En un mundo donde la magia decide tu destino, Resmi tendrá que marcar la diferencia al no despertar Una magia digna de la familia Armand
NovelToon tiene autorización de Yari-oficial para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
ENCUENTRO
Dejé de respirar, literalmente, mi cuerpo se quedó suspendido en ese contacto prolongado, peligroso, mientras el corazón me golpeaba con fuerza en el pecho, cuando por fin inhalé, el aire me entró desordenado, tembloroso, cargado de él, cada segundo se sentía como una línea cruzada, cuando se apartó, respiré rápido, como si acabara de despertar de algo prohibido, con los labios ardiendo y la certeza de que ya nada volvería a ser igual, el mundo puede acabarse si quiere, pero este momento no lo cambio por nada)
Alejandro: (Lo supe en el segundo en que la besé, no por la torpeza, no por duda… sino por la forma en que se quedó conmigo, como si el mundo se hubiera detenido justo ahí, ese beso no era aprendido, era descubierto y entender que yo era el primero en tocarla de esa manera, me golpeó el pecho con una felicidad brutal, casi dolorosa.
Me hizo sentir elegido, importante, único, su respiración temblaba contra mis labios y la mía no estaba mejor, el deseo nos envolvía a los dos, denso, compartido, sin palabras, no quise soltarla, no porque no pudiera, sino porque no quería, porque en ese instante sentí algo primitivo despertar en mí: la necesidad de quedarme, de proteger, de reclamar, reclamarla en cuerpo y alma, que ella sepa quién es su dueño
Cuando finalmente me aparté, apenas lo hice lo suficiente para mirarla, para guardar ese momento como algo mío, nuestro, saber que su primer beso había sido conmigo me llenó de una felicidad peligrosa, de esas que no se esconden, al mirar sus hermosos ojos no pude evitarlo, la volví a besar, con ansias, con hambre, la felicidad que me atravesó fue inmediata y salvaje, me hizo sonreír contra sus labios, me hizo querer más, quedarme más tiempo del que debía, sentí su respiración agitada mezclarse con la mía, cálida, necesitada, y eso encendió algo profundo en mí, algo que pedía seguir, no soltar, no compartir, como siempre que la observaba.
El beso se volvió más lento, más cargado, como si ambos estuviéramos probando hasta dónde podíamos llegar sin decirlo en voz alta, había deseo en cada segundo sostenido, en la forma en que no me aparto, en cómo mi cuerpo reaccionó al saber que ella estaba ahí porque quería…
Me volví consciente de una necesidad intensa, casi posesiva, no de control, sino de certeza, de la convicción ardiente de que ese momento era mío, que ella me pertenecía en ese instante porque me eligió, porque me devolvió el beso con la misma hambre que me consumía a mí.
Cuando por fin me separé, lo hice a regañadientes, su aliento seguía cerca, provocándome, y su mirada me confirmó lo que ya sabía: el deseo no era solo mío) por favor Resmi...... dime...... dime que puedo seguir
Resmi: (este era nuestro momento, no quería sentirlo lejos, lo quería lo más cerca posible, pero hay tantas cosas por decir) Alejandro...... yo tengo una hija
Alejandro: no, no digas eso, esa no es la manera correcta Resmi, es tenemos, ¿entiendes?, tenemos una pequeña princesa
Resmi: eso......
Alejandro: ahora responde mi maldita pregunta, no puedo más Resmi, no puedo controlarme más
Resmi: (con la poca valentía que existía en mi cuerpo le rodeé el cuello y lo atraje hacia mí, susurrando contra esos labios que acaban de hacerme perder el control) nadie te dijo que te controles, yo no lo he hecho….
Alejandro: maldición...... (el bosque nos envolvía, espeso, protector pero la tormenta que había desatado era testigo fiel de nuestro encuentro, estaba respirando el mismo aire que ella, la cargue antes de llevarla a la cama, la miré y no vi a la mujer que había huido en ese entonces, vi a mi esposa, mi mujer, a la que había elegido aquel día… y a la que seguía eligiendo ahora, una y otra vez, no había prisas, tampoco dudas, cuando la acerqué a mí, lo hice con la misma reverencia con la que se toca algo sagrado, guíe sus manos hacia mi ropa le indique que era momento de que ella me desnudara, cuando terminó, su sonrojo me desarmo por completo, ella al igual que yo estaba admirándome, nuestras manos se encontraron como si nunca se hubieran ido, como si el tiempo no hubiera pasado entre nosotros y estuviéramos en nuestra noche de bodas.
El deseo estaba ahí, ardiente, contenido demasiado tiempo, pero fue la ternura lo que primero me desarmo, mi Resmi siempre ha sido tan única, mis manos se movieron solas, buscando tocar cada parte de su cuerpo, la llene de besos, quería marcar cada parte de su cuerpo, cuando ambos estuvimos listos me adentre en ella, cuando su preciosa carita se desfiguro) solo…. solo aguanta un poco más
Resmi: pero duele…. eres muy grande