Luciana Sandoval dio sus ojos para que Kael no perdiera el trono el reino y este prometió amarla. Pero, con la llegada de Eloisa al palacio, la vida de Luciana cambia y Kael siempre esta de lado de Eloisa.
Y lo peor de todo, es cuando Luciana, es abandonada en el bosque por Kael despues de ser inculpada por Eloisa y encuentra su final al caer por un acantilado, pero, no todo acaba ahí, porque, otra alma posee el cuerpo de Luciana y aunque no pueda ver, logra salir del bosque, siendo salvada por una bruja quien la lleva a la mansión del rey Vampiro, Ceres Valentine, el cual, siente una curiosidad por Luciana, al notar que su ceguera, no la vuelve una mujer débil, y justo por esto, le propone casarse con él, así, su abuela no lo seguirá presionando y él, la ayudará a obtener la venganza que ella busca en nombre de la verdadera Luciana.
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Capitulo 12- Ceremonia...
Después de casi una semana, Eirene le dijo a Ceres que ya tenía el hechizo, esta era idéntico al hechizo usado para el lacto de sangre, con la diferencia de que, solo durará un año y cada quien será libre.
—dile a Luciana que se preparé hoy, esta noche la luna es perfecta para el pacto.— le informa a Ceres.
—eso es perfecto. Ya mande traer un vestido para ella. Usaremos el invernadero para el ritual, ten todo listo.
Ceres se fue en busca de Elias, le entrego una caja y le pidió que envíe doncellas con Luciana para prepararla, ya que esa misma noche, se casarían bajo la luna. Elias no pregunto, conoce bien a Ceres, intentar decirle que su idea era absurda, era como hablar con una pared.
Elias mando a Sofía y Flora, dos doncellas jóvenes y que han estado sirviendo en distintas ocasiones a Luciana, así que ya saben como manejarse con ella.
—señorita Luciana, su majestad nos envió para prepararla.— informa Flora.
—el ritual será esta noche en el invernadero, hemos traído el vestido.— agrega Sofía.
—esta bien, solo necesito ayuda con el vestido. Me daré un baño.—
Ambas doncellas asintieron.
Minutos después, ambas ayudan a la pelirroja a ponerse el vestido, le acomodan la capa y la ayudan con el maquillaje y el cabello.
—se ve preciosa señorita.— halaga Sofía.
—yo creo que su majestad se enamora ahora mismo.— asegura Flora.
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En el invernadero, Ceres espera a Luciana mientras que Eirene prepara todo, dibuja un circulo mágico en el piso, y coloca un cáliz de oro sobre una mesa, donde tiene algunas hierbas, las cuales vierte dentro del cáliz recitando un conjuro.
Elias llega anunciando a Luciana. La joven entra ya con el vestido de novia, y Ceres al mirar hacía ella queda con la mirada fija en la joven. Ese vestido lo había elegido él, y no imaginó que realmente la pelirroja se viera tan bien. Incluso dejo escapar un leve suspiro, siendo notado por Eirene.
—si quieres hago el ritual real, así no se te escapa.— le da unos golpecitos con el codo.
—no molestes.—
Ceres se acerco a la pelirroja sujetando su mano para guiarla dentro del círculo. Y cuando ya estaba todo listo, Eirene empezó con el ritual entregando una pequeña daga a Ceres, mientras le ordena usarla para sacar un poco de sangre. Ceres se corta la palma y derrama su sangre dentro de cáliz, después le pide la mano a Luciana, informando lo que hará. Cuando corta, la pelirroja hace una pequeña mueca por el dolor y la sangre cae dentro del cáliz. Eirene levanta el cáliz entre sus manos.
—La sangre es memoria. La sangre es vida. La sangre es eternidad. Quien entre en este círculo y beba de este cáliz, lo hará como uno y saldrá como dos almas encadenadas por el mismo destino.—
El círculo brilla, al igual que en el cáliz, cae una luz blanca que parase venir de la luna. Cuando el brillo se detiene, entrega el cáliz a Ceres. Este al tenerlo en la mano, duda un poco, el ritual se supone es falso, pero, todo lo que Eirene hace, es igual al pacto real.
—adelante...bebe— le insiste Eirene.
Ceres bebe la mitad de la sangre, y le entrega el cáliz a Luciana quien bebe lo que resta. El sabor que ella esperaba fuera metálico, en realidad era dulce.
—Que la muerte no los separe. Que la noche los proteja. Que la sangre los reclame. Que el destino los reconozca. Desde este instante y hasta el último ocaso del mundo, son uno.—
Ante estas palabras, Luciana y Ceres sienten un calor en su mano, que se concentra en el dedo anular, un brillo rojo se deja ver en el dedo anular y cuando el brillo se apaga, en el dedo anular, tienen una marca roja que parece una liana con espinas.
—el ritual ha sido completado. Durante un año, ninguno de los dos puede romper el pacto, ni ser infiel, si eso pasa, el que engaña sufrirá un dolor inmenso en el pecho y esto podría romper el núcleo de su mana, y su cuerpo se debilitara lentamente.— les advierte.
—entiendo, por mi parte, no tengo interés en practicar la infidelidad, en cuanto a su majestad...usted sabrá.— se burla Luciana.
—esto es parte de mi plan, no soy tonto como para arruinarme yo mismo.— responde ofendido.
Al salir del invernadero, Sofía le informa a Luciana que ha llevado algunas mudas de ropa a la habitación del rey.
—no pueden dormir en habitaciones separadas si se acaban de casar.— les comenta Eirene.
—cierto. Sofía, tendrás un bono por actuar con prevención.— le informa Ceres.
—su majestad es generoso.— hace una reverencia y se marcha.
—esa doncella...¿no dirá nada?— pregunta Luciana.
—no, ella es de confianza, ella, Elias y Flora, son quienes saben la farsa, nadie más.— le informa Ceres para que tenga cuidado con quien habla.
Eirene se retiró del lugar y Ceres hizo que Luciana lo sujetara del brazo para llevarla hasta su habitación. Al abrir la puerta, le sujeto la mano y la hizo pasar primero.
—adelante, esposa, bienvenida a nuestro nido de amor.— menciona con un tono burlón.
—usted duerme en el piso.— le responde Luciana tras cruzar la puerta.
Ella se quedo de pie a unos pasos de la puerta. Ella no podía verlo, pero, la habitación era amplia, elegante, con grandes ventanales y una cama grande con dosel, y en medio de la habitación, una sala donde se podría pasar el rato bebiendo té y comiendo postres.
Ceres fue directo a la cama dejando la chaqueta sobre esta mientras desabotona la camisa. Pero mira a la pelirroja, quieta aun cerca de la puerta. Ceres se acerca al darse cuenta que ella no puede moverse en la habitación que aun no conoce.
—te ayudare a moverte en la habitación...— Ceres sostiene la mano de la pelirroja.
—no es necesario, solo necesito saber donde ha dejado la ropa Sofía.— responde Luciana.
Ceres observa y ve sobre el sofá una maleta, así que lleva a Luciana hacía la maleta y la hace tocarla.
—aquí esta, puedo ayudarte a llegar al baño o pedirle a Sofía que te ayu...
El albino no termino decir nada, al ver que, Luciana se había quitado la capa del vestido y desatado el corsé, dejando caer el vestido al sueño. Desde donde Ceres esta de pie, ve la espalda de la joven apenas cubierta por el cabello y al bajar, ella solo llevaba una fina prenda de encaje. ¿Es que acaso esa mujer no conoce la vergüenza o solo lo esta provocando como lo hizo en el estanque y el lago?
—se que disfruta la vista majestad...— comenta la pelirroja.
—sería un tonto si no lo hiciera.— Ceres da solo un par de pasos para quedar más cerca a espaldas de ella y pasa suavemente los dedos sobre el hombro y se inclina su oído.— siendo nuestra noche de bodas, debería aprovecharlo...
Luciana sonríe al escuchar la voz del vampiro y se da media vuelta, haciendo que el albino se sobresalte al ver el dorso desnudo de la pelirroja, y ahora si, no había de por medio para observar ese par de redondos sen*s. Ceres se mordió el labio inferior ante aquella vista, la joven en verdad era hermosa y ese cuerpo, era una verdadera tentación.
—lo noto nervioso, no me dirá que esta es la primera vez que ve una mujer desnuda, ¿verdad?— sonríe ladina.
—¿y si dijera que si?, ¿me creería?— pregunta.
—eso sería inusual, viniendo de un hombre de treinta años, que según las doncellas es atractivo, y con un estatus de lo mas alto...—
—tampoco es que sea un mujeriego...han sido solo dos mujeres...nada serio, solo encuentros casuales que se terminaron por mutuo acuerdo.— responde, no iba a mentir respecto a eso.
—ya decía yo que era imposible, que se mantuviera casto. Pero no tengo porque reprocharle eso...—
Luciana se dio media vuelta para tomar de la maleta un camisón de seda sencillo, y cómodo para dormir pero, antes de poder ponérselo, Ceres le sostuvo las manos.
—no me has dicho nada de ti, esposa...si algo pasa esta noche, ¿te arrepentirías?— pregunta curioso.
—si lo que pase es satisfactorio, no tendría porque arrepentirme, si usted tiene pésimo desempeño, entonces quizás si.—
—soy muy bueno, ¿quieres probar?, después de todo, ya estamos casados...—
Luciana se libera del agarre y deja de nuevo el camisón sobre la maleta, para después apoyar ambas manos sobre el pecho del vampiro.
...