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El Chico Del Departamento 512

El Chico Del Departamento 512

Status: En proceso
Genre:Amor eterno / Romance / Malentendidos
Popularitas:6.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Yulexi De Fernández

Descripción

La historia comienza con una joven de 20 años que decide independizarse y vivir sola en un apartamento. Lo que no imagina es que allí conocerá a un hombre que carga con un dolor profundo. Su esposa y su pequeño bebé murieron, dejándolo completamente destrozado. Desde aquella tragedia, él cambió por completo: comenzó a beber demasiado, salir de fiesta constantemente y vivir como si nada le importara. La joven pronto descubrirá que detrás de ese hombre fiestero, borracho y aparentemente despreocupado existe alguien que todavía sufre por su pasado. Sin quererlo, ella terminará entrando en su vida y descubriendo su historia.

NovelToon tiene autorización de Yulexi De Fernández para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 17 — Esa sonrisa me delataba

Durante el descanso salí del salón con mis compañeras. Yo intentaba comportarme como si nada estuviera pasando, pero la verdad era que no podía dejar de sonreír.

Desde que Eithan me había llevado a la universidad, tenía la cabeza completamente en las nubes.

Me acordaba de todo.

De cómo me había dicho “Buenos días, hermosa”, de cómo me abrazó en la cocina, de aquel beso antes de irme y, sobre todo, de la forma en que me había mirado cuando me dijo que estaba hermosa.

Yo seguía caminando por el pasillo con una sonrisa de boba.

Una de mis amigas, que iba a mi lado, me miró varias veces.

—Maidy.

—¿Qué?

—¿Qué te pasa?

—Nada.

—¿Cómo que nada?

—Estoy bien.

Ella me quedó mirando con los brazos cruzados.

—No, mija. Usted tiene una cara de felicidad que no puede con ella.

—¿Yo?

—Sí, usted.

Otra compañera que venía detrás se metió en la conversación.

—Desde que llegó esta mañana está así.

—¿Así cómo?

—Sonriendo sola.

Me llevé una mano a la cara.

—¿En serio?

—En serio.

Mi amiga soltó una carcajada.

—A ver, cuente. ¿Qué pasó?

—Nada.

—Maidy.

—¿Qué?

—A mí no me venga con cuentos. Algo pasó.

Nos sentamos en una banca del patio de la universidad.

Yo miré mi teléfono.

Tenía un mensaje de Eithan.

Eithan: ¿Ya comiste algo?

No pude evitar sonreír otra vez.

Mi amiga inmediatamente me quitó el teléfono de la mano.

—¡Ajá!

—¡Devuélvame eso!

—¡Yo sabía!

—No lea mis mensajes.

Ella alcanzó a ver el nombre.

—¿Eithan?

Me quedé callada.

Mi amiga abrió los ojos.

—¿El vecino?

—Sí.

—¿El del 512?

—Sí.

—¿El que usted decía que era un grosero, un borracho y que no se podía quedar quieto?

—Ese mismo.

Las dos comenzaron a reírse.

—¡No puede ser!

—¿Qué?

—¡Usted terminó enamorada del vecino!

Sentí que me ardían las mejillas.

—No grite, pues.

—Entonces es verdad.

Bajé la mirada.

—Sí.

Mi amiga me miró sorprendida.

—¿Desde cuándo?

—No sé exactamente.

—Cuente todo.

—No hay mucho que contar.

—Maidy, por favor. Llevamos meses conociéndonos y jamás la había visto así.

Suspiré.

—Al principio me caía mal.

—Eso ya lo sabemos.

—Llegaba tarde, olía a guaro, era grosero...

—¿Y qué cambió?

Pensé unos segundos.

—Lo conocí de verdad.

Mi amiga dejó de reírse.

—¿Cómo así?

—Eithan no es como aparenta.

Les conté algunas cosas de manera general. Les expliqué que había sufrido muchísimo y que detrás de aquella actitud había un hombre que todavía cargaba con una tristeza muy grande.

—Y yo empecé a preocuparme por él —dije.

—¿Y él por usted?

Sonreí.

—También.

—Entonces están saliendo.

Me quedé callada.

—Creo que sí.

—¿Cómo que cree?

—Esta mañana me llevó a la universidad. anoche hicimos el amor

—Que hicieron el amor

—Callese le doy un micrófono para que lo grite más fuerte

— Es que eso ta bueno

Mi amiga abrió la boca.

—¡Maidy!

—¿Qué?

—¡Usted está enamoradísima!

Me reí.

—Puede ser.

—No, mija. Eso no es “puede ser”.

Las tres nos reímos.

Mi teléfono volvió a vibrar.

Lo revisé.

Eithan: ¿Qué haces?

Respondí:

Maidy: Estoy en descanso.

Él contestó:

Eithan: ¿Y estás comiendo?

Sonreí.

Maidy: Todavía no.

La respuesta llegó inmediatamente.

Eithan: Maidy, coma algo.

Mi amiga miró mi cara.

—Otra vez esa sonrisa.

—No puedo evitarlo.

—Definitivamente está perdida.

—Cállese.

—¿Y cuándo lo vamos a conocer?

—No sé.

—Yo quiero conocer al famoso Eithan.

—No es famoso.

—Para usted sí.

Me reí.

La verdad era que me daba un poquito de pena que mis amigas lo conocieran. No sabía cómo iban a reaccionar cuando vieran que aquel hombre que antes parecía tan serio conmigo ahora era completamente diferente.

El timbre anunció que el descanso había terminado.

Nos levantamos.

—Bueno, pues —dijo mi amiga—. Después me cuenta todo.

—No hay nada más que contar.

—Claro que sí.

Empezamos a caminar hacia el salón.

Antes de entrar, miré nuevamente mi teléfono.

Había otro mensaje.

Eithan: Te extraño.

Sentí nuevamente esa sonrisa aparecer.

Guardé el teléfono contra mi pecho.

—Ay, Dios mío...

Mi amiga me escuchó.

—¿Qué dijo?

—Nada.

—Otra vez estás sonriendo.

—No puedo evitarlo.

Entré al salón y me senté.

El profesor comenzó a hablar, pero durante unos segundos mi mente volvió a Eithan.

No sabía qué iba a pasar con nosotros.

No sabía si nuestra relación sería fácil.

Tampoco sabía cuánto tiempo necesitaría él para dejar atrás algunas cosas de su pasado.

Pero sí sabía algo.

Aquella sonrisa que llevaba toda la mañana no era por casualidad.

Era porque estaba enamorada.

Y aunque me daba un poquito de miedo admitirlo, ya no quería esconderlo.

Porque por primera vez en mucho tiempo, mi corazón estaba feliz.

Y eso, en medio de todo lo que había vivido Eithan y todo lo que yo había empezado a sentir por él, me parecía algo demasiado bonito como para negarlo.

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