Un incidente entre Maximiliano y Azul cambiará para siempre la amistad que los une. Luego, un accidente sumerge a Maximiliano en coma, y al despertar, su memoria alterada los enfrenta a una realidad que no reconocen.
Azul deberá sostener los recuerdos de Maximiliano… mientras se pregunta: ¿qué ocurrirá cuando él recuerde todo?
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AVENTURAS Y CAMBIOS
NARRADOR
Azul se quedó dormida en medio de una conversación. Cuando una enfermera entró para revisar a Maxi, ella se cayó de la silla y se levantó tan rápido como pudo con sus mejillas rojas de vergüenza.
-¿Estás bien, niña? Podrías habernos pedido una reposera y una manta. Tenemos suficientes- La mujer de poco más de cincuenta años sonrió
-Me quedé dormida. Iba a irme, pero estaba lloviendo mucho- Justificó
-Hiciste bien. Cortaron la calle, la nueva obra provocó desastres. ¿Comiste algo?- Preguntó
-Iré a la máquina expendedora y también por un café- Ella sintió su estómago protestar y miró la hora en su teléfono. Era tarde, demasiado. Llevaba horas allí
-Está bien, voy a controlarlo. Por la mañana vendrá el médico a revisarlo- Azul se apartó para darle espacio y cuando la enfermera terminó, ella hizo una pregunta
-¿Él tiene alguna mejoría? ¿Usted cree que pueda despertar pronto?
La mujer la miró y decidió evadir una pregunta que ella no podría responder.
-Deberías preguntarle al médico. Yo no tengo manera de responder eso. Solamente anoto sus resultados y después es el médico el que debe evaluarlo
-Entiendo. Gracias
Cuando la enfermera se retiró, minutos después llegó con una reposera y una manta que Azul agradeció. Ella corrió la silla y puso lo que sería su nueva cama en su lugar.
-Maxi, ahora sí estoy más cómoda. Esa enfermera es amable, me agrada- Comentó poniendo su mano sobre la de su amigo
Maxi siguió en su estado de inconsciencia en un profundo sueño del que nadie sabía cuando podría despertar, pero ella se aferraba a la esperanza de que sucediera pronto.
Ella, decidida a dejar de lado lo referente a su ex, decidió que la conversación tomara un nuevo rumbo, la noche en la que su amigo la llevó a un pub con karaoke.
Maxi la había visto más apagada de lo habitual tras la conflictiva ruptura con Lautaro, aunque de aquello habían transcurrido poco más de dos semanas.
Tamara, la novia de Maxi, tenía noche de chicas para una salida con sus amigas y él se quedaría en el apartamento por lo que decidió hacer algo diferente.
-Vamos por unas hamburguesas, me dijeron de un pub muy bueno- Le había propuesto mientras ella hacía zapping en el televisor sin encontrar nada que le interesara ver, más que nada por tener su mente en otro sitio
-Debería cambiarme. Así no puedo salir ni a comprar al súper- Ella miró su atuendo descuidado que consistía en un jean ancho, una sudadera de su amigo que le quedaba bastante grande y pantuflas con garras
-Treinta minutos o te llevo como estés. Después de todo no seré yo quien pase vergüenza- Él se rió mirando su reloj
-Maldito. Todo porque eres hombre y no debes buscar que ponerte- Corrió a la habitación escuchando la risa despreocupada de Maxi
Varios minutos más tarde, ella salió de su habitación usando un jean ajustado, unas sandalias de tacón y una blusa estampada. Se había soltado el cabello y se había maquillado usando un simple delineador, máscara de pestañas y un brillo labial.
Maxi rodó los ojos sabiendo que ella iría nuevamente a la habitación porque no se había puesto perfume.
-Me conoces. Sabías que lo había olvidado, ¿En verdad soy tan predecible?- Le había preguntado
-Te conozco y sobre ser predecible... no lo sé- Él dudó y ella no hizo preguntas
Los dos habían llegado al pub media hora más tarde. Había mucha gente, pero afortunadamente habían conseguido una mesa.
-Me gusta, espero que las hamburguesas sean buenas- Le dijo al sentarse
-No lo sabremos si no ordenamos- Él tomó el menú y ella lo imitó
Más tarde, un mesero llevó la orden junto a dos botellines de cerveza.
Los dos cenaron entre risas.
-Maxi... ¿Tu estás bien?- Ella lo observó cambiar su expresión después de leer un mensaje en su teléfono
-Si. Todo está bien. Mira- Ella no le creyó por completo, pero se distrajo mirando hacia el escenario improvisado
-¿Hay karaoke? Por los nervios de esa chica me imagino que hará un desastre- Maxi hizo un gesto afirmativo y se sentó de manera más despreocupada en su asiento para ver el espectáculo
-No lo sabía, pero está bueno- Ella volvió a reir
Por varios minutos una persona tras otra había subido a la pequeña tarima donde estaba el micrófono y alguien del pub que pondría la pista seleccionada.
Azul había llegado a llorar de risa. Maxi había vuelto a leer un mensaje y después de responderlo su expresión había cambiado de nuevo.
Ella intentó saber que le había pasado, pero él había guardado su teléfono en el bolsillo de su pantalón y nuevamente se concentró en el show, o al menos lo intentó tanto como pudo.
Azul notó que algo le ocurría a Maxi. Era evidente. Él no era así naturalmente, mucho menos si quien le escribía era Tamara.
Después del último valiente, o de quién se había atrevido a hacer el ridículo nadie había sostenido el micrófono. Maxi se puso de pie con una sonrisa y ella lo miró con sorpresa.
Maxi subió a la tarima y habló.
-Mi amiga no se anima a cantar, aplaudan para que venga. Azul ven aquí- Ella se quedó estática en su asiento
Varias personas la miraron y aplaudieron. Ella se puso de pie con una sonrisa nerviosa.
No tenía idea de que canción cantaría y estaba más que tensa al sentirse el centro de atención. Le dedicó una mirada que decía "te voy a matar" a Maxi que volvió a su asiento.
Azul subió a la tarima y solo se le ocurrió una canción que era en inglés y sabía de memoria: "Think about you" de Little Mix.
Maxi no reconoció la canción, pero entendía el idioma. Sonrió con sorpresa al escucharla. Ella no cantaba mal pese a no ser profesional.
Él la observó apretar el micrófono con fuerza los primeros segundos, pero luego la notó más confiada.
Los presentes aplaudieron al escucharla y aún más cuando ella terminó de cantar.
Ella había vuelto a su mesa. Sus manos temblaban por lo que había hecho.
-No lo hiciste mal- Le dijo Maxi con una sonrisa divertida
-No creí que me hicieras eso, ¿Por qué no cantas tú?- Cuestionó con ironía
-No sabes los conciertos que doy en la ducha- Él se rió de nuevo y ella rodó los ojos. Sabía eso, lo había escuchado estando en su propia habitación. Él exageraba en sus estrofas preferidas
ojalá en su plan este la Policía por si algo llega a pasar Azul se está arriesgando hacer eso solo a si