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Obsesionada Con El Profesor

Obsesionada Con El Profesor

Status: En proceso
Genre:Amor prohibido / Posesivo / Grandes Curvas
Popularitas:3.3k
Nilai: 5
nombre de autor: Alicegxoxo

Nunca planeé enamorarme de mi profesor.

Simplemente ocurrió.

Una clase fue suficiente para que dejara de verlo como un hombre cualquiera y empezara a convertirlo en el centro de todos mis pensamientos.

Desde entonces, cada excusa era perfecta para estar cerca de él.

Cada mirada alimentaba mi esperanza. Cada rechazo solo aumentaba mis ganas de conquistarlo.

Dicen que hay amores imposibles.

Yo no creo en lo imposible y si el destino insiste en poner reglas entre nosotros...

Me encargaré de romperlas una por una.

Porque él todavía no lo sabe... Pero algún día será solo MIO.

NovelToon tiene autorización de Alicegxoxo para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

No vuelvas a ignorarme

Siempre creí que el silencio era una forma de paz.

Qué equivocada estaba.

El silencio también podía ser un castigo y el profesor Ferrer acababa de encontrar la manera perfecta de castigarme.

No volvió a buscarme con la mirada. No volvió a hacerme preguntas en clase. No volvió a detenerme al terminar las lecciones para recomendarme un libro o corregirme un trabajo.

Era amable.

Educado.

Correcto.

Pero conmigo...

Era exactamente igual que con los demás y eso me estaba volviendo loca.

Los primeros dos días intenté convencerme de que todo estaba en mi cabeza. Que, después de lo ocurrido con Laura, simplemente estaba avergonzada. Que era yo quien imaginaba esa distancia.

Al tercer día ya no pude seguir mintiéndome.

Porque la distancia existía y era él quien la había puesto entre los dos.

Aquella mañana llegué antes de lo habitual. No tenía clases hasta dentro de casi una hora, pero no soportaba seguir en mi casa pensando. Necesitaba verlo. Aunque fuera de lejos. Aunque solo fuera para convencerme de que seguía siendo el mismo.

El campus estaba casi vacío. Los jardines todavía estaban húmedos por la lluvia de la madrugada y algunos estudiantes caminaban medio dormidos con un café entre las manos.

Respiré profundamente antes de entrar al edificio de Psicología.

No tenía ningún plan.

O, al menos, eso quería creer.

Entonces la vi.

Laura.

Salía de la oficina del profesor Ferrer con una carpeta abrazada contra el pecho y una sonrisa satisfecha.

No estaba haciendo nada malo. No corría. No escondía nada.

Simplemente parecía feliz. Eso fue suficiente.

Sentí un calor desagradable subir desde el estómago hasta el pecho.

Ella comenzó a caminar por el pasillo sin darse cuenta de que yo la observaba.

La seguí.

No muy cerca.

Solo lo suficiente para alcanzarla antes de que bajara las escaleras.

—Laura.

Ella se giró con una expresión amable.

—Hola, Julieta. ¿Todo bien?

Sonreí.

La mejor sonrisa que fui capaz de fingir.

—Sí. Solo quería preguntarte algo.

—Claro.

Se acomodó la mochila sobre el hombro y esperó con tranquilidad.

La observé durante unos segundos.

Era bonita.

Segura de sí misma y parecía incapaz de imaginar que alguien pudiera verla como una amenaza.

—Últimamente pasas mucho tiempo con el profesor Ferrer, ¿no?

Laura soltó una pequeña risa.

—¿Mucho? No tanto. Solo me está ayudando con un proyecto de investigación.

Asentí lentamente.

—Debe ser agradable tener tanta atención de su parte.

Laura frunció ligeramente el ceño.

—Supongo... No lo había pensado. El profesor ayuda a cualquiera que se lo pida.

Di un paso hacia ella, reduciendo la distancia. Mi voz salió tranquila.

Demasiado tranquila.

—Solo ten cuidado.

Su sonrisa desapareció.

—¿Con qué?

—Hay personas que confunden la admiración con otras cosas y eso suele terminar mal.

Laura me observó desconcertada.

—No entiendo.

Sonreí otra vez.

—No importa. Olvídalo.

Me di media vuelta antes de que pudiera hacer más preguntas.

No escuché si dijo algo. No me importó.

Mientras caminaba hacia el salón de clases me di cuenta de que mi corazón latía con fuerza.

No por miedo.

Por satisfacción.

Era la primera vez que alguien entendía, aunque fuera por un segundo, que acercarse demasiado al profesor Ferrer podía tener consecuencias y esa sensación...

Me gustó más de lo que debería.

La clase comenzó diez minutos después.

Entré junto con el resto del grupo y ocupé mi asiento habitual.

Emma se dejó caer en la silla de al lado y me observó unos segundos.

—¿Te pasa algo?

—No.

—Tienes esa cara.

—¿Cuál?

—La misma que pones cuando estás a punto de hacer una locura.

No pude evitar sonreír.

—Ves demasiadas películas.

Ella no pareció convencida.

Antes de que pudiera seguir insistiendo, el profesor Ferrer entró al salón.

Todos guardamos silencio.

Llevaba una camisa gris oscura con las mangas remangadas hasta los antebrazos. Dejó una carpeta sobre el escritorio, saludó al grupo y comenzó la clase como si fuera un día cualquiera.

Como si entre nosotros nunca hubiera ocurrido nada.

Eso me irritó más de lo que esperaba.

Durante casi media hora hablé lo estrictamente necesario. Tomé apuntes. Respondí un par de preguntas.

Pero no dejaba de sentir aquella necesidad absurda de romper la calma.

De obligarlo a mirarme.

De obligarlo a recordarme que yo seguía allí.

Entonces ocurrió.

Gael dibujó un esquema en el tablero y comenzó a explicar una teoría sobre la conducta obsesiva y los mecanismos de sustitución emocional.

—En muchas ocasiones —dijo con esa voz tranquila que parecía no alterarse nunca— las personas no desean realmente a un individuo. Lo que desean es la idea que han construido sobre él.

Algunos estudiantes comenzaron a escribir.

Yo dejé el bolígrafo sobre el pupitre.

Levanté la mano.

Él me vio.

Asintió con naturalidad.

—¿Sí, señorita Romero?

Me puse de pie.

Sentía todas las miradas clavadas sobre mí.

—No estoy de acuerdo.

El salón quedó completamente en silencio.

Emma giró la cabeza hacia mí tan rápido que casi tiró su cuaderno.

Gael apoyó el marcador sobre la bandeja del tablero.

No parecía molesto.

Al contrario. Parecía... interesado.

—Te escucho.

Respiré profundamente.

—Creo que está simplificando demasiado las emociones humanas. Hay personas que no aman una idea. Aman a alguien real. Con defectos. Con errores. Con todo lo que esa persona es.

Él cruzó los brazos.

—¿Y cómo diferencias una cosa de la otra?

—Porque cuando amas una idea, la cambias para que encaje contigo. Cuando amas a una persona... la aceptas incluso cuando no hace lo que esperabas.

Hubo un murmullo entre algunos compañeros.

Gael no apartó la mirada de mí.

—Interesante. Pero responderé con otra pregunta. Si esa persona nunca corresponde a ese sentimiento... ¿sigue siendo amor?

Sentí un nudo en la garganta.

Podría haber respondido cualquier cosa.

Podría haberme sentado.

Podría haber terminado allí.

Pero ya no quería retroceder.

—Tal vez el problema no sea el amor. Tal vez el problema sea que esa persona nunca se dio la oportunidad de conocer lo que sentía quien la esperaba.

Un silencio pesado cayó sobre el salón.

Nadie escribía.

Nadie respiraba demasiado fuerte.

Solo existíamos él y yo.

Gael sostuvo mi mirada durante varios segundos.

Después sonrió apenas.

Una sonrisa tan pequeña que cualquiera habría pensado que la imaginé.

—Es una respuesta inteligente. Aunque peligrosa. Porque a veces insistir demasiado también puede convertirse en una forma de violencia.

Sus palabras golpearon el aire.

No respondí.

Me senté lentamente.

El resto de la clase continuó.

Pero ya nadie estaba prestando atención al tema.

Ni siquiera yo.

Cuando sonó el timbre, los estudiantes comenzaron a salir comentando la discusión.

Emma me tomó del brazo.

—¿Qué demonios fue eso?

—Nada.

—No me mientas. Nunca contradices a un profesor delante de todo el grupo. Y menos a Ferrer.

Me solté con suavidad.

—Simplemente no estaba de acuerdo.

Emma me observó durante unos segundos.

—No. No era por la teoría. Era por él.

Sentí un escalofrío.

No respondí.

Seguí caminando hacia el estacionamiento.

Necesitaba irme.

Necesitaba respirar.

Ya estaba buscando las llaves de mi coche cuando escuché unos pasos detrás de mí.

Una voz serena pronunció mi nombre.

—Julieta.

Me quedé inmóvil.

Giré lentamente.

El profesor Ferrer estaba a pocos metros de distancia, con las manos en los bolsillos del pantalón y la expresión tranquila.

No parecía enfadado.

No parecía dispuesto a reprenderme.

Solo me observaba.

—¿Sí, profesor?

Se acercó un poco más.

Lo suficiente para que nadie pudiera escuchar la conversación.

Durante unos segundos no dijo nada. Solo sostuvo mi mirada.

Después habló con una calma que resultó infinitamente más inquietante que cualquier grito.

—Me gustó que me contradijeras.

Parpadeé.

No esperaba esa respuesta.

Él continuó.

—La mayoría de las personas prefieren darme la razón para evitar una discusión. Tú no. Eso dice mucho de ti.

Sentí que el corazón golpeaba con fuerza contra mi pecho.

—¿No está molesto?

Una sonrisa apenas rozó sus labios.

—Las mejores conversaciones nacen de los desacuerdos.

Hizo una breve pausa. Luego añadió, sin dejar de mirarme a los ojos:

—Solo procura no discutir conmigo únicamente cuando necesites que vuelva a verte.

Mi respiración se detuvo.

No supe qué responder.

No supe siquiera si aquella frase había significado lo que yo creía.

Cuando recuperé el aliento...

Él ya se había dado la vuelta y se alejaba por el estacionamiento con la misma tranquilidad con la que había llegado.

Yo permanecí inmóvil.

Con una única certeza latiendo dentro de mí.

Por primera vez...

No había sido yo la única que había movido una ficha.

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Jazmin Peña
seguro es la novia o esposa
Jazmin Peña
actualizaaaa
Alice: Tus deseos son órdenes 😉 😌 😏
total 1 replies
Anyela samira Nazareno caicedo
Autora por favor, por lo que más quieras subenos los capítulos🤩🫦
Anyela samira Nazareno caicedo
hay Días mío, no me digan que yo acabo de leer esta novela sin estar terminada. Cómo desleo está novela para no morirme de saber que es lo que pasará. Está novela está demasiado buena 🤩.
Alice: lo sientoooooo 🙈, estoy corriendo para tenerlos actualizado todos los dias ❤️
total 1 replies
Jazzy
actualizaaaaaaaa
Jazzy
excelente historia y la narrativa es buena
Jazzy
ACTUALIZAAAAAAAAA
Luana Gomez
xq se demora mucho en subir capitulo
Arelis Canales
Esta muy buena espero subas mas capitulos .
Luana Gomez
xfis 2 capitulo más xfi xfi
Luana Gomez
eya controla sus horas su recorrido sus miradas todo y el d eya nada
Luana Gomez
está muy buena Pero solo creooo q eya debería d alejarse un poquito del profesor ya que eya n mas anda x atrás d el
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