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¿Divorcio? Eso Jamás - Puedo Escuchar Sus Pensamientos.

¿Divorcio? Eso Jamás - Puedo Escuchar Sus Pensamientos.

Status: Terminada
Genre:Matrimonio arreglado / Mujer poderosa / Posesivo / Completas
Popularitas:1.6M
Nilai: 5
nombre de autor: Adriánex Avila

Natalia está al borde del divorcio, pero un accidente lo cambia todo.

Branko su esposo, sufre un accidente y puede leer los pensamientos de su aún esposa y descubre muchas cosas, Natalia es fría por fuera, pero caótica por dentro, se entera que ella ha estado enamorada de él durante mucho tiempo y ahora es él quien no quiere divorciarse. ¿DIVORCIO? ESO JAMÁS

NovelToon tiene autorización de Adriánex Avila para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Cap. 6 La sorpresa del bolso

Branko la miró. Luego miró el bolso. Luego volvió a mirarla.

—¿Trajiste ropa para mí?

—No te emociones —dijo Natalia, cruzando los brazos—. No es mía. Le pedí a Lila que comprara algo en la tienda de la esquina. Ropa barata. Por si te morías, no perdía una fortuna en prendas que luego habría que donar.

"Mentira", pensó Natalia mientras Branko la observaba. "Fui yo a la tienda. Gasté veinte minutos eligiendo la camisa. La azul, porque sé que le gusta la azul. Idiota. ¿Por qué recuerdo esas cosas? Necesito un golpe en la cabeza también."

Branko sintió un cosquilleo en el pecho. No era dolor. Era otra cosa. Algo que no sentía desde hacía años.

—Gracias —dijo, en voz baja.

—Cambiate —respondió ella, ignorando el agradecimiento como quien ignora una mosca—. Nos vamos a casa. Si esperamos a que tus padres vengan por ti… bueno, saldrás en el siglo XXII de aquí.

Branko soltó una pequeña risa. Ella no lo miró.

—Bueno, dame la bolsa —dijo él, extendiendo la mano.

—¿Para qué?

—Para cambiarme. Dijiste que me cambiara.

—Ah. Sí. Toma.

Le lanzó la bolsa con un movimiento que no fue torpe, sino deliberadamente brusco. Branko la atrapó al vuelo. Y mientras comenzaba a sacar la ropa, Natalia se dio la vuelta y empezó a recoger las pocas pertenencias de él que estaban sobre la mesita de noche: el reloj, el teléfono, la cartera, las llaves del coche (¿qué quedaba del coche?).

—Natalia —dijo Branko, desabrochándose el botón de la camisa manchada de sangre—. Gracias. En serio. Pero, ahora que estamos solos, quiero explicarte por qué me distraje en la carretera. Yo…

—No ahora —lo interrumpió ella, con la voz cortante como un bisturí.

No lo miró. Siguió metiendo cosas en la bolsa pequeña de pertenencias.

Branko se quedó callado. Pero ella no.

Su mente, en cambio, estaba a todo volumen.

"Explicación… ¿para qué?" pensó Natalia mientras doblaba la corbata de Branko con una precisión que bordeaba la obsesión. "Está clarísimo. Su amorcito lo llama y él se descontrola, como si lo estuviera llamando el Santísimo. Vuelve Valeria y patatín, patatán, se sale de la carretera. Qué romántico. Qué bonito. Me dan ganas de vomitar."

Branko, con la camisa a medio desabrochar, se quedó inmóvil. Escuchaba cada palabra. Cada insulto. Cada gota de veneno.

"Pero no importa —continuó Natalia en su mente, guardando los zapatos de él en una bolsa de plástico que había pedido en enfermería—. Que descanse unos días y me divorcio. Quiera o no quiera. Y hablando de eso… mañana desalojan a esa descarada. Venir a ser la amante en mis narices. ¿Qué les pasa? ¿En qué cabeza cabe?"

Branko cerró los ojos. Tragó saliva.

—Natalia —dijo en voz alta—. Valeria no es mi amante.

—Ya —respondió ella, sin voltearse—. Cámbiate. Nos vamos.

"Por supuesto que no es su amante. Es su amor platónico, su doncella encantada, su princesa del lago. Amante sería vulgar. Ella es la ideal ."

Branko apretó la mandíbula.

Tenía un problema. Un problema enorme

No podía decirle que escuchaba sus pensamientos. Eso lo metería en un psiquiátrico o, peor, en un divorcio inmediato con orden de alejamiento.

Pero tampoco podía permitir que se divorciara. No ahora. No después de saber todo lo que sabía.

Así que hizo lo único que podía hacer: se cambió en silencio.

Mientras se ponía la camisa azul —la azul, la que ella había elegido—, Branko recordó algo que había enterrado hacía dos años.

Flashback

La noche en que todo cambió.

No había sido en la boda. La boda fue un acto de negocios: apretón de manos, sonrisas falsas, contratos firmados antes que votos. Tampoco había sido en la luna de miel, que pasaron en habitaciones separadas de un hotel en Suiza porque "era mejor para el descanso".

Fue en una reunión. Una reunión de mierda, de esas con tiburones de traje que huelen la sangre a kilómetros.

Branko recordó la escena con claridad quirúrgica.

Estaban en la sala de juntas de Santino Corp. Él, representando a los Sitik. Y ella, Natalia Ricaldi (aún no Santino, aún no Sitik), representándose a sí misma.

Había una junta directiva enojada. Hombres de cuarenta y cincuenta años, con barrigas de whisky y corbatas de seda, que la miraban como si fuera una niña perdida en una convención de lobos.

—Señorita Ricaldi —había dicho uno de ellos, un tal Mendoza, con voz de quien está a punto de aplastar un insecto—, con todo respeto, no creo que entienda la magnitud de este proyecto. Tal vez debería sentarse con su padre y…

—Mi padre no está aquí —lo interrumpió Natalia, sin levantar la voz, sin inmutarse, sin siquiera mover un dedo—. Y si está en su casa bebiendo whisky mientras yo trabajo, es porque yo le compré ese whisky. Así que, con todo respeto, señor Mendoza, usted cállese y siéntese.

Mendoza abrió la boca. No salió nada.

Natalia se puso de pie. No era alta. No era imponente físicamente. Pero algo en su mirada helaba la sangre.

—Este proyecto se hace como yo digo —continuó, paseando la mirada por todos los presentes—. Con mis plazos, mis presupuestos y mis equipos. El que quiera debatirlo, que saque su chequera y compre el cincuenta y uno por ciento de la empresa. El que no, que aplauda y calle.

Y aplaudieron.

Todos.

Hasta Mendoza.

Branko, sentado en una esquina, sintió algo extraño en el pecho. Algo que confundió con respeto profesional. No era respeto profesional. Era otra cosa.

"Es impresionante —había pensado esa noche, en la cama de su hotel, sin poder dormir—. Es joven, es lista, es… hermosa. ¿Por qué nunca lo había notado?"

Y entonces recordó por qué: porque la veía como un contrato. Como un papel. Como una fusión empresarial con piernas.

Pero esa noche, viéndola domar tiburones con una mirada, se dio cuenta de que Natalia Ricaldi no era un contrato. Era un huracán con tacones.

Y él, estúpido de él, se había enamorado.

No se lo dijo, claro. Los Sitik no dicen esas cosas. Los Sitik asienten y firman papeles. Así que lo enterró. Lo llamó "atracción pasajera". Lo disfrazó de "interés estratégico".

1
Anni Arias
excelente historia autora me gustó desde el principio hasta el final aunque me quedé esperando las escenas candentes aún así me gustó mucho fue muy entretenida
Susi Santos
Excelente
Liliana Giebelhausen
Me encantó la historia, fue muy emotiva, y tuvo un muy lindo final.
Anni Arias
bueno siento un poquito de lástima por Ana la verdad es que no entiendo cómo aguanto tanto con ese tipo desde la noche de bodas yo me hubiera divorciado
Anni Arias
tanto que se jacta de la reputación y no se ve en un espejo él que tiene una amante embarazada lo que es es un hipócrita bueno en realidad toda esa familia son un montón de hipócritas
Anni Arias
autora y qué pasó con la escena más 18
Anni Arias
esa mamá de branco ya me tiene harta siempre haciéndose la víctima y no sabe que su esposo tiene amantes
Anni Arias
eso más que una familia parece un nido de víboras
Anni Arias
me encanta Natalia es una mujer que no se deja de nadie me gusta bastante su personalidad empoderada
Anni Arias
bien hecho Natalia qué bueno que pusiste en su lugar a esa arrastrada de Valeria
Anni Arias
pobre Natalia con razón tiene ese carácter frío con esa familia en la que creció cualquiera se vuelve sin sentimientos
Anni Arias
qué bueno que por lo menos admites que eres un estúpido tuviste que golpearte la cabeza para entenderlo pero algo es algo
Ana Maria Salas
necesito uno, me urge uno
Anni Arias
me encantan las protagonistas como Natalia que no se dejan pisotear de nadie
Anni Arias
jajaja Natalia es cosa sería y lo que faltaba ya viene la suegra a meterse donde no la llaman
Monikita🌹🇻🇪🌹
yo también lo pensé con esa calentura. ya le hubiese soltado l sopa de todo el mundo. para vieran dónde quedaría su supuesta Reeeeputacion. 🤣🤭🤣
Monikita🌹🇻🇪🌹
esa mujer lo UE tiene es un ánemia bárbara, cuando el cuerpo pide tanto chocolate es por deficiencia de hierro 🤭🤭🤭🤣🌹🤣
Francisca Alcantara
😠😠😠😠 Desgraciados viejos lambe saco 😠🐍la víbora venenosa
Francisca Alcantara
Esa pobre chica ha sufrido demasiado 😭
Francisca Alcantara
🤣🤣🤣🤣 Natalia tiene los ovarios bien puestos
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