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Me casé con un viudo mayor y me consiente cada día

Me casé con un viudo mayor y me consiente cada día

Status: Terminada
Genre:Padre soltero / Novia sustituta / Matrimonio arreglado / Completas
Popularitas:31.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Raven Ayu

La descartaron como a un paquete devuelto.

Cuando la prueba de ADN reveló que Lara no era la hija de sangre de la poderosa familia que la crió, la enviaron al altar en lugar de la verdadera heredera: a casarse con un viudo de pueblo, mayor y con tres niños a cuestas. Debía ser un castigo. Debía ser el final de su vida.

Pero al otro lado de aquel portón de hierro no la esperaba un anciano pobre. La esperaba una casa que guardaba secretos, tres pequeños que llevaban demasiado tiempo pasando hambre… y un hombre que no era, ni de lejos, lo que todos decían.

Lara llegó dispuesta a sobrevivir. Nunca imaginó que ese matrimonio arreglado le daría lo único que jamás tuvo: alguien que la mira como si valiera el mundo entero, y la consiente cada día.

Mientras aprende a ser madre de tres corazones heridos y descubre quién es en realidad su esposo, los que la humillaron empezarán a tocar a su puerta. Unos por arrepentimiento. Otros, por codicia. Y Lara ya no es la muchacha a la que se podía reubicar a capricho.

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Capítulo 22: La parentela codiciosa

Adrián llegó con dos trabajadores de la ganadería en menos de quince minutos.

Le entregó a doña Inés a don Rubén y a la policía que ya había llamado doña Sonia, y luego me llevó al centro de salud. Me limpiaron la herida de la nuca y me la cubrieron. El médico confirmó que no había señales de peligro, pero me indicó volver si sentía mareos, vómito o un sueño excesivo.

Las pruebas se fotografiaron y se contaron delante de testigos. El oro se devolvió después de levantar un acta de recepción, mientras que la copia de la llave y el bolso roto quedaron retenidos. El proceso de la denuncia todavía no terminaba, pero esa noche doña Inés no volvió a casa como una persona libre que pudiera cambiar la historia a su antojo.

Tres días después, el moretón de mi cabeza aún no se iba cuando un auto de alquiler se detuvo frente al portón.

De él bajaron el tío Carlos con su esposa, la tía Ema, y mis dos primos ya adultos. Eran la familia del hermano de don Saúl. Los había visto un momento en Santa Rita, pero ninguno se apareció cuando me obligaron a ocupar el lugar de Tania.

—¡Lara! —La tía Ema me abrazó antes de que alcanzara a invitarla a pasar. Sus ojos volaron enseguida por encima de mi hombro—. Ay, Dios, sí que es grande tu casa.

—La casa de Adrián —corregí.

—Ahora es lo mismo. Entre marido y mujer no hay que andar con cuentas.

Entraron cargando una bolsa de regalo con yuca hervida. Sasa se me trepó al regazo de inmediato porque no los conocía. Rafael se sentó en la silla cerca de la escalera con un libro, pero no dejaba de seguir con la mirada cada movimiento de las visitas.

La tía Ema no se sentó de una vez. Abrió la puerta del comedor, echó un ojo a la cocina y luego intentó girar la manija del despacho de Adrián.

—¿Cuántos cuartos hay arriba? —preguntó.

—Los suficientes para la familia que vive aquí.

—Si nos quedamos dos noches, cabemos, ¿no? De paso los muchachos ven la ganadería.

—Recién dijo que venían a visitar. No que se iban a quedar a dormir.

—Cuando llega la familia, ¿hay que pedir cita acaso?

Recordé las frases de Raquel y casi sentí que todos los que querían adueñarse de mi casa aprendían del mismo libro.

—Acabo de tener un golpe en la cabeza y necesito descansar —dije—. Si quieren pasar la noche, hay una hospedería en el municipio.

Recién entonces el tío Carlos reparó en la curita cerca de mi cabello. En lugar de preguntar cómo estaba, dijo:

—Una casa tan grande, y qué lástima dejar los cuartos vacíos.

Rafael cerró su libro.

—Los cuartos no están vacíos. Uno para la señorita Lara y mi papá, uno para nosotros, y un despacho.

—Los niños no interrumpen cuando hablan los mayores —lo reprendió la tía Ema.

—Está respondiendo a su pregunta —dije—. Y en esta casa él puede hablar mientras sea con respeto.

Rafael volvió a abrir su libro, pero esta vez se sentó más cerca de mi silla.

El tío Carlos inspeccionó el techo, el piso, hasta el marco de la ventana.

—Dicen que la ganadería también es grande.

—Suficiente para tener ocupada a mucha gente.

—¿Cuántas cabezas de ganado? —preguntó uno de mis primos.

—El número cambia según las entregas.

—¿Cientos?

Serví el té.

—Si quieren saber de vacantes de trabajo, pregunten en administración.

Mi primo sonrió de oreja a oreja.

—Eso, justo a eso venimos. En vez de que Denis siga sin chamba en Santa Rita, que entre a la ganadería. Como es de la familia, seguro puede entrar directo de supervisor.

—¿Ha trabajado alguna vez con ganado?

—Todavía no. Pero de supervisor solo hay que mandar a la gente, ¿no?

Rafael pasó la página de su libro un poco demasiado fuerte.

—En la ganadería, un supervisor tiene que entender de salud animal, calendario de forraje, higiene y registros —dije—. Si quiere postularse, que mande sus datos de experiencia. Se empieza según la capacidad, no supervisando de entrada.

La tía Ema soltó una risita.

—Si seguimos siendo parientes, ¿para qué tanta solicitud?

—Justamente para que los demás trabajadores no sientan que se los trata de forma injusta.

—Denis es un muchacho trabajador —dijo el tío Carlos—. Si Adrián está ocupado, hasta podría quedarse a vivir aquí para cuidar la casa.

—Esta casa no necesita un cuidador más.

—Después de lo del ladrón del otro día, deberías alegrarte de tener un hombre de la familia.

—El ladrón del otro día entró porque alguna vez la familia le tuvo confianza y guardó una llave sin permiso. Así que precisamente no pienso darle acceso a la casa a nadie solo porque diga que es pariente.

Denis cambió de postura con la cara ofendida.

—Yo no soy un ladrón.

—Yo tampoco dije que Denis fuera un ladrón. Estoy explicando las reglas de la casa.

El tío Carlos tomó un pastelito sin esperar a que lo ofrecieran.

—También pensamos que a la tiendita de la familia en Santa Rita le podrías surtir carne. No mucho, veinte kilos por semana.

—Se puede. Después les mando la lista de precios.

—¿Precios? —La tía Ema abrió mucho los ojos—. Nosotros somos la familia de tu madre.

—Por ser familia, puedo pedir en la oficina que se los pongan a precio de tiendita, no de menudeo.

—¿Y hay que pagar la carne de la propia familia?

—Las vacas comen igual, a los trabajadores hay que pagarles igual y los vehículos igual gastan combustible.

Mi otro primo se recostó en el sofá.

—Ya te casaste con un hombre rico. Veinte kilos de carne no te van a dejar pobre.

—Cierto. Pero veinte kilos gratis cada semana harían que otros vinieran a pedir lo mismo.

La tía Ema resopló.

—Ahora te olvidas de tus orígenes. De chiquita, toda la parentela te cargaba en brazos.

—De chiquita yo vivía en la capital.

—Antes de que te cambiaran, alguna vez te vimos en el hospital.

—Entonces fue una sola vez, y ni siquiera lo recuerdo.

Su cara se endureció. Sacó a relucir el nombre de doña Mina, diciendo que a mi madre le daría vergüenza saber que su hija era tacaña con los parientes. Sasa se aferró más fuerte a mi cuello al oír que le subía el tono a la voz.

Le acaricié la espalda a la niña.

—No metan a mi madre para presionarme. Si ella necesitara algo, lo diría por sí misma.

—Solo te lo advertimos para que no te vuelvas soberbia.

—Cuando me mandaron a reemplazar a Tania, ¿lo supieron?

Nadie respondió.

—Cuando la familia de Bernardo se quedó con el dinero de los regalos de compromiso y a mis padres solo les tocó una parte mínima, ¿alguien preguntó?

El tío Carlos carraspeó.

—Eso es asunto de tus padres.

—¿Pero la carne gratis y el trabajo sin requisitos de pronto sí son asunto de toda la parentela?

Rafael agachó la cabeza, escondiendo una sonrisa apenas dibujada detrás del libro.

El tío Carlos se levantó con la cara roja.

—No hace falta que nos tires indirectas. Vinimos por las buenas.

Desde afuera se oyó el auto de Adrián. Al poco entró con una carpeta de entregas. Su mirada se detuvo en la curita de la parte de atrás de mi cabeza y luego en las visitas de pie.

—¿Qué pasa?

—El tío Carlos quiere comprar carne para la tiendita —respondí—. Y mi primo quiere solicitar trabajo.

Adrián asintió.

—Mañana vengan a la oficina de la ganadería. La carne puede salir a precio mayorista, se registra y se paga en la fecha de vencimiento. La solicitud de empleo se entrega en administración. Si cumple los requisitos, se le llama.

No preguntó por lazos de sangre ni ofreció ningún privilegio. Todo lo trató como un asunto de negocios.

El tío Carlos ya no podía señalarme como el obstáculo. Pero su cara mostraba que esa respuesta no era la que querían.

Se fueron sin registrar el pedido y sin dejar datos de trabajo.

En el portón, la tía Ema volteó.

—No te enorgullezcas tanto, Lara. Oímos que tus regalos de compromiso fueron de ocho mil ochocientos ochenta y ocho dólares, sin contar media res y tres juegos de oro. Más lujosos que los de la hija de sangre de la familia de Bernardo.

La miré.

—¿Y?

—Ese asunto del dinero no está cerrado. —Sonrió apenas—. Tarde o temprano, alguien va a venir a pasar la cuenta.

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Quica Romero
¡Ash!.😒🤦‍♀️ ¡Otro alacrán!.
°\🙄/-
Quica Romero
Y es que, "no hagas cosas que parezcan malas y sobre todo sospechosas. ☝️🧐
Quica Romero
Pero no estás dando solo discursos. 🤷‍♀️ Estás dando discursos con pruebas comprobables e irrefutables. ☝️🧐
Quica Romero
La que obra mal... ☝️😌 ¡Se le pudre el tamal!. °~😌~°😈😁😈😄😈😆😈😅😈😂😈🤣😈
Quica Romero
¡No!. ☝️🙂‍↔️ A eso se le llama NO mezclar negocios con la "familia. ☝️😌 Cuentas claras y el chocolate espeso. Así llegarás a viejo y con familia unida.☝️🧐
Quica Romero
Pues no ☝️🙂‍↔️ Ya que cada cocinero tiene su forma y sazón aunque sea la misma receta siempre va ha variar por el sazón que le da el cocinero. 🤷‍♀️🙎‍♀️😏
Y èso si, lo va a notar un buen cocinero y comensal.
☝️🧐 °~😌~°😉
Quica Romero
¡Otro alacrán al calzón!. °\🙄/°
Doña Inés... ☝️🙄 Tania... ☝️🙄 Su ex familia... 🖕🙄 Los nuevos tíos...🖕🙄 y... ¿Quién más se acumulara?. °~🫩~°
Acaso será...¿¡Yolanda!?.
°~🤨~°🤔🤦‍♀️
Quica Romero
¿Y por qué iba a tener tristeza la vieja cínica?. °~🫩~°
¡Vergüenza!, es lo que debería de tener ella y sus padres por rateros.°\🤨/°
¿Y su "nombre"?...¡Ya está en la boca de todos!. Por las acciones de su hija y por el cinismo y la falta de principios y moral de la familia al no devolver luego , luego la dote que su hija rechazó.°~😒~°
Así que...¡Entré cínicos y rateros no hay a quien irle!.
☝️😌👆🤷‍♀️🙎‍♀️
Quica Romero
¿Y para que?. °\😏/°
Si ellos solitos se están destapando de tanto calor. 😈😈°~😌~°😈😈😈😈😈😈😁
Quica Romero
¡Umm!. 😏 ¡Ya comenzó a salir la ropa sucia!. 🙎‍♀️ Destapa una coladera y comenzará a salir las verdades. 😈😏😈🤷‍♀️😈😈😈😈😈
Quica Romero
¡Ése, es problema suyo!.🤷‍♀️ Por no regresar un dinero que ya no les correspondía en el preciso momento que rechazaron la propuesta. °~🫩~°
¿Que mandó a otra persona?. 🤨 ¡Si!. Pero ésa es otra historia. ☝️🧐
¡Nueva prometida, nuevo compromiso! y ...°~🧐~°
¡Nueva administración y dirección!. 🤷‍♀️ Ya que la nueva prometida no viene sóla. ☝️🫩🙎‍♀️
Quica Romero
¿Ella?. 🤨 ¿O acaso no fueron ustedes quiénes la mandaron ahí?. 😒 ¿A formar una "familia" nueva?. “\🫩/“
Entonces...¿Por qué tanta echada si ustedes mismos la forzaron con tanto chantaje emocional?. 🤷‍♀️
¡Solo están cosechando todo el "cariño" y consideración que le tuvieron todos esos años y no la conveniencia y egoísmo que buscaron cuando les sirvió de utilidad. 🤷‍♀️😒🙎‍♀️
Quica Romero
¡Ahórrate la mirada de "fusil cargado" que no te queda!. Cómo si la víctima hubieras sido tu. 😒🤷‍♀️🙎‍♀️
Quica Romero
¿De cuál familia, señora?. 🤷‍♀️
¿Sé refiere a su familia (hija, esposo y usted)... ¡Si, si es la misma bola de rateros de la que hablamos!.°\🤨/°
Porque, aunque la ratera de su hija fue la que se lo gastó...
¡El deber moral, es de los padres que aceptaron la dote!.
Así como la ratera de su hijita rechazo el compromiso... ¡Ustedes tenían que regresar el dinero,joyas y demás cosas que vino con la dote!.🫰🧐
Y aunque mandaron a su hija adoptada, el tratamiento no fue con ella. Y ella tiene familia biológica. Así que al cambiar de prometida automáticamente se transfiere íntegramente la dote, sin ninguna compensación ya que ellos rechazaron el compromiso.
Y todo ése argumento barato, no quita lo que son en realidad... ¡Una bola de rateros!.
Quedando así... ¡En familia!. Cómo lo dijo.°~🫩~°
Quica Romero
No es que la haya tomado sin permiso. 🤷‍♀️
Es porque no le pertenece porque no hubo ya un compromiso. Que fue para lo que se entregó. 🤷‍♀️
Y no fue como un sueldo ni adelanto de nada y mucho menos préstamo, ni regalo.
Así al no haber ningún compromiso con la susodicha tiene el deber moral y legal(más lo último) en regresarlo junto con los regalos, joyas y otras cosas que se les haya dado como dote. Ya al no hacerlo, se tomará medias ilegales. 🙎‍♀️
Quica Romero
Porque era de una dote para una novia que rechazó un enlace.
Y al rechazar ése compromiso, automáticamente esa familia que recibió esa dote, debe de regresarla íntegramente.☝️🧐
Ya que al no haber boda...¡No hay dinerito!.🫰💵💷💶💴
Quica Romero
¡Quiere la receta completa!. 🤷‍♀️🫩🙎‍♀️
Quica Romero
¡Nada más!. 😒
La que se friega y parte el lomo es ella y ustedes solo la ganancia ¿no?. °\🤨/°
Quica Romero
¿Verdad?. °\🤨/°
¡Y no el mentado pollo con soya?.🤷‍♀️ Que si lo hace una vez más pronto les saldrá plumas. °~🫩~°
Quica Romero
Otro...¿Ratero?. 🤨 O mejor dicho...¿Rateros?. 🤷‍♀️😈
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