La trama gira entorno a dos hermanas, y como a causa del daño que Kattya la hermana menor causa en su novio , desata una venganza donde la que paga un alto precio es su hermana mayor Cassandra.
¿Podrá la venganza vencer? o ¿el amor encontrará su camino?
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Se Ha convertido en un Hombre
La revelación del sexo del bebé marcó un antes y un después en la atmósfera de tensión que rodeaba a la familia. Lo que antes era un campo de batalla, se convirtió en un espacio de silenciosa reflexión y una ternura inesperada que nadie vio venir.
Llegó el día de la ecografía morfológica de las veinte semanas. Cassandra, aunque mantenía su distancia emocional con Alexander, permitió que él estuviera presente. El Dr. Sterling, quien seguía el caso de cerca antes de su partida definitiva, movía el transductor con cuidado sobre el vientre de Cassandra.
De repente, la imagen en blanco y negro se aclaró. El bebé, que hasta ese momento se escondía, decidió mostrarse con una claridad asombrosa justo cuando Alexander con sumo temor y nerviosismo quiso tomar la mano de Cassandra , sorprendiendose al notar que ella no lo alejaba, aunque no lo miraba , al menos le permitia estar en estos momentosby el lo apreciaba.
—Bueno —dijo el doctor con una gran sonrisa mirando a ambos padres—, parece que ya no hay dudas. La pequeña Thompson-De la Vega ha decidido que es hora de presentarse. Si así como lo oyen , esta pequeña . Es una niña.
El corazón de Alexander dio un vuelco. Una niña. Una pequeña versión de la mujer que había lastimado y que ahora amaba con una desesperación silenciosa. Cassandra, por su parte, sintió que las lágrimas escapaban de sus ojos sin permiso. Una hija. Una oportunidad de criar a una mujer fuerte, lejos de las intrigas que casi acaban con ella.
Esa noche, Alexander no se quedó en el jardín. Se sentó en el balcón de la habitación de Cassandra, con el permiso de Rodrigo, mientras ella descansaba. El silencio era diferente; ya no era un silencio cargado de reproches, sino de una madurez dolorosa.
Alexander había meditado profundamente durante esos últimos cuatro meses de tratamiento de Charly y de embarazo. Había visto a Charly volver a la vida y había visto a Cassandra florecer a pesar del dolor. Llegó a una conclusión que le partía el alma, pero que era el único acto de amor verdadero que le quedaba por ofrecer.
—Cassandra —dijo él, con la voz baja, mirando hacia el horizonte—. No voy a pelear más.
Ella giró la cabeza, sorprendida por el tono de derrota absoluta en su voz.
—He sido un monstruo —continuó Alexander—. Te quité cuatro años, te quité la fe en las personas y casi te quito tu carrera. Pero esta niña... esta niña no merece crecer viendo a su madre prisionera de un hombre que solo sabe amar a través del control, hace un tiempo te deje los papeles del divorcio y esto...
Alexander se levantó y dejó un sobre la mesa de noche.
—Son los papeles para el traslado total de tu expediente a Suiza. El Dr. Sterling te espera en un mes, cuando el segundo trimestre esté bien asentado. No habrá abogados, no habrá condiciones. Tienes mi permiso para llevarte a nuestra hija. Seré un buen padre desde la distancia, o como tú me permitas serlo, pero no volveré a dañarte. Eres libre, Cassandra.
Cassandra miró el sobre y luego a Alexander. Por primera vez en años, vio en él al hombre que Charly describía: alguien capaz de sacrificarse por los que ama. El hecho de que Alexander estuviera dispuesto a dejarla ir, precisamente ahora que sabía que tendrían una hija, era la prueba de arrepentimiento que ella nunca creyó recibir.
—¿Por qué ahora? —preguntó ella en un susurro.
—Porque amarte significa dejar que seas quien debiste ser antes de que yo me cruzara en tu camino —respondió él, con una sonrisa triste—.
Iré a visitarla, si me dejas. Pagaré sus estudios, cuidaré de tu padre y de Charly aquí. Pero tú... tú tienes un mundo que conquistar en esos quirófanos que aguardan con tu llegada.
Alexander salió de la habitación sin esperar respuesta, dejando a Cassandra con una libertad que ahora sabía amarga. Por años había soñado con este momento, con el día en que Alexander Thompson la dejara en paz. Pero ahora, con el movimiento de su hija en el vientre —esa niña que solo bailaba cuando su padre estaba cerca—, la libertad se sentía como un lienzo en blanco que le daba miedo empezar a pintar.
Rodrigo, que había escuchado desde el pasillo, entró y abrazó a su hija.
—Se ha convertido en un hombre, Cassandra. Tarde, pero lo ha hecho.
La decisión estaba en manos de ella. Tenía el boleto a Suiza, el apoyo de su padre y la bendición de un esposo arrepentido. La niña Thompson estaba por nacer en un mundo donde las cadenas se habían roto, pero donde el amor, aunque libre, seguía siendo el misterio más grande de sus vidas.
Papá dijo ella mirando a Rodrigo, crees que es sincero.
Rodrigo aunque con una sonrisa llevaba una mirada melancólica y asintió antes de decir las siguientes palabras.
Creo que su cambio es cierto y lo sé porque sabe que esperas una niña, el peor temor de un padre es que su ser más amado sea lastimado y él siente que esa pequeña vida no necesita de alguien como él, quien ha lastimado a su madre sería muy doloroso para el ver a esa pequeña sufrir y ahora lo entiende, entiende que sería capaz de acabar con el mundo por esa pequeña, por eso y por qué te ama esta arrepentido sinceramente.
Cassandra se sorprendió y preguntó ¿El te lo dijo?,
—No cariño—, pero soy padre así que no es difícil saber o imaginar que es lo que hay en la cabeza de Alexander Thompson, en estos momentos.