Dinámica entre un Duque con doble personalidad (Alistair y Vane), el sanador dulce pero fuerte que lo cautiva
NovelToon tiene autorización de Lelixi para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
El Heredero de la Magia de Nieve
Meses después de la consolidación del nuevo reino, un fenómeno místico extraordinario comenzó a manifestarse en la salud de Julian. El joven sanador, cuya magia siempre había sido sutil y terrenal, comenzó a emitir un aura de luz dorada y helada que curaba las heridas de los enfermos con solo rozarlos.
Una mañana, Marek y Lady Evelyn examinaron los flujos de energía de Julian en el santuario del palacio.
—Esto es inaudito... —declaró Marek con asombro, observando el mapa mágico dibujado en el aire—. El ritual de la Marca Eterna y la unión de la magia de sangre del Duque con la sanación de Julian no solo purificaron el reino... han gestado un vínculo espiritual tan profundo que la propia tierra del Norte ha otorgado una bendición.
—¿Qué significa, Marek? —preguntó Alistair, sosteniendo la mano de Julian con inquietud y esperanza.
—Significa que el alma del reino ha reconocido a Julian no solo como consorte, sino como el origen de la nueva dinastía —explicó Evelyn con una sonrisa emotiva—. A través de un ritual de magia de sangre y cristal que realizaremos en el solsticio, Julian y tú podrán encarnar esa energía en un heredero mágico naciente del alma del bosque, garantizando que el linaje Frostfell continúe sin necesidad de alianzas nobiliarias.
La noticia llenó de una alegría indescriptible a Cima Blanca. La idea de que su amor daría origen a la continuidad del reino era el regalo más grande que Alistair y Vane habrían podido imaginar.
Esa misma noche, en la paz sagrada de sus aposentos, el Gran Duque se arrodilló en la cama ante Julian.
Las dos facetas, Alistair y Vane, miraban a Julian con una devoción que rayaba en lo divino.
—Un heredero de nuestro amor... —susurró Alistair, besando las manos de Julian con lágrimas de felicidad en los ojos.
—Un niño nacido de tu luz y nuestra sangre —añadió Vane con voz grave y protectora, acariciando el vientre plano del sanador con una ternura inédita en él.
Julian sonrió, pasando los dedos por el cabello plateado del noble, sintiéndose el hombre más afortunado y amado de la creación.
—Hagamos el amor esta noche... no solo por placer, sino para preparar nuestra alma para ese regalo —pidió Julian en un susurro cargado de romanticismo.
El encuentro de esa noche fue el más reverente, hermoso y apasionado que hubieran vivido jamás. El Duque amó a Julian con una lentitud sagrada; cada beso era una oración de gratitud, cada estocada era un compromiso de protección eterna. El movimiento de sus cuerpos celestiales en las sábanas de seda parecía una danza divina donde la carne, la magia de sangre y la sanación se fusionaron en un resplandor dorado que iluminó el castillo entero durante la noche solsticial.
Julian se entregó por completo, gimiendo de amor y placer puro, sabiendo que las cadenas del pasado se habían roto para siempre.
En el Reino del Invierno Eterno, la nieve ya no representaba la muerte ni el aislamiento; era la cuna helada donde el amor más ardiente, pasional e indestructible había encontrado su hogar para la eternidad.
es mentira