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¿Divorcio? Eso Jamás - Puedo Escuchar Sus Pensamientos.

¿Divorcio? Eso Jamás - Puedo Escuchar Sus Pensamientos.

Status: Terminada
Genre:Matrimonio arreglado / Mujer poderosa / Posesivo / Telepatía / Completas
Popularitas:1.7M
Nilai: 4.9
nombre de autor: Adriánex Avila

Natalia está al borde del divorcio, pero un accidente lo cambia todo.

Branko su esposo, sufre un accidente y puede leer los pensamientos de su aún esposa y descubre muchas cosas, Natalia es fría por fuera, pero caótica por dentro, se entera que ella ha estado enamorada de él durante mucho tiempo y ahora es él quien no quiere divorciarse. ¿DIVORCIO? ESO JAMÁS

NovelToon tiene autorización de Adriánex Avila para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Cap. 6 La sorpresa del bolso

Branko la miró. Luego miró el bolso. Luego volvió a mirarla.

—¿Trajiste ropa para mí?

—No te emociones —dijo Natalia, cruzando los brazos—. No es mía. Le pedí a Lila que comprara algo en la tienda de la esquina. Ropa barata. Por si te morías, no perdía una fortuna en prendas que luego habría que donar.

"Mentira", pensó Natalia mientras Branko la observaba. "Fui yo a la tienda. Gasté veinte minutos eligiendo la camisa. La azul, porque sé que le gusta la azul. Idiota. ¿Por qué recuerdo esas cosas? Necesito un golpe en la cabeza también."

Branko sintió un cosquilleo en el pecho. No era dolor. Era otra cosa. Algo que no sentía desde hacía años.

—Gracias —dijo, en voz baja.

—Cambiate —respondió ella, ignorando el agradecimiento como quien ignora una mosca—. Nos vamos a casa. Si esperamos a que tus padres vengan por ti… bueno, saldrás en el siglo XXII de aquí.

Branko soltó una pequeña risa. Ella no lo miró.

—Bueno, dame la bolsa —dijo él, extendiendo la mano.

—¿Para qué?

—Para cambiarme. Dijiste que me cambiara.

—Ah. Sí. Toma.

Le lanzó la bolsa con un movimiento que no fue torpe, sino deliberadamente brusco. Branko la atrapó al vuelo. Y mientras comenzaba a sacar la ropa, Natalia se dio la vuelta y empezó a recoger las pocas pertenencias de él que estaban sobre la mesita de noche: el reloj, el teléfono, la cartera, las llaves del coche (¿qué quedaba del coche?).

—Natalia —dijo Branko, desabrochándose el botón de la camisa manchada de sangre—. Gracias. En serio. Pero, ahora que estamos solos, quiero explicarte por qué me distraje en la carretera. Yo…

—No ahora —lo interrumpió ella, con la voz cortante como un bisturí.

No lo miró. Siguió metiendo cosas en la bolsa pequeña de pertenencias.

Branko se quedó callado. Pero ella no.

Su mente, en cambio, estaba a todo volumen.

"Explicación… ¿para qué?" pensó Natalia mientras doblaba la corbata de Branko con una precisión que bordeaba la obsesión. "Está clarísimo. Su amorcito lo llama y él se descontrola, como si lo estuviera llamando el Santísimo. Vuelve Valeria y patatín, patatán, se sale de la carretera. Qué romántico. Qué bonito. Me dan ganas de vomitar."

Branko, con la camisa a medio desabrochar, se quedó inmóvil. Escuchaba cada palabra. Cada insulto. Cada gota de veneno.

"Pero no importa —continuó Natalia en su mente, guardando los zapatos de él en una bolsa de plástico que había pedido en enfermería—. Que descanse unos días y me divorcio. Quiera o no quiera. Y hablando de eso… mañana desalojan a esa descarada. Venir a ser la amante en mis narices. ¿Qué les pasa? ¿En qué cabeza cabe?"

Branko cerró los ojos. Tragó saliva.

—Natalia —dijo en voz alta—. Valeria no es mi amante.

—Ya —respondió ella, sin voltearse—. Cámbiate. Nos vamos.

"Por supuesto que no es su amante. Es su amor platónico, su doncella encantada, su princesa del lago. Amante sería vulgar. Ella es la ideal ."

Branko apretó la mandíbula.

Tenía un problema. Un problema enorme

No podía decirle que escuchaba sus pensamientos. Eso lo metería en un psiquiátrico o, peor, en un divorcio inmediato con orden de alejamiento.

Pero tampoco podía permitir que se divorciara. No ahora. No después de saber todo lo que sabía.

Así que hizo lo único que podía hacer: se cambió en silencio.

Mientras se ponía la camisa azul —la azul, la que ella había elegido—, Branko recordó algo que había enterrado hacía dos años.

Flashback

La noche en que todo cambió.

No había sido en la boda. La boda fue un acto de negocios: apretón de manos, sonrisas falsas, contratos firmados antes que votos. Tampoco había sido en la luna de miel, que pasaron en habitaciones separadas de un hotel en Suiza porque "era mejor para el descanso".

Fue en una reunión. Una reunión de mierda, de esas con tiburones de traje que huelen la sangre a kilómetros.

Branko recordó la escena con claridad quirúrgica.

Estaban en la sala de juntas de Santino Corp. Él, representando a los Sitik. Y ella, Natalia Ricaldi (aún no Santino, aún no Sitik), representándose a sí misma.

Había una junta directiva enojada. Hombres de cuarenta y cincuenta años, con barrigas de whisky y corbatas de seda, que la miraban como si fuera una niña perdida en una convención de lobos.

—Señorita Ricaldi —había dicho uno de ellos, un tal Mendoza, con voz de quien está a punto de aplastar un insecto—, con todo respeto, no creo que entienda la magnitud de este proyecto. Tal vez debería sentarse con su padre y…

—Mi padre no está aquí —lo interrumpió Natalia, sin levantar la voz, sin inmutarse, sin siquiera mover un dedo—. Y si está en su casa bebiendo whisky mientras yo trabajo, es porque yo le compré ese whisky. Así que, con todo respeto, señor Mendoza, usted cállese y siéntese.

Mendoza abrió la boca. No salió nada.

Natalia se puso de pie. No era alta. No era imponente físicamente. Pero algo en su mirada helaba la sangre.

—Este proyecto se hace como yo digo —continuó, paseando la mirada por todos los presentes—. Con mis plazos, mis presupuestos y mis equipos. El que quiera debatirlo, que saque su chequera y compre el cincuenta y uno por ciento de la empresa. El que no, que aplauda y calle.

Y aplaudieron.

Todos.

Hasta Mendoza.

Branko, sentado en una esquina, sintió algo extraño en el pecho. Algo que confundió con respeto profesional. No era respeto profesional. Era otra cosa.

"Es impresionante —había pensado esa noche, en la cama de su hotel, sin poder dormir—. Es joven, es lista, es… hermosa. ¿Por qué nunca lo había notado?"

Y entonces recordó por qué: porque la veía como un contrato. Como un papel. Como una fusión empresarial con piernas.

Pero esa noche, viéndola domar tiburones con una mirada, se dio cuenta de que Natalia Ricaldi no era un contrato. Era un huracán con tacones.

Y él, estúpido de él, se había enamorado.

No se lo dijo, claro. Los Sitik no dicen esas cosas. Los Sitik asienten y firman papeles. Así que lo enterró. Lo llamó "atracción pasajera". Lo disfrazó de "interés estratégico".

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Irene Nievecita
Yo espero 2 cosas, que no sea un estafador que le venga a quitar su empresa, que si es real venga con arrepentimiento por irse y que no quiera nada más que conocerla.
Irene Nievecita
¿ Porqué los diálogos empezaron a estar escritos como si la autora fuera Argentina? poniendo acentos donde no se debe y hablar de vos, cuando siempre ella a usado el español neutro como realmente se habla y escribe?
Irene Nievecita
Ese desgraciado ni se sonroja para pedir 20 millones por nada, la palabra papá le queda nadando y se atreve a hablar qué le quito la empresa si la dejo en la arruina por ser un pésimo empresario.Que tipo más cara de raja, ni se arruga para pedirle dinero.
Irene Nievecita
Y a ahí esta la tontera de la virginidad, lo dice como si fuera un estigma, no haber tenido sexo, ni decir del ridiculo debe estar en las nubes por ser el quien le quite una membrana qué no sirve para nada y no demuestra nada, por que igual ella pudo haber tenido sexo, con unos cuantos y seguir con la membrana intacta.
Irene Nievecita
Al fin la vieja esta escuchando las verdades de frente, vieja estúpida que llora por todo y no se preocupa de su marido, que le puso tremendos cuernos en la cabeza y preocupada por chismes inofencivos
Irene Nievecita
Así se defiende a la mujer que se ama, cuando un pariente se convierte en un acosador de tu mujer.
Irene Nievecita
Esta protagonista está más loca que una cabras, pero es muy entretenida
Irene Nievecita
Apuesto que se le sale el cauin, sí la molestan mucho.
Irene Nievecita
Si dice que la ama ¿ porqué no se puso del lado de Natalia? al contrario fue Natalia a quien perjudico con su silencio de estúpido.
Irene Nievecita
👏👏👏👏👏👏 Así se trata a las ofrecidas, se van con uno más rico, que las bota por que ellas no aman solo se interesan en los hombres que las llenas de lujos, cuando esos mismos hombres encuentran a otra las botan como basuras a la calle con lo puesto, por eso volvió, no por amor por que esta segura que el le va a costear sus caprichos y ya empezó dándole el departamento para que viva gratis
Irene Nievecita
Un hombre de 30 años siguiendo los consejos de papá ¿ que ni el aplica al tener una amante más joven? 🤣🤣🤣🤣🤣 qué asopado parece que llegó tarde al reparto de inteligencia.
Irene Nievecita
Este tipo no es más tonto, solo por no haberse estrellado antes, solo un inbecil maneja mirando el teléfono, debió dejarla viuda, así que tendría que pagarle manutención.
Irene Nievecita
No tengo la más mínima duda, qué fue el diablo quien inventó las malditas suegras. todos los hombres que se casan no deberían tener madres aún
Norma Fortes
Felicidades , un exelente trabajo y un gran talento , realmente me encanto para nada fue el cliche que al principio pense que seria comence a leerla y no pude soltarla hasta el final👏👏👏
Monik Carvalho
Y para que va a hablar.,calladito se ve más bonito. Si la empresa es de ella y se defendió muy bien!!! 👏👏
Dalia Balam
carajo ya denle el budín a esta mujer o les va a soltar toda la sopa jajaja
Dalia Balam
jajaja esa Natalia está clara con lo que quiere y si no se lo dan va a soltar toda la sopa jajaja
Yuranzi Vasquez
no sé porque dónde dice ver anuncio tiene tiempo que solo da un anuncio más nada
Monik Carvalho
Tu cocinas,jiji...haber cuánto te esfuerzas por mi!!??☺️
Mirian Mendoza Gutierrez
Felicidades autora bellísima historia. Bendiciones.
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