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SOY MADRE DEL FUTURO HEROE

SOY MADRE DEL FUTURO HEROE

Status: En proceso
Genre:Romance / Fantasía / Timetravel / Aventura
Popularitas:13.3k
Nilai: 5
nombre de autor: Cintya Flores

Soy Adalyn en este mundo, cuando llegue me dijeron que estaba embarazada y resulta que va a ser el futuro héroe que acabará con el emperador y su tiranía. El padre es el duque y mano derecha del emperador pero yo protegere a mi hijo.

NovelToon tiene autorización de Cintya Flores para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Los cuchillos

Sophia llegó a la mañana siguiente con los cuchillos escondidos bajo su ropa y una expresión que mezclaba orgullo y alivio en partes iguales.

Los depositó sobre la mesa de la habitación con el cuidado de quien entrega algo que sabe que importa.

Eran exactamente como Ren los había pedido.

Delgados. Hoja entre quince y veinte centímetros, doble filo, empuñadura corta con un acabado en negro mate que no reflejaría luz en ningún ángulo. Las fundas eran de cuero negro con detalles en dorado y gris — eso Ren no lo había pedido, era la decisión de Nitan, y era buena.

Ren tomó uno.

Lo sostuvo.

Más pesado de lo que esperaba, pensó. Pero no era un peso malo. Era el peso de algo bien hecho, de metal real y no de apariencia.

En su otra vida había sostenido shinais durante años. Había aprendido que el peso de un arma bien equilibrada se distribuye de forma diferente a una mal hecha — se asienta en la mano en lugar de resistirse a ella.

Esto se asentaba.

—Nitan dijo que son las mejores que ha hecho —dijo Sophia, con esa satisfacción contenida de quien entrega un regalo que sabe que es bueno—. Dijo que usó el mejor acero que tenía.

—Son perfectas —dijo Ren. Y lo decía en serio.

—Hay algo más. —Sophia sacó de su ropa las correas ajustables de cuero negro—. Nitan las hizo específicamente para que puedan ajustarse al muslo o al antebrazo. Depende de dónde prefiera llevarlas.

Ren examinó las correas. El mecanismo de ajuste era simple y funcionaría con una sola mano, lo cual era exactamente lo que se necesitaba en una situación de emergencia.

Nitan es bueno en lo que hace, confirmó por segunda vez.

—Y esto. —Sophia dudó un instante antes de sacar lo último. Era una pequeña piedra oscura, casi negra, con venas de color rojo que no parecían pintadas sino naturales, como si el color viniera de adentro—. Nitan dijo que la colocara entre las dos hojas mientras les da su sangre. Que es necesario para activarlas.

Ren miró la piedra.

La tomó.

Era fría al tacto a pesar de que Sophia la había llevado cerca del cuerpo. Una frialdad que no era de temperatura sino de otra cosa que Ren no sabía nombrar todavía.

—¿Nitan explicó de dónde viene?

—Era de su padre. —Sophia eligió las palabras con cuidado—. Me dijo que su padre siempre le decía que era una piedra que elegía. Que no todos podían usarla. Su padre nunca supo cómo, pero Nitan dice que cuando la señorita tomó los cuchillos la primera vez en la tienda, la piedra que tenía guardada en el cajón se cayó sola.

Silencio.

Ren miró la piedra en su palma.

—¿Una gota de sangre es suficiente?

—Eso dice Nitan. Solo una gota sobre cada hoja. Y la piedra en el medio mientras lo hace.

Ren asintió.

Desenvainó los dos cuchillos y los colocó paralelos sobre la mesa. Puso la piedra entre los dos.

Sophia ya tenía la aguja pequeña preparada, con esa eficiencia de quien aprendió de la experiencia anterior que era mejor llegar lista.

—Señorita. —Su voz era más suave de lo habitual—. ¿Puedo decir algo antes?

—Siempre.

Sophia miró los cuchillos sobre la mesa. Luego miró a Ren con esa directness que tenía cuando algo le importaba de verdad.

—Cuando mi hermana estaba muy enferma —dijo— y yo sabía que no había nada que pudiera hacer para curarla, encontré que lo único que podía hacer era asegurarme de que no estuviera sola mientras durara. —Una pausa—. Usted no está sola, señorita. Eso no va a cambiar.

Ren la miró.

No dijo nada.

Porque algunas cosas son demasiado reales para responderlas con palabras sin que las palabras las reduzcan.

Tomó la aguja. Se pinchó el dedo índice con la precisión de quien ha decidido que hacerlo rápido es más sensato que hacerlo despacio. Una gota de sangre roja, perfectamente roja, apareció en la yema.

La colocó sobre la primera hoja.

Ocurrió despacio.

El metal negro comenzó a cambiar de color desde el punto de contacto hacia afuera, como tinta expandiéndose en papel mojado, pero el color no era tinta — era un gris plateado que tenía profundidad, que parecía moverse aunque no se moviera. Y luego, cuando llegó al filo, el filo apareció con una nitidez que hizo que tanto Ren como Sophia contuvieran el aliento al mismo tiempo porque era visible, físicamente visible, que ese borde era diferente a cualquier filo que hubieran visto.

Ren pasó a la segunda hoja.

Lo mismo. El gris expandiéndose. El filo apareciendo.

Y luego — los dos, simultáneamente, sin que Ren tocara la piedra — los cuchillos comenzaron a cambiar de color de nuevo. El gris se fue oscureciendo, haciéndose más profundo, hasta que no era gris sino rojo. No el rojo brillante del cabello de Adalyn. El rojo oscuro, intenso, de sus ojos. El rojo de los rubíes vistos desde adentro.

Sophia emitió un sonido pequeño e involuntario.

Ren no dijo nada.

Miraba los cuchillos con algo que no era exactamente sorpresa sino algo más parecido al reconocimiento. Como si una parte de ella, la parte que vivía en este cuerpo y que a veces no sabía si era Ren o era Adalyn o era las dos, hubiera estado esperando esto.

Son hermosos, pensó.

Y eran hermosos, de esa forma particular que tienen las cosas peligrosas cuando están perfectamente hechas.

Los envainó.

Tomó las correas.

Y durante los siguientes minutos, con Sophia ayudando a ajustar los mecanismos, encontraron el lugar correcto — muslo izquierdo para uno, antebrazo derecho para el otro, bajo la manga larga que el vestido de mañana tendría, ajustados lo suficiente para no moverse pero no tanto para incomodar el movimiento.

Ren se movió. Caminó por la habitación. Giró. Se agachó.

Todo en su lugar.

—Perfectos —dijo.

......................

Fue cuando ya los llevaba puestos, mientras Sophia los ayudaba a esconder bajo los pliegues del vestido con esa meticulosidad que aplicaba a todo, cuando llegó el toque a la puerta.

No eran los tres golpes precisos del Duque.

Eran cinco, rápidos, irregulares. Los golpes de alguien que trae urgencia.

Ren y Sophia intercambiaron una mirada.

—Adelante —dijo Ren.

La sirvienta que entró era joven, con la respiración ligeramente acelerada de quien ha caminado rápido.

—El secretario Devan la está esperando en su oficina, señora. —Una pausa—. Dice que es urgente.

Ren ajustó la manga del vestido sobre el cuchillo del antebrazo con un movimiento que parecía completamente casual.

—Dile que voy.

La sirvienta se retiró.

Sophia ya tenía el abrigo rojo preparado. Se lo puso sobre los hombros con movimientos rápidos y eficientes, comprobando con los dedos que los cuchillos no creaban ningún bulto visible bajo la tela.

—Nada se nota —confirmó en voz baja.

—Bien.

Caminaron hacia la puerta.

—Señorita. —La voz de Sophia, muy baja, ya con la mano en el picaporte.

—¿Qué?

—El nombre que empieza con S. —Una pausa—. Del sobre que encontró anoche.

Ren se giró despacio.

Sophia la miraba con esa expresión directa que usaba cuando algo le importaba más de lo que quería mostrar.

—¿Cómo sabes del sobre?

—Porque fui yo quien lo puso ahí. —Sophia bajó los ojos un momento. Solo un momento—. La noche que fui a buscar los cuchillos a la tienda de Nitan, me crucé con alguien en el camino de vuelta. Alguien que sabía mi nombre aunque yo nunca lo había visto. Me dio el sobre y me dijo que era para usted. Que era urgente. Y que el nombre era el suyo.

Silencio.

—¿El nombre era el tuyo —repitió Ren—. Sophia.

—Sí.

—¿Y el hombre que te lo dio?

Sophia levantó los ojos.

—No lo sé. Iba con capucha. Pero tenía unos anteojos. —Una pausa—. De montura muy delgada.

Ren procesó eso.

Anteojos de montura delgada.

Caelan Morth.

—¿Te dijo algo más?

—Dijo que cuando la señorita necesitara al caballero que buscaba, el nombre correcto era el mío. —Sophia la miró directamente—. Señorita. Yo no sé pelear. No tengo ningún entrenamiento. No soy lo que usted necesita para protegerse en un baile imperial.

—No —dijo Ren.

Sophia esperó.

—Pero sabes cosas que ningún caballero entrenado sabría —dijo Ren—. Sabes quién entra y quién sale. Sabes leer a las personas. Sabes guardar silencio cuando importa. —Hizo una pausa—. Y eres la única persona en este mundo en quien confío completamente.

El silencio que siguió fue de esa variedad que ocurre cuando algo verdadero se dice en voz alta por primera vez.

Los ojos de Sophia brillaron durante un momento antes de que los controlara.

—Aprenderé lo que necesite aprender —dijo finalmente, con una firmeza que no admitía discusión.

—Lo sé —dijo Ren.

Abrió la puerta.

—Vamos. No hagamos esperar a Devan.

......................

Tres plantas arriba, en su estudio, el Duque Kael Prevail recibió ese mismo momento un mensaje sellado con el emblema del palacio imperial.

Lo abrió.

Lo leyó.

Su expresión no cambió.

Pero dejó el mensaje sobre el escritorio con un movimiento que era ligeramente menos controlado que sus movimientos habituales, y se quedó mirándolo durante un momento más largo de lo que el contenido del mensaje justificaba.

El mensaje decía tres cosas.

Primera: el Emperador esperaba ver a la Duquesa Prevail en el baile del Príncipe Julius en diez días.

Segunda: el Emperador deseaba que la Duquesa llegara sin escolta adicional fuera del protocolo estándar.

Tercera: el Emperador había decidido que ese sería el momento de resolver ciertos asuntos pendientes relacionados con la casa Prevail.

Ciertos asuntos pendientes.

Kael conocía ese lenguaje. Lo había usado él mismo en mensajes que ordenaban cosas que no podían escribirse directamente.

Significaba que el Emperador había tomado una decisión.

Y que el baile sería el momento de ejecutarla.

Kael se levantó de la silla.

Caminó hacia la ventana.

Afuera el jardín tenía esa quietud de las mañanas frías, con la luz todavía baja y el cerezo del ala sur apenas visible desde ese ángulo.

Sin escolta adicional.

El Emperador no quería que nadie pudiera interponerse.

Kael miró el jardín durante un tiempo que no habría podido medir.

Y en algún lugar de su mente, en esa región que había aprendido a mantener en silencio porque era la región donde vivían las cosas que no podía permitirse sentir, algo que llevaba semanas ignorando deliberadamente se negó, por primera vez, a seguir siendo ignorado.

No era todavía algo que pudiera nombrarse.

Pero era suficientemente real para que su siguiente movimiento — coger el mensaje del escritorio, doblarlo, guardarlo en el bolsillo interior de su uniforme, y salir del estudio con paso directo hacia una dirección que no era la de sus reuniones habituales — ocurriera sin que ninguna decisión consciente lo precediera.

El cuerpo a veces sabe antes que la mente.

1
Fabiruchisss
core p coreeeeeeee
AVE FÉNIX
espero no tarden en actualizar x k novelas como esta hay muchas y son excelentes pero es una lástima k jamás las vuelvan a actualizar y solo nos dejen con la intriga
Guillermo Mora
Excelente
Geraldine Diaz Torres
tu novela es excelente 👌, continualo vas a tener muchos seguidores /Drool//Drool//Drool//Drool/
Estrella Olguin Estrada
más capitulos para leer
Geraldine Diaz Torres
más capitulos
Sol Garcia
me encanta
buenisima historia
me encanta la protagonista..

más capítulos xfavor
Lourdes Chirinos Manrriques
lastima, tan buena novela y no la terminaron y la otra tambien uno se quedó picado con la lectura. felicidades escritora ojalá y las termines para disfrutar tus 2 historias
Marimar Ponce Ramos
Me fascina
Lesli Alonzo
más capítulos
Marimar Ponce Ramos
Me encanta espero que sigas está increíble
Yamilcadbr
Me da algo de risa Adalyn con la montaña de papeles a leer, me hace recordar a mi cuando estaba en la universidad.
Nely Andrade
más capitulo porfavor 🙏🙏🙏 más capitulo porfavor 🙏🙏🙏 más capitulo porfavor 🙏🙏🙏🙏 más capitulo porfavor
Yamilcadbr
súper enamorada de la novela 💗😍
Yamilcadbr
Me encanta Adalyn
Esther Rojas
para cuando hay otro capitulo?
Esther Rojas
me encanta, primera historia que encarna en una embarazada y e gusto es algo único hasta ahora
Nely Andrade
más capitulo porfavor 🙏🙏🙏 más capitulo porfavor 🙏🙏 más capitulo porfavor 🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏
Monse Moreno
mas porfavor
Eymi
xfa más capa plis 🙏🙏🙏🙏
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