un hombre marcado por la tragedia, perdió a sus dos primeras mujeres y su hijo, el estaba creado qye era de mala suerte para las mujeres. Hasta que conoce a su nueva secretaria.
¿Se dara una nueva oportunidad?
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EFICIENTE
Las tres mujeres abrazaron a Silvia, después cada una le dio un beso u salieron de la habitación al encuentro con los demás que cuestionaron la demora, pero las mujeres supieron responder diciendo que estaban esperando que se quedara dormida después de tomar una pastilla.
Después de una hora todos se despiden y se van a sus casas, los padres de sivia se fueron a su habitación, la mujer se bañó y se puso su pijama, se acostó pensando en su hija, en lo bien que la habian educado entre todos, de la confíanza que habia, y de que ya no era una niña.
Silvia ya estaba más tranquila por haber hablado, después de sentir que su familia se había ido se acomodó mejor en su cama, hasta que quedó profunda porque ya no tenia carga.
En el penhaus Mariano le contrataba a Mario lo que pasaba con Silvia, la conversación con doble sentido que habían tenido, Mario abrazó a su hermano riéndose y le dijo.
MARIO: Ya es hora que estés con una mujer, por lo que me cuentas ella también quiere.
Mariano se apartó del abrazo de su hermano, las palabras de Mario flotaban en el aire, cargadas de una picardía que a Mariano le resultaba tan tentadora como peligrosa, movió su cabeza en señal de negación y dijo.
MARIANO: Mario, solo tiene dieciocho años.
MARIANO: ¿Y que...? ya es mayor de edad, y si ella quiere, tu quieres, no se nieguen a la oportunidad de satisfacer sus más oscuros deseos; además, que ella siga tu conversación de doble sentido no creo que sea inocente. Ella quiere fuego y tu tienes el combustible. ¿Vas a dejar que se apague por la edad?
MARIANO: Nose, voy a dejar que las cosas pasen solas, todo esto me confunde, solo de pensar en mi pasado me asusta, ella solo esta empezando a vivir.
MARIO: Olvida el pasado, guarda lo bonito que viviste y ya, todo en la vida pasa por algo; continua con tu vida, deja de pensar que a la mujer con la que vayas a estar le va a suceder lo mismo. No te resistas, si ella sigue provocándote de esa manera, uno de los dos va a terminar rompiendo las reglas. Y algo me dice que no será ella quien pida disculpas, ella esta dispuesta, pero tu eres el que debes de dar el primer paso.
Mario terminó de hablar y se fue a su habitación dejando a su hermano solo en la sala, Mariano siguió con la mirada a Mario hasta perderlo de vista.
El también se fue a su habitación y se acostó a pesar que ya era momento de soltar, su hermano tenia razón, no podía vivir toda la vida con esa carga, no fue culpable de nada, pero tampoco podia dejar de sentir miedo, temor por lo que pueda suceder.
El suspiró y se preguntó ¿Será que ella es la salida de este laberinto? pensó mientras sentía que el corazón le latía con una fuerza desconocida.
Por primera vez en años, el miedo no era a lo que había perdido, sino a lo que podía empezar, no iba a ser una relación formal con Silvia, el solo quería darle rienda suelta a sus necesidades, más porque ella se mostró dispuesta. El estaba dispuesto a dejar el castigo que no lo tenía atado.
Se acordó de su cuerpo y su tierna mirada, pero se levantó de la cama con prisa, le daba miedo que en medio de todo eso terminara enamorado, o peor aún, que el no se enamorara, pero ella si, no queria que sufriera, pero ella sabía a lo que iba, el suspiró porque sabía que al dia siguiente la oficina, sería el campo de batalla donde su autocontrol se enfrentaría directamente con la tentación.
Mientras Silvia dormía tranquila porque se había quitado un peso de encima, Mariano pensaba en su vida y lo que sería apartir del día siguiente.
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A las seis y quince de la mañana Silvia se despidió de su familia y salió con su primo rumbo a la oficina, Mariano ya ingresaba a su oficina cansado, no había podido dormir pensando en como sería su vida a partir de ese momento.
Silvia era muy puntual, llegó a la empresa y se ubico en su puesto a organizar su trabajo y la agenda de su jefe, tenía dos reuniones por la tarde, y una a las diez de la mañana por videollamada. Mariano desde su oficina escuchó movimientos, sabía que era Silvia, el estaba revisando unos documentos y quiso consentrarse cuando escuchó escuchó los toques en la puerta, dio la autorización y sintió la puerta abrirse. Su cuerpo se tensó por instinto, como si aún no confiara del todo en lo que quería.
Silvia entró un poco nerviosa, llevaba una carpeta en la mano la cual apretaba con fuerza, el la miró fijo y antes de que el pronunciara la primera palabra ella dijo
SILVIA: Buenos días, jefe, aquí tengo todo para las reuniones.
Ella se acercó al escritorio y dejó los documentos frente a él, Mariano intententó mantener la compostura, ella no era la única con los nervios a mil, Silvia se dio cuenta que su jefe también estaba nervioso, se miraron directamente a los ojos, pero Mariano rompió el contacto visual y dijo.
MARIANO: Gracias Silvia por tu eficiencia.
SIVIA: Trato de ser lo más eficiente posible, saber anticiparme a lo que usted necesita. ¿Hay algo más en lo que pueda ayudarle?
Ese doble sentido volvió a flotar en el aire, recordándole a Mariano las palabras de su hermano: "Ella también quiere". pero ella lo dijo inconscientemente, no tenía intenciones de dar pie a algo más, el la miró diferente y en ese momento ella se dio cuenta de su error, pero un error del cual no se arrepentía.
El le sonrió y entendió que esa chiquilla estaba dispuesta a todo, el aún nervioso suspiró y decidió consentrarse en la reunión que tenía, decidió organizarse para que todo le saliera bien, el tenía algo en su entrepierna que le quería partir el pantalón, mentalmente le dijo " tranquilo, ya casi te voy a complacer. El la miró nuevamente y le dijo.
MARIANO: Sí necesito de ti, pero luego, yo te llamo.
SILVIA: Ok jefe, con permiso.