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Lazos De Sangre Y Venganza

Lazos De Sangre Y Venganza

Status: Terminada
Genre:Amor-odio / Venganza / Romance / Completas
Popularitas:1.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Mikaela Martinez

Dos enemigos jurados, unidos por la supervivencia entre el odio y la traición nace un amor oscuro y feroz que desafía todo. Cuando el destino golpea, Augus da su vida para salvar a Kae. Años después, ella vive en paz con su pequeño hijo, quien lleva el nombre de su padre: la prueba de que su vínculo trasciende incluso la muerte.

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Juego De Sombras

La luz del amanecer apenas se filtraba por los ventanales altos cuando los guardias llegaron para retirar a los intrusos. Kae y Augus permanecieron de pie en el salón, impecables en su apariencia, como si no acabaran de enfrentarse a muerte minutos antes. Frente a los empleados, volvieron a ser la pareja unida: ella se apoyó levemente en su brazo, él la rodeó con el suyo en un gesto calculado.

—Solo fueron ladrones —dijo Augus en voz alta, con tono tranquilo pero autoritario—. Aseguren la mansión.

Cuando todos se retiraron y quedaron solos de nuevo, el contacto se rompió al instante. Kae se apartó, cruzándose de brazos.

—¿Ladrones? —repitió con escepticismo—. Esos hombres sabían exactamente dónde buscar los archivos antiguos. No vinieron por joyas.

Augus asintió lentamente, sus ojos oscuros escaneando la habitación como si pudieran ver a través de las paredes.

—Lo sé. Alguien más quiere lo que nos pertenece. Alguien que se beneficia si ambos caemos.

—O tal vez es una de tus jugadas —soltó ella de golpe, girándose para mirarlo—. ¿Tratas de ganarte mi confianza simulando un ataque?

Augus dio un paso hacia ella, su imponente estatura de 1,88 metros proyectando una sombra sobre la figura más pequeña de Kae. No había enojo en su rostro, solo esa frialdad calculadora que lo caracterizaba.

—Si quisiera matarte, no necesitaría contratar a terceros torpes. Lo haría yo mismo, de forma limpia y definitiva.

Antes de que pudieran seguir discutiendo, el teléfono fijo del escritorio sonó con insistencia. Augus contestó, y a medida que escuchaba, su mandíbula se tensó. Colgó con fuerza y miró a Kae.

—Hay una reunión de emergencia en la sede principal. Dicen que documentos comprometedores han aparecido en manos de competidores. Si no llegamos a tiempo, podrían cerrar el negocio.

Kae sonrió con amargura.

—Parece que el juego se acelera. Vamos, entonces. Pero recuerda: si siento que me traicionas en cualquier momento, te clavo un cuchillo en la espalda antes de que puedas pestañear.

—Lo tendré en cuenta —respondió él, con una media sonrisa peligrosa.

El trayecto en el coche fue silencioso. Kae llevaba un cuchillo oculto en la bota y otro en el interior de su chaqueta; Augus mantenía una mano relajada sobre el regazo, pero sus dedos estaban listos para moverse en cualquier instante. A mitad de camino, el conductor frenó bruscamente. El coche se deslizó sobre el asfalto y se detuvo en seco al costado de la carretera.

—¿Qué pasa? —preguntó Augus, pero no esperó respuesta. Miró hacia adelante y vio dos camiones bloqueando el paso. Delante, salieron varios hombres armados con palos y armas cortas.

—Nos han tendido una trampa —dijo Kae, con la voz firme, sin mostrar miedo.

—Sal por la puerta trasera —ordenó Augus, abriendo la suya—. Yo los distraigo.

—No —replicó ella rápidamente, sacando sus cuchillos—. Si nos separamos nos matarán por separado. Juntos tenemos más posibilidades.

No hubo tiempo de discutir. Los atacantes se acercaron rápidamente. Augus salió primero, moviéndose con agilidad sorprendente para su tamaño. El primer hombre se lanzó contra él con un palo, pero Augus lo esquivó, agarró su muñeca y lo giró con fuerza, lanzándolo contra el suelo.

Mientras tanto, dos hombres rodearon a Kae. Ella se agachó, evadiendo un golpe, y con un movimiento rápido lanzó uno de sus cuchillos, que se clavó en el suelo justo entre los pies del segundo atacante, haciéndolo retroceder asustado. Aprovechando el momento, ella se lanzó hacia adelante, golpeando su costado con el filo plano para desarmarlo sin matarlo todavía —quería información.

—¡Cuidado! —gritó Augus

Uno de los hombres, que había quedado atrás, levantó una barra de hierro para golpear a Kae por la espalda. Pero antes de que el impacto llegara, Augus se interpuso entre ellos, recibiendo el golpe en el antebrazo. Apretó los dientes, sin soltar un grito de dolor, y respondió con un golpe seco en el cuello del agresor, dejándolo inconsciente al instante.

Kae se quedó inmóvil por una fracción de segundo, sorprendida. Él había tomado el golpe por ella. Una sensación extraña, ajena a ella, cruzó su mente, pero la apartó de inmediato. No era protección, era conveniencia: no podía destruirla si ella moría antes de tiempo.

—No te necesito para protegerme —dijo ella, aunque guardó el tono de voz más bajo.

Augus se pasó la mano por el antebrazo, notando el dolor pero ignorándolo.

—Sé que puedes defenderte. Pero no quiero que te maten antes de que yo lo haga. Es una cuestión de principios.

Se miraron, rodeados de hombres caídos. El resto de los atacantes, al ver la destreza con la que se defendían, dudaron y finalmente retrocedieron, subiendo a sus vehículos y huyendo rápidamente.

El silencio volvió a caer. Kae se acercó un paso, observando la herida en el brazo de Augus.

—Tienes sangre —señaló con frialdad.

—No es nada —respondió él, pero la sangre comenzaba a empapar su camisa.

—Quítate la chaqueta —ordenó ella. Sin esperar permiso, sacó un paño limpio de su bolsillo y se acercó más. A pesar de la diferencia de altura, se colocó frente a él y, con manos firmes y precisas, comenzó a presionar la herida. Su tacto era frío, profesional, pero había una extraña cercanía en ese momento.

Augus la miraba fijamente. Verla así, concentrada, sin máscaras fingiendo dulzura, mostrando solo esa naturaleza fría y capaz, despertaba algo en él. Algo que no era solo odio ni venganza, sino una fascinación que empezaba a crecer más rápido de lo que quería admitir.

—Podrías haber dejado que me golpearan —murmuró él.

—Y quedarme sola contra el resto —respondió ella sin levantar la vista—. Sería estúpido. Tú me sirves… por ahora.

—Igual tú me sirves a mí —contestó él, pero no se apartó.

Cuando terminó de detener el sangrado, Kae dio un paso atrás y guardó el paño.

—Debemos seguir. Si llegan tarde, los rumores crecerán.

Subieron de nuevo al coche. Durante el resto del trayecto, ninguno habló, pero el aire entre ellos había cambiado. Ya no eran solo dos enemigos bajo el mismo techo; habían comprobado que podían contar el uno con el otro en el peligro. Y esa certeza, en lugar de acercarlos, comenzaba a despertar una obsesión más profunda, más oscura y mucho más peligrosa que la simple venganza.

Llegaron a la sede, listos para enfrentar el siguiente movimiento, pero ambos sabían que algo había cambiado. El juego ya no era solo destruir al otro. Ahora, sin entender bien por qué, cada uno quería saber más, ver más, estar más cerca del depredador que le hacía sombra.

1
Desconocida
QUEDÉ HIELO🤭🤭
Desconocida
lo más hermoso y desgarrador de todo es saber que Kae estaba embarazada. Augus se fue sin saber que dejaba una parte de él viviendo, pero qué consuelo saber que su amor no murió, se transformó en ese niño. Lloré con esa revelación🥹🥺
Mikaela★: así es u.u
total 1 replies
zafary villato
Salvó a dos vidas sin saberlo😭❤️
Maritza Romo
me hizo llorar el último capítulo pero 10/10🥹❤️‍🩹
VANNA★
/Sob/
Claudia de la cruz Fernández
muy bonito pero me hubiera gustado que terminara juntos☺️
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