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El Regreso De La Fiera

El Regreso De La Fiera

Status: En proceso
Genre:Mujer poderosa / Malentendidos / Venganza
Popularitas:9.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Fernanda G

Hace seis años, Tania era la esposa perfecta: dulce, paciente y profundamente enamorada. Sin embargo, en el nido de víboras que es la familia Durantt, su bondad fue tomada por debilidad. Manipulada por su suegra y víctima de una elaborada trampa orquestada por el primer amor de Nicolás, Tania fue acusada de una traición que jamás cometió. Nicolás, cegado por su arrogancia y posesividad, le entregó los papeles del divorcio y la expulsó de su vida sin darle el beneficio de la duda.

Hoy, la mujer que regresa no guarda rastro de aquella chica sumisa. Tania vuelve como una empresaria de éxito, con una mirada gélida y una fuerza física y mental capaz de derribar imperios. Su único objetivo es proteger el legado de su hijo, Nico, el heredero secreto que Nicolás nunca supo que existía. Cuando sus mundos vuelven a colisionar, Nicolás descubre que la "fiera" que él mismo despertó no está dispuesta a perdonar fácilmente, y que recuperar su amor será la batalla más difícil de su vida

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capitulo 16

​El aire en el parque central de la ciudad era inusualmente fresco para una tarde de mayo, pero Nicolás Durantt sentía que se sofocaba. Oculto tras unas gafas de sol oscuras y una gorra que nunca solía usar, observaba desde un banco distante cómo la vida que él mismo había desechado florecía sin él.

​A cincuenta metros, Nico corría tras una pelota de fútbol. El niño era una explosión de energía y risas, una fuerza vital que hacía que el mundo de Nicolás, lleno de balances y traiciones, pareciera un desierto gris. Tania no estaba allí; había enviado al niño con una niñera de aspecto atlético y dos guardaespaldas que se mantenían a una distancia discreta, barriendo el lugar con miradas profesionales.

​Nicolás sentía que el corazón le martilleaba en los oídos. La obsesión se había convertido en un hambre física. Necesitaba saber. Necesitaba la certeza que solo la ciencia podía darle, una prueba que Tania no pudiera desestimar con una sonrisa fría.

​El momento llegó por un descuido infantil. Nico tropezó y cayó sobre el césped. No lloró; se levantó sacudiéndose las rodillas con una valentía que Nicolás reconoció como propia. En el ajetreo de la niñera acercándose para revisarlo, un pequeño gorro de lana que el niño llevaba para el viento se deslizó de su cabeza y quedó olvidado cerca de unos arbustos cuando el grupo se movió hacia el área de juegos.

​Nicolás esperó, con los pulmones ardiendo. Cuando los guardias se distrajeron siguiendo el rastro del niño hacia los columpios, él se levantó. Caminó con una rapidez controlada, el corazón dándole vueltas. Se agachó, recogió el gorro y, con dedos temblorosos, extrajo tres hebras de cabello castaño que se habían quedado prendidas en el tejido.

​Las guardó en un pequeño sobre de plástico que llevaba en el bolsillo interno de su saco. Al tocar el sobre, sintió una descarga eléctrica. Tenía el código genético de su posible redención, o de su condena final.

​Las setenta y dos horas siguientes fueron un descenso al infierno de la incertidumbre. Nicolás entregó la muestra en un laboratorio privado de su absoluta confianza, pagando una cifra astronómica para que el proceso se acelerara.

​De vuelta en su oficina, la productividad de Nicolás cayó a cero. No podía concentrarse en los informes de pérdidas que Atlas Global seguía provocando en sus rutas comerciales. Se pasaba las horas mirando el teléfono, esperando la llamada del director del laboratorio. Cada vez que el aparato vibraba, un sudor frío le recorría la nuca.

​La desesperación lo volvió paranoico. Empezó a beber más de la cuenta, buscando en el fondo del vaso una paz que Tania le había arrebatado. Se imaginaba los resultados: si era positivo, ¿qué haría? ¿Cómo obligar a una mujer que lo odiaba a dejarlo ser padre? Y si era negativo... esa posibilidad lo aterraba aún más. Significaba que Tania lo había olvidado de verdad, que se había entregado a otro y que el niño era el fruto de un amor que él nunca pudo darle.

​Nicolás se miraba al espejo y no se reconocía. Sus ojos estaban hundidos, su barba crecida le daba un aspecto de náufrago en su propia mansión de mármol. Estaba perdiendo el control, y para un hombre que siempre había sido el arquitecto de su realidad, la falta de control era una muerte lenta.

​Mientras tanto, en el penthouse de Atlas, Tania sentía que el aire había cambiado. No necesitaba ver a Nicolás para saber que la fiera estaba acechando en las sombras.

​Estaba de pie en su despacho, mirando las pantallas de seguridad que monitoreaban el perímetro del edificio y los movimientos de Nico. Marcus entró con un informe en la mano, su rostro más serio de lo habitual.

​—Tenia razón, jefa —dijo Marcus, bajando la voz—. Hemos detectado un vehículo siguiendo la camioneta de Nico durante dos días seguidos. No es la policía, es inteligencia privada. Alguien está mapeando nuestras rutinas.

​Tania apretó los puños. Sus uñas se clavaron en las palmas de sus manos, pero su rostro permaneció como una máscara de porcelana.

​—Es él —susurró Tania—. No puede aceptar que hay algo que su dinero no puede comprar de inmediato. Está buscando una debilidad, una entrada.

​Caminó hacia la ventana, viendo cómo la noche caía sobre la ciudad. La mención del seguimiento a su hijo encendió en ella una furia protectora que superaba cualquier estrategia de negocios. Si Nicolás creía que podía jugar con la seguridad de Nico, iba a descubrir que una madre que ha sobrevivido a la traición es más peligrosa que cualquier ejército.

​—Refuerza la seguridad privada, Marcus —ordenó Tania, girándose con una mirada que hizo que incluso su hombre de confianza diera un paso atrás—. Quiero tres anillos de protección alrededor de Nico las veinticuatro horas. Cambia las rutas de la escuela, usa señuelos si es necesario. Y quiero que contrates a la firma de ciberseguridad en Israel para blindar nuestras comunicaciones.

​—¿Y respecto a Nicolás? —preguntó Marcus.

​—Si se acerca a menos de cien metros de mi hijo, quiero que lo detengan, no me importa quién sea él en esta ciudad —sentenció Tania—. Pero no lo ataques todavía. Quiero que la espera lo consuma. Quiero que se ahogue en su propia desesperación antes de que yo le dé el golpe final.

​Tania regresó a la sala de estar, donde Nico estaba sentado en la alfombra construyendo una torre de bloques. Se arrodilló a su lado y acarició su cabello con una ternura que guardaba bajo llave para el resto del mundo. Gg El niño la miró y le sonrió, ajeno a la guerra que se libraba sobre su cabeza.

​—Nadie te va a tocar, mi vida —le susurró Tania al oído—. Ni siquiera el hombre que cree que te dio la vida.

​La noche del tercer día, el teléfono de Nicolás sonó. Eran las once de la noche. Estaba en su despacho, en penumbra, con el sobre de los resultados digitales ya en su bandeja de entrada, pero sin el valor para abrirlo.

​Sus dedos sobre el ratón de la computadora estaban gélidos. El documento PDF brillaba en la pantalla, un archivo de apenas unos kilobytes que contenía el peso de todo su futuro.

​Nicolás cerró los ojos y respiró hondo, sintiendo el vacío en su estómago. Su mente viajó a la noche de la lluvia, a la cara de Tania cuando le cerró la puerta, y luego a la cara de Nico en el parque. La duda era un cuchillo, y la verdad estaba a un clic de distancia.

​Con un movimiento tembloroso, Nicolás hizo clic. La barra de carga pareció tardar una eternidad. Finalmente, el documento se desplegó. Sus ojos saltaron directamente al final de la página, a la conclusión escrita en negrita.

​"Probabilidad de paternidad: 99.99%"

​Nicolás soltó el ratón como si quemara. Se llevó las manos a la cara y rompió a llorar, un llanto silencioso y desgarrador que sacudió sus hombros. Era su hijo. Nico era un Durantt. El milagro que nunca esperó era real, y él lo había tirado a la basura seis años atrás.

​Pero el llanto pronto se transformó en una risa maníaca y desesperada. La certeza le dio una fuerza nueva y oscura. Ahora no era solo una sospecha; era un hecho legal que pensaba usar.

​—Es mío —susurró Nicolás para las sombras de su despacho, sus ojos brillando con una luz peligrosa—. Es un Durantt. Y nadie, ni siquiera tú, Tania, me va a impedir reclamar lo que me pertenece.

Nicolás mirando el horizonte desde su ventana, con los resultados del ADN impresos en su mano, mientras a pocos kilómetros, Tania terminaba de ajustar el último perno de su trampa. La desesperación había terminado para Nicolás, pero la verdadera guerra, la que destruiría hasta el último rastro de su nombre, acababa de ser declarada oficialmente por la sangre.

1
Karla(⁠^⁠^⁠)^⁠_⁠^(⁠T⁠T⁠)
Nicolás en ese estado no puedes ni debiste preguntar nada por qué no ibas a recibir una respuesta positiva si llegas a su depa a las 2 de la mañana
Karla(⁠^⁠^⁠)^⁠_⁠^(⁠T⁠T⁠)
Ojalá se den una oportunidad Pero lo dudo que Tania quiera volver
Karla(⁠^⁠^⁠)^⁠_⁠^(⁠T⁠T⁠)
Nicolás tu y tus estupideces como le puedes pedir a semejante lacra que cuide a niño imbécil
Karla(⁠^⁠^⁠)^⁠_⁠^(⁠T⁠T⁠)
Realmente retorcido" educar a Nico" está mujer es idiota, descerebrada
LA _LOCA_MISAKI
Es triste dos personas que se aman y por la maldad de otros se se separan ...
Herrera
En ellos hay algo pendiente es el cierre del ciclo de odio, venganza para comenzar de cero
Herrera
Nicolás sigues siendo ingenuo o estúpido solo en tu cabeza se te ocurrió dejar a Nico con esa serpiente te mereces si la fiera te manda al demonio
Herrera
Eliza y su delirios espera que Tania se entere y verás lo que te pasará
Estefania 🦋💞
Nicolás ahora sí tocaste fondo estás allí no por Tania si no por tu propia arrogancia no valoraste lo que tenías ahora solo te queda seguir adelante talvez más adelante Tania te de la oportunidad de llegar a tener una amistad
Estefania 🦋💞
Espero que Tania haga lo que no hiciste tu por atrevida idiota la putizorra
Estefania 🦋💞
Nicolás debiste cortarle la mabo a esa atrevida por apretar su brazito no solo mirarla si no acabar con ella
Naty P@€¥
Nicolás si quieres otra oportunidad con Tania y tu hijo deja de comportarte como un adolescente demuéstrale que tú puedes ser un hombre sin presiones de tu madre y la putizorra de Elisa y allí vas a tener tu oportunidad
Naty P@€¥
Se entiende tu dolor y se que ahora no te queda nada más que Nico
Naty P@€¥
Nicolás por qué tenías que llegar en ese estado donde Tania?
Naty P@€¥
Talvez Tania quiera comenzar desde cero como la familia de tres que son por qué ellos se aman
Naty P@€¥
Ahora sí te dieron el golpe final con la disolución del divorcio definitivo
Naty P@€¥
Ojalá Tania te corte la mano o por lo menos te rompa los dedos dónde apretaste a Nico
Naty P@€¥
Nicolás eres idiota o que ?
cómo puedes confiar a Nico a esa maldita víbora 🐍
Naty P@€¥
Elisa quieres perder la mano?
Cj Carlos 🏍️
Ahora sí Tania llega a ver algo mal en el cuerpo de Nico no se lo que te espera a ti y a Eliza por poner las manos dónde no debía
Estefania 🦋💞: ojalá les dé su merecido especialmente a la arrogante de Eliza pobre Nico recibió ese apretón su brazito debió de quedar marcado ojalá Tania se de cuenta y le rompa las manos por ser abusiva
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