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LA HEREDERA OCULTA. EL ECO DE MI TIEMPO ROBADO

LA HEREDERA OCULTA. EL ECO DE MI TIEMPO ROBADO

Status: Terminada
Genre:Traiciones y engaños / Romance de oficina / CEO / Romance / Completas
Popularitas:4k
Nilai: 5
nombre de autor: SIKEVALEN

Christine tiene 26 años, trabaja como contable en una importante corporación alimentaria y cree ser una hoja al viento tras haber crecido en un orfanato. Su vida transcurre en calma hasta que un inesperado ascenso la lleva al último piso de la empresa, directo al despacho de Rubén, el frío y estricto CEO. Él vive atrapado en una jaula de oro, obligado a cumplir una promesa familiar y casarse con Clarisa, la caprichosa y superficial hija del socio de su padre.
Entre balances financieros y reuniones compartidas, una atracción prohibida e inevitable surge entre la contable y el director ejecutivo. Sin embargo, un trágico accidente y una inesperada emergencia médica en el hospital lo cambiarán todo, sacando a la luz una anomalía biológica que desatará las sospechas del pasado.
Nadie es quien dice ser. En un mundo de lujos falsos y secretos de alcoba, ¿qué misterio se esconde detrás de la cuna de la verdadera heredera? El altar de la verdad está listo para que caigan las máscaras.

NovelToon tiene autorización de SIKEVALEN para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPITULO 11 LOS PREPARATIVOS DE LA GRAN NOCHE

Christine

Dos semanas habían transcurrido desde aquella mañana en la cafetería, y he de admitir que habían sido los quince días más largos y tensos de toda mi vida. Cumpliendo estrictamente con nuestro "pacto de confidencialidad", Rubén y yo habíamos mantenido una distancia profesional rigurosa. Cuando subía a su despacho a entregarle los balances semanales, nos limitábamos a hablar de porcentajes, costes de producción y proyecciones fiscales. Sin embargo, por mucho que intentáramos escondernos detrás de la formalidad corporativa, la tensión seguía intacta en el aire. Cada vez que nuestras miradas se cruzaban por encima de los papeles o cuando nuestras voces se suavizaban al darnos los buenos días, el recuerdo de sus brazos sosteniéndome en la escalera regresaba con una fuerza arrolladora. Lo extrañaba. Extrañaba al Rubén humano que se había desnudado emocionalmente conmigo, pero sabía que alejarme era lo correcto para proteger mi empleo y mi estabilidad.

Sin embargo, la tregua profesional estaba a punto de romperse debido a las estrictas normas de etiqueta de la corporación. Esa misma noche se celebraba la gala benéfica anual de la fundación de la empresa, un evento de altísimo prestigio donde se recaudaban fondos para los comedores sociales del país. Por primera vez, debido a mi nuevo cargo como jefa de contabilidad de la fábrica principal, mi asistencia era obligatoria. Tenía que estar allí para justificar los cheques de donación y representar al departamento financiero.

—¡Christine, por Dios, muévete que vamos a llegar tarde! —chilló Lois desde el baño de mi apartamento, mientras terminaba de retocarse el maquillaje. Como mi invitación incluía un acompañante, no había dudado ni un segundo en traerla conmigo; necesitaba a mi mejor amiga para no morir de los nervios entre tanta gente rica.

Salí del dormitorio terminando de abrocharme los pendientes de bisutería plateada y me detuve frente al espejo de cuerpo entero del pasillo. Lois, al salir del baño luciendo un espectacular vestido rojo, se quedó con la boca abierta al verme.

—Guau... Chris, estás... sencillamente espectacular —susurró mi amiga, con los ojos brillando de orgullo—. Rubén se va a quedar sin respiración en cuanto te vea entrar por esa puerta.

—Lois, cállate, por favor —la reprendí, aunque no pude evitar sonreír al mirar mi propio reflejo.

Para la ocasión, no había querido gastar una fortuna que perteneciera al fondo de la casa de Miriam, así que Lois me había ayudado a encontrar un vestido de alquiler de corte clásico. Era un diseño largo de satén azul medianoche, de tirantes finos y con un escote discreto en forma de V. El color resaltaba la palidez de mi piel y el castaño de mi cabello, el cual llevaba recogido en un moño alto y elegante, dejando unos pocos mechones sueltos para enmarcar mi rostro. No llevaba joyas caras ni diamantes extravagantes, pero la sencillez del conjunto me hacía sentir segura y distinguida. "Es solo una noche de trabajo, Christine", me repetí mentalmente mientras tomaba mi bolso de mano. "Cumples con el protocolo, sonríes a los fotógrafos y regresas a casa".

Rubén

A esa misma hora, en el vestíbulo de la mansión de mis padres, yo me encontraba al borde de perder la paciencia por enésima vez. El chófer llevaba quince minutos con el motor del coche encendido en la entrada, listos para partir hacia el gran hotel donde se celebraba la gala benéfica, pero Clarisa seguía encerrada en el tocador de la planta de arriba, gritándole a su estilista personal porque el peinado no lucía exactamente como ella quería.

Llevaba un traje de etiqueta negro hecho a medida, con una pajarita perfectamente ajustada y un reloj de platino en la muñeca, pero por dentro me sentía como un prisionero de camino a su ejecución.

—Hijo, mantén la compostura —me pidió mi padre en voz baja, saliendo de la biblioteca mientras se ajustaba los puños de la camisa—. Los padres de Clarisa ya están en el hotel recibiendo a los primeros ministros y a los grandes accionistas de la bolsa. Hoy es una noche crucial para la reputación de la empresa. No quiero ver ninguna mala cara frente a la prensa.

—Lo sé, papá. No te preocupes, haré mi papel —respondí con amargura, justo en el momento en que escuché el ruidoso taconeo de Clarisa descendiendo por la imponente escalinata de mármol.

Clarisa lucía un vestido rosa pastel cargado de pedrería brillante, plumas en los hombros y una falda tan voluminosa que apenas le permitía caminar con naturalidad. Llevaba un collar de diamantes auténticos que su padre le había regalado la semana pasada y un maquillaje excesivamente recargado. Emanaba opulencia por cada poro de su piel, pero a mis ojos, carecía por completo de la clase y la elegancia natural que tanto admiraba en otras personas.

— Vamos, gordi, por fin estoy lista —dijo Clarisa, acercándose a mí para darme un beso en el aire para no estropearse el carmín de los labios—. La peluquera es una incompetente total, te lo juro, casi me arruina la noche. Vámonos ya, que quiero que los fotógrafos capten mi vestido antes de que el salón se llene de gente aburrida.

Le ofrecí el brazo por pura obligación protocolaria y salimos de la mansión hacia la limusina que nos esperaba. Durante todo el trayecto por las avenidas iluminadas de la ciudad, Clarisa no dejó de hablar sobre las marcas de los vestidos de sus amigas, los chismes de las revistas del corazón y lo mucho que le apetecía que llegara el viaje de novios a las Bahamas. Yo me limité a mirar a través de la ventanilla tintada, asintiendo mecánicamente con la cabeza.

Sin embargo, a pesar del parloteo incesante de mi prometida, mi mente se encontraba a kilómetros de distancia. Richard me había informado el día anterior de que, por cuestiones de rango departamental, Christine asistiría a la gala de esa noche. La sola idea de verla fuera del entorno rígido de la fábrica, despojada de sus trajes de oficina y de las hojas de cálculo, me hacía latir el corazón con una fuerza inusual. Me preocupaba el peligro de los rumores que Richard me había advertido, pero el deseo egoísta de contemplar su mirada y de comprobar si ella también sentía esta insoportable distancia entre los dos era mucho más fuerte que mi prudencia ejecutiva.

Cuando la limusina se detuvo frente a la imponente alfombra roja del Hotel Imperial, los flashes de las cámaras de los periodistas comenzaron a desparramarse contra los cristales como ráfagas de luz blanca. Forcé mi mejor sonrisa de portada de negocios, bajé del vehículo y le tendí la mano a Clarisa para ayudarla a descender bajo el escrutinio de la prensa de alta sociedad.

Cruzamos el gran vestíbulo dorado, flanqueados por arreglos florales gigantescos y camareros que ofrecían copas de champán en bandejas de plata. Al entrar al majestuoso salón de baile principal, distinguí a lo lejos a los padres de Clarisa conversando animadamente con el ministro de industria. Nos acercamos a ellos para saludarlos, cumpliendo con los besos de cortesía habituales entre las familias socias.

Fue en ese preciso instante, mientras el padre de Clarisa me daba una palmadita en el hombro hablando sobre las últimas acciones de la bolsa, cuando mis ojos se desviaron de manera inconsciente hacia la gran escalinata de entrada del salón de eventos.

Alguien acababa de cruzar el umbral y el universo pareció detenerse por completo para mí por segunda vez en el mes. Era Christine. Venía bajando los peldaños de mármol con una elegancia tan sublime y natural que parecía una verdadera princesa salida de un cuento de hadas. Su vestido azul medianoche se ceñía a su silueta con una sofisticación absoluta, y la sencillez de su recogido resaltaba la belleza limpia de sus facciones. No llevaba diamantes, no llevaba plumas, no necesitaba llamar la atención a gritos como Clarisa; Christine brillaba con una luz propia, pura y auténtica, que eclipsaba por completo a todas las mujeres de la alta sociedad presentes en la habitación. Sostuve la respiración, incapaz de apartar la mirada de ella, mientras sentía que el control de mis emociones se me escapaba de las manos en medio del salón de gala.

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Monica Cobos
Una tierna y hermosa historia de vida y amor 💕💕💕🍀🙋🇦🇷🇦🇷
Mirna Lobo
espectacularmente buena 👏👏😊 felicidades escritora, espero que sus problemas se resuelvan con bien y gran abrazo 🤗 y bendiciones 😊😊😊
Mirna Lobo
que bonito y que gran corazón el de Cristine , todo lo que es , se lo debe a las enseñanzas de esa gran mujer 😊👏👏👏❤️❤️
Mirna Lobo
❤️❤️❤️la corriente vuelve a su cause 👏👏😊😊
Mirna Lobo
me pregunto de dónde sacó esa señora cincuenta mil dólares para pagarle al médico ❓❓❓
Mirna Lobo
resultó que la insufrible no es hija de ella 🫢 fueron cambiadas, espero que se le bajen los humos a la lagartona de la Clarisa😠😠
Mirna Lobo
no me digas que Cristine es hermana de la insufrible 🤔😠 eso sí es tener mala suerte en la vida 😤 o al menos que las hayan intercambiado 🤔
Mirna Lobo
que maravilla que tenga sentimientos tan bonitos para la persona que la cuidó en el orfanato 😊😊
Andrea Nardelli
extraordinaria exelelentemente escrita
Perla Arbos
Hermosa historia!!!. Felicitaciones!!!
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