Fabián Black está a seis semanas de perder su herencia, el control del imperio hotelero familiar y cualquier posibilidad de seguir viviendo como siempre. Encontrar una esposa debería ser fácil. Sin embargo, una tras otra, todas las candidatas desaparecen antes de llegar al altar.
Rebeca Martínez tiene problemas mucho más urgentes. Entre dos trabajos agotadores, una sobrina en cuidados neonatales y una economía que se sostiene con pura voluntad, el amor ocupa el último lugar de su lista de prioridades.
Cuando un encuentro inesperado los lleva a aceptar un matrimonio por conveniencia, ambos creen tener las reglas claras.
Hasta que, durante la negociación, Rebeca le advierte:
--Si vamos a dormir juntos, hay algo que debes saber. Yo duermo con Babydoll y eso no es negociable
Durante unos segundos, Fabián creyó que aquel acuerdo sería mucho más interesante... Qué equivocado estaba.
Porque el verdadero desafío no era casarse... era sobrevivir al caos...
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BANQUETE
NARRADOR
El sacerdote finalmente había pronunciado "puede besar a la novia". Arthur y Margaret estaban esperando justamente ese momento para saber qué podría pasar.
Fabián sonrió de lado, creyendo que esa oportunidad de un acercamiento con ella, podría lograr que por la noche consumaran el matrimonio.
Rebeca lo miró. No se apartó, pero tampoco se quedó callada.
Cuando Fabián puso las manos a los lados de su rostro y estuvo a pocos centímetros de su boca...
--Si haces una escena voy a morderte
Él la miró a los ojos. Su plan de besarla y excitarla en plena ceremonia se había ido por la borda.
--Bruja-- Susurró
Arthur y su jefa se miraron en silencio. Margaret supo que aquella boda era tradicional en apariencia. Nada más.
El mayordomo reprimió una sonrisa. Él sabía un pequeño secreto de la nueva señora Black y sabía que cuando Fabián lo descubriera se desataría el caos.
Los recién casados se dieron un beso casto. Rebeca no sintió nada, tan solo el peso de un formalismo cumplido. Él solo incrementó su frustración porque continuaría en abstinencia.
Al abandonar la iglesia, los recién casados ocuparon un costoso vehículo que los llevaría a la mansión donde los esperaba un banquete para celebrar. Margaret y Arthur fueron juntos en otro vehículo, en el que mantuvieron una divertida conversación.
--Arthur. Te conozco hace treinta años, ¿Verdad?
--Algunos años más, señora-- Respondió
--Te conozco más que a Fabián y sé que me estás ocultando algo, aunque no sé dé qué se trata-- Arthur sonrió
--Se trata de la señora Rebeca. Ella es una caja de sorpresas
--Me interesa mucho saber
--No es nada malo, señora. Usted sabe que sé guardar secretos
--Una manera muy cordial de decirme que no me dirás nada
--Es usted muy inteligente, señora-- Respondió Arthur
Margaret suspiró. No sé molesto absolutamente nada. Confiaba plenamente en el mayordomo y por eso sabía que, de tratarse de algo grave, ella estaría enterada.
Cuando el matrimonio llegó a la mansión vieron la mesa repleta de distintos platillos. Margaret había organizado una celebración íntima, pero también exagerada.
--Tardaré un mes en comer la mitad de esto...-- Mencionó Rebeca con asombro
--Engordarás si lo haces-- Aseguró el haciendo una mueca
--Eres mi esposo, que no se te olvide
--Por eso lo digo...
--No eres mi dueño y si te metes en mi comida acabaré viuda
Margaret y Arthur llegaron a tiempo para escuchar la última parte de la conversación.
--El amor está en el aire... muy lejos de aquí-- Opinó Arthur
Las empleadas se acercaron a saludar a los recién casados. Rebeca recibió las felicitaciones abrazando a cada una. Mientras que él fue a servirse una copa de champaña. Finalmente podría beber después de semanas sobrio.
--Casi olvidé el sabor de la buena vida...-- Suspiró y volvió a rellenar su copa
--¿Buena vida? Lo tienes todo y jamás has trabajado para conseguirlo. Tu abuela debió enviarte a limpieza de habitaciones y no a recepción-- Él se ahogó con la bebida
--Me matarás de un disgusto y se que Arthur te ayudará a conseguirlo-- Se quejó respirando agitado
--No me des ideas para obtener un divorcio rápido y efectivo. Mejor dime cuánto tiempo tendremos que estar casados-- Fabián se puso serio de repente
Su nueva esposa había hecho una pregunta demasiado importante para la que no tenía respuesta. Si bien había buscado una esposa no sabía cuánto tiempo debería conservarla.
--Eso no lo sé-- Respondió tocando su barbilla
--¿Eres tonto o qué tienes? ¿Cómo es que buscas una esposa si no sabes cuánto tiempo tienes que estar casado?-- Ella sintió ganas de golpearlo, pero sabía que no era apropiado habiendo tanta gente presente
--Entonces eres igual de tonta que yo porque te casaste conmigo sin preguntar-- Ella lo odió porque por primera vez decía algo medianamente coherente
--¡Lo hice por amor!-- Él abrió sus ojos sorprendido cuando ella elevó la voz y acabó sonriendo
--Se que soy irresistible y no te culpo-- Arthur se había acercado para escuchar más y lamentaba no tener su teléfono para filmar esa discusión
--Por amor a mi sobrina Jade. De verdad me sacas de quicio. Escúchame una cosa: no te tocaría así fueras el último proyecto de hombre sobre la tierra-- Lo golpeó en el pecho con su dedo
--¿Estás segura?-- Preguntó creyendo sonar seductor, pero no tuvo el efecto deseado
--Iré a la cocina por limones y no dudaré en usarlos
Arthur se alejó para reírse. Su jefe pasó de intentar torpemente seducir a ser amenazado y temer por su seguridad.
--¡Arthur!-- Lo llamó Fabián elevando la voz
--¿Qué necesita, señor Black?
--Escúchame bien: si veo un solo limón en la cocina me aseguraré de que mí abuela te despida. Mi esposa es muy peligrosa con ellos-- El mayordomo reprimió una sonrisa
--La señora Becky es una mujer creativa. Seguramente encontrará otras alternativas así no haya limones. ¿Desea que quitemos el refrigerador para estar más seguro?
--Deja de decirle así. No es tu amiga
--Ni tampoco la suya
--Búscame algo de comer-- Dijo para terminar la discusión
Rebeca volvió a acercarse a tiempo para escuchar la orden que recibió Arthur y decidió intervenir.
--Fabián muéstrame tus manos-- Él se las enseñó. Ella las miró de ambos lados-- Están sanas, no se te caerá un dedo por conseguir algo para ti mismo
Ella agarró al mayordomo del brazo y se alejó con él para hablar con algunas empleadas.
Margaret vio a su nieto y se acercó con elegancia.
--Rebeca es la mujer indicada para esta familia. La apruebo completamente
--Ella me maltrata con Arthur. Es sádica
--Es sincera. Por favor Fabián, intenta ser un buen esposo. ¿Cómo vivirás un año con ella si sigues provocándola?
--¡¿Un año?! Es el peor día de mí vida
--Si llegas a engañarla conocerás lo que es tener una mala vida. Compórtate
Margaret buscó a Arthur dejando a su nieto con la tragedia impresa en su rostro. Él sabía que su abuela no estaba jugando, aunque luego pensó en que después de tres días vería a su esposa en babydoll y eso solamente lo hizo tener esperanzas. Un año de satisfacción era mejor que nada.
La historia está muy bonita pero ya siento que se va tornando monótona 🤭
😂🤣😂🤣 pelear porque la primera sonrisa de Jade fue para Fabian fue demasiados celos de Rebeca que sobrina lo prefiriera cada vez que le hace una payasada.