Ella renace con la posibilidad de salvarse a ella y a su familia.
*Está novela pertenece a un mundo mágico*
**Todas las novelas son independientes**
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Elena
Desde pequeña, Elena había vivido entre libros.
Su pequeña librería, escondida en una calle tranquila de la ciudad, era casi una extensión de ella misma. Las paredes estaban cubiertas de estanterías de madera oscura, había tazas de café olvidadas entre pilas de novelas románticas y pequeñas luces cálidas colgaban sobre el mostrador. El lugar olía a papel viejo, vainilla y lluvia.
Y Elena adoraba ese mundo más que cualquier otra cosa.
Especialmente las historias de amor.
Pero no cualquier historia.
No le interesaban demasiado los protagonistas perfectos ni los príncipes impecables. Ella siempre terminaba fascinada por los villanos. Los hombres fríos, arrogantes, peligrosos, esos personajes que todos temían pero que, en el fondo, escondían heridas profundas y una manera desesperada de amar.
Cada vez que una amiga le preguntaba por qué le gustaban tanto, Elena solo se reía.
—Porque los héroes aman a todo el mundo… pero los villanos solo aman a una persona.
Y eso le parecía absurdamente romántico.
Aquella noche llovía con fuerza.
La librería estaba por cerrar y Elena acomodaba algunos libros nuevos en la vitrina mientras sonaba música suave desde una radio antigua.
[Quizás debería dejar de leer hasta las tres de la mañana…]
Sonrió sola.
Había terminado una novela apenas unas horas antes. Otra historia donde el supuesto villano terminaba destruyendo el mundo por la mujer que amaba.
[Definitivamente necesito terapia.]
Suspiró divertida mientras apagaba algunas luces.
Entonces escuchó el ruido de la puerta.
La campanita sonó con violencia.
Elena levantó la vista.
Dos hombres entraron apresuradamente. Llevaban capuchas oscuras y uno de ellos tenía un arma.
El aire cálido de la librería se congeló de inmediato.
—¡Danos el dinero! ¡Ahora!
Elena sintió cómo el corazón le golpeaba el pecho.
Por un segundo creyó que era una broma. Algo irreal. Como si estuviera viendo una escena ajena.
Pero el miedo llegó rápido.
Muy rápido.
Sus manos comenzaron a temblar.
—E-está bien… está bien…
Intentó abrir la caja registradora mientras respiraba con dificultad.
[Tranquila… tranquila…]
Uno de los hombres empezó a revisar las estanterías, tirando libros al suelo.
El ruido del papel rasgándose hizo que algo dentro de Elena se apretara dolorosamente.
Aquellos libros eran toda su vida.
Todo lo que había construido.
Todo lo que tenía.
—¡Más rápido!
El ladrón golpeó el mostrador con el arma y Elena dio un pequeño sobresalto.
Entonces la puerta volvió a abrirse.
Una pareja joven entró sin darse cuenta de la situación.
Todo ocurrió demasiado rápido.
Uno de los asaltantes giró bruscamente apuntando hacia ellos. La chica gritó aterrorizada.
Y Elena actuó antes de pensar.
—¡NO!
Corrió hacia adelante empujando a la pareja para apartarlos.
El disparo resonó dentro de la librería.
Por un instante nadie entendió qué había pasado.
Ni siquiera ella.
Hasta que el dolor llegó.
Un dolor ardiente y profundo atravesándole el abdomen.
Elena cayó de rodillas.
Los libros alrededor quedaron manchados de rojo.
Los ladrones huyeron inmediatamente.
La pareja lloraba mientras alguien llamaba a emergencias, pero las voces empezaron a sonar lejanas.
Muy lejanas.
Elena respiraba con dificultad sobre el suelo frío.
Sus ojos borrosos se quedaron fijos en un libro abierto cerca de ella.
Una novela romántica.
Soltó una pequeña risa rota.
[Qué final tan ridículo…]
Toda su vida había amado historias dramáticas, pero nunca imaginó morir así.
Sola.
En silencio.
Sobre el piso de su librería.
El miedo comenzó a crecer lentamente dentro de ella.
No quería morir.
Ahora no.
No así.
Pensó en todo lo que no había hecho.
Nunca viajó.
Nunca se enamoró realmente.
Nunca vivió más allá de las páginas de sus libros.
Siempre creyó que tenía tiempo.
Tiempo para enamorarse.
Tiempo para ser feliz.
Tiempo para vivir.
Pero el tiempo se había acabado.
Las lágrimas rodaron lentamente por sus mejillas.
[Quiero vivir…]
Su respiración se volvió más débil.
[De verdad quiero vivir…]
Por primera vez, las historias románticas que tanto amaba ya no le parecían suficientes.
Porque leer sobre la felicidad no era lo mismo que experimentarla.
Leer sobre amor no era lo mismo que sentirse amada.
Y en ese momento, mientras la oscuridad empezaba a envolverla, Elena sintió un arrepentimiento tan profundo que le dolió más que la herida.
Había desperdiciado demasiados días simplemente sobreviviendo.
Cerró lentamente los ojos.
[Y si existe otra vida…]
Sus dedos se aferraron débilmente al libro ensangrentado.
[Por favor…]
La oscuridad avanzó por completo.
[Déjame vivir otra vez.]