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LA OBSESIÓN DEL ZORRO

LA OBSESIÓN DEL ZORRO

Status: En proceso
Genre:Mundo de fantasía / Romance
Popularitas:1.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Rishel23

Espero que les guste esta novela tanto como a mi...

NovelToon tiene autorización de Rishel23 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

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Capítulo 2: No puedo ignorarla

El elegante despacho del último piso del edificio Ashikaga permanecía en completo silencio.

Las enormes ventanas ofrecían una vista privilegiada de la ciudad, pero Ren ni siquiera las observaba.

Su atención estaba fija en una carpeta negra que acababa de dejar su secretario sobre el escritorio.

—Señor Ashikaga... logramos conseguir la información que solicitó.

Ren levantó la mirada.

—Habla.

—Su nombre es Richel. Tiene veinte años y estudia Administración de Empresas en la Universidad Nacional gracias a una beca por excelencia académica.

El secretario abrió la carpeta.

—Trabaja medio tiempo en una cafetería cerca del campus. No tiene antecedentes, no pertenece a ninguna familia influyente y vive con una compañera de universidad.

Ren escuchaba en silencio.

Cada dato parecía grabarse en su memoria.

—¿Tiene pareja?

El secretario negó con la cabeza.

—No encontramos ningún novio ni compromiso.

Sin darse cuenta, Ren soltó el aire que había estado conteniendo.

La tensión en sus hombros desapareció por un instante.

Su secretario arqueó una ceja.

Jamás había visto a su jefe mostrar tanto interés por alguien.

—¿Eso es todo?

—Sí, señor.

Ren cerró la carpeta.

—Destruye toda la información.

El secretario abrió los ojos con sorpresa.

—¿Perdón?

—No quiero que nadie más tenga acceso a esos datos.

—Entendido.

Cuando el hombre abandonó la oficina, Ren apoyó ambos codos sobre el escritorio.

Por primera vez en muchos años...

No podía pensar con claridad.

El vínculo seguía creciendo.

Apenas habían pasado unas horas desde que la conoció y ya sentía la necesidad de comprobar que estaba bien.

Era absurdo.

Irracional.

Pero completamente real.

—Así que esto era...

Murmuró mientras cerraba los ojos.

—El vínculo de pareja.

En otro lugar de la ciudad...

Richel terminaba su turno en la cafetería.

—Gracias por venir.

—¡Hasta mañana!

Se quitó el delantal mientras acomodaba algunas tazas.

Su compañera de trabajo sonrió con picardía.

—Oye...

—¿Qué?

—Hoy te salvó un hombre guapísimo.

Richel soltó una risa.

—Solo evitó que me cayera.

—¡Era Ren Ashikaga!

—¿Y?

—¿Cómo que "y"?

—Pues eso.

La chica apoyó ambas manos sobre la barra.

—Miles de mujeres sueñan con conocerlo.

Richel tomó su mochila.

—Yo no.

—Eres rarísima.

—Lo sé.

Ambas comenzaron a reír.

Para Richel, aquel encuentro no había significado nada más que un gesto amable.

Ni siquiera imaginaba que ese hombre seguía pensando en ella.

Aquella noche...

Ren no pudo dormir.

Acostado sobre la enorme cama de su residencia, observaba el techo de la habitación.

Su cola se movía con evidente inquietud.

Cada vez que cerraba los ojos...

Recordaba el rostro de Richel.

Su sonrisa.

Su voz.

El calor de su cuerpo cuando la sostuvo para evitar que cayera.

Frunció el ceño.

Era desesperante.

Nunca había perdido el control de esa manera.

De pronto, alguien llamó a la puerta.

—Adelante.

Entró una elegante mujer de cabello rojizo y orejas de zorro.

Era Akemi Ashikaga, su madre.

—¿No has dormido?

Ren sonrió con educación.

—Tengo mucho trabajo.

Akemi lo observó durante unos segundos.

Conocía demasiado bien a su hijo.

—Mientes.

Ren no respondió.

La mujer dio unos pasos más.

Entonces lo percibió.

Su aroma había cambiado.

Los ojos de Akemi se abrieron lentamente.

—Ren...

Él levantó la vista.

—¿Qué ocurre?

Una sonrisa apareció en el rostro de la mujer.

Una sonrisa llena de emoción.

—Has encontrado a tu pareja.

El silencio llenó la habitación.

Ren no respondió.

No era necesario.

Su madre ya había entendido todo.

Akemi caminó hasta sentarse junto a él.

—¿Quién es?

—Una humana.

La mujer no mostró molestia.

Solo curiosidad.

—¿La conoces?

—No.

—¿Ella sabe quién eres?

Ren negó lentamente.

—No.

Akemi soltó una pequeña risa.

—Entonces será interesante.

Ren suspiró.

—No quiero asustarla.

—Eso depende de ti.

La mujer tomó una de sus manos.

—Recuerda lo que te enseñó tu padre.

Cuando el vínculo despierta...

El instinto quiere reclamar.

Pero el corazón...

Debe aprender a esperar.

Ren bajó la mirada.

Esperar.

Aquella palabra jamás le había parecido tan difícil.

Al día siguiente...

Las clases comenzaron con normalidad.

Richel caminaba por los pasillos de la universidad revisando unas notas.

—¡Richel!

Era Clara.

—¿Qué pasa?

—¿Supiste que Ren Ashikaga volverá hoy al campus?

Richel levantó una ceja.

—¿Otra vez?

—Tiene una reunión con el rector.

—Qué bien por él.

Clara soltó un suspiro.

—Algún día entenderé cómo puedes ser tan indiferente.

Richel sonrió divertida.

—Tengo un examen dentro de una hora.

Eso me preocupa más que un empresario.

Mientras ambas seguían conversando, un automóvil negro acababa de detenerse frente a la universidad.

Ren descendió con la misma elegancia de siempre.

Pero esa mañana no había ido por negocios.

Había ido por ella.

Sin embargo, antes de entrar al edificio, algo llamó su atención.

Desde la distancia vio a tres estudiantes observando a Richel.

Uno de ellos sonreía mientras sostenía un pequeño ramo de flores.

Las orejas de Ren se irguieron de inmediato.

Su cola dejó de moverse.

Y sus ojos dorados adquirieron un brillo peligroso.

Sin saber por qué...

Sintió que algo dentro de él acababa de despertar con una intensidad mucho mayor que el día anterior.

El lobo habría gruñido.

El tigre habría mostrado los colmillos.

Pero un zorro...

Sonreía.

Y esa sonrisa, por primera vez en años, no prometía nada bueno.

El viento agitó suavemente las hojas de los árboles que rodeaban el campus.

Richel y Clara caminaban hacia el edificio de Administración sin prestar atención a las miradas que atraían a su alrededor.

—Te dije que estudiaras conmigo anoche.

—Y yo te dije que necesitaba dormir.

—Dormir no te hará aprobar el examen.

—Tampoco desvelarme.

Las dos rieron.

A unos metros de ellas, un joven de cabello rubio respiró hondo mientras acomodaba el pequeño ramo de flores que llevaba entre las manos.

—Vamos, Daniel... solo invítala a salir.

Sus amigos lo empujaron con una sonrisa.

—No seas cobarde.

—Si siempre habla contigo.

Daniel asintió, reuniendo el valor suficiente para acercarse.

Justo en ese instante, un automóvil negro se detuvo frente a la entrada principal de la universidad.

Ren descendió con la elegancia que lo caracterizaba.

Vestía un traje negro perfectamente ajustado y unos discretos guantes del mismo color.

Las cámaras de algunos estudiantes no tardaron en enfocarlo.

Sin embargo...

Ren no prestó atención a ninguno de ellos.

Su mirada encontró a Richel de inmediato.

Y también al joven que caminaba decidido hacia ella.

Su expresión permaneció serena.

Pero por dentro...

Algo comenzó a arder.

Su instinto lo golpeó con una fuerza desconocida.

Aléjalo.

Ella es tu pareja.

No permitas que otro la corteje.

Ren cerró los puños dentro de los bolsillos del pantalón.

No.

No podía actuar de esa manera.

Richel no era un objeto.

Ni siquiera lo conocía.

Respiró profundamente una, dos... tres veces.

Debía mantener el control.

—Richel.

Ella giró al escuchar que alguien pronunciaba su nombre.

—¿Sí?

Daniel sonrió con evidente nerviosismo.

—Quería preguntarte si...

Bueno...

¿Te gustaría salir conmigo este fin de semana?

Las mejillas del joven se tiñeron de rojo mientras extendía el pequeño ramo de flores.

Clara abrió los ojos con emoción.

—¡Qué lindo!

Richel observó las flores durante unos segundos.

Daniel era amable.

Compartían algunas clases.

Pero nunca había sentido algo más que amistad.

Antes de responder, una sombra se proyectó frente a ellos.

Todos levantaron la vista.

Era Ren Ashikaga.

Su presencia hizo que el ambiente cambiara por completo.

Los estudiantes comenzaron a murmurar.

—Es Ren...

—¿Qué hace aquí?

—¿Conoce a Richel?

Ren dirigió una mirada al ramo de flores.

Luego observó a Daniel.

Su sonrisa era educada.

Perfecta.

Pero sus ojos dorados desprendían un brillo frío que hizo que el muchacho tragara saliva.

—Disculpen la interrupción.

Su voz era tranquila.

—Necesito hablar un momento con la señorita Richel.

Richel frunció el ceño.

—¿Conmigo?

—Sí.

Ella lo observó con sorpresa.

Apenas habían cruzado unas palabras el día anterior.

—¿Sucede algo?

Ren guardó silencio unos segundos.

En realidad...

No tenía ninguna excusa.

Solo no soportaba seguir viendo aquella escena.

Por suerte, su secretario intervino con rapidez.

—Señorita Richel.

La empresa Ashikaga desea invitar a algunos estudiantes destacados a un programa de prácticas profesionales.

Su nombre figura entre los candidatos.

Richel parpadeó.

—¿Yo?

—Así es.

Clara le dio un pequeño codazo.

—¡Ve!

Richel volvió a mirar a Daniel.

—Lo siento...

Podemos hablar después.

Daniel forzó una sonrisa.

—Claro.

No había nada que pudiera hacer.

Estaba compitiendo con el hombre más poderoso del país.

Richel caminó junto a Ren hasta alejarse de la multitud.

Cuando estuvieron lo suficientemente lejos, cruzó los brazos.

—¿De verdad era por eso?

Ren la observó.

Mentir nunca le había gustado.

—No exactamente.

Ella arqueó una ceja.

—Entonces...

¿Por qué me interrumpió?

Ren permaneció unos segundos en silencio.

No podía decirle la verdad.

No podía confesarle que había sentido unos celos irracionales.

—Vi que aquel joven la estaba poniendo nerviosa.

Richel soltó una pequeña risa.

—¿Nerviosa?

—Eso parecía.

—Se equivoca.

Solo iba a rechazar su invitación.

Ren sintió un alivio tan intenso que casi resultó vergonzoso.

No aceptaría salir con él.

Su instinto se calmó un poco.

Richel lo observó con curiosidad.

—¿Por qué sonríe?

Ren ni siquiera se había dado cuenta de que lo estaba haciendo.

—No es nada.

Ella negó con la cabeza.

—Los empresarios son bastante extraños.

Aquella respuesta hizo que Ren soltara una breve risa.

Era la primera vez en mucho tiempo que alguien hablaba con él sin miedo ni interés por su dinero.

Y aquello le gustaba.

Mucho.

Cuando Richel regresó con Clara, esta la recibió con una expresión llena de curiosidad.

—¡Cuéntamelo todo!

—No hay nada que contar.

—¡Ren Ashikaga vino a buscarte!

—Solo quería hablar sobre unas prácticas.

Clara entrecerró los ojos.

—No te creo.

—Es la verdad.

Mientras las dos se alejaban, Ren las observó desde la distancia.

Su secretario apareció a su lado.

—Señor.

El programa de prácticas no existe.

Ren acomodó el saco con absoluta tranquilidad.

—Entonces créalo.

El secretario abrió los ojos.

—¿Perdón?

—A partir de hoy, el Grupo Ashikaga ofrecerá becas y prácticas para estudiantes universitarios.

—¿Y quién dirigirá el proyecto?

Ren respondió sin apartar la vista de Richel.

—Yo.

El secretario suspiró para sí.

Ahora entendía.

Su jefe acababa de crear un programa nacional solo para tener una razón legítima para volver a verla.

Y, por primera vez desde que trabajaba para él, comprendió que el hombre más frío y calculador del país había dejado de actuar con la cabeza...

Para empezar a seguir a su corazón.

O, quizá...

A los poderosos instintos de un zorro que acababa de encontrar a la única mujer capaz de dominarlo.

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Lariel Flowers
Exelente
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