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El Regreso De Nicole

El Regreso De Nicole

Status: Terminada
Genre:Reencarnación / Amor-odio / Reencuentro / Completas
Popularitas:2.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Marion Cecilia Coloma Aguirre

El destino trajo de vuelta a quien el corazón nunca había dejado de esperar.

NovelToon tiene autorización de Marion Cecilia Coloma Aguirre para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 3 Donde cada rincón me llamaba por mi nombre

Al cruzar el umbral de nuestra casa, sentí como si el tiempo se hubiera doblado sobre sí mismo.

Todo estaba exactamente igual al día en que me fui: ni un mueble movido, ni un cuadro cambiado, ni una cortina distinta.

El mismo olor a madera limpia y a las flores que yo planté en el balcón me recibió como un abrazo silencioso.

Nicolás caminaba delante con mi hija en brazos, y yo detrás, conteniendo el aliento para no echarme a llorar allí mismo.

—Esta será tu habitación —dijo abriendo una puerta cerca de la de la niña—.

Es grande y está muy cerca si ella te necesita durante la noche.

Dejé mi humilde bolso sobre la cama.

Me sentí extraña y a la vez como si nunca me hubiera ido.

Salimos luego hacia la sala principal y me detuve ante el retrato que estaba allí, iluminado suavemente: mi rostro de antes, sonriendo, mirándome a mí misma desde el pasado.

Nicolás se detuvo a mi lado:

—Así era ella —murmuró con voz quebrada—.

No pasó un solo día sin que la miráramos.

Sus padres vivieron aquí con nosotros hasta que la pequeña cumplió tres años, para ayudarme a sostener el hogar mientras terminaba mis estudios y armaba mi empresa de arquitectura.

Ahora que ya estoy más firme, nos quedamos solos los dos…

y ahora tú.

Giró hacia mí con una pregunta que ya traía en la boca.

—Y, sin embargo…

Sigo sin comprender.

Jamás escuché a Nicole decir que tenía una prima.

Ni en toda nuestra vida juntos, ni en las cartas que leía de su familia.

¿Cómo es posible que nunca te mencionara?

Lo miré a los ojos con calma, buscando las palabras que no revelaran demasiado:

—Son parientes muy lejanos del lado de mi abuela.

Vivimos siempre muy apartados, allá en el sur.

Tal vez ella ni siquiera sabía bien de nosotros, o prefirió no contarlo hasta que fuera necesario.

A veces hay cosas que se guardan para el momento justo.

Él asintió, aunque no terminó de convencerse del todo.

Pasamos a la cocina y volvió a sorprenderse:

—Lo haces igual…

Tomas el azúcar con la cuchara del mismo modo, apartas las tazas del borde para que no se caigan…

Son cosas tan pequeñas…

—Seguramente son costumbres que vienen de familia —respondí bajito, sintiendo cómo se me aceleraba el pecho.

Esa tarde fui conociendo cada espacio otra vez: el escritorio donde trazaba sus planos y donde yo le dejaba notas de amor;

Todo estaba intacto, esperándome.

Más tarde, mientras la niña jugaba con sus muñecas en el suelo, se detuvo de golpe, levantó la vista hacia mí y dijo muy seria.

—Tú sabes dónde guarda mi papá los dibujos que le hacía mi mamá.

Nicolás levantó la vista de golpe, muy sorprendido.

—¿Cómo lo sabes tú?

Ni siquiera yo siempre acierto con el nudo…

—Fue suerte —dije acercándome a la niña para abrazarla—.

Solo quise que te quedara bien puesto.

La noche cayó despacio.

Después de cenar, cuando la pequeña ya dormía profundamente, nos quedamos solos un momento en la puerta de la sala.

Nicolás me miró largo rato, confundido y a la vez agradecido.

—No sé explicarlo, Valeria.

Hay algo en ti que calma todo lo que me atormenta.

Aunque siga sin entender por qué nadie te habló nunca…

y aunque me cueste creer que exista…

Desde que entraste aquí, siento que la casa respira distinto.

Como si hubiera vuelto una paz que se nos fue hace mucho tiempo.

Me dio las buenas noches y se retiró a su cuarto.

Yo me quedé un instante más, recorriendo con la mirada todo lo que era nuestro.

Sabía que el camino era largo, que debía ir paso a paso, sin apurar nada.

Pero también sabía que cada gesto, cada recuerdo que se me escapaba, era como una pieza que empezaba a encajar en su lugar.

Por fin estaba en casa.

Y aunque todavía debía ser Valeria para todos, cada latido me decía que muy pronto, muy despacio, volvería a ser yo misma.

 

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Fedra Paublott
no entiendo el cumple 19 años me imaginé un hombre de mas edad osea ellos tuvieron a la niña muy jóvenes se que se puede
Lois fuentes coloma: cuando falleció ella tenía 15 años y su bb 4 meses
total 1 replies
yenifer perdomo
muy linda felicidades 🥰
Lois fuentes coloma: muchas gracias qué bueno que le gustó
total 1 replies
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