NovelToon NovelToon
Mi Don sin corazón Elegí luchar por ti

Mi Don sin corazón Elegí luchar por ti

Status: Terminada
Genre:Romance / Mujer poderosa / Mafia / Oficina / Reencuentro / Completas
Popularitas:361
Nilai: 5
nombre de autor: Vlaucia Campos

Ingrid tiene diecinueve años, nunca ha salido de su rancho en California y su mayor preocupación es ponerle moños a las vacas. Sueña con estudiar medicina, viajar por el mundo y ayudar a quien lo necesite. De casarse no sabe nada. De la mafia, menos.

Cuando Ares la elige como su esposa y se presenta en el rancho a llevársela, la familia de Ingrid no tiene opción: obedecer al Don o morir. En cuestión de horas, la chica del rancho se convierte en la esposa de un monstruo.

Pero Ingrid no es la niña frágil que todos esperaban. Detrás de su inocencia hay una inteligencia afilada, un humor que desarma y una valentía que ni ella sabía que tenía. Lo que nadie le dijo a Ares es que la mujer que eligió para ignorar sería la única capaz de destruir cada muro que construyó alrededor de su corazón.

Ella eligió luchar. No contra él, sino por él.

NovelToon tiene autorización de Vlaucia Campos para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Ares, dejando algunas cosas claras

Ingrid

Justo cuando termino de ponerme el camisón, que admito que es bonito, la manija gira y el Don Abominable entra.

Ares

Ella estaba saliendo del baño con el camisón puesto, como le pedí. Hmm, parece una doncella... y sí, en realidad lo es.

Ahora será interesante, porque va a tener que hablarme.

Ingrid

En cuanto entra al cuarto, yo estaba saliendo del baño. Al pasar, me acorrala contra la pared.

Nos quedamos unos pocos segundos mirándonos a los ojos. De mi parte, con ganas de matarlo.

Pensé en darle un golpe en los testículos; iba a ser placentero... Luego me acordé de mi mamá y preferí solo respirar.

—Antes que nada, "esposa", necesitamos hablar. Tengo algunas preguntas para hacerte y algunas cosas que decirte. Dejarte bien enterada de cómo será nuestro matrimonio —dijo Ares.

Ella solo lo miró y no dijo nada.

—¿No vas a decir nada? —preguntó Ares.

—No. Estoy esperando a que preguntes y hables. ¿No es eso lo que acabas de decir? —dijo Ingrid.

Ares

Me habla mirándome a los ojos y sin miedo. Ok, es una niña; voy a tomar eso en cuenta...

—¿A cuántos has besado? —preguntó Ares.

—Ay, pues ahí sí está difícil. ¡A muchos! No sé, no hay forma de contarlos. Qué pregunta tan... —dijo Ingrid.

Ares

¿Cómo? ¿Será que investigaron mal? Los mato a todos...

—¿Cómo que muchos? —preguntó Ares, irritado.

Ingrid

Había entendido su pregunta, pero él no lo sabe...

—Pues besando. Mira: a mis hermanas, a mi papá, a mi mamá, a mis maestras, a los animales del rancho... En fin, beso mucho. Desde que aprendí a caminar —dijo Ingrid.

Ares

¡Quería matarla! No sé si lo hizo a propósito... Ok. Respiro hondo y...

—¡No estoy hablando de ese tipo de beso! Estoy hablando de besos en la boca, en el cuerpo... en fin, beso de hombre que no haya sido tu padre.

—Ah, ¡entonces pregunta bien! Siendo así, solo uno —dijo Ingrid.

Ares

Uno. Mejor que dos. Aun así, el que la besó está muerto.

—¿Quién fue el hombre que te besó? —preguntó Ares.

—Hmm, ¿en serio no lo sabes? —dijo Ingrid.

Ares, que tenía solo una mano en la pared, usó la otra para darle un puñetazo al muro.

—No juegues conmigo, Ingrid —dijo Ares.

Ingrid

Nerviosito... Ojalá se hubiera roto la mano. Lamentablemente no se la rompió; el abominable es fuerte... Ok.

—No estoy jugando. Es que, como fuiste tú, pensé que lo sabías —dijo Ingrid.

—¿Cómo que yo? ¿Me estás tomando el pelo? —preguntó Ares.

—En la boda, cuando el padre dijo "bese a la novia" —dijo Ingrid.

Ares

¡Cielos! ¿Nunca había besado? Eso no me lo esperaba, de ninguna manera... Entonces si nunca besó, tampoco nadie debe haberla tocado. Aun así, voy a preguntar.

—¿Y alguien te ha tocado? Espera. ¿Algún hombre te ha tocado que no fuera tu padre? —preguntó Ares.

Ingrid

Quería reírme. Reformuló la pregunta y, ¡sí!, iba a contestar a propósito que muchos. Pero como preguntó bien, ni modo.

—No —dijo Ingrid.

—Perfecto. Voy a ser muy claro contigo; no tengo motivos para mentir. Sabes que te elegí por tener todos los requisitos que deseaba en una chica para que se convierta en mi mujer y madre de mis hijos.

Te di mi apellido y te protegeré hasta el fin de mis días, porque eres mía. Espero que entiendas bien esta parte: "MÍA". Solo yo puedo tocarte y nadie más.

Cuando digo tocar, me refiero a hombres, y ni siquiera tu mano.

Tendrás guardias de seguridad. En nuestra casa hay muchos, y no quiero que hables con ninguno de ellos.

Podrás conversar con las mujeres que prestan servicios, con Edith, con Jolie, con Cindy, a quien un día conocerás. Y en cuanto a hombres, solo podrás hablar con mis amigos, conmigo y con dos guardias tuyos que asignaré. ¿Me entendiste? —preguntó Ares.

—Sí —dijo Ingrid, indiferente.

—Tengo algunas amigas, y dos que a veces me acompañan. Que te quede claro.

No me cuestiones, jamás me enfrentes ni me desafíes, y menos frente a alguien, porque si eso pasa, te mataré sin pensarlo.

Importante: nunca me digas NO. ¿Me estás entendiendo? Siempre que te desee, tendrás que cumplir con tu papel de esposa.

Después te explicaré algunas cosas más. De momento necesito consumar este matrimonio.

Antes, respóndeme: ¿tomas algo? —preguntó Ares, refiriéndose a anticonceptivos.

Ingrid

¿Amigas? ¿Nunca cuestionarlo? Hmm, dejémoslo por ahora... Ok. Entendí. Y claro que voy a jugar un poquito... No me resisto.

—Tomo muchas cosas: agua, jugo, té, café... —y Ares la interrumpió, irritado.

—¡Ya te dije, Ingrid, no juegues conmigo! ¿Tomas algún anticonceptivo o algo así? —preguntó Ares.

—¡Ya te dije, pregunta bien! Ok. No. No tomo ningún anticonceptivo ni uso parches, inyecciones ni DIU —dijo Ingrid.

—Bien. Hoy, escucha bien, Ingrid, solo hoy, voy a usar preservativo contigo, porque no quiero tener hijos todavía. Tengo hasta los treinta y cinco para tener un heredero y quizá en unos dos años lo quiera. Todavía no.

Y mañana mismo mandaré a Jolie a llevarte con una doctora para resolver esto. No voy a estar usando condón con mi esposa.

Ares

Ella, a pesar de irritarme, no cuestionaba, no hacía berrinche, ni siquiera cuando mencioné lo de las amigas se inmutó. Mantenía la mirada igual, sin lágrimas ni escándalos... Interesante. Y mierda, es mi esposa; no puedo lastimarla. Mejor ir con calma, como Edi y mis amigos me pidieron.

Ok, la chica realmente parece ser bien inocente, incluso más de lo que esperaba.

—No va a ser agradable. Pero no te preocupes, no voy a lastimarte, o haré lo posible para que eso no pase —dijo Ares.

Ingrid

Eso no me lo esperaba... Mejor así. Como él está dispuesto a ayudarme, mejor para mí... No puedo correr, ni huir, ni negarme, más después de que nos casamos y ante Dios. En este momento lo mejor es realmente cooperar con él.

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play