(Wendy y Mateo Varela.) La continuación de Solo un amor sincero.
El amor y la obsesión son dos cosas muy diferentes y tal vez una lleve a la otra, pero una de ellas, podría llevarte a cometer muchos errores, pero errores que te ayudan a madurar, aún más si ese error tiene algo que nos une.
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Capitulo 11
Fueron muy pocas las horas que windy y Mateo durmieron, cada uno tenía un pensamiento en su cabeza, recuerdos, deseos y confusión, fueron las más que dominaban sus mentes, algo bueno para ambos, era que tenían un familiar psicólogo y no pensaron que irían ambos al mismo tiempo.
_¡Hola.!_
_¡Hola.!_
Un hola muy incómodo se dieron, ninguno podía si quiere decir otra palabra, solo se quedaron viendo por unos segundos.
_¿Vienes a ver a mi hermana?_
Mateo habló rápido, un poco nervioso.
_Ah, sí, pero pasa tú, no hay problema._
_No, yo la veo ahora, pasa, que estés bien._
La dejo frente a la puerta de su consultorio, windy solo vio como Mateo salió del lugar, tocó hasta recibir el pase.
_Windy, que gusto verte en mi consultorio._
Oriana la recibió con un beso y un abrazo, casi no la veía.
_Si, ambas tenemos mucho que hacer que no nos da tiempo de vernos mucho, vine por qué necesito hablar con alguien._
Orí le señaló la silla frente a su escritorio y ella también se sentó.
_Soy todo oído._
_Sé que eres psicóloga infantil, pero necesito decirte o preguntarte algo como profesional sobre mí, pero no le digas nada a nadie._
Oriana levantó una ceja, sentía preocupada a windy.
_Que pasa windy._
_Me besé con tu hermano y lo peor, es que recordé unas cosas de esa noche orí._
Oriana se levantó al ver a windy llorando con desespero, sentía miedo de estar traumatizada, de que esa experiencia no la dejé tener una vida amorosa.
_A ver nena, cálmate y explícame mejor, que recordaste?._
_Yo estaba en esa habitación y él entró, pero mi cabeza... Ori yo estaba enamorada de tu hermano, el detalle es que yo sentía su perfume y solo veía su silueta, me imagino que era alucinando o el deseo que fuera el._
Oriana se sentó a pensar un momento, era muy difícil que alucinaras a esa magnitud si solo era alcohol.
_¿No estabas drogada?_
Oriana necesitaba salir de dudas, había cosas que no encajaban muy bien.
_Por supuesto que no, yo me embriague en esa habitación._
La cara de sorpresa de windy era muy grande, tanto que de golpe se levantó caminando de un lado a otro a pasos muy lentos, eso no lo olvidaría, por qué ella estaba sola en esa habitación hasta que ese hombre llegó.
_¿Es algo tan real windy, que más recordaste.?_
_No sé, si mi mente me está jugando una mala pasada, pero yo... ¿Gemía? Y decía su nombre y él, el mío._
Windy tenía su cabeza agachada y lloraba, solo recordar eso le daba miedo, sentía cosas en su cuerpo que se negaba a sentir y eso le hacía no querer recordar.
_Wao, hagamos algo, te recomendaré a un colega de confianza..._
Oriana hasta se asustó por la reacción de windy, parecía asustada, aterrada.
_Noo, no quiero..._
_Pero nena, tienes que poner de tu parte, necesitas sanar eso y tener una vida amorosa en algún momento, es una terapia, él te pondrá a recordar todo y así sabrás qué paso realmente._
La cara de windy era de terror, no estaba preparada para conocer el padre de su hija, sentía miedo de perderla.
_Dos consultas, si no me siento bien, no vuelvo._
Oriana sonrió y la abrazo, ella estaría para ayudarla y apoyarla en todo.
_Por cierto, Yo tengo el regalo que le tenías a Mateo cuando estabas por cumplir 15._
Ambas caminaban y vieron a Mateo, windy estaba sorprendida por ambas cosas, se preguntaban si Mateo escucho algo de todo lo que se habló.
_Hermana, mi linda y bella hermana, ¿por qué tienen cara de haber visto un demonio, tan feo estoy?_
Mateo sonreía y ambas lo hicieron también con un poco de nervio.
_Ah, ya terminé, nos vemos luego._
Windy salió casi corriendo, mientras Mateo la veía caminar.
_¿Qué quieres hablar...?_
_Tengo un problema con el corazón y la cabeza._
Mateo abrazo a Ori para caminar a su consultorio.
_¿Y ese problema de llama windy?_
Un puchero tenía Mateo mientras abrazaba a su hermana.
_¿La besé y no dejo de pensarla, crees que hago mal? ¿Si Mía me aceptaría? Aah es mi prima._
_Ja, esa pregunta sobra, esa niña no tiene ojos para más nadie, todos nos peleamos cuando mamá la cuida y no lo son de sangre, no es gu prima._
Mateo sonrió feliz, mía se había ganado su corazón, no le importaba nada, esa niña era ya au todo.
_¿Y qué te dijo ella?_
_No seas chismoso._
Mateo la quedo viendo, no quiso decir que él había alcanzado a escuchar lo de ese regalo y buscaría las maneras para verlo.
>>>>
_¿Cómo te fue nena?_
Eli espera a windy muy ansiosa, le preocupaba que su amiga tuviera crisis por esa experiencia que para ella fue muy mala.
_Orí me recomendó un psicólogo, terapeuta, alguien para que me ayude a recordar, de esa manera sacar todo eso que me traumatiza._
Caminaron a la sala con una taza de café que Eli preparo.
_Le doy la razón windy, debes sacar eso y olvidar, hacer tu vida, creer en el amor._
Su carita era de una mujer feliz, enamorada.
_Ja,ja,ja, hablas del amor como si de él vivieras._
_Puedes Creer que no puedo dejar de pensar en ese chico, me tiene delirando, ah es tan bello._
La risa de windy se escuchó en todo el apartamento, era increíble como su amiga se le olvidó el despecho por su ex.
_ Qué bueno, por lo menos sé que si regresa tu ex a buscarte, no te encontrará.
>>>
_¿Mi niña, eres feliz en este país.?_
En casa de Olga estaban todos reunidos, aprovechando la presencia de mía sin Mateo.
_Sí, tía Ofe, tengo muchos tíos, abuelos y mi tío guapo._
_¿Dónde está lo guapo Mía?_
Winder refunfuñó.
_Deja los celos winder._
Orella se reía, era gracioso como todos peleaban por el amor de esa niña.
_Mía Isabella, Albert te manda a decir que pronto te manda otro teléfono._
La niña sonrió feliz.
_Yo me retiro madre, tías, tengo que ir por Oriana._
_¿Por qué no la llevas lucca?_
El chico se levantó serio como siempre, en todo el camino no hablo como siempre lo hacía.
_A veces me pregunto si no tiene cosas en su mente._
_¿Cómo?_
Milagros volteo rápido, pensó que lo había dicho solo para ella.
_Ah, no, yo pensando en voz alta._
Hablo volteando a ver su teléfono.
_¿Segura? ¿O tienes algo que decirme?_
Sin verla, lucca hablaba serio.
_Cuando tenga algo que decirte, te lo digo sin tartamudear lucca._
Ambos se quedaron viendo fijamente, con una mirada retadora, sin no fuera por qué lucca, conducía, seguirían en eso.
_Uju._
En un tono de burla le respondió.
_Idiota._
_¿Qué?_
Replico él, volteando a verla, pero mili le respondió en tono molesto.
_Nada._
Una sonrisa de milésimas de segundos tuvo lucca, ellos eran como el agua y el aceite, lucca era algo inseguro de él mismo, la causa era, que tenía el mismo cuerpo de su madre, sin saber que había alguien que justo ese cuerpo le gustaba, no era gordo por así decirlo, el ejercicio lo ayudaba a verse como un hombre de casi 30, músculos grandes, alto, barba y ojos claros, no tenía panza, muchas estaban atrás de él, pero para el, solo lo hacía por el dinero, siendo el Ceo de la empresa de su padre en la capital.