Ella renace en un nuevo mundo. Decidida a cambiar su destino y a cumplir sus sueños.
*Está novela pertenece a un mundo mágico*
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Lady Jones 1
Cuando abandonaron la cocina, el bullicio del salón volvió a envolverlos.
Los músicos seguían tocando.
Las conversaciones llenaban el ambiente.
Y nadie parecía haber notado el verdadero motivo de aquella breve ausencia.
Selene respiró aliviada.
[Misión cumplida.]
[Al menos por ahora.]
Sin pensarlo demasiado, volvió a sujetarse del brazo de Oliver con total naturalidad.
El conde se tensó inmediatamente.
Bajó apenas la vista hacia el brazo de Selene.
—¿Qué hace?
Ella ni siquiera respondió a la pregunta.
Miraba alrededor con absoluta concentración.
Luego, con un tono de voz exageradamente misterioso, casi teatral, dijo:
—Creo... que ya sé dónde está la guarida secreta de los malvados.
Oliver permaneció en silencio unos segundos.
[Otra vez... hablando como si estuviera en una novela]
La miró de reojo.
Selene incluso había cambiado la voz.
Sonaba más grave, como si estuviera interpretando a la villana de una obra de teatro.
El conde soltó un leve suspiro.
Intentó retirar discretamente el brazo.
Pero Selene interpretó el movimiento de la peor manera posible.
[¡Se está acercando para escuchar el plan!]
Sonrió satisfecha y bajó todavía más la voz.
—Conde...
—¿Qué?
—¿Notó el suelo?
Oliver frunció ligeramente el ceño.
—No.
—¿No vio nada extraño?
—No.
Selene soltó una carcajada que tuvo que disimular enseguida con una tos.
—¡Ja!
Luego murmuró con orgullo:
—Esta vez le gané.
Oliver la miró confundido.
—¿En qué?
—En descubrir la pista primero.
El conde negó con cierta impaciencia.
—Todavía no me ha dicho cuál es.
—Es verdad.
Selene volvió a acercarse un poco más para hablar sin que los demás escucharan.
Desde lejos...
La escena parecía la de dos personas compartiendo un secreto con demasiada cercanía.
Los rumores crecían todavía más.
Ella, completamente ajena, continuó..
—¿Recuerda la segunda puerta del fondo de la cocina?
—Sí.
—Justo delante de ella...
Hizo una pausa dramática.
—Hay un cambio en el piso.
Oliver volvió la cabeza hacia ella.
—¿Qué clase de cambio?
Selene sonrió.
—Todas las líneas del suelo están colocadas en sentido vertical.
El conde permaneció atento.
—Eso no es raro.
—No. Pero toda la cocina sigue exactamente el mismo patrón. Además... Lady Attaway tiene un gusto excelente para la decoración. Todo mantiene una armonía muy cuidada.. de hecho creo que es una de las pocas nobles que crea un ambiente en cada habitación pensando en cada detalle..
Oliver seguía escuchando.
—Y...
Selene se quedó pensando.
—Selene.
—¡ay! me llamo por mi nombre directamente
⸺Selene por favor
⸺¿qué?
—Vaya al punto.
Ella levantó un dedo.
—¡Es que me gusta explicar el contexto!
Oliver respiró hondo.
—Selene...
—Está bien, está bien.
Sonrió con cierta vergüenza.
—Resulta que, justo delante de esa segunda puerta, una parte del suelo cambia de dirección. Mientras todas las piezas siguen el mismo diseño... Esas están colocadas horizontalmente. Y además... Tienen un tono ligeramente distinto.
Oliver permaneció completamente inmóvil.
—¿Está segura?
Selene asintió sin dudar.
—Muy segura.
—¿Cómo puede notarlo con tanta facilidad?
Ella sonrió orgullosa.
—Porque trabajo con colores, telas y patrones todos los días. Si algo rompe una composición... Lo veo enseguida. Aunque sea una diferencia muy pequeña. Ademas, el sonido al pisar ahí, cambia un poco, no es mucho, pero lo sé.
Oliver guardó silencio.
Volvió mentalmente a la cocina.
Recordó la puerta.
Los guardias.
La distribución del mobiliario.
Y comprendió que jamás se le habría ocurrido observar el suelo desde ese punto de vista.
Finalmente asintió lentamente.
—Entiendo.
Selene sonrió satisfecha.
[¡Sí!]
[¡También puedo ayudar en la misión!]
Oliver dirigió una breve mirada hacia ella.
Hasta ese momento había pensado que el mayor talento de Selene era diseñar ropa y hablar sin detenerse.
Ahora comenzaba a sospechar que su extraordinaria capacidad para detectar pequeños detalles también podía resultar muy útil.
Y, aunque nunca lo admitiría en voz alta, empezó a prestar mucha más atención cada vez que ella decía haber encontrado una "pista".
La música volvió a llenar el salón.
Los invitados reían.
Las copas chocaban suavemente.
Y los rumores sobre la supuesta relación entre el conde Dempster y la señorita Drack seguían creciendo con cada minuto que pasaba.
Mientras tanto...
Oliver recorría el salón con la mirada.
No buscaba conversaciones.
Buscaba personas.
Hasta que encontró a quienes necesitaba.
Se inclinó apenas hacia Selene.
—Necesito acercarme a la casa Jones.
Ella siguió la dirección de su mirada.
Y apenas reconoció a la familia...
Su sonrisa desapareció.
—¿Ellos?
—Sí.
Selene hizo una pequeña mueca.
—No me simpatizan.
Oliver volvió la cabeza.
—¿Por qué?
—Lady Jones es muy pesada.
El conde esperó.
—Hace unos meses respondió de muy mala manera a Cloys.
Su tono ya no era el alegre de siempre.
Era evidente que seguía molesta.
—Cloys solo estaba intentando acomodar una prueba de vestido y ella prácticamente la trató como si no existiera.. o como si ella fuera cualquier cosa.. no, no me simpatiza.
Oliver permaneció unos segundos en silencio.
Luego respondió con absoluta tranquilidad.
—Le pagaré una bonificación a su secretaria para compensar ese mal recuerdo.
Selene parpadeó.
—¿A Cloys?
—Sí.
Ella cruzó los brazos.
—¿Una bonificación generosa?
—Generosa.
Selene sonrió inmediatamente.
—Entonces...
Suspiró resignada.
—Será por Cloys.
Oliver asintió.
Ella levantó un dedo.
—Pero...
—¿Qué?
—Tambien necesitare un vestido nuevo.
Oliver respondió con la misma calma de siempre.
—Está bien.
Selene sonrió satisfecha.
[¡Cloys va a estar feliz!]
Oliver pensó que el siguiente paso sería sencillo.
Supuso que Selene caminaría directamente hacia los Jones para iniciar una conversación.
Pero...
Ella comenzó a avanzar muy despacio.
Sin prisa.
Deteniéndose a saludar a un matrimonio.
Después a una joven noble.
Luego a una anciana que admiraba uno de los arreglos florales.
Oliver la siguió sin entender.
[¿Qué está haciendo?]
Selene seguía avanzando como si todo fuera completamente casual.
Hasta que, finalmente, quedó cerca de Lady Jones.
No la saludó de inmediato.
Primero observó discretamente su peinado.
Una elaborada construcción de trenzas, perlas y pequeñas flores blancas.
Entonces sonrió.
[Perfecto.]
Oliver arqueó apenas una ceja.
[No puede estar...]
La joven dio un paso adelante.
—Lady Jones.
La mujer volvió lentamente la cabeza.
Sonrió.
Pero aquella sonrisa era tan educada como fría.
—Señorita Drack.
Selene respondió exactamente con la misma clase de sonrisa.
—Qué gusto verla.
—Lo mismo digo.
Oliver contempló la escena con curiosidad.
Desde fuera...
Parecía una conversación perfectamente cordial.
Pero había algo...
Las sonrisas eran demasiado medidas.
Las palabras demasiado correctas.
Como dos espadachines que, en lugar de espadas, utilizaran buenos modales.
Lady Jones fue la primera en atacar.
—Hace tiempo que no la veía. Imagino que debe estar muy ocupada.
Selene sonrió.
—Afortunadamente sí.
El trabajo no deja de crecer.
—Qué admirable.
Respondió Lady Jones.
—Siempre es agradable cuando un pequeño negocio prospera.. y bueno que una señorita trabaje.. es peculiar..
Oliver alcanzó a notar cómo una de las cejas de Selene se movía apenas.
Pero su sonrisa no desapareció.
—Tiene razón. Aunque ya dejó de ser tan pequeño.
Lady Jones inclinó ligeramente la cabeza.
—Me alegra escucharlo.
—Gracias. Por cierto, me alegra que su peinado haya quedado tan bonito esta noche.
Lady Jones pareció sinceramente sorprendida.
Llevó una mano a su cabello.
—¿Le gusta?
—Muchísimo. Especialmente cómo las flores equilibran el volumen de las trenzas.
La expresión de la mujer cambió por completo.
—¡Se dio cuenta!
—Claro. Es un trabajo muy delicado.
Lady Jones olvidó por completo el pequeño enfrentamiento de hacía unos instantes.
Comenzó a explicar quién había diseñado el peinado.
Cuánto tiempo había tomado.
Y por qué había elegido precisamente esas flores.
Oliver observaba todo en silencio.
[¿La eligió...]
[...por el peinado?]
Comprendió entonces que Selene no había caminado lentamente por casualidad.
Había estado buscando un tema de conversación.
Algo que pudiera interesar genuinamente a Lady Jones.
Y, una vez encontrado...
La conversación fluía sola.
La rivalidad quedaba completamente oculta bajo una impecable cortesía.
Oliver terminó aceptando, una vez más, que la forma de trabajar de Selene era muy distinta a la suya.
Él analizaba estrategias.
Ella analizaba personas.
Y, sorprendentemente...
Los resultados eran igual de efectivos.
😭😭😭😭😭 y más cuando Oliver al verla sonrío y le dijo que su esposa era la mas bella de todo el reino 🥰🥰🥰😍😍😍