Josué Elian Morel solo quería empezar de nuevo.
Mudarse al Residencial Horizonte 9 parecía una buena idea... hasta que sus vecinos decidieron convertirlo en el principal sospechoso de absolutamente todo.
Una señora con demasiado tiempo libre, un anciano filósofo, un millonario excéntrico y una ilustradora que siempre aparece en sus peores momentos están convencidos de que oculta algo.
El problema es que Josué no es un villano.
Tiene muy mala suerte.
Aunque, siendo honestos...
ya está cansado de intentar explicarlo.
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La cita que nunca fue una cita... pero todo el edificio juró que si lo era
Dos semanas.
Eso era todo el tiempo que Josué llevaba viviendo en el Residencial Horizonte 9.
Y, en apenas catorce días, había conseguido algo que muy pocas personas lograban.
Todo el edificio conocía su nombre.
Aunque por razones completamente equivocadas.
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Aquella tarde, Josué estaba terminando un proyecto cuando recibió un mensaje.
Era de Aileen.
> Aileen: "¿Estás ocupado?"
Josué leyó el mensaje dos veces.
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Respondió.
> "Acabo de terminar de trabajar. ¿Qué pasa?"
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La respuesta llegó enseguida.
> "Necesito comprar materiales para un dibujo enorme."
> "Y no puedo cargar todo sola."
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Josué sonrió.
> "Claro. ¿A qué hora?"
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> "En treinta minutos."
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Mientras tanto...
en el sexto piso...
Doña Milagros regaba sus plantas.
Vio salir a Josué.
Cinco minutos después...
vio salir a Aileen.
Los dos caminaron hacia la salida.
Juntos.
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Silencio.
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La regadera volvió a caer al suelo.
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—¡Marta!
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—¿Qué pasó ahora?
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—¡Van caminando juntos!
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—Sí...
son vecinos.
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—¡Con el mismo rumbo!
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—Eso suele pasar cuando viven en el mismo edificio.
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Doña Milagros no estaba convencida.
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Sacó el celular.
Grupo:
Residentes Horizonte 9
> "Atención. El 908 y la señorita Nakamura acaban de salir juntos."
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Las respuestas fueron inmediatas.
> "¿Es una cita?"
> "¡Yo sabía!"
> "¡Al fin!"
> "¿Quién invita la boda?"
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Marta se llevó una mano a la frente.
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Mientras tanto...
en una tienda de arte del centro de Puerto Celeste...
Aileen empujaba un carrito lleno de materiales.
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—¿De verdad necesitas todo esto?
—preguntó Josué.
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—Solo la mitad.
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—¿Y la otra mitad?
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—Es por si cambio de idea.
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Josué soltó una risa.
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—Los artistas viven peligrosamente.
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—No.
Vivimos improvisando.
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Recorrieron varios pasillos.
Hablaron de películas.
De música.
De comida.
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Por primera vez...
la conversación no giraba alrededor de una pala.
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—¿Sabes? —dijo Aileen.
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—¿Qué?
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—Eres muy diferente a lo que imaginé.
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Josué sonrió.
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—¿Ya bajó el porcentaje?
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Ella fingió pensar.
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—Sí.
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—¿Cuánto?
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—Diez por ciento.
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—¿Solo diez?
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—Todavía me preocupa que armes muebles sin leer las instrucciones.
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—Eso no es un crimen.
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—Depende del mueble.
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Los dos comenzaron a reír.
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A varios metros de ellos...
una voz conocida habló.
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—¿Josué?
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Él giró.
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Era Lucien Beaumont.
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Vestía ropa deportiva.
Llevaba una bolsa con libros.
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—Qué coincidencia.
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—Hola, Lucien.
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Lucien saludó también a Aileen.
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—Buenas tardes.
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—Hola.
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Conversaron apenas un minuto.
Después cada uno siguió su camino.
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Lo que ninguno de los tres sabía...
era que Patricia también estaba en aquella tienda.
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Había ido a comprar una maceta.
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Y acababa de presenciar toda la escena.
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Sacó el celular.
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> "Confirmado."
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Silencio en el grupo.
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> "Los vi juntos en el centro comercial."
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Explosión de mensajes.
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> "¡¡Era una cita!!"
> "¡¡Milagros tenía razón!!"
> "¡¡Hay romance en el edificio!!"
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Doña Milagros sonrió orgullosa.
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—Lo sabía.
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Marta la miró.
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—¿Qué sabías?
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—Nada.
Pero me gusta cuando parece que sí.
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Esa noche...
Josué ayudó a Aileen a subir todas las bolsas hasta el quinto piso.
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Cuando terminaron...
los dos estaban agotados.
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—Gracias.
—dijo ella.
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—No fue nada.
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Ella abrió la puerta de su apartamento.
Se quedó pensativa unos segundos.
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—Oye...
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—¿Sí?
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—Esto no fue una cita.
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Josué soltó una risa.
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—Lo sé.
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—Pero mañana...
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Él levantó una ceja.
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—¿Sí?
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Aileen sonrió.
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—Todo el edificio va a jurar que sí lo fue.
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Los dos se quedaron en silencio.
Y luego...
comenzaron a reír otra vez.
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Al mismo tiempo...
en el grupo de WhatsApp del Residencial Horizonte 9...
ya había una encuesta creada por Tomás.
> "¿Cuándo creen que el 908 le pedirá ser su novia a la señorita Nakamura?"
En menos de cinco minutos...
48 vecinos ya habían votado.
Muy bueno!