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Me Enamore De Mi Mejor Amigo

Me Enamore De Mi Mejor Amigo

Status: Terminada
Genre:Amor eterno / Romance / Amor de la infancia / Completas
Popularitas:5.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Yulexi De Fernández

Todo comienza con una amistad entre un chico y una chica que son mejores amigos. Ella guarda un secreto: está profundamente enamorada de él, pero él tiene novia. Cada vez que habla de ella, la chica siente celos, aunque intenta disimularlos para no perder su amistad. Él asegura amar a su novia y jamás imagina lo que ocurre en el corazón de su mejor amiga. Sin embargo, pasan cuatro años y sus sentimientos comienzan a cambiar. Poco a poco, descubre que siente algo especial por ella. Cuando finalmente comprende que está enamorado de su mejor amiga, quizá sea demasiado tarde.

NovelToon tiene autorización de Yulexi De Fernández para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 11 No me hagas esto, princesa

Después de varias horas de angustia, finalmente una doctora salió de la habitación.

—Valeria despertó.

Sentí que el corazón me dio un vuelco.

—¿Puedo verla?

—Sí, pero no la canses. Todavía está muy débil.

Entré despacio.

Valeria estaba acostada en la cama, conectada al monitor y con el oxígeno ayudándola a respirar. Tenía los ojos cerrados.

Me acerqué.

—Hola, amor.

Ella abrió lentamente los ojos.

—Hola, princesa —respondí, intentando sonreír.

Valeria me miró y sonrió apenas.

—¿Cuánto tiempo llevás ahí?

—Un buen rato.

—¿Te quedaste?

—Obvio.

—Sos terco.

—Y vos sos mi princesa.

Ella soltó una pequeña sonrisa.

Me senté junto a su cama y tomé su mano.

—Me asustaste muchísimo.

—Perdón.

—No me pidás perdón. Lo único que quiero es que estés bien.

Valeria se quedó mirándome.

—Steven…

—¿Sí?

—Necesito hablarte de algo.

—Decime.

Su expresión cambió.

—Prometeme que no te vas a enojar.

—No me voy a enojar.

—Prometelo.

—Te lo prometo.

Valeria respiró lentamente.

—Si algún día yo llego a morir…

—No.

—Dejame terminar.

—No quiero escucharte decir eso.

—Por favor.

Me quedé callado.

Ella continuó.

—Si algún día me llego a morir, quiero que estés con tu mejor amiga.

Fruncí el ceño.

—¿Qué?

—Con Dailyn.

—No, princesa.

—Escuchame.

—No quiero hablar de eso.

—Steven, por favor.

Me apretó suavemente la mano.

—Ella te ama en silencio.

Me quedé completamente quieto.

—¿Qué?

—Dailyn.

—¿Cómo sabés eso?

—Porque ella misma me lo confesó.

No sabía qué decir.

—¿Cuándo?

—Hace tiempo.

—¿Dailyn me dijo que te amaba?

Valeria asintió.

—Sí.

—Pero…

Me quedé mirando hacia el suelo.

—Entonces por eso estabas celosa.

—Sí.

Sentí una mezcla de sorpresa y confusión.

—Yo nunca supe nada.

—Ya sé.

—Ella siempre ha sido como mi hermana.

—Para vos.

—Sí.

Valeria respiró con dificultad.

—Por eso quiero que, si algún día yo no estoy, no te quedés solo.

—No digás eso.

—Quiero que seas feliz.

—Yo soy feliz con vos.

—Steven…

—No quiero a nadie más.

Ella me miró.

—¿Ni siquiera a Dailyn?

—No.

—¿Estás seguro?

—Completamente.

—Pero ella te ama.

—Eso no cambia lo que yo siento.

—Tal vez algún día cambie.

—No.

—La vida cambia, amor.

—Pero yo no quiero que cambie esto.

Le apreté la mano.

—Yo te amo a vos.

Valeria cerró los ojos por un momento.

—Te amo, Steven.

—Yo también te amo.

—Prometeme que vas a seguir adelante si algún día no estoy.

—No puedo prometerte eso.

—¿Por qué?

—Porque no quiero imaginar una vida sin vos.

Valeria abrió nuevamente los ojos.

—Mi amor…

—No, princesa. No me digás que te vas a morir. Vos vas a salir de aquí.

Ella sonrió débilmente.

—Ojalá.

—No digás eso.

El monitor continuaba marcando sus signos vitales.

Yo seguía sosteniendo su mano.

—Quiero que me escuchés —dije—. Vos sos mi novia. Sos la persona que amo. Y mientras estés conmigo, no quiero hablar de despedidas.

Valeria me miró fijamente.

—Te amo.

—Yo también te amo.

De repente, su expresión cambió.

—Valeria…

Ella cerró los ojos.

—Amor.

El monitor comenzó a emitir una alarma diferente.

—¿Valeria?

No respondió.

—Princesa, abrí los ojos.

La máquina comenzó a sonar con mayor intensidad.

—¡Valeria!

Me levanté desesperado.

—¡Ayuda!

Los médicos entraron rápidamente a la habitación.

—Señor, salga, por favor.

—¡No! ¡Valeria!

Una enfermera me tomó del brazo.

—Tenemos que atenderla.

—¡Pero es mi novia!

—Salga, por favor.

Me sacaron de la habitación mientras entraba más personal médico.

—¡No, mi amor!

La puerta se cerró frente a mí.

Me quedé completamente paralizado.

—Por favor…

Las lágrimas comenzaron a caerme.

—Despertá, princesa.

Escuchaba el movimiento de los médicos detrás de la puerta.

—¡No me hagás esto!

Me apoyé contra la pared.

—Por favor, Valeria.

No podía dejar de llorar.

—Mi amor, despertá…

Pasaron unos minutos que parecieron horas.

Finalmente, la puerta se abrió.

Una doctora salió.

Su rostro lo decía todo.

Sentí que las piernas me fallaban.

—No…

La doctora bajó la mirada.

—Lo siento mucho.

Me quedé sin palabras.

—No…

Miré hacia la habitación.

—¡No, mi amor!

Entré corriendo.

Valeria estaba completamente quieta.

Me acerqué a la cama y tomé su mano.

—Por favor, despertá.

Nada.

—Valeria, mi princesa… no me hagás esto.

Las lágrimas me caían sin parar.

—Amor, por favor, despertá.

La abracé con cuidado.

—No te vayas.

Pero ella ya no podía responderme.

—Te amo, Valeria.

Mi voz se quebró.

—Te amo, mi princesa.

Y aquella vez, sus últimas palabras habían sido las mismas que yo jamás iba a olvidar:

—Te amo.

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Flickr Mary Soly
Que chica boba que no quiere progresar
Luna de plata
❤️
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