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Espinas

Espinas

Status: Terminada
Genre:Yaoi / Posesivo / Completas
Popularitas:3.2k
Nilai: 5
nombre de autor: Skay P.

🚩⚠️🔞Azael, CEO de una firma exclusiva. Creció bajo el yugo de padres controladores que trataban su vida como un negocio; por eso, él ahora controla todo a su alrededor para nunca volver a ser vulnerable. No tolera que nada que considere "suyo" escape de sus manos.
Bastian, un pasante de último año en la empresa. Trabaja bajo una presión brutal porque necesita el dinero y los contactos para costear el costoso tratamiento médico de su madre.
NO APTO PARA PERSONA SENSIBLES Y NO TIENE UN FINAL COLOR DE ROSAS. Están advertidos.🔞⚠️🚩

NovelToon tiene autorización de Skay P. para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Moldeando sus sentidos

La luz del amanecer no logró disipar la penumbra de la habitación principal. Bastian Murphy despertó con una sensación de pesadez en el cuerpo. El fluido seco de Azael Brinkman en sus muslos y el roce frío de la placa de oro con las iniciales A.B. en su pecho le recordaron de inmediato la entrega absoluta de la noche anterior. Al mover el brazo, el monitor biométrico de la mesa de noche emitió un sutil pitido electrónico. Su pulso estaba en ochenta latidos por minuto.

La puerta negra se abrió. Josh entró con paso firme, sosteniendo una pequeña bandeja de plata con el desayuno estrictamente medido y una caja metálica sellada al vacío. Detrás de él, Azael Brinkman avanzaba vistiendo un pantalón de vestir oscuro y una camisa blanca semiabierta, con su habitual aura de elegancia sádica.

—Señor Brinkman, aquí está el reporte de seguridad de esta madrugada —dijo Josh con voz neutra, entregándole una tableta electrónica a su jefe—. Los sistemas perimetrales de la firma detectaron un intento de intrusión en la red privada de nuestras propiedades. El rastreo de la dirección digital apunta a un pirata informático de la facultad. Alguien pagó para intentar localizar este ático.

—Robin —susurró Azael, y sus ojos se oscurecieron por una furia posesiva e irracional. Miró de inmediato a Bastian, cuyo pulso saltó a ciento diez latidos por minuto en la pantalla digital—. Tu amigo no entiende de razones, Murphy. Sigue intentando violar mi territorio.

—¡Yo no sé nada, se lo juro! —Bastian intentó incorporarse en la cama, pero el dolor muscular del primer encuentro carnal lo hizo soltar un jadeo. Una oleada de pánico lo invadió, pero mezclada con una retorcida y oscura expectación. Sabía lo que venía cuando Azael se enfurecía.

—Retírate, Josh. Ejecuta la orden de restricción penal de inmediato. Que detengan al pirata informático y pongan bajo vigilancia estricta la residencia de Robin —ordenó Azael sin apartar los ojos de su prisionero.

—Entendido, señor —Josh dejó la bandeja y la caja metálica sobre la mesa de noche y se retiró, cerrando la puerta con el cerrojo de alta seguridad.

Azael caminó hacia la cama, subiéndose al colchón con esa lentitud de depredador. Tomó la mandíbula de Bastian con fuerza, obligándolo a levantar el rostro.

—Tu pulso está en ciento quince, Bastian —dijo Azael con una sonrisa —. Pero este monitor biométrico procesa los datos a través de un algoritmo muy avanzado. No es solo miedo lo que estás sintiendo. Tu respiración es profunda, tus pupilas están dilatadas. Estás ansioso, Murphy. Tu mente tiene miedo de lo que le haré a Robin, pero tu carne está desesperada por recibir el castigo físico de dolor que viene a continuación. Sabes que al final el dolor se convertirá en un placer asfixiante que te hará olvidar el mundo exterior.

Bastian cerró los ojos, dejando escapar una lágrima de pura sumisión rota. Azael tenía razón. Odiaba el encierro, pero su cuerpo se había vuelto adicto a la intensidad salvaje de su captor. Tras semanas de aislamiento, el dolor placentero de Azael era lo único que lo hacía sentir vivo. La voluntad de Bastian Murphy ya no tenía validez; su propio cuerpo lo estaba traicionando.

—Abre los ojos y mira tu nuevo límite —mandó Azael, sueltas la barbilla del joven y tomando la caja metálica de la mesa de noche.

Al romper el sello al vacío, Azael extrajo un juguete de silicona médica de color negro satinado. Era un tapón anal de tamaño considerable, de superficie lisa pero de base ancha, que tenía un detalle perturbador: un pequeño filamento plateado en la punta y un microchip biométrico en la base. Un juguete de control y estimulación interna diseñado especialmente para la firma Brinkman.

—Es un implante de control interno, Bastian —explicó Azael, vertiendo una generosa cantidad de aceite lubricante templado sobre el dispositivo y sobre sus propios dedos—. Este microchip se enlazará directamente con los sensores de tu muñeca y con la pantalla de mi teléfono celular. Registrará tus contracciones musculares y me avisará si intentas quitártelo. Lo llevarás puesto todo el día mientras guardas reposo en esta cama. Y si tu ritmo cardíaco cambia porque estás pensando en otra cosa que no sea yo, activará una vibración de castigo sensorial desde mi oficina.

Bastian sintió que el estómago se le anudaba por una mezcla brutal de terror y una intensa oleada de calor erótico. Azael lo tomó de las caderas y lo obligó a ponerse de rodillas sobre las sábanas, con el torso inclinado hacia adelante y el dorso expuesto, estirando la enredadera de espinas negras de su tatuaje.

—Por favor, Azael… —gimió Bastian, apoyando las manos en la cabecera de madera negra, arqueando la espalda de manera voluntaria, entregándole su cuerpo al castigo antes de que Brinkman se lo exigiera.

Azael no tuvo piedad. Presionó la punta del juguete lubricado contra la entrada de la intimidad de Bastian, que aún se encontraba sensible y dilatada por la noche anterior. Con un empuje firme, lento y dominante, introdujo la silicona negra en su interior de un solo golpe controlado.

Bastian soltó un grito agudo que retumbó en las paredes de la habitación principal. El dolor de la penetración del objeto fue una tortura sádica; sintió que sus paredes internas se estiraban al límite, obligando al monitor biométrico a emitir un pitido continuo al registrar ciento cuarenta pulsaciones por minuto. El dolor físico fue real, agudo y asfixiante, haciéndolo temblar de pies a cabeza.

Sin embargo, tal como el algoritmo de su mente lo había aprendido, el dolor duró solo unos segundos. La base ancha del juguete quedó perfectamente ajustada contra su entrada, y el filamento interno rozó su punto más sensible, enviando una descarga de placer eléctrico y espeso directamente a su masculinidad. El miembro de Bastian se puso completamente erecto y goteante en la penumbra, respondiendo al estímulo interno sin que nadie lo tocara.

—Mírate, Bastian Murphy… sumisión total —susurró Azael, inclinándose sobre su espalda y mordiendo sutilmente la piel, justo encima del tatuaje de espinas—. Tu pulso está bajando, pero el microchip registra una contracción de placer. Te encanta estar lleno de mí, te encanta llevar mi marca dentro de tu carne.

Azael tomó el control remoto de la mesa de noche y encendió el microchip. El juguete comenzó a emitir una vibración sutil, profunda y rítmica que golpeó el centro del placer de Bastian de manera continua. El joven Murphy soltó un sollozo ahogado, dejando caer la cabeza sobre las sábanas, completamente sometido por la estimulación sensorial. Su cuerpo estaba atrapado en un bucle eterno de dolor inicial y placer infinito.

—Te quedarás en esta cama todo el día con este juguete implantado —sentenció Azael, bajándose de la cama y acomodándose las mangas de la camisa blanca—. Yo iré a la firma a resolver el problema de tu amigo Robin. Si el sensor me avisa que tu ritmo cardíaco sube porque estás nervioso o intentando tocarte para venirte, incrementaré la potencia de la vibración desde mi teléfono hasta que me pidas clemencia de rodillas. Tu única tarea hoy es mantenerte estimulado por mí, Murphy.

Bastian asintió con la mirada perdida, con los labios entreabiertos y la respiración rota por los espasmos de la vibración interna. Sentía el metal de la cadena de oro en su cuello y la presión de la silicona negra en su interior como las cadenas definitivas de su propiedad.

Azael Brinkman tomó su maletín de cuero, miró por última vez el cuerpo rendido y sexy de su asistente sobre las sábanas, y salió de la habitación principal, cerrando la puerta con el cerrojo digital de alta seguridad.

Bastian se quedó solo en la oscuridad del ático de lujo, con el monitor biométrico parpadeando fielmente en la mesa de noche. En la soledad de su encierro, mientras la vibración sádica del implante continuaba moldeando sus sentidos, Bastian Murphy sonrió sutilmente a través de sus lágrimas. El pánico por Robin y la culpa por su madre seguían ahí, pero el dolor placentero de Azael Brinkman lo envolvía como un manto. Había aceptado su destino por completo; la jaula del director ejecutivo se había convertido en su único y adictivo paraíso de sumisión, ya no quedaba un solo rincón de su carne que no le perteneciera al monstruo.

⚠️✨️⬇️Mis Chickis de mente poderosa, aquí una nueva obra. Disfruten.⬇️✨️⚠️

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Dalia Lara
excelente historia muy recomendable para los q gustan del romance oscuro
Dalia Lara
me hubiera gustado otro final pero igual muy buena historia
Skay P.: Gracias cielo. No olvides calificarnos 🫣😘
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Mxr
espero q bastian se libere de este monstruo 😭😭😭😭 no me gusta verlo así. Q se fuge
Dalia Lara
mucho traqueteo y toqueteo pero no se lo mete me tiene al niño loco
Skay P.: 🫣lo tendremos en cuenta...
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Dalia Lara
Este tipo ya escalo a un nuevo nivel de locura es excesivo
Natali Lopez Camarena
me encanta como escribe, pero ya no hay mas capítulos y me encantan sus historias
Skay P.: ¡Gracias amor! Actualizamos todos los días. Sigue el perfil para más historias 😋✨️🫰
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Dalia Lara
estoy entre dos sentimientos la pena y la envidia,soy terrible leer muchas de estas novelas me tiene trastornada🤣🤣
Skay P.: ¡Ay mi amor! Y lo que se vieneeee🫣😋🌠
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Dalia Lara
hay dios mio los más locos siempre son los más calientes y sexis
Skay P.: Tienes toda la razón 🫰😈
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Dalia Lara
nada mas le falta controlar el pipi y la caca jjjj
Skay P.: ¿Y si te dijera que, sí lo hace?🫰😈
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Dalia Lara
me encantan los guapotes obsesionados🤣🤣
Skay P.: ¡Ay no! A mi me encantan😈🫰✨️
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Dalia Lara
estoy encantada con tu manera de escribir,ya me he leído varias de tus historias ,son cortas pero muy bien escritas con personajes complicados, amo las historias de dominación y eres experta en ellas,ya estoy cautiva de esta nueva historia🥰🥰
Skay P.: ¡Muchas gracias, Chickis! Es un honor tener tu compañía. No olvides calificar.✨️🫰😈 Seguiremos subiendo variedad en contenido. 🤗👑
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Dalia Lara
soy una trastornada jjj ,me encantó el capítulo y espero pronto más
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