Irina una chica que desde que murió sus padres le tocó trabajar duro para salir adelante. encontró un trabajo en un bar y un señor intento violarla pero el dueño del bar que es el dueño de la mafia más poderosa de Inglaterra la defendió y la llevo con el para hacerla su esposa.
y así comenzó el nacimiento de romanovsky
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capitulo 11
Adrián
Ver a mi futura esposa dando ese espectáculo me hacía sentir orgulloso. Desde que se vino a vivir conmigo, han sido los mejores días de mi vida, aunque ahora mantiene más ocupada de lo normal con los entrenos y tomando, sobre todo, alcohol.
Elena: Saben, me voy a mi cuarto, estoy cansada. Ya sabemos que los Romanovsky van a celebrar con sexo.
Me acerco a Irina, que todavía tiene pequeñas gotas de sangre en sus manos, y le doy un beso en la mejilla. Es mi mujer. La tomé en mis brazos y subí con ella.
Cuando llegamos al cuarto, la dejé en el suelo y ella se comenzó a quitar la ropa.
—Me voy a bañar, tengo sangre de ese hombre —me dijo con una voz llena de deseo—. Pero vaya que sí quiero tenerte dentro de mí ahora.
—Esa falda se te ve tan sensual —digo con voz excitada.
Irina entró al baño aún con la falda puesta y escuché cómo abrió la llave del lavamanos. Cuando entré, se estaba lavando la sangre por encima.
Me puse detrás de ella y comencé a tocarle ese culo que me volvía loco.
—Así que... ¿tú crees que soy un PG? —le susurro al oído.
Le subí un poco la falda dejando ver sus bragas de color rojo y ese culo... wow, me encanta.
Me quito el cinturón y bajo mis pantalones junto con mis calzoncillos.
—Así que esto es lo que quieres, amor.
—Tenemos que celebrar, así como las otras veinte veces... —me dice mientras me mira por el espejo, y sé perfectamente cuál es esa señal.
Le coloco las bragas a un lado, le abro un poco más las piernas y me hundo en ella.
Vaya que sí me encanta estar dentro de ella. Comencé a moverme más rápido; Irina me miraba por el espejo y yo la miraba a ella. Aumenté el ritmo, haciendo que más gemidos salieran de su boca. La tomé del pelo y la jalé, haciendo que su cabeza se echara hacia atrás.
Le tomé una de las piernas y la subí un poco, sosteniéndola con mi mano para entrar más a fondo en ella. Irina gimió como nunca.
—Dimitri... Dimitri... Me vengo... ¡Ahh, ahh, ahh!
—Eso, así. Me encanta cómo vas... me encanta... ¡Ahh!
Todos esos gemidos hicieron que me viniera en su interior. Di dos estocadas fuertes y salí de ella.
—Bañémonos para que continuemos en la cama. Vaya que me vuelves loco.
Entramos a la ducha y le quité la falda. Ya tenía los pechos descubiertos, solo faltaba quitarle el brasier. Me despojo rápidamente del resto de ropa que tengo y abro la llave para que caiga el agua.
Irina se baña y se quita el resto de la sangre mientras yo le paso el jabón por la espalda.
Después de cinco minutos en la ducha, salimos, nos secamos el cuerpo y nos acostamos así, desnudos.
—Dimitri... ¿y si creamos una organización? El Imperio Romanovsky. Así se llamará..
Piénsalo Dimitri. Seríamos la organización más grande