Un incidente provocó que lo que debía ser un simple cambio en la vida de una persona, termine por convertirse en la toma de decisiones extremas y radicales.
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Capítulo 2
Ya estoy por cerrar mi negocio… permanentemente.
El poco personal que necesitaba ya recibió su paga final así como su respectiva liquidación y ahora lo poco que queda por hacer lo manejo sólo.
Acabo de atender a mi último cliente y ahora estoy listo para cerrar definitivamente. La venta ya se ha realizado y aunque mencioné que necesitaba unos días para terminar de atender a mis clientes, supongo que el comprador quiso asegurar la compra antes de que alguien me ofrezca más, aunque deba esperar unos días.
Claro que personalmente la paga es más que suficiente, así que no iba a esperar para negociar un precio mayor.
De cualquier modo, ya he retirado el letrero y la fachada de mi negocio en estos últimos días desde afuera parece más una bodega abandonada, en especial cuando las puertas están cerradas.
De todos modos creo que es muy probable que el local sea demolido para construir algo más grande, pues no he notado mucha actividad en las casas vecinas y creo que es probable que el que compró mi local haya comprado las casas vecinas también.
De cualquier modo, no le presto mucha atención a ese detalle, pues tengo pensado mudarme lejos.
Cuando estoy a punto de cerrar, veo a una mujer herida acercarse y dice:
“por favor, ayúdeme.”
La hago pasar para que tome asiento, cierro las puertas rápidamente y le digo:
“Tranquila. Si la persiguen, no la encontrarán aquí, al menos por ahora. Está herida. Llamaré una ambulancia y a la policía.”
Tenía la idea de que si alguien la persigue, no obtendrá mucha información del vecindario porque probablemente las casas están vacías y mi local en la situación en la que está no parece ser un lugar donde haya alguien a quien preguntarle.
Sin embargo la mujer dice asustada, pero claramente agonizando:
“No, policía no. Cuide a mi hija. Lea la carta…”
Retiró de su bolsillo un papel, pero se le cayó al suelo.
Me acerco a verla, intento sacudirla para que hable, pero no hay reacción.
Me resulta fácil darme cuenta de que ya no está respirando.
Está muerta.
Medito:
“En teoría, lo que debo hacer es obvio, llamar a la policía. Tengo un cadáver en mi local de alguien que seguramente fue asesinada y lo mejor es que la policía se encargue.
Claro, ellos deben recolectar evidencia, por lo que para no entorpecer su trabajo, no debo tocar absolutamente nada. Si los llamo, no tendría sentido tocar la carta y mucho menos leerla.
Pero…
Las últimas palabras de esta mujer me tienen pensando. “No, policía no. Cuide a mi hija. Lea la carta”. Con su último aliento dijo eso.
Si tomo la carta y la leo estoy claramente alterando la escena e incluso es posible que si la leo, quizás yo tampoco quiera llamar a la policía. No tengo claro si eso sea bueno o malo.
Entonces, que haré:
¿Llamo a la policía y dejo todo en su lugar para que ellos se encarguen, obedeciendo así la ley o abro la carta y la leo, dando prioridad a la última voluntad de esta mujer?
pues ve haciendo la caja para que me entierres🤣🤣