En esta novela el protagonista enfrenta varias situaciones complejas en las que debe tomar decisiones que afectan su futuro de manera impredecible, mientras descubre verdades incomodas
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Capítulo 12
Carlos me mira y con algo de susto dice:
“¿ya hablaste con ellas verdad?”
Dije: “si, y me hicieron preguntas”
Carlos claramente asustado dice: “¿y qué respondiste?”
Dije: “la verdad”
Carlos se levanta y grita: “CARAJO. CARAJO.”
Después de unos segundos dice con voz normal: “te dije que no las contactes”
Digo con voz firme: “SIEN-TA-TE”
Carlos se sienta y dice: “si se enteraron de lo que hice estoy jodido.”
Digo: “¿Y qué hiciste?”
Carlos se calma y dice: “hay un documento que firma todo el que va a entrar donde autoriza a obtener información privada y personal, pero de ninguna manera debiste llamar la atención, estabas en una esquina.”
Por un momento me alegro de que, aunque con algo de guía, Carlos haya mencionado el documento firmado antes de que se lo dijera claramente. Sin embargo, también llega a mi memoria la primera conversación con Magdalena en la discoteca.
Digo: “creo que empiezo a entender. Sé que era como una discoteca y si una mujer fue a buscar alguien que baile bien, que la haga reír o que sea extrovertido, seguramente no llamé la atención, pero si fueron a buscar a alguien basado en aspectos más importantes, como la economía, la cosa cambia”
Carlos: “pero aunque tu economía es mejor que la mía, tampoco es tan buena.”
Digo: “¿Por qué dices eso?”
Carlos dice sonriendo: “viajas en transporte público, no te vistes lujosamente ni comes en lugares caros”
Digo: “¿ósea que tú crees que solo los que tienen yates o aviones, visten a la última moda y van a restaurantes de lujo están bien económicamente?”
Carlos: “¿Qué no es así?”
Mi idea de mantener el perfil bajo en lo que respecta a mi economía se mantiene, así que preferí no entrar en debates al respecto, si bien creo que Carlos necesita clases de economía… mezcladas con sentido común urgentemente. Me pareció más apropiado centrarme nuevamente en el problema y dije:
“¿Qué información autorizas con ese documento?”
Carlos hace una mueca y dice: “básicamente, Score crediticio y antecedentes penales, aunque también incluye otros detalles financieros que no entiendo bien, pero es solo información. Ninguno de los invitados míos pagó un solo centavo por su presencia en este evento… incluyéndote.”
Por un momento siento que Carlos acaba de contarme una película de terror, y lo peor es que él ni siquiera la entendió porque bajo la idea de “no pagaron ni un solo centavo” cree que todo está bien.
De cualquier modo, del otro lado de la balanza están Magdalena y las 3 mujeres, así que para sacar algo más de información digo, siendo sarcástico: “¿Y por qué mejor no dicen que si una mujer te elige debes ponerla en un pedestal y rendirle adoración?”
Carlos: “¿Sabes la cantidad de mujeres que son maltratadas o golpeadas por sus parejas, o que las embarazan y después las abandonan porque no las pueden mantener? Esta seguridad es importante para ellas”
En general estoy de acuerdo con que todos necesitamos protegernos y en casos particulares, las mujeres requieren una protección adicional. Pero un requisito de tal magnitud para mí no es una opción.
Así que digo molesto: “mira, si estás tan desesperado por tener pareja que aceptarías que te pongan un chip detrás de tu oreja y te lleven con una cadena por la calle es tu problema. Pero yo jamás firmaría un documento así. Me limitaré a decir que si pasaste un documento con datos falsos o si sobornaste a alguien… con no sé qué para que me dejaran entrar a pesar de no haber firmado nada, es tu problema, no el mío.”
En realidad, la idea de que Magdalena y las otras 3 mujeres tengan acceso a mis finanzas es algo que jamás aceptaría y aunque Carlos no sabe lo compleja de la situación, creo que lo que acabo de decir me aleja del problema.
Pero entonces Carlos dice con temor: “no soborné ni di datos falsos.”
Lo miro fijamente y entonces Carlos aclara su garganta y dice con voz temblorosa: “tu firma es fácil de falsificar”
Por un instante siento que mi plan de mantener mis datos financieros en secreto se desmorona y debido a eso instintivamente digo gritando: “¿ERES IDIOTA?”
Carlos, que parece que va a llorar dice: “perdóname por favor. No me va bien con las relaciones de pareja. Si completaba un mínimo de hombres para llevar y nadie me elegía, como acaba de pasarme, las organizadoras me darán una ayuda especial para conseguir pareja”
Digo: “olvídalo. No necesitarás pareja en la cárcel”
Carlos se pone de rodillas y llorando dice: “no por favor, te lo suplico, no me envíes a prisión, no sobreviviría allá”
No pienso ignorar lo que Carlos ha hecho. Debe responsabilizarse. Además, también recuerdo que las mujeres (que ahora sé que saben que no tengo antecedentes penales y que tengo un buen score crediticio… además de información que nunca debieron saber) dijeron que verían que decidía, lo que significa que se enterarán de lo que pase y con esta información analizo mis opciones...
No estoy de acuerdo con lo que ha hecho Carlos y estoy seguro de que puedo enviarlo a la cárcel. Además, si lo hago, sería una clara y radical respuesta en oposición a esta situación. Seguro que ahuyento a las mujeres y podría continuar con mis planes de vida normal.
Pero
Si ayer Carlos estaba nervioso, ahorita parece que le va a dar un infarto. Es razonable creer que no sobreviviría a la cárcel y no estoy seguro de querer eso en mi conciencia. Podría decirle que se responsabilice de sus acciones y que corrija lo que hizo. Claro que las mujeres probablemente verían en esa acción una debilidad que explotar en mí.
Entonces ¿Qué haré?...
🤦🤦🤦
mentira háblale a Juana para que te ayudes🤭