Durante años, las familias mafiosas más poderosas han mantenido un frágil equilibrio de poder. Sin embargo, una traición rompe esa paz cuando Noah Salvatore, el estratega de una organización rival, es entregado a Adrián De Luca, el temido líder de la mafia Cuervo Negro.
Todos esperan una ejecución inmediata. Adrián, en cambio, decide mantener con vida a aquel hombre de mirada desafiante que parece esconder secretos capaces de destruir el imperio criminal de la ciudad.
Obligados a colaborar para sobrevivir, la desconfianza pronto se convierte en respeto, el respeto en deseo y el deseo en un amor tan peligroso como la guerra que amenaza con consumirlos. Pero en el mundo de la mafia, amar a la persona equivocada puede costar la vida.
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Capítulo 19: La última puerta
La tormenta había cubierto Valdoria por completo.
El reloj marcaba las once de la noche cuando Adrián y Noah llegaron al antiguo cuartel del Círculo de los Trece.
El edificio permanecía oculto entre las montañas, rodeado por enormes muros de piedra y estatuas de cuervos ennegrecidas por el paso del tiempo.
No había guardias.
No había luces.
Solo un silencio inquietante.
—Demasiado fácil... —murmuró Noah.
Adrián asintió mientras cargaba su pistola.
—Eso significa que ya nos esperan.
Los dos cruzaron el enorme portón de hierro.
Este se cerró solo detrás de ellos con un estruendo que hizo vibrar todo el edificio.
No había marcha atrás.
El interior era un enorme salón circular.
En el centro se encontraba una mesa de piedra con trece pedestales.
Doce estaban vacíos.
Solo uno sostenía la llave número trece.
Frente a la mesa, una figura permanecía de espaldas.
Vestía un elegante traje negro.
Cabello gris.
Y aquellos inconfundibles ojos color ámbar.
Gabriel.
Sin darse la vuelta habló con tranquilidad.
—Sabía que vendrían.
Adrián levantó el arma.
—Se terminó.
Gabriel sonrió.
—No... apenas comienza.
Lentamente se giró para mirarlos.
Su expresión no reflejaba odio.
Solo una profunda tristeza.
—Han crecido exactamente como imaginé.
Noah dio un paso adelante.
—¿Por qué hiciste todo esto?
Gabriel guardó silencio unos segundos.
—Porque alguien tenía que romper el ciclo.
Gabriel caminó alrededor de la mesa.
Sus pasos resonaban en todo el salón.
—Durante generaciones, las familias mafiosas mantuvieron un equilibrio basado en sangre.
Miró a Adrián.
—Tu padre quiso detenerlo.
Después observó a Noah.
—El tuyo también.
Respiró profundamente.
—Pero el resto del Círculo los condenó.
Noah sintió un nudo en el estómago.
—Entonces... ¿ellos no eran los culpables?
Gabriel negó.
—Murieron intentando protegerlos.
El silencio fue absoluto.
Adrián bajó lentamente el arma.
Por primera vez comprendía el verdadero sacrificio de su padre.
De repente...
Un disparo rompió el silencio.
¡Bang!
La bala atravesó el hombro de Gabriel.
Todos giraron inmediatamente.
Matteo apareció acompañado por varios hombres de Cuervo Negro.
—¡Jefe!
Adrián abrió los ojos con sorpresa.
—¡Te dije que no vinieras!
—Y jamás obedecí todas tus órdenes.
Antes de que pudieran reaccionar...
Las paredes comenzaron a abrirse.
Decenas de hombres armados de la Orden Carmesí rodearon el salón.
El combate comenzó inmediatamente.
Las balas impactaban contra las columnas de piedra.
Los gritos llenaron el edificio.
Noah luchaba junto a Adrián, cubriéndose mutuamente como lo habían hecho tantas veces.
Pero esta vez era diferente.
Ya no luchaban solo por sobrevivir.
Luchaban por el futuro que deseaban construir juntos.
En medio del enfrentamiento, Gabriel tomó del brazo a Noah.
—¡Ven conmigo!
—¡Suéltalo! —gritó Adrián.
Gabriel negó con la cabeza.
—Si se queda aquí... morirá.
Noah dudó.
Miró a Adrián.
Él estaba rodeado por varios enemigos.
Sin pensarlo, Noah corrió hasta él.
Juntos derribaron a los atacantes.
Cuando todo quedó en silencio...
Solo quedaban ellos tres.
Adrián.
Noah.
Y Gabriel.
Gabriel sonrió con tristeza.
—Elegiste.
Noah respondió con firmeza.
—Sí.
Elegí confiar en la persona que nunca dejó de protegerme.
Adrián tomó la mano de Noah frente a Gabriel.
Entrelazó sus dedos sin miedo.
—Y yo lo seguiré haciendo.
Por primera vez, Gabriel sonrió de verdad.
—Entonces...
Mis años de espera no fueron en vano.
Metió la mano dentro de su abrigo.
Adrián volvió a levantar el arma.
Pero Gabriel no sacó una pistola.
Sacó un pequeño control remoto.
—Lo siento.
Presionó el botón.
Un fuerte pitido comenzó a escucharse en todo el edificio.
¡Bip! ¡Bip! ¡Bip!
Matteo palideció.
—¡Explosivos!
Gabriel cerró los ojos.
—El Círculo de los Trece debe desaparecer para siempre.
El edificio comenzó a temblar.
Adrián sujetó con fuerza la mano de Noah.
—¡Tenemos que salir!
Corrieron hacia la salida mientras enormes bloques de piedra caían del techo.
Detrás de ellos, Gabriel permanecía inmóvil.
Noah se detuvo.
—¡Ven con nosotros!
Gabriel negó lentamente.
Una última sonrisa apareció en su rostro.
—Mi historia termina aquí...
La de ustedes...
Apenas comienza.
Una gigantesca explosión sacudió toda la montaña.
El edificio entero comenzó a derrumbarse.
Adrián abrazó a Noah y lo protegió mientras ambos saltaban al exterior segundos antes del colapso.
El cuartel desapareció bajo toneladas de piedra.
Y con él...
Todos los secretos del antiguo Círculo.
Noah respiraba con dificultad entre los brazos de Adrián.
Lo abrazó con fuerza.
—Pensé que te perdería...
Adrián apoyó su frente contra la de él.
—Mientras pueda elegir...
Siempre volveré contigo.
Bajo la lluvia, compartieron un beso largo y lleno de alivio, como si el mundo entero hubiera desaparecido por un instante.
Pero cuando se separaron, Matteo llegó corriendo con el rostro completamente pálido.
—¡Jefe!
Adrián lo miró.
—¿Qué pasa?
Matteo sostenía una pequeña memoria USB cubierta de polvo.
La había encontrado entre los escombros.
—Esto sobrevivió a la explosión.
Noah la tomó.
En ella había una etiqueta escrita a mano.
"La verdad completa."
Los dos se miraron en silencio.
Comprendieron que la guerra había terminado...
Pero la respuesta a todas sus preguntas estaba dentro de aquella pequeña memoria.
Y sería ella la que decidiría cómo terminaría realmente su historia.
Continuará...