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EMBARAZO OCULTO

EMBARAZO OCULTO

Status: Terminada
Genre:Reencuentro / Romance / Embarazo no planeado / Embarazada fugitiva / Malentendidos / CEO / Romance de oficina / Completas
Popularitas:4.7M
Nilai: 4.6
nombre de autor: Beatriz. MY

Elizabeth trabaja como la asistente ejecutiva de Alexander, el CEO de una empresa muy importante. Él, es un hombre atractivo y exitoso, lo que cualquier mujer podría desear. Elizabeth y Alexander tenían un trato profesional, pero la constante cercanía entre ambos los llevó a iniciar una apasionante aventura.

Pero más pronto de lo que Elizabeth se podría imaginar, Alexander terminó la relación, dejándola a ella con el corazón roto y una sorpresa inesperada. Elizabeth estaba embarazada, temerosa de cómo podría afectar esto a Alexander y negándose a decirle sobre el embarazo, ella toma un avión en busca de iniciar una nueva vida.

¿Qué hará Alexander cuando sepa que Elizabeth se ha marchado?

¿Descubrirá lo que ella oculta?

NovelToon tiene autorización de Beatriz. MY para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CONTINUACIÓN:[EN EL AEROPUERTO]

Elizabeth.

Llegamos al aeropuerto.

—Que tenga un buen viaje, señorita Elizabeth —me dijo, el chofer amablemente.

—Gracias, Juan. Nos vemos pronto —le respondí, sonriendo mientras él nos ayudaba con el equipaje.

Entramos al aeropuerto y los niños estaban emocionados, mirando todo a su alrededor con curiosidad.

—Mamá, ¿cuándo vamos a volar? —preguntó Lucas, tirando de mi mano.

—Pronto, cariño. Solo tenemos que esperar a que anuncien nuestro vuelo —le respondí, acariciando su cabello.

Sofía, por su parte, estaba fascinada con las tiendas y la gente que pasaba.

—Mamá, ¿podemos comprar algo? —preguntó, señalando una tienda de juguetes.

—Primero vamos a asegurarnos de que todo esté en orden con nuestro vuelo, ¿de acuerdo? —le dije, sonriendo.

Nos dirigimos al mostrador de facturación y la agente nos recibió con una sonrisa.

—Buenos días, ¿puedo ver sus pasaportes y boletos, por favor? —preguntó la agente.

—Claro, aquí los tiene —respondí, entregándole los documentos.

—¿Va a facturar alguna maleta? —preguntó la agente, mientras revisaba nuestros boletos.

—Sí, estas A —respondí, señalando las maletas grandes.

—Perfecto. Sus maletas están dentro del límite de peso. Aquí tienen sus tarjetas de embarque. La puerta de embarque es la número 12 y el vuelo sale en dos horas —dijo la agente, devolviéndonos los documentos.

—Gracias —respondí, tomando las tarjetas de embarque.

Nos dirigimos a la zona de espera y encontramos unos asientos cómodos cerca de la puerta de embarque.

—Mamá, ¿podemos ir a ver los aviones? —preguntó Lucas, con los ojos brillando de emoción.

—Claro, pero no te alejes mucho —le respondí, mientras él corría hacia la ventana.

Sofía se sentó a mi lado, mirando a su alrededor con curiosidad.

—Mamá, ¿cuánto falta para que subamos al avión? —preguntó, impaciente.

—Todavía falta un poco, Sofía. Pero no te preocupes, el tiempo pasará rápido —le respondí, acariciando su cabello.

Clara, que había estado revisando su teléfono, se unió a la conversación.

—¿Estás lista para este viaje, Elizabeth? —preguntó, sonriendo.

—Sí, aunque estoy un poco nerviosa. Es la primera vez que viajo con los niños sola —admití, suspirando.

—No te preocupes, estaré contigo todo el tiempo. Además, los niños están emocionados y eso es lo más importante —dijo Clara, dándome una palmadita en la espalda.

—Tienes razón. Gracias por estar aquí, Clara —le respondí, sonriendo.

—No hay de qué. Ahora, ¿qué tal si vamos a comprar algo para comer? —sugirió Clara.

—Buena idea. Niños, ¿quieren algo de comer? —pregunté, llamando a Lucas.

—¡Sí! —respondieron al unísono.

Nos dirigimos a una cafetería cercana y pedimos algunos bocadillos y bebidas. Mientras esperábamos, los niños comenzaron a hablar sobre lo emocionados que estaban por el viaje.

—Mamá, ¿A dónde iremos? preguntó Lucas, con la boca llena de galletas.

—Iremos a conocer a los tíos cariño —respondí con una sonrisa.

—¿Y vamos a quedarnos en su casa? —preguntó Sofía, curiosa.

—Sí, nos quedaremos con ellos por un tiempo. Será divertido —le respondí, acariciando su mejilla.

Clara, que estaba disfrutando de su café, intervino.

—Elizabeth, ¿has pensado en lo que vas a decirle a Alexander? —preguntó, con cautela.

—Sí, he estado pensando mucho en eso. No sé cómo reaccionará, pero creo que es hora de que sepa la verdad —respondí, suspirando.

—Estoy segura de que todo saldrá bien. Solo sé honesta con él —dijo Clara, dándome ánimos.

—Gracias, Clara. Eso es lo que planeo hacer —le respondí, con determinación.

Terminamos de comer y regresamos a la zona de espera. Los niños estaban entretenidos con sus juguetes y Clara y yo seguimos conversando.

—Elizabeth, ¿qué es lo que más extrañas de tu ciudad? —preguntó Clara, curiosa.

—Extraño muchas cosas. Los lugares, las personas, los recuerdos. Pero sobre todo, extraño la sensación de estar en casa —respondí, con nostalgia.

—Entiendo. A veces, regresar a nuestras raíces es lo que necesitamos para encontrar paz —dijo Clara, reflexionando.

—Sí, creo que tienes razón. Este viaje es importante para mí y para los niños —le respondí, sonriendo.

Finalmente, anunciaron nuestro vuelo y nos dirigimos a la puerta de embarque. Los niños estaban emocionados y no paraban de hablar sobre lo que harían cuando llegáramos.

—Mamá, ¿puedo sentarme junto a la ventana? —preguntó Lucas, saltando de emoción.

—Claro, Lucas. Tú y Sofía pueden sentarse junto a la ventana —le respondí, sonriendo.

Nos acomodamos en nuestros asientos y los niños miraban por la ventana con fascinación. Clara se sentó a mi lado y me dio una sonrisa de apoyo.

—Todo va a estar bien, Elizabeth. Este es solo el comienzo de una nueva aventura —dijo Clara, tomando mi mano.

—Lo sé. Gracias por estar aquí conmigo —le respondí, sintiendo una oleada de gratitud.

El avión despegó y los niños se quedaron dormidos poco después. Miré por la ventana, pensando en todo lo que nos esperaba en nuestra ciudad. Sabía que no sería fácil, pero con el apoyo de mi familia y amigos, estaba lista para enfrentar cualquier desafío.

≻───── ⋆✩FINALMENTE DE VUELTA ✩⋆ ─────≺

Después de varias horas de vuelo, finalmente habíamos llegado a Madrid. Los niños seguían dormidos, así que tomé a Sofía en brazos mientras Clara cargaba a Lucas. Nos dirigimos a la salida del aeropuerto, pensando en tomar un taxi, pero Clara tenía todo preparado y había un auto esperándonos.

—¿Cómo hiciste esto? —le pregunté, sorprendida.

—Tengo mis contactos —respondió Clara, guiñándome un ojo.

Subimos al auto y colocamos a los niños en el asiento trasero. Al instante, se despertaron.

—Mamá, ¿ya llegamos? —preguntó Lucas, frotándose los ojos.

—Sí, cariño. Ya estamos en Madrid —le respondí, sonriendo.

Clara comenzó a manejar y le di la dirección de la casa.

—¿Estás nerviosa? —preguntó Clara, mirándome de reojo.

—Un poco. No sé cómo reaccionarán mis hermanos —admití, suspirando.

—Todo saldrá bien. Solo sé tú misma —dijo Clara, dándome ánimos.

Llegamos a la casa y mi corazón latía con fuerza. Decidí bajar y tocar la puerta. Para mi sorpresa, abrió Tomás, quien se quedó helado al verme.

—¡Sorpresa! —dije, sonriendo.

—¡Elizabeth! —exclamó Tomás, tomándome en brazos y alzándome.

En ese momento, salió Javier, quien me abrazó en cuanto me vio.

—¡No puedo creer que estés aquí! —dijo Javier, emocionado.

Los niños bajaron del auto, diciendo "mami" y escondiéndose detrás de mí. Mis hermanos los vieron sorprendidos y luego me miraron a mí.

—¿Quiénes son estos pequeños? —preguntó Tomás, con los ojos muy abiertos.

—Ellos son Sofía y Lucas, mis hijos —respondí, con una sonrisa nerviosa.

—¿Tus hijos? —repitió Javier, incrédulo.

—Sí, y hay mucho que explicar —dije, suspirando.

—Vamos adentro, tenemos mucho de qué hablar —dijo Tomás, abriendo la puerta de par en par.

Antes de entrar, Clara también se acercó con una sonrisa. Tomás se quedó mirándola.

—Creo que he visto a un ángel —murmuro.

—¿Qué dijiste, Tomás? —pregunté, sorprendida.

—Nada —respondió, sonriendo tímidamente.

Entramos a la casa y los niños se quedaron cerca de mí, observando todo con curiosidad.

—¿Quieren algo de beber? —preguntó Javier, dirigiéndose a la cocina.

—Un vaso de agua estaría bien, gracias —respondí, sentándome en el sofá.

—Yo también quiero agua, por favor —dijo Clara, sentándose a mi lado.

—Entonces, ¿cómo ha sido todo este tiempo? —preguntó Tomás, sentándose frente a mí.

—Ha sido difícil, pero hemos salido adelante. Los niños son mi mayor alegría —respondí, acariciando el cabello de Sofía.

—¿Y su padre? —preguntó Javier, entregándome el vaso de agua.

—Es complicado. No sabe que tiene hijos —admití, sintiendo un nudo en la garganta.

—¿Cómo es posible? —preguntó Tomás, sorprendido.

—Es una larga historia. Pero estoy aquí para arreglar las cosas —respondí, con determinación.

Nos pusimos al tanto de todo lo que había sucedido. Les relaté cada detalle de la historia, comenzando desde el principio y explicando cómo se desarrollaron los eventos hasta llegar al final.

1
Luz Maria Cayetano
/Good/
Estrella Reyes Reyes
mmm,curioso ninguna de las novias tiene padres?
Maria Maceira
intersante
/Angry/
Estrella Reyes Reyes
eeee,como esta con ella si sabe que el hijo no es de él,ni que fuera debil que cualquirra lo domina
Estrella Reyes Reyes
mmm,me fui para no preocuparlos,AAAAA,no si es mucho menos preocupante que te vallas no digas a donde ni te despidas ,estamos felices
Estrella Reyes Reyes
la entiendo muy bien,quien va a querer decirle al hombre que no queria seguir con ella,por su carrera,o por lo que sea,no la amaba,habia que poner distancia,y a los hermanos seria todo un drama,querrian saber quien era el papá,para ir a reclamar aunque ya deberia decirles ahora va a necesitar mucha ayuda economica sobretodo
Ana María Andarcia
Es muy buena, excelente
Imelda Rejon
hermosa historia, me encantó como todas las que he podido leer, sin mportar lo negativo de algunos comentarios tu sigue adelante escribiendo tus bellas historias. gracias por compartir esta con nosotros. Bendiciones
Imelda Rejon
Bora Bora tan preciosas!!!, y todos los destinos que escogieron
Imelda Rejon
hermosa ceremonia, y todo como lo describes autora, es fabuloso
Imelda Rejon
ya está aquí la pareja de Javier, veremos que pasa en esta semana
Imelda Rejon
todo un equipo eficiente, no necesitan organizadora profesional
Imelda Rejon
que bonito que todos se junten para organizar y dar su opinión respecto a la boda y el abuelo Ernesto disfrutando a sus nietos
Imelda Rejon
ah que la abuela María, invitó a Alexander a desayunar y de camino lo interrogo
Imelda Rejon
y Mark que pasó con él, si estaban juzgando a los dos y solamente a Vanesa condenaron, dónde quedó él?
Imelda Rejon
todo muy romántico, pero hay uno que no tiene pareja y va a ser el nano jajaja
Imelda Rejon
con esa actitud ya valió sombrilla en el penal, las reclusas tienen sus bandas y como ya atacó a la que parece ser la líder funz de ellas se la van a cobrar muy caro
Imelda Rejon
ne da pena de el papá de Vanesa, ella está local y no se dan cuenta que necesita ayuda psiquiátrica. la mamá es na alcahuete pues solapó a su hija con lo del engaño del embarazo
Imelda Rejon
Alexander la va a cuidar tratándola con el pétalo de una rosa
Imelda Rejon
que sorpresa se llevó Alexander, alegría por partida doble, Elizabeth está bien y está embarazada, ahora hay que ver que esos si vergüenzas no evadan a la justicia y el castigo que merecen
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