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Tentaciones Prohibidas

Tentaciones Prohibidas

Status: En proceso
Genre:Amor prohibido / Romance / Amor de la infancia
Popularitas:15.2k
Nilai: 5
nombre de autor: Yance

El destino vuelve a reunirlos bajo el mismo techo, pero nadie sabe qué traerá consigo este reencuentro.
¿Encontrará Emma a alguien capaz de comprender su corazón?
¿Descubrirá que el amor puede llegar cuando menos lo espera?
¿O será una tentación inesperada la que ponga su mundo de cabeza?
En esta historia, nada está escrito todavía. Los sentimientos crecerán, los secretos saldrán a la luz y las decisiones de sus protagonistas irán marcando el rumbo.
Porque a veces, el corazón desea algo que la razón no sabe explicar… y la vida nos enfrenta a elecciones que jamás pensamos tener que hacer.
Bienvenidos a Tentaciones prohibidas.

NovelToon tiene autorización de Yance para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Adrián Valenti

En el ascensor, Leonardo se pasó una mano por el cabello y miró su reflejo en las puertas metálicas.

Tenía una sonrisa absurda.

Una de esas que no conseguía controlar.

—Compórtate, Moretti —murmuró para sí mismo.

Las puertas se abrieron y salió al vestíbulo.

Mientras caminaba hacia la salida del edificio, recordó las carcajadas de Emma en la discoteca, sus bromas durante el desayuno y la manera en que había levantado los ojos hacia él cuando le preguntó si había dormido bien.

No había sucedido nada extraordinario.

Y, aun así, se sentía mejor que en las últimas semanas.

Había ido a verla con la intención de aclarar las cosas y había descubierto que todavía podían compartir momentos sencillos sin lastimarse.

Eso era lo que necesitaban.

Tiempo, paciencia y confianza.

Leonardo sacó el teléfono para pedir un vehículo. Antes de guardarlo, abrió la conversación de Emma y escribió:

Leonardo: Gracias por el desayuno, chef. Aunque todavía estoy esperando que me expliques qué otros talentos escondes.

Sonrió y envió el mensaje.

Unos segundos después, el teléfono vibró.

Emma: Sigue soñando, señor Moretti. Y no olvides que me debes una cena.

Leonardo soltó una carcajada en mitad del vestíbulo.

Leonardo: Trato hecho, pequeña.

Guardó el teléfono y salió a la calle con una sonrisa tonta.

No volvería a desaparecer de su vida. Esta vez, aprendería a quedarse.

---

Las semanas posteriores al viaje de Leonardo fueron diferentes.

No hubo grandes declaraciones ni promesas imposibles. Tampoco volvieron a hablar del beso que había cambiado tantas cosas entre ellos.

Simplemente comenzaron a recuperar su lugar en la vida del otro.

Al principio, las conversaciones eran breves: un mensaje por la mañana, una pregunta sobre las clases de Emma, una fotografía de algún diseño que ella estaba preparando o una broma de Leonardo desde su oficina.

Pero, poco a poco, aquellas conversaciones se hicieron indispensables.

León: Buenos días, dormilona. ¿Ya estás despierta o tengo que llamar a Aless para que vaya a levantarte?

Pequeña: Buenos días para ti también, viejo.

León: ¿Viejo? Tengo treinta y cinco años, pequeña. Estoy en la flor de la vida.

Pequeña: Claro. La flor de la vida que se queja cuando tiene que bailar dos canciones seguidas.

León: Te recuerdo que fuiste tú quien me obligó a bailar.

Pequeña: Y volvería a hacerlo. Fue uno de los momentos más divertidos de mi vida.

León: Me alegra haberte hecho feliz. Aunque sigo esperando una disculpa por el daño psicológico que sufrió mi dignidad.

Emma soltó una carcajada en medio de su habitación.

Aquellas pequeñas conversaciones le alegraban los días. Leonardo había vuelto a ser el hombre con quien podía bromear sin miedo a que un comentario inocente terminara en una discusión incómoda.

Eso significaba mucho para ella. Muchísimo más de lo que estaba dispuesta a admitir.

---

Las videollamadas se convirtieron en una costumbre.

A veces hablaban durante diez minutos. Otras, cuando ninguno tenía demasiadas obligaciones, podían pasar casi una hora conversando sobre cualquier tontería.

Una noche, Emma lo llamó mientras Leonardo revisaba unos documentos en su despacho.

La imagen apareció en la pantalla y él levantó la mirada.

—Vaya, vaya. ¿A qué debo este honor?

Emma estaba acostada boca abajo sobre su cama, con una camiseta holgada y el cabello recogido en un moño desordenado.

—Quería comprobar que todavía estabas vivo.

—Qué considerada.

—Además, necesito una opinión profesional.

Leonardo dejó el bolígrafo sobre el escritorio.

—Adelante. Soy un hombre de muchos talentos.

Ella levantó un cuaderno frente a la cámara.

—Estoy trabajando en una colección para la universidad. Quiero combinar elegancia con algo moderno, pero no sé si estos colores funcionan juntos.

Leonardo observó los bocetos con atención.

—Me gusta el segundo.

Emma frunció el ceño.

—¿Qué?

—Porque es diferente. Los otros son bonitos, pero este tiene personalidad.

La joven sonrió.

—¿De verdad te gusta?

—Sí. Y te voy a decir algo más: tienes que confiar en tus ideas. No diseñes pensando en lo que les gustaría a los demás. Diseña algo que te represente.

Emma permaneció en silencio unos segundos.

—A veces olvido lo mucho que me conoces.

Leonardo levantó la mirada hacia la pantalla y se quedó observándola.

—Tú también me conoces.

Hubo un instante extraño. No exactamente incómodo, sino uno de esos silencios en los que ambos parecían recordar que su relación había cambiado, aunque ninguno supiera todavía cómo hablar de ello.

Leonardo fue el primero en sonreír.

—Ahora, si has terminado de utilizarme como asesor de moda, tengo que trabajar.

Emma se rio.

—¡No eres mi asesor! ¡Eres mi conejillo de indias!

—Voy a colgar, Em.

—¡No te atrevas!

Él soltó una carcajada y ambos continuaron hablando durante otros veinte minutos.

Cuando finalmente se despidieron, Leonardo permaneció mirando la pantalla apagada unos segundos más de lo necesario.

Después volvió a sus documentos.

O, al menos, lo intentó.

---

Otra tarde, fue Leonardo quien inició la videollamada.

Emma estaba en la cocina del departamento, preparando algo de comer. Llevaba unos pantalones cortos de algodón y una camiseta clara, y tenía el cabello recogido de cualquier manera.

—¿Qué haces? —preguntó él al verla.

—Cocinando.

Leonardo se incorporó en su silla.

—¿Otra vez?

Emma lo miró con fingida indignación.

—¿Qué tiene? Tengo que comer.

—Que todavía no me recupero de la sorpresa de descubrir que sabes preparar panqueques.

—Pues tendrás que acostumbrarte. Tengo muchos talentos ocultos, te lo dije.

Leonardo sonrió.

—Eso estoy empezando a sospechar.

Emma se volvió hacia la estufa.

—Me debes una cena. ¿Cuándo vienes?

—No lo he olvidado, pequeña.

—Llevas semanas diciendo lo mismo.

—Tengo mucho trabajo. Aless y Matt me tienen estresado.

—Pobrecito. Qué vida tan difícil.

Él la observó mientras intentaba darle la vuelta a una tortilla y casi la dejaba caer fuera de la sartén.

Emma logró rescatarla en el último segundo.

Leonardo estalló en carcajadas.

—¡No te rías! —protestó ella.

—No me estoy riendo.

—¡Te escucho y te veo! No lo olvides.

—Es que eres muy buena cocinera.

Emma le mostró la lengua.

—¡Anciano!

Leonardo sonrió con picardía.

—Algún día te vas a arrepentir de burlarte de mí. Y esa lengua peligrosa te la voy a…

Se detuvo de golpe.

Emma dejó de mover la sartén y lo miró directamente a la cámara.

—¿Qué me vas a hacer?

Leonardo había estado a punto de decir que se la iba a morder, pero se obligó a contenerse.

—Olvídalo. Después no te quejes.

Emma sonrió, divertida.

—Estoy dispuesta a correr el riesgo.

Él negó con la cabeza y soltó una risa breve.

Emma volvió a concentrarse en la comida.

Leonardo se quedó mirándola.

Le gustaba verla así, sin arreglos especiales ni vestidos elegantes. Le gustaba aquella naturalidad, la forma en que se distraía mientras hablaba y cómo terminaba contándole hasta los detalles más insignificantes de su día.

Pero, sobre todo, le gustaba que hubiera vuelto a confiar en él.

—Em.

Ella levantó la mirada.

—¿Qué?

Leonardo vaciló un instante.

—Me alegra que estemos hablando otra vez.

La sonrisa de la joven se suavizó.

—A mí también, León.

Él asintió.

No añadió nada más y ella tampoco.

A veces, las cosas más importantes entre ambos quedaban escondidas en frases pequeñas.

---

Lenna llevaba varios días hablando con su madre por teléfono y había mencionado que su hermanastro se encontraba en Estados Unidos cerrando unos negocios. Hacía mucho tiempo que no se veían, y él había decidido aprovechar su estancia en el país para visitarla.

Emma sabía que Lenna tenía un hermanastro, pero nunca lo había conocido personalmente.

—Te advierto que Adrián es un poco insoportable y malhumorado —le dijo Lenna mientras recogía algunas cosas de la sala—. Cree que, por ser empresario, puede organizarle la vida a todo el mundo.

Emma se rio.

—¿Y tú no eres igual?

Lenna la miró con indignación.

—¡Yo soy encantadora! Mira que tu querido León me ama.

—Por supuesto —respondió Emma con ironía.

—Además, es muy protector. Cuando éramos más jóvenes, si alguien me hacía llorar, él quería ir a buscar a quien me hubiera lastimado.

Emma sonrió.

—Parece que nos vamos a llevar bien.

—Eso espero. Aunque no te emociones demasiado cuando lo conozcas.

Emma arqueó una ceja.

—¿Por qué?

Lenna la observó con una sonrisa traviesa.

—Porque es bastante guapo.

Emma soltó una carcajada.

—¡Lenna!

—¿Qué? ¡Solo estoy diciendo la verdad!

—Que sea guapo no significa que vaya a caer a sus pies, enamorada, ni que vaya a convertirme en su novia.

—Yo no he dicho que serás su novia. Solo he dicho que mi hermanastro es guapo.

Emma volvió a concentrarse en su cuaderno.

—Pues felicidades por tener un hermanastro guapo. Yo tengo a mi papá Aless, a Matt, a mis hermanos y a León. Todos guapísimos.

Lenna negó con la cabeza, divertida.

—Definitivamente, tienes un concepto muy generoso de la belleza masculina.

—¡Es la verdad!

Las dos se echaron a reír.

Ninguna imaginaba que, en cuestión de minutos, aquella visita aparentemente inocente iba a alterar mucho más que sus planes para el fin de semana.

---

Adrián Valenti tenía veintiocho años y una presencia difícil de ignorar.

Era alto, de hombros anchos y complexión atlética. Tenía el cabello castaño oscuro, ligeramente ondulado, ojos color avellana y una sonrisa segura que aparecía con facilidad cuando algo despertaba su interés.

Vestía de manera elegante, aunque sin excesos. Su trabajo como empresario lo había acostumbrado a negociar con personas de diferentes países, desenvolverse en reuniones importantes y reconocer oportunidades cuando aparecían frente a él.

Pero aquella tarde no estaba pensando en negocios.

Estaba pensando en reencontrarse con Lenna.

Cuando ella abrió la puerta, Adrián sonrió ampliamente.

—¡Mira nada más! ¿Esta es la manera de recibir a tu querido hermano?

Lenna soltó un grito de alegría y se abalanzó sobre él.

—¡Adrián!

Él la levantó ligeramente del suelo durante el abrazo y después le besó la frente.

—Estás preciosa.

—Y tú estás divino.

—Eso nunca va a cambiar.

Entró con su equipaje de mano y miró alrededor.

—¿Dónde está tu famosa compañera de departamento?

Lenna se volvió hacia la sala.

—Em, ven un momento. Quiero presentarte a alguien.

La rubia apareció con un cuaderno entre las manos.

Llevaba ropa cómoda: unos pantalones suaves y una camiseta sencilla. Tenía el cabello suelto sobre los hombros y algunas notas de sus diseños asomaban entre las páginas del cuaderno.

—¿Sí? ¿Qué pasa?

Entonces vio al desconocido.

Adrián también la vio y se quedó mirándola.

No fue una mirada fugaz ni un simple gesto de cortesía. Sus ojos se detuvieron en su rostro, en sus ojos claros y en la sonrisa que Emma le dedicó al acercarse.

Él había conocido a muchas mujeres hermosas.

Pero aquella joven tenía algo que le llamó la atención de inmediato.

Una mezcla de dulzura, naturalidad y seguridad que no necesitaba un vestido elegante ni una ocasión especial para destacar.

—Emma, él es Adrián Valenti, mi hermanastro —explicó Lenna—. Adrián, ella es Emma Carter, mi mejor amiga y compañera de departamento.

Emma extendió la mano.

—Mucho gusto.

Adrián se la estrechó, sin apartar inmediatamente la mirada.

—El gusto es mío.

Su sonrisa se volvió ligeramente más amplia.

—Lenna no me había contado que tenía una compañera tan linda.

Emma soltó una risita, tomándolo como un cumplido amable.

—Espero que solo haya hablado bien de mí.

—Todavía no hemos tenido tiempo de hablar de ti —respondió él—. Pero podemos empezar ahora.

—Adrián —lo reprendió Lenna, divertida—. Acabas de llegar.

—¿Y qué? Estoy saludando.

Emma se rio.

No había percibido nada extraño en aquella conversación. Para ella, Adrián era simplemente el hermanastro de Lenna, un hombre educado que parecía tener una personalidad agradable, a pesar de las advertencias de su amiga.

En ese momento, su teléfono comenzó a sonar.

Al ver el nombre en la pantalla, sonrió.

Leonardo.

—Disculpen. Tengo que contestar.

Adrián se apartó para dejarla pasar, pero siguió observándola mientras Emma se dirigía hacia el sofá.

Lenna lo notó y sonrió para sus adentros.

Aquello iba a ponerse interesante.

...****************...

¿Qué crees que pasará?

¿Será Adrián Valentí un obstáculo o alguien importante para Emma?

¿Qué pasará con Leonardo?

Calificame ⭐️⭐️⭐️⭐️

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Violeta Banquez Martinez
gracias por regresar y es excelente tus historias
Yance: Gracias por tus palabras Violeta. Un abrazo😘
total 1 replies
Noiraly Tovar
/Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob//Sob/
Noiraly Tovar
Noooooooooo pero q es eso, hay historias super más explícitas en todos los sentidos y las publican sin problema 🤬🤬🤬🤬🤬🤬🤬 de verdad que se pasan 😡😡😡😡
Noiraly Tovar
jajajajajajaja jajajajaja realmente así somos de tontos jajajajajaja
Noiraly Tovar
Una vez más la historia no tiene desperdicio,💕💕💕💖💖💖💖💖💖💖💖❤️❤️❤️❤️❤️
Yura Ran
Yance desde el principio se leyó que Emma y Leornardo no tienen vínculo familiar y eso esta muy claro en la trama, No guardan lazos de sangre algunos
degen las maten maligna y lean el texto en su contenido. espeto pro yo solución
Noiraly Tovar
Esa es la mejor decisión que puede tomar cualquier mujer....🔥🔥🔥🔥🔥🔥
Monica García Ramirez
mas que excelente muy, pero muy recomendadas todas y cada una de las novelas de nuestra autora fsvorita
Monica García Ramirez
Por dios esto no puede estar pasando, estoy super emocionada y realmente quiere leerla hasta el. final, por fa autora no te rindas con esta historia, eres realmente genial escribiendo, amo leer tu excelente novela /Kiss//Pray/
victor hernandez
Por favor dejen que termine la novela ellos no son familia biológica y además esas situaciones las vivimos día a día ya el que de sorprenda es porque quiere venir a joder
Yaz
👍👍👍 ánimo Yance, pronto estaremos disfrutando de más capítulos 😉😉😉
Ana Elena Jiménez
como lectora no le veo lo incestuoso por ningún lado, pero bueno que sea lo que Dios quiera, total apoyo para usted 🫶🫶
Betty Saavedra Alvarado
Yance es una historia que espero que la plataforma no la vete ni censure quizás seas porque en un capítulo Leo le dice tío y ella sobrina muchas son adjetivos que usamos por cariño ellos no tienen vínculo sanguíneo estamos contigo
Natalia Cm
Espero que no la cancelen, tan buena que estaba, /Grimace//Grimace//Grimace//Grimace/
Nancy romero
ya me había emocionado ☹️☹️☹️☹️
Jhohanna Perez
@Yance si gustas escribeme al privado y te indico que hacer, también me ha ocurrido, como a otras colegas y se de que manera lo puedes solucionar más rápido 😊😊😊
Natalia Cm
Queee???? Pero si tú novela está buenísima, me da tristeza que no la plataforma haga esto, he leído otras historias con contenidos peores , y por qué a esos si los dejan publicar y no les ponen trabas.? Esperemos que se solucione pronto.😭
Natalia Cm
Jajajajajajaja🤣🤣🤣🤣🤣 Exactamente, no sabe lo que dijo😜
Natalia Cm
Hay Alessandro tienes derecho a guardar silencio, todo lo que digas será utilizado en tu contra más adelante 🤣🤣🤣🤣🤣🤣 así como dicen los policías 🤣🤣🤣
Natalia Cm
😂😂😂😂😂😂😂
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