Gian Bianchi no podía aceptar que en realidad era el protagonista de una novela. Asustado del Alfa que terminaría destrozando sus sueños y reduciendo a vivir su vida en una prisión de oro, no duda en aceptar una oportunidad de trabajo en el extranjero y junto con su pequeña hermana va en busca de un mejor futuro. Pero jamás imaginó que apenas llegar a ese nuevo país su mirada se cruzaría con un par de ojos heterocromáticos, y solo un instante bastó para que el descontrol se apoderara de su mente y su cuerpo.
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Capítulo 13
Zian se quedó solo en la gran sala. Por supuesto que no iría a ver a ninguna Omega.
Tenía cosas más importantes que hacer, como por ejemplo conocer la dirección de la casa de su chico y donde trabaja, para pensar en su siguiente paso.
Ya era tarde, lo mejor era tomarse una ducha e irse a dormir.
Mientras tanto en un auto rumbo a la mansión Petrovich, Ana se tenía una expresión entre tensa y pensativa.
Durante años su hijo jamás había hecho mención de qué tipo de pareja era la mejor para él. Era un Alfa entregado a su trabajo y los momentos. Ella estaba demasiado pendiente de que no terminara enredado con cualquier gentuza, por lo que las parejas sexuales que le conocía eran los Omegas con los que pasaba sus periodos susceptible. Estos Omegas sabían perfectamente lo que debían hacer, y ella se encargaba de que no tuvieran otras intenciones.
Pero la conversación que tuvo hoy con Zian hizo que sus alarmas internas sonarán. Ella no era estúpida, lo más probable era que una zorra ya se le haya metido por los ojos a su hijo.
Los ojos rojos de Ana, brillaron con un dejo de frialdad. Cuando se enterase quien es el Omega de quinta ese, le iba a enseñar a enredarse con gente de su clase.
— Averigua con quién se ha visto mi hijo últimamente — Dijo la mujer a su chofer y también guardaespaldas.
Este respondió de manera afirmativa y siguió conduciendo hacia la mansión Petrovich.
Zian ya estaba en la cama. Estaba listo para dormir cuando de pronto sonó su teléfono. Era la notificación de haber recibido un correo electrónico. Cuando vió el nombre del remitente, incluso el sueño, que estaba empezando a sentir por el efecto de la pastilla para dormir que se tomó, había desaparecido.
Habría el correo y efectivamente se trataba de la información que le había pedido a Cristian Grant conseguir.
Abrió el documento y, a diferencia de la poca información que le habría logrado conseguir su asistente, este llenaba completamente cinco páginas enteras.
“En caso de que quieras profundizar sobre algún aspecto en específico más en la información del Omega, avísame”
Era lo que decía el mensaje adjunto al documento.
Zian quedó satisfecho por la velocidad de este tipo para hacer esta clase de trabajo. Era increíble como en tan poco tiempo, el hombre había conseguido tanta información.
El Alfa empezó a leer detenidamente. Había información sobre la infancia del chico, sobre la muerte de sus padres, sobre como tuvo que hacerse cargo de su hermana después de ello.
Eran algunas de las cosas que decía el documento. Pero hubo una que lo irritó profundamente.
Según esto, por un corto periodo de tiempo un Alfa lo estuvo rondando, Pero por algún motivo el hombre no volvió a aparecer frente al Omega.
Mejor así. La idea de que otro tuviese la idea de querer tener algo con Gian le revolvía el estómago.
El resto de la información trataba sobre la empresa para la que trabajaría como modelo y el lugar donde vivía actualmente.
Zian anoto rápidamente la dirección. Luego de ver el nombre de la empresa para la que trabajaría, ya tenía una idea aproximada de lo que haría.
Marco un número de teléfono, y luego de dos timbrados, la persona del otro lado contestó.
— ¿Zian? Me sorprende que me llames y más a estas horas ¿ocurre algo? — La voz de la persona del otro lado sonaba confundida.
— Disculpa que te llame tan tarde, Pero necesito que me hagas un favor —
— está bien, si está a mi alcance claro que te ayudaré, ¿pero no es mejor que lo haga mi esposo?, quizá él sea de más ayuda —
— No, en esto solo me puedes ayudar tú — aseguro el Alfa.
— está bien, entonces te escucho —
Zian sonrió al escuchar que el otro aceptó.
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Gian despertó muy temprano ese día. Luego de preparar el desayuno, fue a arreglarse.
Era su primer día y no quería llegar tarde. Se arregló meticulosamente, prestando atención a cualquier detalle de su vestimenta y su aspecto en general. Era modelo, no podía ir vistiendo cualquier cosa.
Salió de la habitación ya listo y vio a Lili ya despierta sentada en el sillón de la sala.
— ¿por qué despertaste tan temprano? — Pregunto luego de alborotar más el cabello de la niña.
— quería despedirme antes de que te fueras — dijo la niña. Tenía expresión adormilada, era evidente que no había dormido lo suficiente, después de todo el día anterior había estado moviéndose demasiado, por lo que debería estar cansada todavía.
— Está bien, Pero solo por hoy. Los días siguientes no es necesario que te levantes tan temprano —
— ¿hermano quien me va a cuidar hoy? —
— Hoy estela no podra cuidarte. Ayer hablé con ella y me dijo que me acompañaría a la empresa, Pero que contrato a alguien que puede cuidarte — Le contestó Gian. El Omega vio la hora que marcaba el reloj de la pared y se dio cuenta de que Estela debería estar a punto de llegar.
Apenas terminó de pensar eso cuando sono el timbre. Y efectivamente era Estela.
Gian abrió la puerta y vio a Estela junto a otra chica.
— Buenos días Gian, te presento a Martina, ella se encargaría de cuidar a Lili el día de hoy — presento Estela.
— Mucho gusto, le aseguro de que la niña queda en buenas manos. He cuidado a muchos niños, incluso a unos cuantos de este edificio — Dijo la chica con una gran sonrisa.
— te aseguro que es buena en su trabajo, así que puedes estar tranquilo de que Lili se quede con ella —
Gian quedo satisfecho al escuchar a estela. Aunque Lili ya tenía 8 años y podía valerse por si misma en muchas cosas, seguía siendo una niña pequeña, y no era bueno dejarla tanto tiempo sola.
— entonces Martina, espero que puedas cuidar bien de Lili —
Lili se encontraba detrás de Gian, y observaba a Martina con sus grandes ojos azules. Se sentía algo reciente pues no quería estar sola con una desconocida, pero no podía causarle tantos problemas a su hermano. Asi que puso su sonrisa mas alegre y saludo a Martina con un pequeño apretón de manos.
pobre zian😂😂😂😂