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Entre Nosotros

Entre Nosotros

Status: En proceso
Genre:Fantasía LGBT / Yaoi / Romance / Completas
Popularitas:875
Nilai: 5
nombre de autor: Leamsi Espinoza

En la Facultad de Mecatrónica de Seúl, el amor está estrictamente prohibido por la competencia. Seo-jun (Líder del Grupo A) y Min-jae (el genio del Grupo B) son rivales declarados ante el mundo, pero amantes en secreto. Cuando el comité escolar manipula sus calificaciones para separarlos y obligarlos a competir por una beca única a Alemania, una red de secuestros y corrupción sale a la luz. Decididos a destruirlos, caen en una emboscada donde la Directora de la facultad les apunta con un arma. En un segundo de desesperación, Jae recibe una bala para salvar a Jun. ¿Podrá su amor sobrevivir a la muerte?
¡Descubre este apasionante thriller universitario lleno de romance, hackeos y traición!

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Líneas De Interferencia

Esa misma noche, el remordimiento, la adrenalina y el eco de los besos forzados bajo las escaleras no dejaron dormir a Min-jae. Daba vueltas en la cama de su dormitorio, mirando el techo oscuro mientras el silencio de la madrugada se volvía su peor enemigo. La advertencia de Seo-jun seguía resonando en su cabeza con la fuerza de un motor a máxima potencia, pero lo que realmente lo estaba volviendo loco era la confusión de sus propios sentimientos. Ya no era solo sexo por rivalidad. Ya no era una simple válvula de escape para el estrés de la carrera. Se estaba enamorando del idiota del Grupo A, y admitir eso requeriría romper su propio orgullo.

A las dos de la mañana, la pantalla de su teléfono iluminó la habitación con una vibración sorda sobre la mesa de noche.

«Abre la ventana trasera del dormitorio. Ahora». — Jun.

Min-jae se levantó de golpe, con el corazón acelerándose a un ritmo peligroso. Al asomarse con cuidado por el marco de la ventana que daba al jardín trasero del campus, vio la silueta alta y atlética de Seo-jun oculta entre las sombras de los árboles. Sin pensarlo dos veces, desbloqueó el pestillo y lo ayudó a colarse hacia el interior, cerrando las cortinas de inmediato para evitar que los guardias nocturnos notaran algo extraño.

En cuanto Jun puso un pie dentro de la habitación, no hubo insultos, ni reclamos verbales, ni la típica arrogancia universitaria. Hubo una lección física e inmediata.

Seo-jun sujetó a Min-jae por las wrists, empujándolo con firmeza contra el colchón antes de que pudiera articular una sola palabra de queja. No fue rudo por desprecio, sino por una necesidad desesperada y casi dolorosa de marcar su territorio tras haberlo visto cerca de otro. Le quitó la playera con una urgencia que hizo saltar uno de los hilos del cuello y comenzó a besar su piel con una intensidad devoradora. Jun bajó por su mandíbula y comenzó a dejar marcas nuevas, más oscuras, profundas y visibles, justo en la base de sus clavículas y en la curva de sus hombros. Le recordaba con cada toque, con cada mordisco sutil que le arrancaba el aliento, a quién le pertenecía ese cuerpo.

—Jun... basta... —jadeó Min-jae, arqueando la espalda por completo, completamente sometido al peso, al aroma a café y al calor abrasador de Seo-jun—. Dijiste que... que no arriesgarías a venir a mi cuarto de esta manera.

—Eso fue antes de ver que dejas que un imbécil te toque el cabello en medio del salón —susurró Jun contra su oído, su voz ronca y cargada de un posesivo misticismo que envió escalofríos directos por la espina dorsal de Jae—. No quiero volver a ver a ese infeliz cerca de ti, Jae. Pensar en que te conoce desde antes, en que te llama por ese maldito apodo... me está volviendo loco.

Min-jae, con la respiración entrecortada, el pecho subiendo y bajando y los ojos empañados por la abrumadora intensidad del momento, se zafó de una de las manos y sujetó a Jun del rostro, obligándolo a mirarlo directamente a los ojos en la penumbra de la habitación.

—Entonces hazlo oficial de una maldita vez, Jun —soltó Jae, con el orgullo temblando en los labios pero la mirada fija y valiente—. Si tanto te jode que otros se acerquen, si tanto te quema verme con alguien más, deja de decir que solo somos un secreto de laboratorio o un error de una noche. Sé mi novio, Jun. Aunque nadie más en esta facultad lo sepa todavía. Sé mío de la misma forma en que dices que yo soy tuyo.

Seo-jun se congeló por completo, mirándolo en silencio mientras el eco de la propuesta flotaba en el aire. En sus ojos oscuros cruzó una mezcla de sorpresa, incredulidad y una ternura oculta que rara vez se permitía mostrar. La rivalidad de seis años, los promedios perfectos y el odio infundado parecieron disolverse en ese segundo. Jun sonrió de lado, una sonrisa suave, genuina, y unió sus frentes con delicadeza.

—Pensé que nunca tendrías el valor de pedirlo, sabelotodo —murmuró Jun, dándole un beso tierno, pausado, que selló el pacto definitivo entre los dos—. Está bien. Somos novios. Pero si rompes las reglas con el chico nuevo, la próxima lección será mucho peor.

Pasaron el resto de la noche abrazados bajo las cobijas, charlando en voz baja sobre cómo manejarían las cosas en las clases compartidas, delineando estrategias para no ser descubiertos por los profesores y disfrutando de una paz y una calidez que nunca antes habían experimentado desde que se conocieron en la preparatoria.

El miércoles por la mañana, la cruda realidad de la facultad los golpeó de frente, recordándoles que el mundo exterior seguía siendo un campo de batalla. En la biblioteca central, el equipo del Grupo B estaba reunido en una de las mesas del fondo, rodeados de libros de texto, computadoras portátiles y el diseño impreso del marco teórico para el proyecto final de control automático.

Hyun-woo estaba sentado justo al lado de Min-jae, manteniendo una proximidad incómoda y deliberada. Mientras Ji-hoon y Soo-ah discutían sobre las ecuaciones de la cinemática, la mirada analítica de Hyun-woo se fijó de inmediato en el cuello de Jae, notando las marcas nuevas, frescas y oscuras que la playera de cuello redondo apenas intentaba disimular. Un destello de pura molestia y celos cruzó por sus ojos, pero lo disfrazó rápidamente con su habitual sonrisa encantadora y condescendiente.

—Jae-jae, estuve revisando los apuntes y encontré una falla grave en el algoritmo de control que usaron el lunes en el laboratorio —dijo Hyun-woo en voz alta, llamando la atención de la mesa, al mismo tiempo que estiraba la mano para tocar el hombro de Min-jae y apretarlo con una confianza excesiva—. El chico del Grupo A, Seo-jun, lo alteró para ayudarlos, ¿verdad? No debiste confiar en él, Jae. Su lógica de programación es muy predecible e ineficiente. Yo puedo reescribir esa sección y hacer algo mucho mejor para ti. Algo perfecto.

Min-jae se tensó de inmediato, retirando sutilmente el hombro del agarre de su antiguo amigo—. El código de Jun funciona perfectamente, Hyun-woo. No hay ninguna necesidad de cambiarlo. Nos dio un 9.5 y la simulación es estable.

Hyun-woo entrecerró los ojos de manera calculadora, notando el tono marcadamente defensivo con el que Min-jae había usado el apodo de Seo-jun—. ¿Desde cuándo defiendes tanto a tu peor rival, Jae-jae? Pensé que lo odiabas a muerte. Ji-hoon me dijo que el semestre pasado casi se van a los golpes. Además... —Hyun-woo se inclinó aún más hacia él, bajando la voz a un susurro peligroso para que los otros dos no pudieran escuchar—, pasé por tu edificio de dormitorios anoche para dejarte los apuntes de la simulación estructural, y vi a alguien saltar por tu ventana trasera a altas horas de la madrugada. Tenía exactamente la misma estatura y la misma sudadera de ese tal Seo-jun. ¿Me estás ocultando algo importante, Jae-jae? ¿O es que el sabelotodo del Grupo B se está dejando manipular?

Ji-hoon levantó la vista de su computadora, notando el lenguaje corporal tenso entre ambos—. Oigan, ¿pasa algo ahí? Hyun-woo, no satures a Jae, que ya bastante estrés tenemos con el maestro Andrés revisando las plantas de los motores mañana.

—No pasa nada, Ji-hoon —interrumpió Min-jae, sintiendo que el aire se le congelaba por completo en los pulmones mientras la mirada de Hyun-woo lo escaneaba con malicia. Hyun-woo los había visto. El secreto pendía de un hilo—. Concéntrate en el reporte, Hyun-woo. Aquí venimos a trabajar, no a inventar historias de pasillo.

Hyun-woo no dijo nada más durante el resto de la sesión de estudio, pero una sonrisa fría y sumamente calculadora se formó en sus labios mientras tecleaba en su teléfono. El amigo de la infancia se había dado cuenta de que entre su "Jae-jae" y el líder del Grupo A había un puente conductor sumamente peligroso y carnal. Y lejos de dar un paso atrás o respetar la distancia, Hyun-woo decidió en ese instante que se volvería más entrometido que nunca. Si Min-jae tenía un secreto que proteger, él se encargaría de dinamitarlo desde los cimientos con tal de recuperar el control sobre él y sacar a Seo-jun del mapa definitivo de la facultad.

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Sigma rd
realmente no entendí mucho, me parece que hay muy poco enemys y demasiado to lovers en el primer capítulo, no esperaba que el ambiente cambiara en tan solo unos párrafos
Leamsi Espinoza: quise enfocar su 'rivalidad' en el orgullo y la competencia, más que nada por el deseo de jun de 6 años jaja, pero conforme avanza la historia se explica que solo era orgullo de ambos, por eso no profundizó ese punto, pero muchas gracias 🥰
total 1 replies
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