilai: 5
nombre de autor: CINTHIA VANESSA BARROS

Anna Marín muere a los 32 años con seis puñaladas en el pecho, asesinada por su hermanastra Mariana mientras su esposo Javier observa sin intervenir. Sus últimos pensamientos son de arrepentimiento: por amar demasiado, por callarse demasiado, por convertirse en invisible.
Pero cuando abre los ojos, está de vuelta dos años antes de su muerte.
Con todos los recuerdos intactos.
Anna sabe exactamente lo que viene: cómo Mariana manipulará a sus hijas gemelas para que la odien, cómo Javier la torturará durante meses para robarle la herencia de la abuela, cómo morirá sola en el mismo piso de mármol donde alguna vez creyó que construiría un hogar.
Esta vez no será la esposa sumisa que se arrastra por amor.
Esta vez será la Loba Blanca que todos temían en los tribunales.
Esta vez cada traidor pagará por adelantado.
Pero cambiar el futuro tiene un precio. Y Anna descubrirá que la venganza, aunque dulce, puede costarle lo único que aún le importa: el alma de la mujer que alguna vez fue.
Una histo

NovelToon tiene autorización de CINTHIA VANESSA BARROS para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 19

Sofía Rojas tiene 6 años y acaba de romperle la nariz a Camila Herrera en medio del patio del colegio. No fue planeado. No fue intencional. Simplemente pasó. Todo empezó a la hora del recreo cuando Sofía y Valentina estaban comiendo su lunch en una mesa del comedor. Tranquilas. Sin hablar mucho. Como siempre han sido desde que su mamá se fue.

Y entonces Camila se acercó con sus amigas. Tres niñas de su mismo salón que siempre han sido odiosas, pero hoy están peor.

—¿Ya vieron las noticias? —dice Camila con esa voz aguda que Sofía odia.

Sofía no responde. Sigue comiendo su sándwich.

—Tu papá tiene una amante —continúa Camila—. Y ahora está embarazada. Salió en todos los periódicos.

Valentina deja de comer. Mira a Sofía. Sofía aprieta el sándwich con tanta fuerza que el pan se desmorona.

—No es cierto —dice Sofía sin mirarlas.

—Sí lo es. Mi mamá me lo enseñó esta mañana. Tu papá embarazó a su amante. Y ahora van a echarlas de la casa. Como echaron a su mamá.

—Cállate.

—Es la verdad. Mi mamá dice que son unas pobres niñas. Que su papá las va a abandonar por el nuevo bebé. Que van a terminar como su mamá. Solas y sin nada.

Sofía se levanta de la mesa. Camila da un paso atrás, pero sigue hablando.

—Mi mamá dice que su mamá era una mantenida. Que por eso su papá la corrió. Porque no servía para nada.

Y ahí es cuando Sofía salta.

No recuerda exactamente qué pasó. Solo recuerda el puño conectando con la nariz de Camila. El sonido del hueso rompiéndose. La sangre. Los gritos.

Las maestras corriendo. Las amigas de Camila gritando. Valentina jalándola del brazo.

Y luego la oficina del director.

El director Martínez tiene sesenta años y ha visto muchas peleas en su carrera. Pero nunca de Sofía Rojas. Sofía siempre ha sido una niña tranquila. Callada. Sin problemas.

Hasta hoy.

—¿Quieres explicarme qué pasó? —pregunta el director mirando a Sofía sentada frente a su escritorio con las manos todavía manchadas de sangre.

Sofía no responde. Solo mira el piso.

Valentina está sentada a su lado. También callada. También mirando el piso.

—Sofía —insiste el director—. Le rompiste la nariz a Camila. Eso es grave. Muy grave. Necesito saber por qué.

—Dijo cosas —murmura Sofía.

—¿Qué cosas?

—Cosas sobre mi mamá. Sobre mi papá. Sobre nosotras.

El director suspira. Ya vio las noticias. Ya sabe lo que pasó anoche en la gala. Ya sabe que Javier Rojas está en todos los periódicos por embarazar a su amante. Y ya sabe que estas dos niñas van a sufrir las consecuencias.

—Voy a llamar a tu papá —dice el director—. Y voy a llamar a tu mamá también.

—Mamá no va a venir —dice Valentina con voz tan baja que apenas se escucha.

—¿Por qué no?

—Porque mamá se fue. Ya no vive con nosotras.

El director anota algo en su libreta. Luego marca el número de Javier Rojas. Buzón de voz. Marca otra vez. Buzón de voz.

Marca el número de Anna Marín que tiene en el expediente de las niñas.

Contesta al tercer timbre.

—¿Señora Rojas?

—Marín —corrige Anna con voz fría—. Anna Marín.

—Soy el director Martínez del Colegio San Gabriel. Llamo porque su hija Sofía tuvo un incidente...

—No son mis hijas —interrumpe Anna.

El director parpadea.

—¿Perdón?

—Cedí la custodia hace semanas. Javier Rojas tiene la custodia completa. Yo no tengo nada que ver con ellas legalmente. Llámelo a él.

—Ya lo intenté. No contesta.

—Entonces siga intentando. Pero yo no puedo ayudarlo. No tengo autoridad legal sobre esas niñas. Buenas tardes.

Y cuelga.

El director se queda con el teléfono en la mano mirándolo como si no pudiera creer lo que acaba de escuchar.

Sofía levanta la vista. Tiene lágrimas en los ojos.

—¿Mamá no va a venir?

El director no sabe qué decir.

Anna cuelga el teléfono y se queda sentada en su oficina con las manos temblando.

Sofía tuvo un incidente. El director dijo "incidente." No dijo qué tipo. No dijo si está herida. No dijo nada más porque Anna no lo dejó.

Anna se cubre el rostro con las manos y respira profundo. Una vez. Dos veces.

No puede. No puede involucrarse. No puede volver. Las dejó ir por una razón. Para protegerlas. Para que Mariana no las usara como armas. Para que cuando todo explote ellas estén a salvo.

Pero duele. Dios, cómo duele.

Anna bloquea el número del colegio. Luego bloquea el número de Javier por si acaso.

Y llora en su oficina durante veinte minutos con la puerta cerrada mientras nadie la ve.

Javier llega al colegio una hora después. Entra como huracán a la oficina del director.

—¿Dónde están mis hijas?

—Señor Rojas...

—¿Dónde están?

El director señala la sala de espera. Sofía y Valentina están ahí sentadas en silencio. Valentina tiene los ojos rojos. Sofía tiene sangre seca en las manos.

Javier las mira. Luego mira al director.

—¿Qué pasó?

—Su hija Sofía le rompió la nariz a otra alumna. Los padres de la niña están considerando presentar cargos.

—¿Cargos? —repite Javier como si la palabra no tuviera sentido—. Es una niña de 6 años.

—Una niña de 6 años que cometió agresión física grave. Camila Herrera tuvo que ir al hospital.

—¿Y qué le hizo esa tal Camila a mi hija para que reaccionara así?

El director suspira.

—Dijo cosas. Sobre usted. Sobre la señora Marín. Sobre la situación familiar.

Javier aprieta la mandíbula.

—Quiero que expulsen a esa niña.

—¿Perdón?

—Expúlsenla. A ella y a sus amigas. Por acoso.

—Señor Rojas, su hija fue quien rompió...

—Me importa un carajo. Esa niña provocó a mi hija. La atacó verbalmente. Eso también es violencia. Quiero que la expulsen. A ella y a cualquiera que haya participado.

—No puedo hacer eso.

—Sí puede. Soy Javier Rojas. Hago una donación de un millón al año a este colegio. Puede hacer lo que yo le diga.

El director se pone de pie. Mira a Javier directo a los ojos.

—Con todo respeto, señor Rojas, no me importa cuánto dinero done. Su hija cometió agresión física. Rompió la nariz de otra niña. Hay testigos. Hay cámaras. Y hay consecuencias. Sofía está suspendida por dos semanas. Si los padres de Camila presentan cargos tendremos que cooperar con la investigación.

Javier siente rabia subir como marea.

—Esto es ridículo.

—Es el protocolo.

—Voy a sacar a mis hijas de este colegio.

—Es su derecho.

Javier se da la vuelta. Toma a Sofía y Valentina de las manos. Salen de la oficina sin mirar atrás.

Cuando llegan a la mansión Mariana está ahí. Sentada en la sala. Con té en la mesa. Como si viviera ahí. Como si tuviera derecho. Las gemelas se detienen en la entrada. Miran a Mariana. Mariana les sonríe.

—Hola, niñas. ¿Cómo les fue en el colegio?

Sofía no responde. Solo camina hacia las escaleras.

—Sofía, espera —dice Mariana poniéndose de pie—. Sé que hoy fue difícil. Sé lo que pasó. Quiero que sepan que estoy aquí para ustedes. Que pueden contar conmigo.

Sofía se detiene en el primer escalón. Se voltea. Mira a Mariana con ojos que tienen algo que Mariana no esperaba ver.

Odio.

—No te quiero —dice Sofía con voz que tiembla—. Tu hijo nos va a quitar todo. Por tu culpa mamá se fue. Por tu culpa papá nos odia. Por tu culpa todo se arruinó.

Mariana parpadea.

—Sofía, yo no...

—Cállate. No te quiero aquí. Vete.

Javier se queda parado en la entrada sin decir nada. Mirando a su hija destrozar a Mariana con palabras.

Mariana mira a Javier. Esperando que diga algo. Esperando que la defienda.

Javier no dice nada. Sofía sube corriendo las escaleras. Valentina la sigue. Se encierran en su cuarto y ponen seguro.

Mariana se queda parada en la sala mirando las escaleras vacías.

—Javier...

—Creo que deberías irte —dice Javier sin mirarla.

—¿Qué?

—Vete, Mariana. Ahora no.

Mariana toma su bolso. Camina hacia la puerta. Se detiene.

—Esto no es mi culpa.

—¿No? —Javier la mira por primera vez—. ¿Entonces de quién es?

Mariana no responde. Sale de la mansión y cierra la puerta detrás de ella.

-

-

Arriba en su cuarto Sofía y Valentina están sentadas en la cama abrazadas.

Valentina tiene el teléfono en la mano. Ha llamado a mamá tres veces. Las tres veces fue directo a buzón de voz.

—No contesta —dice Valentina con voz que se quiebra.

—Nos bloqueó —dice Sofía limpiándose las lágrimas—. Le pedimos que se fuera. Le dijimos que queríamos a Mariana. Y ahora nos bloqueó.

—¿Crees que nos odia?

—No sé.

Valentina se abraza a su hermana más fuerte.

—Extraño a mamá —susurra.

Sofía llora. No puede hablar. Solo puede asentir.

—Yo también —dice finalmente con voz rota—. Creo que la perdimos. Por tontas. Por creerle a Mariana. Por elegir mal.

—¿Crees que vuelva?

—No.

—¿Por qué?

—Porque nosotras le dijimos que no la queríamos. Que queríamos que Mariana fuera nuestra mamá. Y mamá nos creyó. Y se fue. Y ahora tiene una vida nueva donde nosotras no existimos.

Valentina llora más fuerte. Y Sofía la abraza y lloran juntas mientras abajo Javier se sirve un whisky y se pregunta cómo todo se fue a la mierda tan rápido.

1
Betty Saavedra Alvarado
Las gemelas los ponen en apuros son y que apuros
Betty Saavedra Alvarado
Anna eres una nadre coraje que no le teme a nada por sus hijas ellos son todo para ti
Betty Saavedra Alvarado: Javier ahora a la cárcel
total 1 replies
Luz Angela Castillo Ramirez
esta buenisima
Luz Angela Castillo Ramirez
👏
Mercedes Tibisay Marin
estos desgaciados no se cansas de hechar vaina
Mercedes Tibisay Marin
jajaja Ana se las comio
Mercedes Tibisay Marin
esté hombre no entiende es otro loco ygual que la mujer
Marcela Lopez
excelente
Marcela Lopez
Javier nada que aprende
Marcela Lopez
logro ser feliz en su último día
Mercedes Tibisay Marin
bueno Ana deja de pensar tanto y hacesta a ese que te ama de verdad
Marisel Rio
💪💪💪💪💪💕💕💕💕💕Vamos Anna y junto con Leonardo van a ser imparables ♥️♥️♥️♥️
Marisel Rio
Vamos 💪 💪 💪 Anna a destruir a esos bastardos 😅😅😅
Johann
Así se hace Ana 👏👏👏👏👏
Marisel Rio
No me canso de decir que es una novela extraordinaria 💕💕💕💕💕💕
Marisel Rio
Al menos los padres de la LOCA tienen dos dedos de frente 👏👏👏
Vamos a ver como se destruyen Javier y Mariana 😅😅
Betty Saavedra Alvarado
Javier solo te interesa el dinero parece que no tienes corazón
Betty Saavedra Alvarado
Cuídate de la víbora de Mariana que no se quedará tranquila algo malo hará en contra tuya
Betty Saavedra Alvarado
Javier eres un títere en manos de Marianano piensas en tus hijas solo le haces a esa loca van acabar en la cárcel
Betty Saavedra Alvarado
Mariana quieres destruir va Loba Blanca no lo harás ella es más fuerte y inteligente que tu
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