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Volver A Vivir No Está Mal

Volver A Vivir No Está Mal

Status: Terminada
Genre:Amor prohibido / Romance / Venganza / Completas
Popularitas:10k
Nilai: 5
nombre de autor: Yinet Leonor

Noelia Pérez es una mujer mayor de 89 años que muere de un ataque al corazón, pero inexplicablemente despierta en otra realidad. No se ha convertido en ninguna preciosa jovencita, sigue siendo una mujer mayor, pero esta vez tiene unos 50 años, un gato tuerto, una casa desvencijada y un nieto delicado que viene a vivir por ser rechazado por su preferencia sexual. ¿Qué hará Noelia con esta nueva vida? Acompáñame y verás como solo hay que desear vivir con mucha fuerza para brillar desde la miseria más absoluta.

NovelToon tiene autorización de Yinet Leonor para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

La puerta bajo la piedra

El olor del pescado asándose sobre las brasas llenó la pequeña choza. Capitán aguardaba sentado a una distancia prudente, con la cola enroscada sobre las patas delanteras y el único ojo fijo en la comida. Apenas Lía dejó el primer trozo sobre una tabla de madera, el gato lo atrapó con una rapidez impropia de su edad.

-No me extraña que estés tan gordo. -murmuró ella sonriendo. -Si sigues así tendré que enseñarte a pescar por tu cuenta. -Capitán respondió con un maullido grave de absoluta protesta y para sorpresa de Lía, no comenzó a comer. Dio media vuelta y caminó hacia la puerta.

-¿Ahora qué? ¿Te has ofendido? -el gato volvió a maullar. -¿Quieres salir sin comer? -otro maullido fue la respuesta.

Lía tomó dos antorchas improvisadas. El sol comenzaba a esconderse detrás de las montañas, tiñendo de cobre las cumbres todavía manchadas por restos de nieve. Apenas cruzó el umbral, Capitán emprendió el camino cuesta arriba sin mirar atrás, como si estuviera seguro de que ella lo seguiría. Durante casi media hora avanzaron entre pinos retorcidos, peñascos cubiertos de musgo y pequeños arroyos nacidos del deshielo. La senda era estrecha y apenas visible, pero el animal nunca dudó.

-¿Cuántas veces habrás hecho este recorrido con la otra Lía? -preguntó en voz alta. El gato no respondió, claro estaba. Solo continuó caminando. Finalmente llegaron a un enorme farallón de roca gris. No había ninguna cueva visible. -Pues si este era tu gran secreto, me temo que...

Capitán comenzó a arañar una piedra cubierta de líquenes. Lía se acercó. La roca era distinta a las demás. Tenía marcas perfectamente rectas, demasiado regulares para ser obra de la naturaleza. Apartó el musgo con las manos y descubrió un símbolo tallado: un círculo atravesado por tres líneas onduladas. El mismo símbolo apareció fugazmente en su mente. Una habitación oscura. El olor a tierra húmeda. Una voz masculina. "-Cuando despiertes, busca la puerta bajo la piedra." El recuerdo desapareció tan rápido como había llegado. Noelia retrocedió, llevándose una mano a la sien.

-No... eso sí lo recuerdo... Esto es un recuerdo de Lía.

Empujó la roca. No se movió. Buscó un palo grueso para hacer palanca. Después de varios intentos, la piedra emitió un sonido sordo y giró apenas unos centímetros. No era una roca. Era una puerta. Del hueco salió una corriente de aire frío, antiguo, cargado con el olor de la tierra que lleva siglos sin respirar.

- Bueno, pues misterio resuelto. Creo que esta es la cueva secreta de mi difunto marido. Ven entremos. -Capitán se negó a entrar. Erizó el lomo y lanzó un bufido.

-Eres una sabandija cobarde. Quédate aquí. Tú vigila. Después ajustaremos cuentas. Podías haberme traído mañana o al menos después de cenar. -El gato la miró con solemnidad. Aquello bastó para convencer a Lía de que debía avanzar con cautela. -Está bien ya voy. No me mires así con esa cara de gato misterioso.

Encendió la otra antorcha que traía. Encajó una en la entrada y con la otra descendió por una estrecha escalera excavada en la roca. Los escalones terminaban en una cámara subterránea sorprendentemente amplia. Había estanterías de madera podrida, cántaros hechos añicos y un viejo camastro cubierto de polvo. No era una cueva. Era una prisión. En una de las paredes aparecían profundas marcas hechas con un cuchillo. Una, dos, diez, cien, cientos. Alguien había contado los días. Noelia sintió un nudo en el estómago.

-Aquí estuve encerrada. -la frase murió en sus labios. No. No era ella. Era Lía.

Sobre el camastro encontró una manta reducida casi a jirones. Debajo, escondido entre dos piedras sueltas, apareció un pequeño cuaderno protegido por una funda de cuero endurecida. El corazón comenzó a latirle con fuerza. Lo abrió. Las primeras páginas estaban comidas por la humedad, pero unas pocas podían leerse. Era una letra diferente a la de Lía. "-Si alguien encuentra esto... No soy el hombre que el pueblo cree. Si he desaparecido es porque él descubrió lo que vi. No confiéis en..." La frase terminaba en un enorme borrón de tinta. Las siguientes hojas habían sido arrancadas. Solo quedaba la última. La letra era mucho más temblorosa. "-Mi mayor miedo no es morir aquí. Mi mayor miedo es que consiga llevarse al niño." Noelia dejó escapar el aire lentamente.

-¿Lian...? ¿Quién estaba protegiendo a su nieto?

Capitán maulló con urgencia. Luego un ruido seco resonó detrás de ella. ¡Tac! La puerta de piedra acababa de cerrarse. La antorcha tembló en su mano. No estaba sola. Desde la oscuridad llegó una respiración lenta. Muy lenta y una voz masculina, envejecida por los años, pronunció apenas un susurro.

-Has tardado mucho en volver... Lía.

El aire se volvió denso, casi sólido. Noelia giró sobre sus talones con la antorcha extendida como una espada de fuego. La llama danzó sobre las paredes de piedra, arrancando sombras que se retorcían como seres vivos. Al fondo de la cámara, entre dos estanterías derrumbadas, una figura se incorporó lentamente. Harapos colgaban de sus hombros y su piel tenía el color grisáceo de quien ha vivido demasiado tiempo sin sol, pero sus ojos... sus ojos eran dos ascuas que la miraban con una familiaridad aterradora.

-No soy Lía. -dijo Noelia y su voz sonó más firme de lo que se sentía. -Lía murió. -el hombre dio un paso adelante. La cojera arrastraba su pie izquierdo y en su mano derecha brilló un cuchillo de hoja corta, tan desgastado por el uso que parecía una media luna de plata.

-Mientes. -susurró él y la palabra se arrastró como un reptil. -Has vuelto para terminar lo que empezaste. Para llevártelo.

-¿Llevarme a quién?

-Al niño. Al que no es tuyo.

Noelia apretó la antorcha. El sudor resbalaba por su nuca. En su mente, fragmentos de imágenes se sucedían. Una cuna meciéndose sola, un grito ahogado, una mano presionando un pañuelo contra la boca de alguien mientras corría escaleras arriba. El recuerdo no era suyo, pero dolía como si lo fuera.

-No sé de qué hablas. -dijo, retrocediendo un paso hacia la escalera. El ruido de la puerta de piedra al cerrarse había sonado como una sentencia. El hombre rió, pero era una risa rota, sin alegría.

-Siempre fuiste buena fingiendo, Lía. Hasta conmigo, pero yo vi lo que hiciste. La noche que lo sacaste de la cuna. La noche que lo escondiste en el bosque.

-¡No soy Lía! -gritó Noelia y la antorcha ardió más alto, como si su furia la alimentara. -Soy Noelia. Lía murió probablemente. Yo solo tengo su cuerpo, ni siquiera poseo sus recuerdos. No soy ella. -el anciano se detuvo. Por un instante, la máscara de odio se resquebrajó y tras ella asomó algo parecido a la confusión. Su mano tembló.

-¿Noelia...? -repitió, probando el nombre como quien degusta un veneno. -Noelia era la niña. La hija de la herborista. La que siempre llevaba una pluma de cuervo en el pelo y abrigos tejidos hasta más allá de las rodillas. Tú no puedes ser ella. Tú tienes sus ojos, pero ella murió ahogada en el río hace sesenta años.

-No. En realidad me fugué con un chico hacia la gran ciudad. Morí hace apenas unas semanas.

La revelación golpeó el pecho del viejo. Fue casi físico. Dio un paso atrás y tropezó con el borde del camastro. La antorcha chispoteaba moribunda por falta de oxígeno. Las palabras del anciano resonaban en la memoria de Noelia como un eco lejano. El viejo de pronto comprendió que aquel cuerpo que ocupaba ella era el original, pero el espíritu había cambiado. Noelia no había despertado en la cabaña del pueblo por casualidad. No había heredado los recuerdos de Lía. Había heredado su vida entera. Su rostro. Su historia y quizá también su condena.

-Bien, vamos a calmarnos. Me espera un pescado asado y un gato tuerto. Así que puedes decirme ¿Quién eres tú? -el anciano se incorporó, dio un paso. Ahora estaba tan cerca que Noelia podía oler su aliento a tierra y podredumbre.

-Soy el hermano de tu difunto esposo. El que les dio un hogar. El que te confió su sangre y tú me lo arrebataste todo.

Noelia miró el cuaderno que aún sostenía en la mano. La última frase temblaba ante sus ojos: "-Mi mayor miedo es que consiga llevarse al niño." La tinta borrosa, la letra nerviosa. Lía no había huido. Lía había estado protegiendo a alguien, pero entonces, ¿quién era el encerrado?

-¿Esto es tuyo? -el anciano asintió. Noelia continuó. -Sabes una cosa. Yo con hambre no funciono. ¿Por qué no vamos hasta mi choza y allí aclaramos las cosas? Además si tú estás aquí abajo. -dijo Noelia despacio, alzando la mirada hacia los ojos de fuego del anciano. -¿Quién es el hombre que está arriba, el que ha cerrado la puerta? -el silencio que siguió fue más pesado que la piedra de la puerta. El rostro del anciano se descompuso lentamente, como si un engranaje oculto hubiera saltado en su interior. El cuchillo bajó unos centímetros.

-Mateo. -susurró y su voz se rompió. -Mateo es el otro niño. Él me cuida. Lía tú le robaste el nombre y la cara. Él ha esperado catorce años a que volvieras para... -no terminó la frase. Un golpe sordo sacudió la puerta de piedra desde fuera. Luego otro y otro y entonces, entre los golpes, un maullido desgarrado, furioso y la voz de un joven que gritaba.

-¡Lía! ¡Sal de ahí! ¡No le hagas daño! ¡Eres una asesina y una ladrona! ¡Siempre lo fuiste! -Noelia no reconoció esa voz, pero entendió su rabia profunda. Su resentimiento. El anciano alzó la mirada hacia el techo de piedra y sonrió. Era una sonrisa de triunfo y de agonía.

-Ves, Lía. Siempre supe que volverías y ahora, por fin, los dos estamos aquí. Los cuatro, si contamos a tu querido gato. No va ser fácil Lía. Vas a cargar otro pecado.

-Noelia. -corrigió ella, pero su voz sonó débil. -Me llamo Noelia, pero si te hace feliz dime Lía, lo veré como un diminutivo de mi nombre.

El anciano negó con la cabeza y alzó el cuchillo. La antorcha comenzó a extinguirse. La cámara se llenó de sombras danzantes y de algún lugar muy lejano, desde la entrada de la cueva, llegó el ruido de la piedra girando y el grito de Mateo bajando las escaleras a toda prisa. Capitán aulló como un lobo y la luz se apagó del todo.

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Aniramairos
No sé qué pasa con el sistema, pero por lo menos a mí se me dificulta mucho poner un comentario al final junto con la calificación de la historia, por eso escribí estilo telegrama 🤭, pero de este lado quiero dejar mi sincero agradecimiento por otra emotiva historia autora, me enamoré de todos los personajes, sobre todo de Capitán, me reí, también se me salieron las lágrimas, y no quería que terminara, pero fue un final bueno para una buena historia.
Yinet Leonor: Gracias. Sabes que de todas mis lectoras a ti siempre te llevo en el corazón y siempre me alegra recibir tus oportunas correcciones. Gracias 😊
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Aurora
Excelente una historia cotidiana, una historia de las que se deberían contruir día a día , de apoyo, cotidianidad , hermandad y amistad, de todo lo bueno que debería prevalecer en el mundo, sin un a pesar de.
Yinet Leonor: 🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤷
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Aurora
Esta historia me cargo de nostalgias, no malas, siempre buenas, de aquello que se deja pasar o se guarda en un rincón lejano, añoranza de casa llena, de familia, de distancias, añoranza de no saber , de haber hecho bien las cosas, de haber sembrado valores , amor y empatía, añoranza del tiempo que pasa y nostalgia , porque llegó esta historia a su final .
Aurora: Estoy segura que así será y si me demoro en llegar a ellas, me disculpas es que soy un poquito dispersa y aún no se porque las notificaciones no me llegan o no se buscar, más bien 🤭🤭🤭🤭
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Aniramairos
Excelente historia, emotiva, divertida, con personajes que enamoran.
Yinet Leonor: Muchísimas GRACIAS. Eres una de mis lectoras más fieles y agradezco todos tus comentarios y oportunas correcciones. Eres de esas lectoras maravillosas que ayudas a perfeccionar la escritura y analizas objetivamente las contradicciones. Desde el fondo de mi corazón. Espero seguir contando siempre contigo.🥰🥰🥰🥰🥰
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Aniramairos
Muy lindo final para una linda historia 🥰
Yinet Leonor: Gracias.😊
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Aniramairos
Supongo que eso espera 🤭, porque saber el sexo a los dos meses está en chino 🤭🤭
Yinet Leonor: 🤣🤣🤣🤣En realidad no. Ya desde el primer mes puede saberse con un ultrasonido. Aunque no es muy preciso y sobre todo no muy prudente. Cómo quiera es una resonancia que puede provocar inconvenientes para el correcto desarrollo de los fetos.🥰 A mí me lo dijeron al mes. Desde esa etapa temprana del embarazo supe que tendría una niña. Verdad que era un embarazo de riesgo con seguimiento genérico.🤷
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Marita Peña
HERMOSA HISTORIA
Yinet Leonor: Ya saqué el primer capítulo de la próxima. "El castigo del heredero"
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Marita Peña
WOW HERMOSO FINAL 👏👏👏👏
Yinet Leonor: Gracias. Adoro que te haya gustado. 😊
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Marita Peña
EXCELENTE CAPÍTULO
Yinet Leonor: Gracias 😘
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Warriorgame
Excelente relato. Me ha gustado mucho. 👍
Yinet Leonor: Muchísimas GRACIAS por tu calificación, pero sobre todo por tus comentarios constructivos y tus correcciones oportunas que me ayudan a perfeccionar mi escritura. GRACIAS 🥰
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Warriorgame
Lo importante es estar agradecido.con lo.que se tiene.
Yinet Leonor: Exactamente. Esa es la clave de la felicidad y el éxito.😊
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Elisa Patico
Una hermosa historia de amistad, redención y segundas oportunidades. Me encantó sobre todo como pude verme reflejada en muchos de los personajes a medida que iban creciendo, describe muy bien esa etapa que como adolescentes nos parece tan compleja ❤️
Yinet Leonor: Muchísimas GRACIAS por tu apoyo, calificación y hermosos comentarios.🥰
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Elisa Patico
Hermosa historia, me da mucha nostalgia el final 🤧🥹
Yinet Leonor: Sí. A mí también 🥰
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Elisa Patico
vamos a ser tías
Yinet Leonor: Por cierto ya saqué el primer capítulo de la próxima novela "El castigo del heredero" y te la he dedicado a ti y a otra lectora Aurora. Disfrútala.😊
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Elisa Patico
aaaaaaaaaaaaaaaaaaa🫣
Yinet Leonor: Mateo sí que pidió matrimonio a lo grande.🤣🤣🤣🤣🤣
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Warriorgame
Si que calculó todo. Ojalá el perro sea pequeño aún. Ya grande es más difícil que se adapte.
Yinet Leonor: 🤣🤣🤣Es pequeño 😊
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Elisa Patico
Crecen todos tan rápido 🤧 Siento que estamos en la recta final de la historia 🥹
Yinet Leonor: Sí, falta muy poco🙂
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Elisa Patico
🫣
Yinet Leonor: Y lo mejor de todo es que lo dices de verdad.😊
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Elisa Patico
La vida encuentra su cauce, todos están creciendo, formando sus propias familias ❤️
Yinet Leonor: Exacto 🥰
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Elisa Patico
🙈
Yinet Leonor: 🤣🤣🤣🤣Muy sugerente🤣🤣🤣🤣
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