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Matrimonio Por Apuesta

Matrimonio Por Apuesta

Status: Terminada
Genre:Matrimonio arreglado / CEO / Romance / Completas
Popularitas:4.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Lisi A. A

Fabián de Castro es un hombre poderoso y respetado en su ciudad. Es frío y poco sociable, dueño de un casino muy visitado por toda clase de persona. También es uno de los solteros más deseado. En una deuda de juego su pago es Débora, quien acababa de recibir su título de profesora y estaba orgullosa de haber logrado su sueño. Al llegar a su casa, se entera entre otras cosas, que la pequeña herencia que sus padres pudieron dejarles al morir, su hermano mayor la había acabado en juegos, mujeres y alcohol. Fabián sintió que si él no se hacía cargo, el hermano la vendería a otro hombre y no sé comportaría igual, así que termina por aceptar. Entre ellos comienza una rivalidad que oculta los sentimientos reales que comienzan a surgir con cada gesto cariñoso y detallista que se hacen al descuido.

NovelToon tiene autorización de Lisi A. A para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 11: Entre balas y verdades

El sonido del disparo todavía retumbaba en la mente de Débora.

Su cuerpo estaba atrapado entre el suelo frío del despacho y el peso protector de Fabián.

El olor a pólvora llenaba el aire.

El vidrio roto crujía bajo sus manos.

Y el corazón de ambos latía con una violencia que parecía imposible de controlar.

—¡No te muevas! —ordenó Fabián con voz firme.

Débora apenas podía respirar.

—¿Estás herido?

Él no respondió.

Se levantó primero, sin soltarla del todo, y la obligó a incorporarse detrás de él.

Su mirada estaba fija en el ventanal destruido.

—Entraron desde el lado oeste —dijo uno de los guardias desde el pasillo.

—¡Busquen al tirador! —gritó Fabián.

Su voz ya no era humana.

Era orden.

Era autoridad.

Era guerra.

Débora lo miraba en silencio.

Nunca lo había visto así.

No era el hombre frío del despacho.

No era el hombre distante de la mesa.

Era otra cosa.

Alguien peligroso.

Alguien que había nacido para sobrevivir en medio del caos.

—¿Estás bien? —repitió ella, tocando su brazo.

Fabián bajó la vista un segundo.

Y la miró.

Solo un segundo.

Pero fue suficiente para que algo en su expresión cambiara.

—No te hicieron daño.

No era una pregunta.

Era una certeza.

Débora negó lentamente.

—Gracias a ti.

El silencio entre ambos fue interrumpido por pasos apresurados.

—¡Señor De Castro! —entró el jefe de seguridad—. Encontramos huellas. Se retiraron hacia el bosque.

Fabián apretó la mandíbula.

—Quiero perímetro cerrado.

—Ya está en proceso.

—Y revisen todas las cámaras de los últimos tres días.

—Sí, señor.

El hombre dudó.

—¿Y la señorita?

Fabián giró apenas la cabeza.

—Bajo protección directa.

La frase no dejó espacio a discusión.

Cuando todo comenzó a estabilizarse, la mansión parecía otra.

Luces encendidas.

Guardias en cada esquina.

Silencio tenso.

Como una bestia esperando el próximo ataque.

Débora seguía en el despacho.

Sentada en el sofá.

Temblando.

Fabián estaba de pie frente a la ventana, con el teléfono en mano.

Hablaba en voz baja.

Demasiado baja.

Pero su tono era peligroso.

Frío.

Calculado.

Cuando terminó la llamada, se giró hacia ella.

—Esto no fue un ataque improvisado.

Débora levantó la mirada.

—¿Qué significa eso?

—Alguien dentro está filtrando información.

El estómago de Débora se contrajo.

—¿Luis?

Fabián la observó en silencio.

—No lo sé todavía.

Ella bajó la cabeza.

Las lágrimas volvieron.

—Yo no sabía que llegaría tan lejos…

—Pero lo ocultaste.

La frase fue directa.

Sin crueldad.

Pero firme.

Y dolió más así.

—Tenía miedo —susurró ella.

Fabián se acercó lentamente.

—El miedo no detiene una bala.

Débora cerró los ojos.

—Lo sé.

Silencio.

Pesado.

Insoportable.

—¿Qué dijiste antes del disparo?

Ella abrió los ojos lentamente.

El recuerdo la golpeó como una ola.

"Porque te amo."

Su rostro se encendió.

—Yo…

—Débora.

Su nombre otra vez.

Pero esta vez diferente.

Más suave.

Más cerca.

Fabián se detuvo frente a ella.

Demasiado cerca.

—Repítelo.

El corazón de Débora se aceleró.

—¿Qué?

—Lo que dijiste.

Ella tragó saliva.

—No…

—Dilo.

Su voz no era una orden.

Era algo más.

Algo peligroso.

—Te dije que te amo —susurró finalmente.

El silencio explotó entre ambos.

Fabián no respondió.

No de inmediato.

La observó.

Como si estuviera intentando entender algo que nunca había permitido sentir.

—No era el momento adecuado —dijo él finalmente.

Débora sintió un golpe en el pecho.

—¿Eso es todo lo que vas a decir?

—Estamos bajo ataque.

—¡Lo sé!

—Y tu hermano está involucrado.

El nombre volvió a caer entre ellos.

Débora dio un paso atrás.

—Entonces ya está.

Fabián frunció el ceño.

—¿Qué?

—Ya decidiste.

—No he decidido nada.

—Sí lo hiciste.

Su voz se quebró.

—Siempre lo haces todo tan racional… como si nada importara.

Fabián apretó los puños.

—Importa.

Ella lo miró sorprendida.

—Importa demasiado.

La confesión fue baja.

Pero real.

Y eso la desarmó.

Por primera vez, Fabián se acercó un poco más.

—Pero ahora no es el momento.

Débora sintió que el aire se le escapaba.

—¿Y cuándo lo será?

Silencio.

No hubo respuesta.

Y en ese vacío, ambos entendieron algo terrible.

No era que no sintieran.

Era que el mundo no les estaba dando permiso para sentir.

De pronto, la puerta se abrió de golpe.

—Señor —entró un guardia—. Tenemos información confirmada.

Fabián giró inmediatamente.

—Habla.

—Identificamos a uno de los atacantes.

Débora se levantó sin querer.

El hombre tragó saliva.

—Es un contacto de… Luis Salazar.

El mundo se detuvo otra vez.

Fabián cerró los ojos un instante.

Cuando los abrió, ya no había duda en ellos.

Solo decisión.

—Encuentren a Luis —dijo con voz fría—. Ahora.

Débora sintió que el suelo desaparecía bajo sus pies.

Porque ahora ya no era solo una sospecha.

Ya no era miedo.

Era realidad.

Y mientras Fabián salía del despacho a tomar control de la situación…

Débora se quedó sola.

Con una verdad imposible de ignorar.

Su hermano había cruzado la línea.

Y Fabián estaba a punto de responder.

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Gladys Dona
Me gusta una porque es corta pero hay cosas que superan mi imaginación como entro con tanta custodia y tienes que ponerle rostro a tus personajes es mucho más interesante un final un poco gustó a más bueno veremos tus próximas novelas Felicitaciones 👏
Gladys Dona
Ahora apareció una loca otra para el tablero de ajedrez pronto no va quedar ni uno con Fabian de Castro nadie se escapa
Gladys Dona
Debora tú hermano es una 🐀 no le interesa nada date cuenta atacaron y no le intereso que podrías haber muerto solo quiere plata a cualquier precio es realmente un PARÁSITO
Gladys Dona
Ni se te ocurra salvar el parásito de tú hermano porque si le pasa algo a Fabian vos serás la moneda de cambio que necesita tú queridito hermano porque ese no cambia y con tal de tener dinero se va vender al mejor postor 👁 es una TRAMPA
Gladys Dona
Hermano como ese es mejor ser hija única /Awkward/
Gladys Dona
Realmente alguna ves cintio algo por su hermana Realmente es lo peor como ser humano con tal de obtener plata vende hasta su madre 😡 HDP
Andrea Nardelli
exelente
Gladys Dona
Parece que va ser interesante vamos a ver que pasa
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