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La Tentación Del Mecánico

La Tentación Del Mecánico

Status: En proceso
Genre:Mafia / Equilibrio De Poder / Romance
Popularitas:29.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Yesenia Stefany Bello González

Luke Evans pasó su infancia protegiendo a su hermana de un hombre violento. Ahora, a los veintisiete años, tiene un taller mecánico en Grecia y una oportunidad de empezar de cero. Solo hay algo que amenaza su tranquilidad:

Aria Greco.

La hija consentida de un poderoso mafioso es todo lo que Luke cree que debe evitar. Sin embargo, un solo beso basta para hacerle perder el control y despertar miedos que lleva años escondiendo. Asustado, se aleja y comete el peor error: decirle que besarla fue una equivocación.

Aria ha crecido rodeada de amor, pero jamás había sentido algo tan intenso como lo que Luke despierta en ella. Herida en su orgullo, decide mantener las distancias. El problema es que ninguno consigue olvidar aquella tarde.

Él teme convertirse en el hombre que más odia. Ella se niega a mendigar amor.

Pero algunas tentaciones son imposibles de resistir.

NovelToon tiene autorización de Yesenia Stefany Bello González para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Idiota monumental

Luke

La segunda sorpresa llega poco después del almuerzo.

Estoy revisando el presupuesto de una camioneta cuando Nikos aparece en la puerta de la oficina.

—Luke, llegó otro cliente.

Levanto la cabeza.

—¿De quién?

—No tengo idea.

Frunzo el ceño.

—¿Cómo que no tienes idea?

—Llegó caminando. Preguntó si podíamos revisar su automóvil.

Dejo el portátil.

—¿Damián lo envió?

Nikos niega.

—No lo mencionó.

Me pongo de pie.

Interesante. Muy interesante.

El hombre que me espera junto a la entrada tiene unos treinta y cinco años y sostiene unas llaves entre los dedos.

—¿Usted es Luke?

—Así es.

—Mi primo me habló de este taller.

La segunda mejor frase que he escuchado hoy. La primera sigue siendo pasaba por aquí.

—¿Su primo?

—Sí. Trabaja por esta zona. Me dijo que habían abierto un taller nuevo, que había bastante movimiento y que quizá podrían ayudarme.

Asiento.

—¿Qué problema tiene?

Señala un Volkswagen estacionado frente al galpón.

—Está perdiendo refrigerante. No mucho, pero tengo que rellenar el depósito cada pocos días.

—¿Se está calentando?

—No. La temperatura se mantiene normal.

—¿Ha visto alguna fuga?

—No.

—¿Y desde cuándo sucede?

—Unas dos semanas.

Miro el automóvil.

—Vamos a revisarlo.

El hombre parece aliviado.

—¿Puede hacerlo ahora?

Echo una mirada hacia los elevadores.

Tengo uno libre.

—Sí. Déjeme las llaves.

Sonríe.

—Perfecto.

Camino hacia el automóvil y tengo que contener las ganas de reír.

Dos clientes.

Dos.

En un mismo día.

Sin que Damián Greco haya tenido que mover un solo dedo.

Si esto continúa así, quizá consiga dejar de revisar mi cuenta bancaria cada cuatro horas.

Aunque probablemente no.

Soy demasiado bueno preocupándome por el dinero.

La experiencia ayuda.

*****

El Volkswagen tiene una pequeña fuga en la carcasa del termostato.

Nada especialmente complicado.

La pieza presenta una fisura que permite escapar una cantidad mínima de refrigerante cuando el sistema alcanza presión y temperatura de funcionamiento.

Suficiente para obligar al propietario a rellenar el depósito.

Insuficiente para dejar un charco evidente bajo el automóvil.

Le explico el problema, preparo un presupuesto y le muestro la zona afectada.

Acepta la reparación.

La pieza llegará mañana.

Un cliente más.

Una reparación más.

Otro pequeño paso hacia algo que empieza a parecerse bastante a un negocio funcionando de verdad.

Regreso al escritorio y anoto los datos.

Después reviso las reservas de la semana.

Tengo dos revisiones programadas, una reparación de frenos y tres vehículos que Damián enviará en los próximos días.

Nada mal.

Nada mal en absoluto.

Me reclino en la silla.

Sonrío.

Y entonces recuerdo que ayer Aria estuvo aquí.

La sonrisa desaparece.

Mierda.

Porque, al parecer, soy perfectamente capaz de diagnosticar un problema mecánico que tres talleres no consiguieron encontrar. Pero no tengo la menor idea de cómo hablar con una mujer sin arruinarlo todo.

Especialmente cuando esa mujer tiene el cabello más rubio que he visto en mi vida y unos ojos grises que llevan meses apareciendo en mis pensamientos cuando menos lo espero.

Me froto la cara.

Ayer volvió a ocurrir.

Otra vez.

Intenté acercarme.

Intenté hablar con ella.

Y terminé viendo cómo retrocedía cuando le tomé la mano.

No fue un movimiento brusco.

No me apartó con violencia.

Simplemente dio un paso atrás.

Como si mi contacto fuera algo que ya no quería.

Y dolió.

Joder, cómo dolió.

Lo peor es que no puedo culparla.

No después de lo que hice. No después de aquella tarde en Idaho.

Cierro los ojos.

Y, como siempre que pienso en ella, recuerdo demasiado.

Su cabello cayéndole por la espalda.

La forma en que levantó el rostro hacia mí.

Sus labios.

Dios… Sus labios.

Todavía puedo recordar exactamente cómo se sintieron contra los míos.

Suaves.

Cálidos.

Y la manera en que respondió cuando la besé.

Porque fui yo quien la besó. Eso es algo que jamás he conseguido olvidar.

Fui yo quien cruzó aquella distancia.

Quien dejó de fingir que solo éramos amigos.

Quien descubrió que besar a Aria Greco era una experiencia bastante más peligrosa de lo que había imaginado.

Al principio fue un beso.

Solo uno.

Algo que llevaba demasiado tiempo queriendo hacer, pero entonces ella me besó de vuelta.

Sus manos encontraron mi camiseta.

Se acercó.

Y algo dentro de mí cambió.

No sé explicarlo.

Nunca me había sucedido de aquella manera.

He besado mujeres.

He tenido sexo muchas veces.

Sé perfectamente lo que significa desear a alguien.

Pero aquello... Aquello fue distinto.

La sangre empezó a hervirme bajo la piel.

Mi cuerpo reaccionó antes de que pudiera pensar.

Quise acercarla más.

Sentirla contra mí.

Volver a besarla.

Y cuando sus dedos se aferraron a mis hombros, dejé de pensar por completo.

Eso fue lo que me asustó.

La intensidad.

La necesidad.

La absoluta incapacidad de controlar lo que estaba sintiendo.

Recuerdo mis manos sujetándola por la cintura.

La forma en que la acerqué.

Cómo terminé arrinconándola suavemente contra la pared mientras volvía a buscar su boca.

Ella no se apartó.

Todo lo contrario.

Pero yo... Yo sentí algo que no reconocí.

Una urgencia que parecía crecer con cada segundo.

Un impulso tan fuerte que por un instante no supe qué hacer con él.

Y entonces apareció un recuerdo.

Una mano golpeando la mesa.

La voz de mi padre llenando la cocina.

Mi madre retrocediendo.

Esa sensación horrible de estar frente a un hombre incapaz de controlar su rabia.

Abrí los ojos.

Aria seguía allí.

Con las mejillas sonrojadas, los labios entreabiertos y las manos sobre mis hombros.

Estaba preciosa.

Probablemente más preciosa de lo que jamás la había visto.

Y yo sentí miedo.

No de ella. De mí.

De aquella intensidad que no sabía manejar.

De la posibilidad absurda de convertirme en algo que había pasado toda mi vida odiando.

Después recordé quién era.

Aria Greco.

La hija de Damián.

Una mujer que había crecido rodeada de amor, de protección y de oportunidades.

Y yo era un mecánico que acababa de aceptar la oportunidad de empezar una vida nueva gracias, en parte, a su familia.

Una parte de mí sabía que esas cosas no tenían nada que ver con lo que estaba ocurriendo entre nosotros.

Pero otra parte... Otra parte solo podía pensar que estaba a punto de complicar algo que no tenía derecho a complicar.

Así que me aparté.

Y dije exactamente lo que no debía decir.

Esto fue un error.

Abro los ojos.

—Idiota —murmuro.

Un idiota monumental.

Porque todavía recuerdo cómo cambió su expresión.

La confusión.

La herida que intentó esconder.

Y la manera en que levantó la barbilla para preguntarme si realmente pensaba eso.

No supe responder.

O, mejor dicho, respondí de la peor manera posible.

Ahora Aria apenas puede mirarme… Y yo me lo he ganado.

1
Carmen Arias
👏👏👏porfavor que la siga
Nayeli Chab Rodriguez
duele mucho querer a alguien y que esa persona no sienta lo mismo que tú. Que solo tú estás creando una Historia de Amor cuando debería de ser los 2.
Suleima Dominguez Guzman
pobre Luke tiene demasiados demonios pobre chico pero si no pude ayuda
Kim Nava
no luke estas cometiendo el peor error de tu vida 😭😭😭😭
Aria ya te dijo que ella quiere todo contigo
Nairobis Cardozo Portillo
Luke debes enfrentar tus demonios si quieres seguir adelante y no perder a Aria
Nairobis Cardozo Portillo
Aria el necesita terapia para superar el trauma ocasionado por los maltratos de la hiena y el padrastro
Kim Nava
Aria es mi guerrera 🤭🤭🤭
ya luke será tan tonto en volver apartarla
Kim Nava
Aria no te molestes con el compréndelo vivió en golpes insultos y con una madre que prefirió a un trozo de carne que a sus hijos 😡
creo que luke necesita ayuda
Alondra Cristel Reynoso Romero
ARIAA!!! 🫣
Kim Nava
tuve miedo como Luke lo tubo de la reacción de Aria pero me sorprendio 🥰
Cinzia Cantú
Luke pide ayuda para seguir con Ari, se aman y no es justo que se separen. Lucha Luke por ella
Cinzia Cantú
Aria va a hacer que esa relación funcione y va a ayudar a Luke
Zoraida Parra
pásame una llave inglesa rusa americana que le voy a pretar los🔩 tornillos a Luke que barbaridad 😂
Viviana Maldonado
creo q debería darse permiso a estar con aria y no perderla,sus demonios son suyos y a ella no hará daño es la única q logra calmarlo
Viviana Maldonado
creo q debería darse permiso a estar con aria y no perderla,sus demonios son suyos y a ella no hará daño es la única q logra calmarlo
Cinzia Cantú
El maltrato que recibió lo destrozó y anuló su forma de ser y provocó su violencia. Creo que necesita ayuda
Cinzia Cantú
Aria que buena tu intervención oportuna
Graciela Saiz
Dios😔necesitas ayuda Lucke😭
Dolores Gracia
Solo espero q Aria no encuentre a otra persona o q si la encuentre🤭 para q lo haga reacción
ana rosa cobos torres
sufre Luke por tonto. Ari te está castigando con el látigo de su desprecio jajaja
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