Géneros:
Romance
Drama
Misterio
Comedia
Alta socie.dad
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Capítulo:7
La cena del acuerdo
Después de que su familia le informara sobre el compromiso con Alexander Beaumont, Isabella Valmont continuó con su vida dentro de la mansión familiar. Aunque intentaba mantener la normalidad, sabía que algo había cambiado. Cada decisión parecía estar relacionada con el futuro matrimonio y con la imagen que su familia quería mostrar ante la sociedad.
Desde que el acuerdo entre Beaumont y Valmont había sido establecido, sus padres habían aumentado la vigilancia sobre ella. Querían asegurarse de que cada paso de Isabella fuera cuidadosamente observado, no solo para proteger la reputación de la familia, sino también para preparar la imagen de la futura esposa de Alexander Beaumont.
Isabella no estaba acostumbrada a que otros decidieran por ella.
Había crecido dentro de una familia poderosa, rodeada de privilegios y responsabilidades, pero también había desarrollado un carácter fuerte. No aceptaba fácilmente órdenes, mucho menos cuando se trataba de su propia vida.
Por eso, cuando su padre entró a su habitación para informarle sobre la próxima reunión, Isabella comprendió que algo relacionado con el compromiso estaba por suceder.
—Isabella, los Beaumont te han invitado a una cena con Alexander Beaumont. Tendrás que asistir esta semana.
Ella levantó la mirada con expresión seria.
—¿Una cena?
—Es importante que ambos se conozcan antes de hacer cualquier anuncio oficial.
Isabella comprendió inmediatamente la intención detrás de esas palabras. No era una simple cena. Era otro paso dentro de un acuerdo que otros habían decidido por ella.
—No estoy interesada en conocer a alguien que mi familia ya eligió para mí.
Su padre mantuvo la calma.
—No se trata solamente de ti, Isabella. Este matrimonio representa la unión de dos familias.
Aquella respuesta solo confirmó lo que ella ya pensaba. Para los Valmont y los Beaumont, aquello era una alianza antes que un matrimonio.
A pesar de sus protestas, su familia insistió en que debía asistir. Sus padres consideraban que aquella cena era una oportunidad importante para que Isabella demostrara una imagen adecuada ante los Beaumont.
El día de la cena, Isabella intentó negarse nuevamente, pero su familia no estaba dispuesta a permitir que apareciera ante Alexander Beaumont sin la preparación necesaria.
Eligieron cuidadosamente el vestido que usaría, arreglaron cada detalle de su apariencia y se aseguraron de que representara al apellido Valmont de la manera que esperaban.
Isabella observó su reflejo en el espejo.
El elegante vestido mostraba exactamente la imagen que su familia quería presentar: una heredera refinada, segura y perfecta ante la sociedad.
Pero sus ojos demostraban algo diferente.
Ella no estaba allí porque quisiera.
—Parece que ya decidieron hasta cómo debo presentarme —murmuró.
Sin embargo, terminó asistiendo.
La cena se llevó a cabo en un ambiente elegante, donde cada detalle reflejaba el poder y la influencia de ambas familias. Cuando Isabella llegó, fue recibida como la futura esposa de Alexander Beaumont.
Al entrar al salón, sus ojos encontraron por primera vez los de Alexander.
Él la observó en silencio.
La mujer frente a él era diferente a la imagen que había construido después de leer su informe. Isabella no parecía alguien que buscara aprobación. Su postura demostraba seguridad y su mirada dejaba claro que no estaba dispuesta a sentirse inferior ante nadie.
Isabella, por su parte, analizó al hombre que tenía delante.
Alexander Beaumont era exactamente como esperaba: elegante, frío y con una presencia que demostraba que estaba acostumbrado a tener el control.
Ambos tomaron asiento frente a frente.
Durante unos minutos, la conversación fue formal. Hablaron sobre sus familias y sobre la importancia de la alianza entre Beaumont y Valmont.
Pero ninguno de los dos estaba realmente interesado en las palabras de cortesía.
Alexander sabía que había llegado el momento.
Tomó una carpeta que estaba sobre la mesa y la colocó frente a Isabella.
Ella observó el documento con curiosidad.
—¿Qué es eso?
Alexander mantuvo una expresión tranquila.
—Un contrato matrimonial.
Isabella levantó la mirada hacia él.
—¿Un contrato?
—Antes de que esta unión sea anunciada oficialmente, considero necesario que ambos conozcamos las condiciones y responsabilidades que forman parte de este acuerdo.
Isabella abrió la carpeta lentamente.
En ese momento comprendió que Alexander Beaumont no había llegado a aquella cena para conquistarla.
Había llegado preparado.
Y mientras sus ojos recorrían las primeras líneas del documento, Isabella descubrió que el hombre frente a ella no solo era poderoso.
También era alguien que creía poder establecer las reglas de su futuro.
Lo que ninguno de los dos sabía era que aquella cena, creada para unir dos familias, sería el inicio de una batalla entre dos personalidades completamente opuestas.