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Después de la traición

Después de la traición

Status: Terminada
Genre:CEO / Mujer poderosa / Oficina / Venderse para pagar una deuda / Atracción entre enemigos / Completas
Popularitas:40.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Sue Ferrasso

Faltaban pocos días para la boda perfecta de Aurora Salazar. Tenía el vestido listo, la carrera soñada como una de las mejores arquitectas de Madrid y un futuro trazado al lado del hombre que amaba. Hasta que decidió darle una sorpresa a su prometido… y lo encontró en la cama con otra.

Esa misma noche, cegada por la rabia, Aurora agarra un bate de béisbol y destroza el auto de lujo estacionado en el garaje. Solo hay un problema: el auto no era de su ex. Pertenece a Matteo Castellani, el CEO más poderoso —y más arrogante— de la ciudad, y ahora ella le debe una fortuna que jamás podría pagar.

Matteo lleva años intentando contratarla. Y por fin tiene la carta que necesitaba: en lugar de dinero, le cobrará la deuda con trabajo. A su lado. Todos los días.

Lo que ninguno de los dos esperaba era que, entre planos, viajes y discusiones a muerte, la línea entre el odio y el deseo empezara a borrarse. Ella juró no volver a confiar en nadie. Él juró no dejar que ninguna mujer se acercara a su corazón. Dos promesas hechas para romperse.

Pero el pasado de Aurora no piensa soltarla tan fácil, y hay secretos —sobre su ex, sobre su antigua empresa, sobre la traición que lo empezó todo— que amenazan con destruir lo único que por fin la hace sentir viva.

Cuando el hombre que te rompió el corazón se convierte en tu peor enemigo, ¿te atreverías a enamorarte de aquel a quien juraste odiar?

NovelToon tiene autorización de Sue Ferrasso para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

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Aurora

Me quedé en silencio unos segundos después de que Matteo terminó de hablar. Mis ojos seguían sobre la carpeta abierta frente a mí, pero ya no leía ni una sola palabra. Tenía la cabeza demasiado llena para lograr ordenar cualquier pensamiento. Todo lo que había descubierto aquella mañana parecía demasiado pesado para asimilarlo de una vez. Durante años trabajé creyendo que mi esfuerzo bastaba para ganarme mi lugar. Pasé madrugadas revisando proyectos, dejé mi vida personal de lado incontables veces, perdí fines de semana y fechas importantes porque siempre creí que la dedicación se recompensaba. Al final, descubrí que lo que de verdad tenía valor para ellos era el apellido del hombre con quien iba a casarme.

Respiré profundamente y cerré la carpeta despacio. La traición de Roman había dolido. La traición de Ingeniería Fidel dolía todavía más. Me sentía una completa idiota.

Pasé años defendiendo aquella empresa, rechazando propuestas millonarias porque creía estar retribuyendo la oportunidad que me habían dado al inicio de mi carrera. Ahora descubría que, mientras yo demostraba lealtad, ellos hacían cálculos. Nunca fui vista solo como Aurora Salazar. Yo era un puente para fortalecer una relación comercial.

Levanté la vista y encontré a Matteo observándome en silencio.

—Ya sabías que iba a aceptar, ¿verdad?

Él no respondió de inmediato. Solo sostuvo mi mirada.

—Sabía que tomarías la decisión más inteligente.

Solté una risa sin humor.

—No confundas inteligencia con falta de opciones.

Él permaneció impasible. Bajé la cabeza unos segundos antes de respirar hondo de nuevo.

—Está bien.

Mi voz salió más baja de lo que esperaba.

—Acepto.

Matteo no lo celebró.

No sonrió.

Solo se quedó mirándome, como si ya esperara aquella respuesta desde el momento en que entró al bar a buscarme. Levanté un dedo antes de que dijera nada.

—Pero yo también tengo condiciones.

Noté un leve cambio en su expresión. Claramente no era un hombre acostumbrado a negociar después de escuchar un "sí".

Me crucé de brazos.

—No voy a trabajar porque me estén obligando. Voy a trabajar porque necesito resolver una situación que yo misma provoqué.

Él siguió en silencio.

—Así que quiero todo formalizado en un contrato.

Asintió con discreción.

—Es lo natural.

Continué.

—Quiero que el monto de mi salario, de los bonos y de cualquier participación en los proyectos se descuente de la deuda de forma transparente. Nada de cifras ocultas ni decisiones unilaterales.

—De acuerdo.

Aquello me sorprendió.

—También quiero autonomía para desarrollar los proyectos de mi equipo. No voy a aceptar que alguien revise mi trabajo solo para demostrar que manda más.

Una pequeña sonrisa asomó en la comisura de su boca.

—La confianza nunca fue un problema para mí cuando contrato a los mejores.

Ignoré el comentario.

—Y, sobre todo, quiero que nuestra relación sea estrictamente profesional.

Él arqueó una ceja.

—Solo profesional.

Recalqué cada palabra.

—Nada de mezclar asuntos personales con el trabajo.

Me observó unos segundos antes de responder.

—Trato hecho.

Extendí mi mano sobre el escritorio.

—Entonces tenemos un acuerdo.

Matteo miró mi mano un instante antes de estrecharla. Su apretón era firme. Seguro. Ninguno de los dos apartó la mirada.

—Bienvenida a Castellani Group, Aurora.

Por primera vez desde que todo comenzó, sonreí de verdad. Era una sonrisa pequeña.

Cansada.

Pero sincera.

—¿Cuándo empiezo?

Matteo esbozó una sonrisa discreta.

—Hoy.

Abrí mucho los ojos.

—¿Hoy?

—¿Algún problema?

Negué con la cabeza rápidamente.

—No.

Me levanté de la silla.

—Solo dame una hora para ir a mi departamento a cambiarme y organizar algunas cosas. Después de eso estaré en la empresa.

Él también se levantó.

—No llegues tarde.

Sonreí.

—Soy muy exigente con los horarios.

Se cruzó de brazos.

—Yo también.

Reí por primera vez aquella mañana.

—Quédate tranquilo. Soy muy profesional.

Tomé mi bolso de la silla.

—Nunca llego tarde.

Él hizo un breve gesto con la cabeza.

—Ya veremos.

Salí de la oficina sintiendo una extraña mezcla de alivio y ansiedad. Todavía costaba creer que, menos de veinticuatro horas antes, estaba discutiendo con aquel hombre en un estacionamiento después de destrozarle el auto. Ahora acababa de aceptar trabajar en la empresa que llevaba años rechazando.

Crucé el enorme pasillo del ático y encontré a Marta acomodando unas flores otra vez. Ella sonrió apenas me vio.

—Espero que se sienta mejor, señorita Aurora.

Sonreí, incómoda.

—Mucho mejor. Gracias por cuidarme.

Ella hizo un gesto amable con la cabeza.

—Fue un placer.

Me despedí con rapidez y caminé hasta el elevador. Apenas se abrieron las puertas en la planta baja, salí del edificio todavía pensando en todo lo que había pasado aquella mañana. Fue solo cuando llegué a la vereda que levanté la vista hacia la fachada del edificio.

Me detuve al instante.

Dios mío.

Era el mismo edificio donde vivía Roman.

Negué con la cabeza.

Qué ironía.

Respiré hondo y volví a entrar para cruzar el vestíbulo lo más rápido posible. Mi única intención era llegar al estacionamiento sin cruzarme con Roman. Definitivamente no estaba en condiciones psicológicas de verlo en ese momento. Mantuve la cabeza baja mientras caminaba hacia la salida a los elevadores del estacionamiento.

Casi lo logro.

—Señorita Salazar.

Cerré los ojos un segundo.

El portero.

Levanté la cabeza y forcé una sonrisa cortés.

—Hola.

Él sonrió con simpatía.

—Qué gusto verla.

Asentí rápidamente.

—Estoy un poco apurada.

—Claro, claro…

Seguí caminando, pero me detuve de golpe.

Mierda.

Mi auto.

Me llevé la mano a la frente.

¿Cómo iba a irme si había llegado ahí inconsciente? En ese instante mi celular vibró dentro del bolso. Lo saqué. Había un único mensaje.

Matteo Castellani.

"Tu auto está en el estacionamiento. La llave está en tu bolso."

Me quedé unos segundos mirando la pantalla.

Negué con la cabeza, a solas.

—Este hombre piensa en todo…

Guardé el celular y seguí hasta el elevador. Cuando las puertas se abrieron en el estacionamiento, sentí que una sensación extraña se apoderaba de mí. Era imposible no recordar la noche anterior. Fue exactamente ahí donde destrocé un deportivo que valía más que todo lo que yo poseía. Caminé entre los autos hasta encontrar el mío estacionado en su lugar.

Abrí el bolso.

La llave estaba ahí, en efecto.

Sonreí con discreción.

Entré al auto, encendí el motor y me quedé unos segundos sujetando el volante. Mi vida había cambiado por completo en menos de tres días. Y, por primera vez desde que todo comenzó, no tenía la menor idea de lo que me esperaba de ahí en adelante. Solo tenía una certeza.

En menos de una hora, cruzaría las puertas de Castellani Group no como visitante, sino como empleada de Matteo Castellani. Y ese sería, sin duda, el mayor cambio de mi carrera.

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Angela Santillan
me encantó la novela!!!! hermosa!!! gracias!!! felicitaciones y muchas BENDICIONES 🙏🙏
Miriam Piedrabuena
Excelente
Becky Navarro
primero eran 6 ahora 8 🤷
Becky Navarro
me harta aurora se cree la sabelotodo
Becky Navarro
empezamos bien
Iris Guardia
y así pasa en la vida real, demuestras fidelidad en todos los sentidos y cuando menos piensas, allí va el Acha en la espalda,.....que va!!!
Teresita Ramirez Lecuna
bueno ya tiene la puerta abierta para irse con Mateo y pagar su deuda
tanta fidelidad de su parte y en qué quedó???
me da pena realmente porque cosas así pasan en la realidad 😔
Teresita Ramirez Lecuna
bueno ya tiene la puerta abierta para irse con Mateo y pagar su deuda
tanta fidelidad de su parte y en qué quedó???
me da pena realmente porque cosas así pasan en la realidad 😔
Teresita Ramirez Lecuna
yo no lo pensaría
ella fue la que cometió el delito
que le cuesta llegar a un acuerdo con el y trabajar el tiempo que requiera lavar la deuda
mucho estudio y medio bruta
hablé con el jefe y explíqueme la situación
para mantener la fidelidad
carina alejandra moreno
maravillosa historia escritora,me encantó,felicidades!gracias,gracias,gracias!😊😘🤗🌹🌹🌹🌹🌹🌹🌹🌹🌹🌹🌹🌹
Mirna Lobo
me encantó ésta historia de principio a fin felicidades escritora 👏👏👏 muy buena gracias 😊
carina alejandra moreno
💘
Mirna Lobo
🥰😍/Heart/
carina alejandra moreno
ayayay que va a pasar ahora!?😱
carina alejandra moreno
vamos Aurora,te va a ir bien!😊🌹
Mirna Lobo
por fin le puso un alto a su papá, porque ese señor es un egoísta /Grimace/ya el hizo su vida y tiene que dejar que su hijo la haga también /Left Bah!/
Mirna Lobo
ese Román es un psicópata /Grimace/
carina alejandra moreno
🤦‍♀️
Mirna Lobo
si tienes que ponerle un parao a tu papá /Smug/no puedo decidir tú vida y más si tú Empresa da resultados positivos no puede dirigir tú vida /Right Bah!/
Mirna Lobo
al fin dejaron el miedo atrás 😍🥰
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